Etiopía es un estado multiétnico de África Oriental en el que el cristianismo está establecido desde hace casi 2.000 años. Los cristianos ortodoxos constituyen con un 43 % la mayoría de la población, pero el Islam está en alza y ya alcanza un 34 %. La Iglesia católica no estuvo presente en el territorio actual de Etiopía hasta el siglo XIX. Actualmente sólo una minoría, de casi el 1% de la población pertenece a ella. Sin embargo, la Iglesia católica trabaja mucho en el campo de la educación y en el de la atención a los pobres, por lo que es respetada en la sociedad.

 Sor Medhin Tesfay (44) pertenece desde hace 26 años a la congregación de las Hermanas de la Caridad (Hermanas Vicentinas) y trabaja en la diócesis de Adigrat, en el norte de Etiopía. La fundación pontificia «Aid to the Church in Need» ha hablado con ella sobre su trabajo y su vocación.

Sor Medhin Tesfay (44) pertenece desde hace 26 años a la congregación de las Hermanas de la Caridad (Hermanas Vicentinas).

Sor Medhin Tesfay (44) pertenece desde hace 26 años a la congregación de las Hermanas de la Caridad (Hermanas Vicentinas).

 Sor Medhin: usted pertenece a la congregación de las Hermanas de la Caridad. Por favor, háblenos de su trabajo.

Por ejemplo, nos ocupamos de los niños y jóvenes que viven en la calle. Algunos son huérfanos, otros han huido de sus hogares debido a conflictos familiares. Muchas veces sucede que el padre es alcohólico y maltrata a la familia. En otros casos, hay enfermedades psicológicas. Por ejemplo, cuidamos de una niña cuya madre es enferma mental: se lleva a su casa toda la basura que encuentra en la calle. Arroja los desperdicios sobre la cama y los distribuye en la pequeña habitación en la que vive la familia. La niña no tiene ningún sitio en su casa donde quedarse. Las religiosas visitamos a los parientes de los niños, les mostramos nuestro aprecio y amor y les ofrecemos nuestra ayuda. Les escuchamos y les aconsejamos. En algunos casos podemos resolver los problemas, de modo que los niños pueden regresar con sus familias. Pero si esto no es posible, los niños se quedan con nosotras. Nos aseguramos de que puedan ir a la escuela y de que tengan lo que necesitan

Pero también atendemos a enfermos, por ejemplo, enfermos deSIDA, y dirigimos una clínica oftalmológica. Proporcionamos atención médica a los pacientes, y también psíquica y espiritual.

¿Cuál es para usted la base espiritual de su servicio?

Nuestro fundador, San Vicente de Paúl, decía: «Si visitáis a un pobre diez veces al día, habéis encontrado a Cristo diez veces».  Yo lo experimento exactamente así: lo que recibo es mucho más de lo que doy.

Siempre hay que mirar más allá de la mera apariencia. Alguien puede estar muy sucio y vestido con harapos, pero en él debemos reconocer a Cristo. Por otro lado, no puedes rechazar a nadie sólo porque vaya bien vestido y parezca rico, y pienses que no necesita ayuda. Porque también los ricos pueden tener una profunda necesidad espiritual. La supuesta belleza o fealdad no debe ser un criterio para nosotros, sino que debemos ver siempre a Cristo.

 Pero, ¿cómo afronta la gran pobreza con la que se encuentra en su vida cotidiana?

Para mí, la pobreza con la que me encuentro es un reto para no dejar nunca en el empeño por hacer el bien. La palabra «pereza» no forma parte de mi vocabulario. Debo dar lo mejor de mí misma, y para ello emplear las habilidades y posibilidades que Dios me ha dado.

Los pobres tampoco tienen posibilidad de descansar. La mayoría de ellos son jornaleros. Si no trabajan hoy, no tienen nada que comer mañana. En todo lo que veo, no quiero perder el tiempo, sino seguir la llamada que Dios me ha hecho: Es decir, amar a estas personas con el mismo amor con el que Dios las ama.

«Recibo mucho más de lo que doy».

«Recibo mucho más de lo que doy».

¿Cómo descubrió su vocación?

Para mí, la primera escuela de fe fue mi familia. Mis padres estaban profundamente arraigados en la fe y nos acercaron a Dios. Nos educaron en el amor a Dios, que se hizo Hombre y que nos ama.

Después, en nuestro pueblo había unas religiosas que trabajaban en una clínica. Cuando iba a la escuela veía cómo servían trabajando y sentí el fuerte deseo de imitarlas. Recé: «Dios mío, algún día quiero ser como ellas». Su ejemplo me llevó a la vida religiosa y cuando terminé la escuela, ingresé en la congregación de las Hermanas de la Caridad. De esto hace ahora 26 años. Quería cambiar la vida de las personas necesitadas, por el amor a Dios. No es que no tuviera otras posibilidades y que me hubieran cerrado todas las puertas. No, me decidí por ese camino entre muchas otras posibilidades y estoy feliz. Lo volvería a hacer si me encontrara de nuevo ante esa decisión.

Desde su infancia, ¿ha cambiado la relación de las personas con la fe?

En general, se han producido muchos cambios. En muchas familias no se comparten los mismos valores, y a menudo pertenecen a diferentes religiones. También hay muchas familias que se rompen. En general, la fe está disminuyendo. La gente piensa que no necesita a Dios y que no depende de su familia. Hoy en día, la globalización, los medios de comunicación y el individualismo desempeñan un papel cada vez más importante. Sobre todo, para muchos, los sacramentos ya no tienen el significado que tenían antes. La fe está disminuyendo. Por supuesto que hay creyentes profundos, pero en general están cambiando muchas cosas.

 ¿Qué cree que debería hacer la Iglesia para llevar de nuevo a las personas más cerca de la fe?

La Iglesia debe, sobre todo, cumplir su tarea principal: el anuncio de la fe. La vida tiene poco sentido si no se alimenta espiritualmente. Sin Cristo no hay paz interior, y todo sucede automáticamente, como si se tratara de una máquina. Necesitamos volver a la idea de que Cristo se encuentra en el centro. Lo espiritual debe estar siempre en primer lugar, A pesar de toda la ayuda caritativa que la Iglesia proporciona.

 

Para la fundación pontificia Aid to the Church in Need, Etiopía se encuentra entre los países prioritarios. El pasado año se proporcionó a la Iglesia católica del país una ayuda por más de 1,36 millones de euros, destinada principalmente a la construcción de iglesias y capillas, a la formación de sacerdotes y religiosos, a la motorización de la labor pastoral en parroquias que se extienden por amplias regiones, así como a la labor de las religiosas.

Mozambique es un país en el que todavía no reina la paz. Para Mons. Adriano Langa, obispo de Inhambane, “las heridas de la guerra no se cierran como quien cierra un grifo”, las marcas y secuelas de largos años de conflicto armado aún son visibles en este país africano. En una conversación mantenida con Aid to the Church in Need (ACN) en Königstein, Alemania, en la sede internacional de la fundación, el prelado ha explicado que todavía hay mucho camino por recorrer hasta que se pueda vivir realmente en paz.

Mons. Adriano Langa, obispo de Inhambane.

Mons. Adriano Langa, obispo de Inhambane.

“Nosotros decimos que la guerra mata incluso después de que las armas se hayan callado”, afirma Mons. Langa. “Todavía hay secuelas de la guerra de independencia colonial y de la guerra civil, así como de las tensiones políticas desde los años 2014 y 2015… y aún tendrá que pasar mucho tiempo hasta que desaparezcan. No es algo visible, pero existe”. La guerra civil en Mozambique, que duró de 1977 hasta 1992, se cobró cerca de un millón de vidas. Además, se calcula que cinco millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus casas y la región donde vivían. A pesar del acuerdo de paz firmado en 1992 el espectro de la guerra nunca ha dejado de estar presente.

ACN apoya a la iglesia en Mozambique a través de la ayuda de subsistencia para religiosas y sacerdotes así como proyectos de construcción y formación.

ACN apoya a la iglesia en Mozambique a través de la ayuda de subsistencia para religiosas y sacerdotes así como proyectos de construcción y formación.

¿Ataques yihadistas en el norte?

Como si esto no bastara, en octubre de 2017 se desató una ola de violencia en el norte del país, en la provincia de Cabo Delgado, con ataques extremadamente violentos en aldeas en las que se han destruido casas y asesinado a personas. Se calcula que más de un centenar y medio de mozambiqueños han perdido la vida en estos ataques, que todavía no han sido reivindicados por ningún grupo reconocido, lo que hace que se barajen todo tipo de especulaciones como la relación directa con grupos radicales islámicos.

El obispo de Inhambane es consciente del problema y expresa la preocupación de la Iglesia. “Hay personas que mueren o cuyas vidas son devastadas… Cuando se destruye una casa o una aldea, lo que se destruye es la vida. La Iglesia está preocupada, y esperamos que las cosas se esclarezcan y, sobre todo, que esto acabe. Queremos que así sea, que acaben (los ataques), pues ha habido mucha violencia y la situación es muy difícil”. Lo importante, subraya Mons. Adriano Langa, “es mostrar con gestos la cercanía de la Iglesia”.

La guerra civil en Mozambique, que duró de 1977 hasta 1992, se cobró cerca de un millón de vidas.

La guerra civil en Mozambique, que duró de 1977 hasta 1992, se cobró cerca de un millón de vidas.

Rastros de pobreza

En Mozambique, la guerra civil tuvo consecuencias dramáticas: además de los muertos, los heridos y los desplazados, todo un país se hundió en el subdesarrollo. En 1990, aún durante la guerra civil, Mozambique llegó a ser considerado el país más pobre del mundo. En la actualidad, la pobreza reinante es otra señal de que el “grifo” de la guerra no está todavía totalmente cerrado. La Iglesia es consciente de este problema.

Según Mons. Alberto Vera, presidente de la Cáritas de Mozambique y Obispo de Nacala  este año ha aumentado el índice de la pobreza, sobre todo en las zonas rurales y la riqueza ha aumentado solo entre las élites políticas y financieras, por lo que ha crecido también la brecha entre los ricos y los pobres del país.

Mons. Adriano Langa suscribe en su entrevista con la fundación ACN esta situación. “Ciertamente hay pobreza en Mozambique, eso es innegable”. Para el Obispo de Inhambane, la pobreza es especialmente visible en las zonas rurales como en su diócesis afectada de una infraestructura vial pésima. “Cuando no hay carreteras, la comunicación se vuelve deficiente, y eso es lo que ocurre en Mozambique. El norte produce mucho, pero los productos no llegan al sur porque las vías de comunicación son escasas”.

ACN apoya a la iglesia en Mozambique a través de la ayuda de subsistencia para religiosas y sacerdotes así como proyectos de construcción y formación. En 2017 la fundación apoyó proyectos por casi 650.000.-€.

Las zonas anglófonas de Camerún se ven constantemente sacudidas por el conflicto entre los grupos separatistas anglófonos y el Gobierno central francófono. En este contexto de lucha fratricida, la Iglesia trata de renovar el diálogo entre las partes enfrentadas.

Mons. Emmanuel Abbo, Obispo de Ngaoundéré  en la zona francófona, y Mons. Michael Bibi, Obispo Auxiliar de Bamenda en la anglófona, explican para la fundación Aid to the Church in Need cómo están viviendo la situación del país.

ACN: ¿Se puede hablar de una guerra civil en las zonas anglófonas?

Mons. Michael Bibi: Las elecciones de octubre de 2018 deberían haber permitido a los ciudadanos de esta región a expresarse por la vía democrática. Pero en realidad las cosas son más complicadas porque hay un gran número de desplazados internos y porque muy pocos cameruneses pudieron votar. Lamentablemente, no se dieron las condiciones para un ejercicio democrático pacífico. Sólo a través de un diálogo verdadero e inclusivo podríamos salir de esta crisis, pero, por el momento, sólo oímos la voz de las autoridades religiosas pidiendo el diálogo.

Mons. Emmanuel Abbo: Yo no estoy en dichas zonas, pero las noticias que nos llegan no son tranquilizadoras. Lo cierto es que recibimos informaciones muy dispares, por lo que no puedo pronunciarme de forma objetiva.

Mons. Emmanuel Abbo, Obispo de Ngaoundéré, Camerún.

Mons. Emmanuel Abbo, Obispo de Ngaoundéré, Camerún.

ACN: En varias ocasiones la Iglesia camerunesa ha hecho sonar la alarma para advertir de la situación de los clérigos, sacerdotes y religiosos que se encuentran en las zonas de habla inglesa. ¿Qué papel desempeña la Iglesia?  

Mons. Michael Bibi: La Iglesia está en primera línea de fuego. Un sacerdote y un seminarista fueron asesinados a tiros en la región anglófona, en el caso del último  fue una verdadera ejecución, escenificada frente a su iglesia en presencia de los feligreses. Por desgracia, no son hechos aislados. Recibo noticias inquietantes de muchos religiosos contra los que se abre fuego, y que son secuestrados y extorsionados. Yo mismo fui detenido, pero me pusieron en libertad pocas horas después.

Puedo dar fe de que el clero que vive en la zona anglófona está especialmente amenazado. Estamos diciendo la verdad. A los jóvenes les aconsejamos que sigan yendo a la escuela y que no se unan a las milicias, que eso no conduce a nada. Es por eso que las milicias nos acusan de seguirle el juego al Gobierno. También hemos denunciado la acción del ejército gubernamental, al que pedimos que la región sea desmilitarizada, como resultado hemos sido catalogados por las autoridades como favorables a los rebeldes. Nuestras palabras de verdad no son bienvenida en este conflicto fratricida, y la realidad es que ambas partes matan y sólo añaden violencia a la violencia.

Mons. Michael Bibi, Obispo Auxiliar de Bamenda, Camerún.

Mons. Michael Bibi, Obispo Auxiliar de Bamenda, Camerún.

Mons. Emmanuel Abbo: La Iglesia contribuye a la resolución de conflictos y al mantenimiento de la paz. La Conferencia Episcopal toma iniciativas, pero preferimos actuar en silencio para acercarnos a las partes enfrentadas y encontrar soluciones adecuadas porque la cobertura por parte de los medios de comunicación puede poner en peligro el éxito de estas iniciativas.

ACN : ¿Cómo es la situación de la Iglesia en su país?

Mons. Michael Bibi: Gracias a Dios, la fe de los cameruneses es poderosa. La misa dominical es seguida con fervor, y también contamos con vocaciones sacerdotales. Lo que hace falta es que nuestros dirigentes también sean iluminados por esta fe.

Mons. Emmanuel Abbo: Mi diócesis fue evangelizada hace apenas sesenta años. Los Oblatos de María Inmaculada, de origen francés, llegaron en los años cincuenta. Tenemos tres elementos que son motivo de esperanza actualmente: tengo un clero muy joven y dinámico con el que mantengo una excelente colaboración; contamos con la presencia de religiosos que comparten nuestras preocupaciones pastorales y, tercero,  a pesar de la pobreza imperante, contamos con creyentes que están dispuestos a hacer todo lo posible por hacer avanzar a nuestra Iglesia.

No obstante, también nos enfrentamos a enormes desafíos. A nivel pastoral, la diócesis no tiene suficientes sacerdotes -por lo que he solicitado Misioneros Fidei Donum-, ni recursos humanos ni materiales. En el plano social, queremos reconstruir nuestras escuelas y centros de salud para que sean edificios consistentes. En términos de desarrollo, queremos apoyar a nuestra población, que es muy pobre, organizando asociaciones o cooperativas. Una de las prioridades del plan pastoral es la construcción de un centro pastoral diocesano, destinado a albergar los cursos de formación que queremos organizar para formar a nuestros 343 catequistas y 57 sacerdotes.

ACN: ¿Qué les gustaría decirles a nuestros benefactores?
Mons. Michael Bibi: Necesitamos las oraciones de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Necesitamos también una ayuda concreta e inmediata para las víctimas del conflicto en la región anglófona, siguiendo las palabras de Jesús: “Tenía hambre y me disteis de comer, estaba desnudo y me vestisteis”.

Mons. Emmanuel Abbo: Quisiera darles las gracias por su generosidad, pues son un gran apoyo para nuestras diócesis, especialmente en Camerún, porque ACN nos apoya mucho en nuestros proyectos pastorales. Les pediría que sean aún más generosos, porque nuestras preocupaciones van en aumento.

«ACN puede movilizar su red mundial de amigos, benefactores y simpatizantes para rezar especialmente por Nigeria en este momento crítico de las elecciones»

Los nigerianos acudirán a las urnas el 16 de febrero y el 2 de marzo de 2019 para elegir al Presidente, al Parlamento Federal y a otros representantes del Gobierno. Algunas partes del país siguen sufriendo la violencia de los grupos extremistas musulmanes como Boko Haram.

Aid to the Church in Need ha entrevistado a Mons. Ignatius Ayau Kaigama, Arzobispo católico de Jos, sobre la situación actual, las próximas elecciones generales en Nigeria y sus esperanzas para el país.

¿Cómo es la situación en el país ante las próximas elecciones generales que se celebrarán el próximo fin de semana?

Mons. Kaigama: Como en todo el mundo, en el período preelectoral las emociones políticas son muy fuertes. Muchos políticos y sus aliados desarrollan una especie de paranoia política. Se habla de la facilidad con la que algunos políticos pasan de un partido político a otro, lo que demuestra que su razón de ser en política no está motivada por buenos principios políticos, o por ideología o manifiestos políticos favorables a las personas, sino principalmente por intereses personales. A la mayoría de ellos les preocupan poco el buen gobierno y la mejora de la situación de las personas sencillas, especialmente de los pobres, los marginados, los desempleados, las víctimas del extremismo religioso y los millones de personas que también son víctimas de los subproductos venenosos de la corrupción, que es como una pandemia.

En comparación con las anteriores campañas preelectorales, las actuales, aunque se han registrado algunas víctimas, son bastante moderadas, pero lo que destaca son las declaraciones realizadas por algunos políticos, a veces alocadas e infundadas, que podrían considerarse incluso discursos de odio o incitaciones a la violencia.

Si bien en algunas manifestaciones políticas ya se han registrado algunas muertes accidentales y la perturbación de la paz, debemos encomiar las campañas de la mayoría de las partes que han llevado a cabo sus actividades de manera pacífica. Sin embargo, existe una tensión general y una aprensión sobre cuáles pueden ser las reacciones probables de aquellos que ya tienen la impresión de que las elecciones podrían estar manipuladas.

Mons. Ignatius Ayau Kaigama, Arzobispo católico de Jos (Nigeria).

Mons. Ignatius Ayau Kaigama, Arzobispo católico de Jos (Nigeria).

Los ataques de Boko Haram se han intensificado últimamente. ¿Cree que esto está relacionado con las elecciones?

Monseñor Kaigama: Ya incluso antes, Boko Haram había intensificado sus ataques matando a varios militares. Los rebeldes se han vuelto tan atrevidos que han osado enfrentarse a personal armado infligiendo grandes bajas, y ni siquiera han perdonado a los cooperantes internacionales. Es una manera de advertir descaradamente a la comunidad internacional que no se interponga en su camino. Están haciendo todo lo posible por apoderarse de ciertas partes de Nigeria y de los países vecinos para consolidar su objetivo de conseguir el Estado islámico de África Occidental.

Los ataques de Boko Haram se han intensificado sorprendentemente en los últimos días en regiones como Michika, Shuwa, Madagali, Mubi y en los estados de Borno y Adamawa. Algunas personas afirman que los nuevos ataques están motivados políticamente o patrocinados para conseguir resultados políticos o que pueden ser un intento de privar del derecho de votar a algunos de los electores. Sin embargo, lo que está claro es que Boko Haram quiere hacer una declaración de que no ha sido derrotado. La amenaza de Boko Haram sigue siendo real. Están lejos de ser derrotados

¿Tiene alguna preocupación?

Monseñor Kaigama: Debería estar preocupado. Cuando la paz se ve perturbada, los líderes católicos sufrimos más que los elegidos para el gobierno porque la gente acude en masa a nuestras casas y oficinas sabiendo que no hay policías o soldados armados que los asusten o perros policías que los olfateen y ladren cuando vienen a pedir ayuda para las necesidades básicas de la vida.  Tenemos que ayudar a las personas desplazadas y sin medios de subsistencia. Debido a lo sobrecargados y abrumados que nos vemos los líderes religiosos si estalla una crisis, oramos y trabajamos arduamente para promover proactivamente una cultura de la paz y estamos haciendo esfuerzos concertados para asegurar que tengamos elecciones libres y justas que culminen en la paz para todos.

Si las elecciones se ven empañadas por la violencia, lo pagarán muchos nigerianos inocentes.  Espero que las elecciones sean justas, pacíficas y creíbles; que surjan líderes buenos, patrióticos, desinteresados y temerosos de Dios, que se preocupen más por las personas que por su ambición personal y los lujos que van unidos a sus cargos.  Hay muchos jóvenes bien formados y cualificados en la calle, sin trabajo. Esperamos que quienes aspiran a ocupar cargos a todos los niveles consideren la difícil situación de la juventud como una prioridad.

Mons. Kaigama: «Si las elecciones se ven empañadas por la violencia, lo pagarán muchos nigerianos inocentes» .

Mons. Kaigama: «Si las elecciones se ven empañadas por la violencia, lo pagarán muchos nigerianos inocentes» .

 ¿Qué papel está desempeñando la Iglesia para contribuir al buen desarrollo de las elecciones?

Monseñor Kaigama: Como lo hace la Iglesia Católica en Nigeria en todas las elecciones, nuestra Comisión de Justicia, Desarrollo y Paz (JDPC) trabaja proactivamente y es altamente sensible a la necesidad de que las elecciones sean pacíficas y justas. En el pasado, la JDPC ha desempeñado una función encomiable como supervisor/observador electoral, señalando los defectos, las debilidades y los puntos fuertes de los que ha sido testigo. La Conferencia Episcopal católica de Nigeria ha emitido recientemente una declaración en la que anima a los ciudadanos a orar, a celebrar las elecciones de forma ordenada y a adoptar una actitud correcta ante ellas.

La Iglesia en la archidiócesis de Jos ha desarrollado diferentes actividades para contribuir a que las elecciones sean pacíficas. Hemos advertido a nuestros miembros que respeten la ley, que actúen pacíficamente y que no se dejen utilizar por políticos egoístas. Deben asegurarse de que poseen su tarjeta de votante y acudir a votar. Como sacerdotes, animamos a nuestros fieles a orar y a estar alerta durante este tiempo; nos advertimos a nosotros mismos que el clero no debe ser partidario. Nuestra Comisión de Justicia, Paz y Desarrollo ha estado llevando a cabo durante los últimos dos años proyectos en determinadas comunidades para que las elecciones sean pacíficas. Han enseñado a diferentes comunidades cómo pueden  elaborar una «Carta de Exigencias» cuando los políticos vienen a buscar sus votos. Nuestra JDPC ha organizado cursos de formación sobre consolidación de la paz y programas alternativos a la violencia (PB/AVP) en escuelas y comunidades. Como parte de las actividades previas a las elecciones, nuestro Centro de Diálogo, Reconciliación y Paz (DREP) organizó recientemente una ceremonia de firma del acuerdo de paz para todos los candidatos al gobierno en el Estado de Plateau, que contó con la presencia de jefes tradicionales y religiosos, grupos de la sociedad civil, personal de seguridad de alto nivel y diversas partes interesadas de la comunidad. Además, al ir a las elecciones, como Iglesia, nuestra JDPC está oficialmente acreditada como observador electoral. Estamos igualmente preparados para intervenir y gestionar la violencia postelectoral en caso de que se produzca. Rezamos para que no lo tenga que hacer.

¿Cuáles son sus esperanzas para Nigeria?

Monseñor Kaigama: Yo soy muy optimista. Creo firmemente que la mejoría para Nigeria está cerca. Soy profundamente patriótico. Se han dicho muchas cosas negativas sobre Nigeria, pero creo que este país, con todos sus defectos e imperfecciones, sorprenderá algún día al mundo, dejando atónitos y estupefactos a los que la ridiculizan y la descartan. Los nigerianos son un pueblo pacífico, alegre, trabajador, religioso y resistente que sólo tiene la desgracia de no contar con líderes desinteresados que tengan una visión, sino con líderes que prefieren robar la enorme riqueza con la que Dios nos ha bendecido. Y lo hacen con la colaboración de algunos países, así como  de empresas, organizaciones e individuos extranjeros.

Muchos como yo creemos que Nigeria sobrevivirá como nación y pueblo. Se acerca el momento en que una revolución moral de los jóvenes, que trascienda la tribu y la religión, traerá a la dirección sólo a personas serias que estén dispuestas a sufrir e incluso a dar su vida por Nigeria y los nigerianos, en lugar de pedir a los pobres que mueran por ellos (líderes políticos). Quienes manipulan las elecciones, compran votos, utilizan las estructuras de gobierno para ganar las elecciones, anuncian a los perdedores como ganadores y a los ganadores como perdedores, tarde o temprano no tendrán dónde esconderse.

Monseñor Kaigama: "ACN puede movilizar su red mundial de amigos, benefactores y simpatizantes para rezar especialmente por Nigeria en este momento crítico de las elecciones".

Monseñor Kaigama: “ACN puede movilizar su red mundial de amigos, benefactores y simpatizantes para rezar especialmente por Nigeria en este momento crítico de las elecciones”.

¿Cómo pueden ayudar a Nigeria en este momento ACN y sus benefactores?

Monseñor Kaigama: ACN puede movilizar su red mundial de amigos, benefactores y simpatizantes para rezar especialmente por Nigeria en este momento crítico de las elecciones. Necesitamos apoyo para nuestras diversas iniciativas de consolidación de la paz, concienciación y diversos programas proactivos de educación para la paz organizados antes, durante y después de las elecciones. Además, se necesita apoyo para los programas de formación y capacitación de nuestros jóvenes, chicas adolescentes y viudas, para darles esperanza y mantenerlos al margen de los problemas.

Sobre todo, hemos de estar en comunión de oración por unas elecciones pacíficas y por la estabilidad general, esperando que por la gracia de Dios las próximas elecciones produzcan líderes comprometidos que eleven a este prometedor país «desde la hierba hasta la dignidad».

Mons. Joseph Arshad, arzobispo de Islamabad-Rawalpindi y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán, profundiza en una entrevista durante la visita al país de la fundación Aid to the Church in Need, sobre cómo es y cómo vive la Iglesia católica en su país, una minoría que no supera el 2% de la población. La esperanza de futuro de la Iglesia pakistaní es formar a gente educada y respetable para que así cambie la imagen que tienen las otras religiones de los católicos, ya que la mayoría de las familias católicas tienen muy pocos recursos y trabajan casi como esclavos, siendo la gran mayoría de ellos analfabetas.

Mons. Joseph Arshad, arzobispo de Islamabad-Rawalpindi y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán.

Mons. Joseph Arshad, arzobispo de Islamabad-Rawalpindi y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán.

 ¿Cuáles son los orígenes de la Iglesia en Pakistán?

Según la tradición, el apóstol Santo Tomás fue la primera persona que trajo el Evangelio a estas tierras. Santo Tomás fue hasta la India, y Pakistán era parte del mismo territorio hasta hace unas décadas. En su camino al sureste de la India, donde hoy hay comunidades cristianas antiquísimas, se cuenta que pasó por el actual Pakistán, siguiendo la ruta terrestre de Alejandro Magno. Cerca de lo que hoy es Islambad se encuentra la ciudad histórica de Taxila. Allí hay excavaciones de la época griega y posteriores, donde se han encontrado restos de una cruz escavada en piedra atribuida a Santo Tomás. La cruz se encuentra actualmente en la catedral de Lahore.

¿Y después de Santo Tomás?

En el siglo XVI, cuando el Imperio Mogol contralaba este territorio, un rey, llamado Akbar, invitó a varios sacerdotes para explicar en su corte qué era el Cristianismo. Varios misioneros jesuitas vinieron y en ese tiempo el rey dio permiso para construir un par de iglesias en Lahore, después otros reyes más tardíos las destruyeron. Finalmente en el siglo XVIII, cuando comenzó el control por parte del Imperio Británico, empezó una nueva evangelización, la Iglesia fue restaurada. Había capellanes católicos del ejército inglés, y comenzaron a evangelizar. Allí empezó un nuevo periodo que continúa hasta nuestros días.

¿Cómo descubrió su vocación al sacerdote?

Mis abuelos eran ya católicos, así que nací y crecí en una familia católica donde me transmitieron la fe. Cerca de mi colegio había una parroquia y solía ir allí con otros amigos. Yo servía en la Eucaristía a veces leyendo las lecturas, otras veces como monaguillo. A veces íbamos a visitar otras zonas de la parroquia donde había familias cristianas dispersadas, para conocer sus necesidades. Poco a poco, fui conociendo mejor la vida de los sacerdotes y vi que Dios me llamaba a ser como ellos, estar al servicio de Dios y de la comunidad. Durante el periodo del seminario, teníamos actividades pastorales, entonces pasé tiempo visitando los pueblos de cristianos, vi que la vida allí es muy difícil, yo decía: “su vida es muy dura; sería difícil para mí vivir así, es verdad que la mía no es fácil y afrento dificultades, pero esta gente tiene aún más y si yo fuese sacerdote podría ayudar a los demás y llevar esperanza a estas personas”.

"Si los cristianos tienen educación y una buena formación, la imagen de nuestra comunidad cambiará".

“Si los cristianos tienen educación y una buena formación, la imagen de nuestra comunidad cambiará”.

¿Qué es lo más importante que ha aprendido?

La fe de la gente sencilla ha hecho que mi fe se haya fortalecido. He aprendido a amar a la Iglesia a través del amor de la gente, que solicita nuestra presencia, nuestra ayuda, nuestra guía. Me siento muy feliz siendo sacerdote, doy gracias a Dios todos los días por ello. Es la gente sencilla la que más me ha enseñado que Dios es una ayuda imprescindible, en Él hay esperanza siempre.

¿Cuál es el futuro para la Iglesia de Pakistán?

La Iglesia Católica está apostando por la formación de los sacerdotes. Necesitamos buenos sacerdotes, bien formados; y también religiosos y religiosas. Así mismo necesitamos poder darle acceso a la educación a nuestra comunidad, si los cristianos tienen educación y una buena formación, la imagen de nuestra comunidad cambiará. También tratamos de que haya mejores familias cristianas, donde los matrimonios se traten con respeto y amor, y que apuesten por la educación de sus hijos. La ayuda de ACN en todos estos aspectos es imprescindible.

¿Cuál es la situación de las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada?

Gracias a Dios hay vocaciones, especialmente en pequeños pueblos de mayoría cristiana, tanto al sacerdocio como a la vida religiosa. Aquí en mi diócesis hay actualmente 35 seminaristas, y por ejemplo, junto a la catedral, está la casa de formación de las Religiosas Dominicas que tienen 20 novicias.

 ¿Cuáles son las principales necesidades de la Iglesia en Pakistán?

Como he explicado una gran necesidad es la educación, hay mucha gente que no puede continuar sus estudios por falta de colegios y falta de recursos. La mayoría de los estudiantes que van a los colegios cristianos son musulmanes, estamos abiertos a todos. Pero necesitamos más colegios: antes la Iglesia estaba muy bien reconocida y valorada por sus colegios, ahora la población ha crecido mucho, las ciudades también y nuestras instituciones están enfrentándose a nuevos retos. Aparte de eso antes contábamos con muchos misioneros de fuera del país, ahora poco a poco la Iglesia se está haciendo más local, con lo cual no tenemos tanto apoyo del exterior, y tenemos grandes problemas de financiación que afectan a continuar con esta misión.

Mons. Paul Hinder es el Vicario Apostólico del sur de Arabia, por lo que será el anfitrión del Papa cuando el Santo Padre viaje este domingo a Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos. «Aid to the Church in Need» ha mantenido una conversación con el capuchino suizo sobre la tolerancia en la vida diaria, la falta de libertad religiosa y las expectativas que despierta el viaje de Papa

Excelencia: el Papa Francisco va a visitar Abu Dhabi. ¿Es exagerado hablar de un viaje histórico?

No, no lo es. Se trata de un viaje histórico sobre todo por dos razones. En primer lugar: durante toda la historia de la Iglesia nunca antes había visitado un Papa la Península Arábiga. En segundo lugar: por primera vez se celebrará una Eucaristía en un terreno público, que el Gobierno ha puesto a disposición para ello.

Mons. Paul Hinder es el Vicario Apostólico del sur de Arabia.

Mons. Paul Hinder es el Vicario Apostólico del sur de Arabia.

Esperan la presencia de más de 130.000 fieles, que se reunirán públicamente con ocasión de la Misa papal. En el país vecino, Arabia Saudí, sería impensable, pues allí ni siquiera existen iglesias. ¿Por qué la situación es distinta en los Emiratos Árabes Unidos?

El grado de libertad de culto, es decir la posibilidad de celebrar la Eucaristía en grupos, difiere en el mundo árabe de un país a otro. Mientras que en Arabia Saudí solo se toleran celebraciones eucarísticas en privado y en grupos relativamente pequeños, en otros países —sobre todo aquí, en los Emiratos Árabes Unidos— hay iglesias a las que acuden miles de fieles todas las semanas, e incluso a diario. Esta libertad de culto tiene su origen en la apertura y tolerancia de los diferentes gobernantes. Durante las últimas décadas, este ha sido el caso, sobre todo, de Bahrein y de los Emiratos Árabes Unidos, pero también de Omán.

Es decir que los gobernantes de los Emiratos Árabes Unidos se muestran relativamente abiertos frente a los cristianos. ¿Cómo es la situación entre la población?

Vivo desde hace 15 años en Abu Dhabi y nunca he advertido enemistad. Por supuesto sabemos que en todos los países islámicos, los no musulmanes —y no solo los cristianos— tienen que someterse a las reglas sociales del Islam. Pero por otro lado, en la población autóctona veo un gran respeto a los cristianos. Lo estamos experimentando especialmente ahora ante la visita del Papa.

¿Cómo?

He recibido por parte de musulmanes diversas consultas de cómo nos pueden ayudar en los preparativos. Muchos han mostrado interés en asistir a la Misa. El Gobierno hace también todo lo posible para que el mayor número posible de fieles puedan ver al Papa.

¿Está relacionada esta disposición a ayudar con la popularidad del Papa Francisco?

Tras la elección del Cardenal Jorge Bergoglio como Papa Francisco siempre me llegaron reacciones muy positivas por parte de musulmanes, y esto se aprecia también ahora. Desde el anuncio de su visita solo he experimentado muestras de alegría y de orgullo de que el Papa venga a los Emiratos.

¿Cuál es el origen de este viaje?

Hay varias razones para esta visita. Durante los últimos años se han cursado al Papa diversas invitaciones procedentes de toda la región, incluidos los Emiratos Árabes Unidos. Y también la Iglesia local ha expresado al Papa su deseo de que viniera aquí.

En los Emiratos, la Iglesia se compone únicamente de extranjeros, sobre todo de trabajadores de otros países. ¿Qué problemas le supone eso a usted, como obispo?

Uno de los problemas pastorales más urgentes es fortalecer a nuestra gente en la fe, animarles a conservar y confesar con valentía su identidad cristiana y católica, incluso en un ambiente en el que no siempre resulta fácil. Pienso por ejemplo en empleadas del hogar o en obreros de la construcción que no solo han de trabajar duramente, sino que a veces se ven expuestos al celo por parte de sus empleadores o colegas musulmanes para que se conviertan al islam.

¿Qué sucede cuando un musulmán del país quiere convertirse al cristianismo?

No conozco ningún país musulmán en que exista plena libertad religiosa. Incluso allí donde la conversión de un musulmán a otra religión no está perseguida por el Derecho penal, el entorno —y sobre todo la familia— reacciona con ostracismo e incluso con violencia física. Como he dicho, la libertad de culto es mayor o menor dependiendo del país.

¿Tiene suficientes iglesias y sacerdotes?

Sería de desear contar con más iglesias, pues el número de nuestras parroquias sigue siendo muy desproporcionado en relación con el número de fieles. En los Emiratos Árabes Unidos tenemos nueve parroquias, demasiado pocas para casi un millón de católicos. Además tenemos que tener en cuenta que —a diferencia de otras iglesias— la nuestra es internacional y políglota y que entre nosotros se encuentran católicos de diferentes ritos. Otro desafío pastoral consiste en que los fieles, por su situación de migrantes, se enfrentan a muchos problemas morales que antes no podían imaginar. Esto puede decirse sobre todo de hombres y mujeres que, por su trabajo, frecuentemente han de vivir más de un año separados de sus cónyuges. No es infrecuente que se rompan matrimonios cuando nacen nuevas relaciones  «provisionales».

Papa Francisco va a visitar Abu Dhabi.

Papa Francisco va a visitar Abu Dhabi.

¿Cómo puede contribuir el viaje del Papa a mejorar la situación de los cristianos en el mundo islámico?

Espero que la visita del Papa cambie positivamente el ambiente. Pero tampoco podemos esperar milagros del viaje. Lo decisivo es que los cristianos seamos testigos fidedignos del mensaje de Cristo. Y esto también significa sobrellevar con humildad que, por así decir, no podemos ser los primeros violinistas en esta sociedad. A veces es suficiente con tocar bien la flauta para entusiasmar a los demás.

¿Quiere esto decir que también sería posible que del viaje del Papa quede poco más que una reunión amistosa y alguna que otra foto?

Ya veremos hasta qué punto el viaje tiene frutos a largo plazo. En alemán decimos que “una golondrina no hace verano”. El diálogo con otra religión y sus representantes precisa tiempo y paciencia, y necesariamente habrá retrocesos. Esto también puede decirse del ecumenismo entre las confesiones cristianas. Si crece el respeto mutuo y a esto le sigue una actuación conjunta en cuestiones que van más allá de la religión, ya se ha conseguido bastante. Pensemos en los desafíos en el campo del compromiso por la paz o de la preocupación por la casa común de la creación.

CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
logoacnwhy2

QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.