Venezuela fue en el pasado, gracias a las elevadas exportaciones de petróleo, el país más rico de Sudamérica. Mons. Manuel Felipe Díaz Sánchez (63), desde 2008 a la cabeza de la archidiócesis de Calabozo – a unos 300 kilómetros al sur de la capital Caracas – explica durante su visita a la oficina nacional alemana de Aid to the Church in Need (ACN) cómo la Iglesia a pesar de las dificultades intenta ayudar a las personas y contribuir a la unidad del país. La entrevista corrió a cargo de Tobias Lehner.

 

rchbishop Manuel Felipe Díaz Sánchez (63)

Mons. Manuel Felipe Díaz Sánchez (63)

 

ACN: Venezuela fue en el pasado uno de los países más ricos de Sudamérica. Hoy en día está sufriendo una inflación de hasta un millón por ciento; gran parte de la población está sumida en la miseria. ¿Qué significa esa crisis para las personas en concreto?
Mons. Manuel Felipe Díaz Sánchez: Un ejemplo de la vida diaria: alguien va a un comercio y pregunta cuánto cuestan unos comestibles determinados. Va a por el dinero y vuelve una hora más tarde; en esa hora ha subido el precio. Hay carencia de todo. Muchas personas se alimentan tan solo de arroz y judías. La situación es especialmente crítica en los hospitales: no hay medicinas. En parte las tienen que conseguir los pacientes mismos, para lo que venden sus objetos de valor. Muchas personas ven en la emigración la única solución.

Se oye una y otra vez que se vuelve a agravar la situación en la frontera con Colombia. Incluso se ha tenido que cerrar la frontera en alguna ocasión. Muchas personas se quedan allí porque no tienen dinero para los documentos de salida. ¿Qué sabe sobre la situación allí?
Es sobre todo la Iglesia la que se ocupa de las personas. Esto puede decirse del lado venezolano, pero también de Colombia, Ecuador, Perú y Chile, que son los países adonde se dirige el mayor número de personas. Las comunidades en la frontera proporcionan alimentos y ofrecen posibilidades para pasar la noche o ayuda médica. Comparten lo poco que tienen. Agradecemos mucho esa solidaridad.

Venezuela se presenta a sí misma como un Estado socialista moderno. ¿Comporta eso también dificultades para la Iglesia?
El sistema político de Venezuela es un mosaico de diferentes influencias: socialistas, conservadoras, mezcladas con ideas ateas y espiritistas y muchas más. Siempre ha habido intentos de dividir a los obispos; pero no lo han conseguido. Al mismo tiempo, Chávez y el actual Presidente Nicolás Maduro también han reconocido los tratados firmados por los gobiernos anteriores con la Iglesia católica. Esto se refiere sobre todo a las escuelas católicas: el 10 por ciento de las escuelas de Venezuela es de titularidad eclesiástica, entre ellas muchas escuelas de formación profesional. Eso favorece también, por supuesto, al Estado. Muchos políticos se presentan también conscientemente como muy religiosos. Al mismo tiempo, los representantes públicos no participan ya, por ejemplo, en las ordenaciones de obispos. Es una situación ambigua.

¿Cómo es la vida eclesial?

El 75 por ciento de los venezolanos es católico y se ha mantenido fiel a la fe. Una y otra vez oigo decir que la Iglesia es la institución en Venezuela que mayor credibilidad tiene. Pero naturalmente, la crisis también influye sobre la vida eclesial: por ejemplo, por razones económicas no es posible organizar actividades multitudinarias como unas Jornadas para la juventud o un Encuentro de familias. Y donde no hay ese encuentro, no hay comunidad. Especialmente grave es la situación de los sacerdotes: muchos quedan aislados porque tienen que atender solos una parroquia muy extensa, frecuentemente en el mundo rural. Por motivos económicos no les es posible acudir a reuniones o comprar objetos de primera necesidad. Se han dado también casos en que congregaciones han tenido que abandonar el país porque no estaban económicamente en condiciones de mantener el convento y su labor.

¿Puede hacer algo la Iglesia en Venezuela para subsanar las necesidades de las personas?

No cejamos en nuestro compromiso en el campo de la escuela y la educación. Queremos ofrecer a los jóvenes la posibilidad de que construyan un futuro mejor. En algunas parroquias, los sacerdotes reparten medicamentos que reciben del extranjero. Una acción de mucho éxito son las llamadas «ollas solidarias»: con donativos de alimentos, voluntarios en las parroquias cocinan para personas especialmente pobres. Estos están muy agradecidos porque saben que también los medios que tiene la Iglesia son muy limitados.

¿Qué puede hacer concretamente una organización como Aid to the Church in Need para ayudar a Venezuela?

No estoy acostumbrado a pedir limosna; por eso estoy especialmente agradecido a que Aid to the Church in Need nos haya ofrecido ayuda. La gente necesita apoyo para comprar comida y medicamentos. Pero también necesitamos ayuda pastoral. Los sacerdotes y los fieles necesitan oportunidades para relacionarse y fortalecerse. A los encuentros diocesanos ya me he referido antes; son muy importantes. También hacen falta biblias y materiales para la catequesis. Muy importante es el mantenimiento de los sacerdotes: los estipendios de misas son para muchos la única fuente de ingresos necesarios para sobrevivir.

Poco después de las  nuevas sanciones económicas impuestas por Estados Unidos a Irán a comienzos de noviembre, la fundación pontificia Aid to the Church in Need entrevistó a Mons. Ramzi Garmou, Arzobispo de Teherán y presidente de la Conferencia Episcopal, durante una visita a Suiza, invitado por la fundación para hablar de pequeña, pero antiquísima Iglesia Caldea iraní. Nacido en el Kurdistán iraquí, Mons. Garmou reside en Irán desde 1976.

Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones económicas a su país de adopción, Irán. ¿Cómo es la situación sobre el terreno?

Irán no ha sido golpeado por sanciones económicas por primera vez. Yo soy un cristiano de origen iraquí, aunque viva en Irán desde 1976, y, créame, los que procedemos de esta región sabemos que Estados Unidos defiende sus propios intereses al precio que sea. En 2003 devastaron mi país natal bajo pretextos fútiles y abrieron la puerta a la llegada del Daesh. Los iraníes ya tienen grandes dificultades a la hora de encontrar trabajo y alimentarse, porque la vida es muy cara. Ellos no piden grandes cambios políticos; solo quieren empleo y pan.

La Iglesia apoya a los necesitados con los medios a su alcance, sobre todo contribuyendo a costear los gastos escolares o médicos, pero, ante todo, tiene un poder espiritual y mantiene su proximidad con los pobres.

 

Archbishop Ramzi Garmou of Teheran

Mons. Ramzi Garmou, Arzobispo de Teherán

 

¿Están en Irán los cristianos especialmente desfavorecidos?

Les está prohibido ejercer determinadas funciones como, por ejemplo, la de director de una escuela, pero, por lo general, las comunidades cristianas históricas están bien integradas en la sociedad iraní. ¡Nuestras raíces son profundas! La comunidad caldea, reducida actualmente a un rebaño minúsculo de 4.000 almas, se remonta a los tiempos apostólicos. Fue el apóstol Santo Tomás quien llevó el Evangelio hasta Persia y quien creó nuestra Iglesia. La Historia se ha olvidado un poco de ello, pero nosotros enviamos a misioneros hasta China mucho antes que los occidentales. En estos momentos, atravesamos de nuevo un periodo de crisis que comenzó con la revolución de Jomeini en 1979. Todas las escuelas y los hospitales católicos que contribuían a nuestro prestigio fueron cerrados, disminuyendo así de forma considerable nuestra influencia en la sociedad.

¡Pero echen un vistazo a nuestra historia! Los cristianos han conocido la persecución desde el principio bajo el Imperio Sasánida persa hasta el siglo VII. En aquella época, los cristianos ya eran sospechosos de ser traidores afiliados a Occidente. Después llegaron las invasiones mongolas, por ejemplo. Pero esto no es sorprendente: Jesús mismo, en los Evangelios, advierte a sus discípulos que serán perseguidos a causa de su nombre. El Evangelio da respuesta a las aspiraciones profundas del hombre, pero su anuncio se ve acompañado de persecución, y eso desde Pentecostés hasta el fin del peregrinaje de la Iglesia sobre la tierra. ¡Una Iglesia sin mártires sería como un árbol sin frutos!

¿Pero no teme usted la desaparición total de los cristianos de Irán?

Por supuesto, la emigración masiva de cristianos y, sobre todo, de la juventud nos preocupa. Sin embargo, no debemos contemplar la situación con una mirada demasiado humana. La fuerza y el dinamismo de una comunidad cristiana no dependen de su cantidad de creyentes. Además, creo que nuestra situación es menos grave que la de las comunidades cristianas en Occidente, que viven en un entorno donde la mayoría de los europeos no tienen fe o son indiferentes, mientras que nuestros vecinos musulmanes nos recuerdan constantemente a Dios.

Lo único que cuenta es si podemos dar testimonio de la fe. Pues bien, podemos hacerlo. Sin publicidad, pero simplemente viviendo como cristianos. Y vemos los frutos de ello, pues hay musulmanes que por propia voluntad acuden a vernos y que quieren conocer el mensaje del Evangelio. Cuando se les pregunta qué despertó en ellos este deseo, a menudo responden que conocen a un vecino cristiano cuyo ejemplo quieren seguir.

Se habla de miles de musulmanes convertidos al Cristianismo en Irán. ¿Usted ve este fenómeno?

Se trata de una cuestión extremadamente delicada. Ante todo, hay que precisar que la mayoría de las conversiones se dan entre los protestantes evangélicos. Nosotros estamos bajo estricta vigilancia. Sí ocurre que se unen a nosotros antiguos musulmanes, pero estos se exponen a graves problemas, primero con sus familias y luego con el régimen. Como botón de muestra, tenemos dos seminaristas que han pasado temporadas en prisión porque ambos son conversos.

En particular, no nos está permitido celebrar la Misa en lengua persa. Nosotros amamos nuestra lengua aramea, la lengua de Jesús mismo, y la hablamos en nuestros hogares, pero los iraníes no la comprenden. Al estar confinados a esta lengua, no podemos comunicar nuestra fe, y por la misma razón, no podemos tener Biblias o libros sagrados en persa.

Entonces, ¿cómo explicarse la traducción del Catecismo de la Iglesia Católica por los ayatolás chiíes iraníes?

Sí, ese fue un gesto muy alentador de apertura, hecho por los ayatolás que se interesaban por el mensaje de la Iglesia Católica. El clero chií manifiesta un respeto por la autoridad moral internacional del Vaticano. Además, hay un embajador iraní en el Vaticano, y hay estudiantes que viajan en los dos sentidos. Irán está muy aislado y vive bajo la presión constante de Arabia Saudí y los Estados Unidos. Nuestro país es bien consciente de que le interesa mantener relaciones con Occidente.

Sin embargo, los actuales gobernantes de Irán no han renegado de la revolución islámica de 1979, que rechazaba Occidente en su conjunto. ¿Acaso no es esto contradictorio?

Al obligar a la gente a adherirse al Islam chií, el régimen obtiene el resultado inverso: la aparta de la fe. La juventud es consciente de esta injusticia de la que es objeto, y gran parte de ella se aparta del Islam. Eso explica en parte el movimiento de conversión a otras religiones, no sólo al Cristianismo, también se observan conversiones al Zoroastrismo e incluso al Hinduismo, pero también los hay que renuncian a cualquier tipo de religión. Y, por desgracia, una gran parte de nuestros jóvenes acaba en la droga por falta de un ideal. Es una evasión fácil, al alcance de la mano, en la que los jóvenes se hunden irremediablemente.

¿Le gustaría dirigir algunas palabras a los benefactores de ACN?

Damos las gracias a ACN por su solidaridad con nuestra lejana comunidad cristiana. Ustedes nos aportan una valiosísima ayuda material. Además, al mantenernos informados acerca de la situación de las Iglesias en dificultades, favorecen el contacto entre los cristianos, incluso con los que están más alejados geográficamente.

Entre 1994 y 1996, el obispo Mons. Pierre Claverie y 18 otras personas fueron asesinados durante la guerra civil argelina. La causa de su beatificación se abrió en 2007 y a principios de este año el Papa Francisco firmó el decreto confirmando su muerte por “odium fidei” (odio a la fe) reconociéndolos así como mártires.

El 8 de diciembre se celebrará la ceremonia de beatificación en la Catedral de la Diócesis de Orán, en el noroeste del país, donde Mons. Pierre Claverie fue obispo. 

La Hna. Yvonne Gera, Franciscana Misionera de María que trabajó en Argelia durante 22 años y conoció personalmente a cada uno de los 19 mártires, habla con Grace Attu, de la oficina nacional de ACN en Malta de ellos y de su experiencia en Argelia en aquel momento.

ACN: El documento oficial de la Congregación para las Causas de los Santos se refiere a los 19 mártires como “Monseñor Pierre Claverie y 18 compañeros”, ¿quiénes son realmente?

Sr. Yvonne Gera, a Franciscan Missionary of Mary

Hna. Yvonne Gera, Franciscana Misionera de María

Hna. YVONNE GERA: Sí. Se trata de Mons. Pierre Claverie, siete monjes trapenses de Tibhirine, un hermano marista, cuatro Padres Blancos y seis religiosas de varias congregaciones presentes en Argelia. Todos trabajaban ayudando a los pobres, a los enfermos, a los niños. El hermano marista Enrique trabajaba en una biblioteca de la diócesis que atendía a más de mil jóvenes, especialmente niños pobres. Algunas de las hermanas eran enfermeras. Los 7 trapenses tenían una clínica, uno de ellos era médico, atendían a los enfermos sin preguntarles si eran musulmanes o cristianos. Mons. Pierre Claverie siempre dijo la verdad al gobierno y al pueblo.

ACN: ¿Puede darnos los antecedentes de la situación que condujo a su muerte?

HNA. YVONNE GERA: En primer lugar, quiero decir que la guerra de Argelia no fue una guerra religiosa, sino una guerra civil. Los islamistas se aprovecharon de la situación. El 3 de octubre de 1993, se advirtió a todos los extranjeros que, si no abandonaban el país a finales de año, serían objeto de ataques.

En vísperas de Navidad, los terroristas visitaron el Monasterio. Querían dinero, pero el Prior les dijo: “vivimos de nuestros cultivos”. De repente sonó la campana de la misa de Nochebuena y les dijo: “Hoy ha nacido el Rey de la Paz” y le dijeron: “Ayisa”, que en árabe significa que volverían.

La orden de abandonar el país no era sólo para los religiosos, sino también para las familias cristianas extranjeras. Así que entre 1992 y 1993, la Iglesia perdió casi todas las familias católicas extranjeras

Pero todos nos quedamos, incluso cuando fuimos atacados, decidimos que no nos iríamos. Se dice que el capitán no puede abandonar el barco, aunque se esté hundiendo. Así que todos nos quedamos.

ACN: Están siendo beatificados juntos.  ¿Qué tienen en común?

HNA. YVONNE GERA: En aquel momento, casi todos los religiosos tenían que escribir a sus superiores generales si estaban dispuestos a quedarse. Los que tenían miedo se fueron. Y estos 19 tienen en común que decidieron quedarse a pesar de las amenazas. Ellos continuaron trabajando y cuidando de la gente. Y murieron en sus puestos de trabajo.

ACN: Usted también estuvo trabajando en Argelia durante este período. ¿Cuál fue su experiencia?

HNA. YVONNE GERA : Trabajé 22 años en Argelia, 14 de ellos durante la guerra. No sé por qué estoy viva y no me mataron durante ese tiempo. Yo también estaba en el punto de mira. Por la mañana le decía al Señor: “Pon tu mano protectora sobre mí, ayúdame a cumplir con mi deber”.

Una mañana, recibí una llamada del embajador francés que quería hablar con Mons. Henri Teissier. El embajador le dijo: “Vaya al hospital francés”. Allí fuimos y encontramos 7 ataúdes. Al principio no querían abrirlos, pero Mons. Teissier les dijo: “Si no los abren, no puedo decir si son terroristas o hermanos”. En cada ataúd estaba la cabeza de cada uno de los 7 monjes trapenses, sólo la cabeza.  Mientras esperaba, Mons. Teissier me dijo: “¿Quiere verlos?”; y contesté: “Sí, por la última vez”. Fue algo horrible.

La Iglesia sufrió mucho, a pesar de mantener una actitud únicamente de presencia, sin salir a predicar. Eso sí, todos los que venían a nosotros eran bienvenidos. Yo estaba a cargo de todas las clínicas de la Iglesia y todas ellas tenían un centro para desnutrición infantil y un centro para madres e hijos. Todo era gratis.

Nunca tuvimos dificultades con la gente. Incluso durante el Ramadán solíamos ser invitados todas las noches a diferentes familias para comer con ellos. En la Basílica de Nuestra Señora de África hay un escrito que dice “ruega por nosotros y por los musulmanes”. Así las mujeres, cristianas o musulmanas, que no podían tener hijos venían a rezar a Nuestra Señora, trayendo un muñeco y después, cuando ya tenían el bebé, venían a presentárselo a Nuestra Señora.

ACN:¿Qué mensaje daría a los sacerdotes y religiosos que trabajan en países en crisis, algunos de los cuales han sido secuestrados o viven bajo amenazas continuas?

HNA. YVONNE GERA: Somos misioneros. Pase lo que pase, somos misioneros. Sabemos que esa es nuestra vocación y les digo: “Recibirán más de lo que dan”. A veces es difícil, sí, pero el Señor nos ha llamado. Si la gente sufre, nosotros sufrimos con ellos. Es nuestra vocación y el Señor está siempre presente para ayudarnos, incluso en el sufrimiento o en el martirio. Estos 19 mártires sabían que estaban en el punto de mira, pero se quedaron. No tengan miedo, el Señor está para ayudarles.

Con ocasión de la beatificación de los 19 mártires en Orán, Argelia, el 8 de diciembre de 2018, Ayuda a la Iglesia Necesitada (Malta) publicará un folleto sobre los mártires, quiénes eran, el tipo de vida que llevaban y algunos testimonios sobre ellos.

Más información sobre el derecho a la libertad religiosa en Algeria puede ser consultada en: www.religious-freedom-report.de

Tanto el pueblo como la Iglesia cubana viven una época de cambios, sin embargo la falta de verdaderas reformas y de recursos sigue siendo uno de los mayores retos ante los que se enfrentan la sociedad. Así lo explica en declaraciones para Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) Rolando Montes de Oca, sacerdote de la arquidiócesis cubana de Camagüey que vive y estudia actualmente en Roma.  Este sacerdote de 37 años y perteneciente al movimiento apostólico “Schönstatt”, muestra su preocupación ante la falta de una verdadera apertura religiosa en Cuba, que no sea de palabras sino de hechos, en la que las familias puedan elegir la educación de sus hijos y en la que la Iglesia tenga más lugares o centros para poder demostrar que “no somos un peligro para la sociedad cubana”, sino todo lo contrario.

 

La era castrista en Cuba terminó definitivamente en abril de 2018. Fidel y Raúl Castro fueron sucedidos por Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente. ¿Cómo está la gente con el nuevo gobierno? 

Yo diría que sigue exactamente igual. El propio Díaz-Canel ha repetido en diferentes ocasiones que su misión es asegurar la continuidad del llamado “proceso histórico”, es decir, del socialismo iniciado por Fidel Castro como camino político, económico y social. Además, en su primer discurso como presidente dijo que esta continuidad es la prioridad absoluta de su Gobierno y aseguró que será Raúl Castro quien tome cualquier decisión fundamental para la nación.

 

Una de las primeras acciones administrativas del nuevo gobierno fue la nueva Constitución, que fue rechazada por el Parlamento cubano en julio. De acuerdo con las intenciones del Gobierno, además de la apertura a la economía de mercado, los derechos civiles también deben fortalecerse. ¿Cómo se aborda la libertad de religión en la nueva Constitución?

Hay libertad de culto en el sentido de que la gente puede reunirse en templos para celebrar su fe. Los artículos que ya existían en la anterior Constitución y que establecían que el Estado cubano “reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa” o que “todas las personas tienen derecho a profesar o no, credos religiosos” han permanecido sin cambios. Es importante comprender lo que se entiende por libertad religiosa. En mi opinión, no se debería referir únicamente a la libertad de culto. No obstante, estas máximas sobre la libertad religiosa pueden representar un punto de referencia un ideal hacia el cual avanzar a través del diálogo.

 

Los turistas que van a Cuba ven, entre otras cosas, iglesias llenas de gente y una impresionante participación de los fieles. ¿Se puede decir que ahora los cristianos pueden vivir libremente su fe? ¿Diría que el tiempo de la discriminación ha terminado?

Obviamente, las cosas no son como en los años de la antigua Unión Soviética. Y aunque Internet aún no está disponible para todos los cubanos, hay cada vez más personas que pueden conectarse a la red y por lo tanto el modus operandi del Gobierno es cada vez más público en el sentido de que cruza las fronteras nacionales, y es cada vez más capaz de generar noticias en el ámbito internacional. Por su parte, el sistema cubano está muy interesado en comunicar una imagen de democracia, de una Cuba con total libertad.

Sin embargo, aunque haya libertad de culto, creo que todavía queda mucho camino por recorrer antes de llegar a la verdadera libertad religiosa. Por ejemplo, las familias cubanas no tienen derecho a elegir el tipo de educación que quiere ofrecer a sus hijos, siempre se ven obligadas a educarlos bajo la ideología marxista atea. A pesar de profesar una educación laica, la filosofía que subyace en la manera de analizar la historia y la realidad es siempre del tipo atea y materialista.

 

“Whatever may happen, the Church in Cuba will not give up in the face of the difficulties”

 

¿Tiene la Iglesia también restricciones en materia religiosa?

A la iglesia peregrina en Cuba no se le concede el derecho a tener su espacio en los medios de comunicación. Excepto durante las visitas papales y algunos minutos al año concedidos a los obispos en las radios locales para la Iglesia no hay acceso a los medios de comunicación. Otro obstáculo importante ha sido la prohibición de construir templos y lugares de culto, aunque hace poco se han construido dos o tres después de casi sesenta años de peticiones y diálogo.

También hay hechos muy comunes que ocurren en los pueblos como las prohibiciones impuestas a acciones pastorales concretas, a veces contra algunos sacerdotes, o contra algunas obras de caridad de la Iglesia, etc. Se trata de situaciones desagradables de las que no está clara la procedencia, ya sea por orden de la dirección principal o por decisión independiente de pequeños dirigentes regionales.

Aunque después de tantos años de represión religiosa ahora se han dado algunos progresos en el tema de la libertad de culto, en la cabeza de algunos parece prevalecer que si se equivocan actuando en contra de la Iglesia, no les causará ningún problema; pero en cambio si el error favorece a la religión, esto le puede dar problemas.

 

¿Y cómo supera esas limitaciones?  

Aunque la Iglesia de Cuba se encuentra con muchas dificultades no se rinde. No podemos acceder regularmente a los medios de comunicación, pero no dejamos de comunicar el Evangelio. En los obispados se producen revistas y boletines que, además de hablar de la fe, buscan iluminar la vida común del pueblo cubano. Aunque no tenemos acceso a la educación porque como ya he dicho es prácticamente atea, tenemos centros de formación donde reciben valores cristianos y cívicos. Es muy difícil construir templos, pero en muchos pueblos que no los tienen, existe la comunidad cristiana que vive, celebra y da testimonio de fe en los hogares de las personas que nos abren sus puertas para celebrar la Eucaristía y para ofrecer formación cristiana.

 

Cuba - Diocese of Holguín

Cuba – Diócesis de Holguín

 

¿Cuál es el papel de la Iglesia en Cuba?

Nosotros como Iglesia tratamos de dialogar y mostrar que no somos un peligro para la sociedad cubana. Más aún, la Iglesia tiene mucho que ofrecer y tiene derecho a que le sean reconocidos algunos espacios en los que desempeñaría mejor este servicio.  El objetivo no es oponerse, sino ayudar a unirnos respetando la diversidad de ideas, para que un día sea posible llegar a una Cuba “con todos y para el bien de todos”, sin excluir a nadie.

 

¿Y cuál es su mayor reto?

En mi opinión, el problema que más padece la Iglesia cubana en la actualidad tiene que ver con su misión como mediadora en un proceso de reconciliación nacional, que consideramos necesario. El pueblo cubano está dividido. La Iglesia en Cuba busca hacer espacio para todos, invitando continuamente al diálogo. Lamentablemente, desde el inicio del “conflicto” no ha habido apertura al diálogo ni por parte de la posición oficial del gobierno, ni tampoco por parte de la oposición más radical. Por eso, a veces se llama a la Iglesia “comunista” y otras veces se la incrimina de dejarse manipular por la oposición o por los intereses políticos de los Estados Unidos. Ambas acusaciones son falsas: la Iglesia en Cuba simplemente no está bien entendida. Mientras que el Partido Comunista fija el precio de las buenas relaciones entre la Iglesia y el Estado en el silencio ante los grandes problemas sociales que persisten, los otros interpretan muy a menudo la misión de la Iglesia como una postura política militante que excluye y condena las relaciones con el Gobierno en términos absolutos. En cambio, la posición de la Iglesia en Cuba no es en absoluto beligerante en ningún de los dos sentidos. La Iglesia es madre, no es enemiga de nadie. La Iglesia es la esposa de Cristo y no se casará con los poderes terrenales, aunque esto sea difícil de entender para muchos.

 

¿Cómo ve el futuro de la Iglesia de Cuba y cómo pueden las obras de caridad, como las de la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), ayudar a sus necesidades?

Imaginar el futuro de Cuba es muy difícil. Soñamos un futuro de paz construido con el diálogo, la justicia y el perdón. Pero pase lo que pase la Iglesia de Cuba no se rinde ante las dificultades. Aprendió a abrir ventanas donde las puertas están cerradas. La Iglesia de Cuba es una comunidad de esperanza que trata de transmitirla a una sociedad que está muy necesitada.

Los problemas que tiene la Iglesia en Cuba son los problemas que tiene el pueblo cubano. Entre los cuales, uno de los más graves es la falta de recursos. Ayuda a la Iglesia Necesitada se ha comprometido mucho con la acción evangelizadora de las parroquias; apoyando de muchas maneras la formación de nuevos sacerdotes; ayudando a la misión a través de la publicación de Biblias, catecismos, libros de oraciones, materiales didácticos; fomentando la compra de vehículos que permiten a los misioneros moverse para atender a sus comunidades; apoyando la reconstrucción de los templos dañados por el paso de los desastres climáticos; etc…. La inmensa ayuda de ACN a la Iglesia cubana ha dado, está dando y dará frutos, muchos de los cuales ya se pueden percibir con una simple visita al país. Hay una acción de Dios a través de la acción de ACN sin embargo que no se ve, pero que está detrás e influye a través de las conversiones, la difusión de los valores cristianos, de actitudes más humanas, etc.

 

Usted mismo conoce la labor de ACN desde que era un niño, ¿no es cierto?

Recuerdo con mucho agradecimiento aquel día siendo un muchacho en el que nuestro párroco y la catequista llegaron muy felices por traer la Biblia del Niño, impresa por ACN. Yo era pequeño y quería tener un buen libro sobre la fe, explicado para los niños. La leí entera y me enamoré de Dios en las páginas de esta Biblia. Hasta hoy, la tengo todavía en mi habitación. Luego la he utilizado muchas veces en la catequesis para niños. Sí, La Biblia del Niño de ACN está muy ligada a las raíces de mi experiencia de Dios.

 

Entrevista con Mons. Launay SATURNÉ, Arzobispo de Cap-Haïtien desde el 23 de septiembre de 2018 y presidente de la Conferencia Episcopal de Haití durante su visita a la sede internacional de la fundación Aid to the Church in Need (ACN).

Mgr. Launay Saturné ( Archbishop of Cap-Haitien, Haiti and president of the Haitian Bishop´s Conference)

Mons. Launay Saturné, Arzobispo de Cap-Haïtien desde el 23 de septiembre de 2018 y presidente de la Conferencia Episcopal de Haití.

Su país, de nuevo golpeado por un terremoto en el mes de octubre, también se ve afectado internamente por casos de corrupción que se extienden hasta los más altos cargos del Estado. El lunes 22 de octubre de 2018, el presidente Jovenel Moïse despidió a dos colaboradores cercanos, entre ellos a su jefe de gabinete, implicados en escándalos de enriquecimiento personal.

Una gran mayoría de los 11,5 millones de haitianos se declaran cristianos y católicos, frente al 2,7% de agnósticos y al 2,7% de animistas, pero estas cifras están lejos de reflejar la complejidad de la realidad religiosa en la que también debe tenerse en cuenta la influencia del vudú en el ámbito social.

 

¿Cómo han reaccionado los obispos ante los recientes casos de corrupción que conmocionan al país?

La jerarquía católica de Haití, desde la Conferencia Episcopal Haitiana (CEH), ha acompañado siempre al pueblo tanto en su fe como en su lucha diaria por la dignidad. La reacción de los obispos debe situarse hoy en este contexto. En una nota de CEH hemos denunciado públicamente la corrupción porque es un azote, un mal: “Tiende a generalizarse, a convertirse en un sistema y causa daños difíciles de reparar. Esta situación no es nueva, pero esta vez está alcanzando un nivel y unas proporciones inaceptables e insoportables”. Nosotros venimos observando una reacción positiva de la sociedad ante este escándalo: “Lo que es muy interesante es que este escándalo está haciendo surgir una toma de conciencia colectiva vigorosa y sana. El pueblo exige justicia con una voz unánime, bien consciente de que la corrupción es un mal radical que pone en peligro su futuro colectivo”. Todo parece indicar que los fondos destinados al desarrollo, a hacer crecer el país y a liberarnos un poco de la miseria en todas sus manifestaciones han sido mal utilizados y malversados. Todo el mundo sabe hasta qué punto este dinero sería útil para la reconstrucción de nuestro país y para mejorar las condiciones socioeconómicas de la población. Como obispos y pastores, caminamos con el pueblo de Dios, confiado a nuestro cuidado paterno y pastoral.

¿Qué medidas toma la Iglesia Católica de Haití en este contexto?

La Iglesia debe permanecer siempre fiel a su Divino Fundador. Es desde esta fidelidad que podemos seguir creyendo, amando, esperando, tal como nos pide el Evangelio. En este contexto, nuestra primera acción como Iglesia jerárquica consiste en continuar caminando con el pueblo como debemos hacerlo como pastores. Además, debemos ayudar a este pueblo a formarse mejor en la Doctrina Social de la Iglesia para que sea más consciente de su papel e implicación en la gestión responsable de lo público por el bien de todos. Finalmente, la anunciación del Evangelio es intrínsecamente un fermento para cambiar los corazones y las situaciones desde dentro, como la levadura en la masa (Mateo 13,33). Todo esto integra el plan global de evangelización, educación y formación que la Iglesia quiere poner a disposición de todos los creyentes laicos para prepararlos y motivarlos a asumir sus responsabilidades en la sociedad y en el país.

Pero todo esto se desarrolla primero en la familia y en la escuela. Estos lugares son extremadamente importantes para nosotros. Más allá de la educación intelectual, la familia y la escuela deben inculcar en los niños y jóvenes adultos el amor a Dios, el amor al prójimo, el amor a la patria, el respeto al bien común, el civismo y el patriotismo. Para la Iglesia, la educación es su cantera prioritaria y urgente, por lo que cuenta con escuelas parroquiales para distribuir el “pan de la educación” entre los alumnos más desfavorecidos en las zonas más remotas del país, donde el Estado está ausente. Gran número de sacerdotes y obispos provienen de estas instituciones educativas, a las que hay que añadir las escuelas de religiosos, que tienen la reputación de ser las mejores del país y que, de hecho, lo son. A decir verdad, estamos subsanando muchas de las deficiencias del Estado en este y otros muchos ámbitos.

 

For the Church, education is a most urgent priority, as a result of which is the parish school

“Para la Iglesia, la educación es su cantera prioritaria y urgente, por lo que cuenta con escuelas parroquiales para distribuir el “pan de la educación” entre los alumnos más desfavorecidos en las zonas más remotas del país”

 

También llevamos a cabo acciones puntuales para ayudar a nuestros conciudadanos en apuros. Eso mismo es lo que estamos haciendo por las víctimas del terremoto de los días 6 y 7 de octubre de 2018, a los que hay que ayudar a reconstruir sus hogares y a reencontrar su equilibrio psicológico.

La Archidiócesis de Cap-Haïtien dispone de más de 80 hectáreas de buenas tierras de cultivo que queremos explotar de una manera respetuosa con el medio ambiente, en el espíritu de la Encíclica Laudato si’ del Papa Francisco. Los estudiantes de la Facultad de Agronomía de la UDERS de Cap-Haitien (rama de la Universidad de Notre Dame de Haití) pueden realizar allí importantes experimentos. Además, la explotación de estas tierras puede ayudar a reducir la tasa de desempleo, fomentar la producción local y convencer a los trabajadores de que se queden en casa para ganarse la vida con su trabajo. Ahora ya siembran judías y maíz y crían ganado. El pozo que tenemos en una de estas tierras para abastecernos de agua hace que todas las probabilidades de éxito estén de nuestro lado. Nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, escribe en su encíclica Laudato si’ que hay que combatir la pobreza a través de la protección del medio ambiente. Queremos aplicar esta indicación al pie de la letra.

¿Mantienen ustedes buenas relaciones con los miembros de las demás confesiones cristianas?

Tenemos buenas relaciones con los haitianos de todas las confesiones cristianas. Desde hace bastante tiempo, tenemos la costumbre de trabajar con ellos, y nuestro encuentro se basa en los importantes valores que compartimos. Esto es particularmente evidente en el ámbito ecológico, pues compartimos el mismo medio ambiente, y aquí todos estamos afectados. Con motivo de la publicación de la Encíclica Laudato Si’, organizamos una ceremonia que reunió a representantes de los cristianos protestantes, de los ateos y de los seguidores del vudú. ¡La ecología no tiene religión, nos concierne a todos!

Los problemas ambientales a menudo llaman a nuestra puerta en Haití y nos despiertan. Nuestro país es muy vulnerable a los desastres naturales. Sin embargo, me niego a que se la llame una tierra maldita. El Señor dio la tierra a los hijos de Adán para que la cultivaran. Nuestra felicidad viene de más lejos y se origina en el corazón amoroso del Creador; la geografía por sí sola no puede decidir nuestra felicidad o desgracia. Por el contrario, nos consideramos hijos bendecidos y amados por Dios.

 

We are a people who practise our faith. The churches are full and the clergy accompany people to help them live a Christian life and live their faith on a daily basis

“Somos un pueblo practicante. Las iglesias están llenas y el clero acompaña a las personas para ayudarlas a llevar una vida cristiana y a vivir su fe diariamente.”

 

¿Cómo es la situación de la Iglesia en Haití?

Somos un pueblo practicante. Las iglesias están llenas y el clero acompaña a las personas para ayudarlas a llevar una vida cristiana y a vivir su fe diariamente. Tenemos la dicha de contar con muchas vocaciones. En el seminario mayor interdiocesano de nuestro país, contamos con 102 estudiantes de Filosofía y 182 de Teología. El futuro de la Iglesia en Haití en términos de recursos humanos no es incierto. Los obispos de Haití y los formadores acompañan a los seminaristas para que se conviertan en sacerdotes que obran en consonancia con el corazón de Dios. El terremoto de 2010 destruyó los dos edificios destinados a la formación del seminario mayor de Notre Dame de Haití. Hoy, los obispos están buscando fondos para la reconstrucción de las instalaciones de este seminario mayor nacional en un mismo y único lugar, lo cual costará 9 millones de dólares. Estamos solicitando ayuda económica a organizaciones, Iglesias hermanas, Conferencias Episcopales, diócesis de aquí y de otros lugares para hacer posible este proyecto, que actualmente es una de las principales prioridades y urgencias de la Iglesia haitiana. Nos faltan 3 millones de dólares para empezar a reconstruir este centro de formación en 2019, proyecto que la Conferencia Episcopal de Haití considera prioritario.

¿Le gustaría dirigir unas palabras a los benefactores de ACN?

¡Gracias, por supuesto! Gracias por los donativos, pero también por las visitas de representantes de Ayuda a la Iglesia Necesitada a Haití y a mi Archidiócesis para ayudarnos a reconstruir lo que fue destruido por el terremoto del 2010. Rezamos todos los días por la salud física y espiritual de los benefactores de ACN y de los responsables de la Fundación. La reconstrucción todavía no ha finalizado y, mientras tanto, nuevas desgracias se han abatido sobre nosotros. La Iglesia en Haití necesita corazones que aman y almas generosas para sostener su misión pastoral y evangelizadora. Estamos muy agradecidos a ACN por su gran cercanía espiritual y su solidaridad efectiva y eficaz con Haití y su Iglesia.

El Cardenal Berhaneyesus Demerew Souraphiel, Presidente de la Conferencia Episcopal etíope y Arzobispo de Addis Abeba, visitó recientemente Aid to the Church in Need (ACN) en Königstein, (Alemania) para agradecer la ayuda que presta la fundación pontificia a la labor pastoral en su país. Benedikt Winkler, del periódico alemán “Die Tagespost”, aprovechó la ocasión para hablar con él sobre la situación política actual en Etiopía, las relaciones con el Islam y la gran labor que realiza la minoría católica en el país.

Cardinal Berhaneyesus Demerew Souraphiel, Head of Ethiopian Bishops Conference and Archbishop of Addis Ababa

Cardenal Berhaneyesus Demerew Souraphiel, Presidente de la Conferencia Episcopal etíope y Arzobispo de Addis Abeba

Eminencia, el 16 de septiembre se firmó en la ciudad de Yeda, en Arabia Saudí, el acuerdo de paz entre Etiopía y Eritrea. ¿Qué opinión le merece la influencia de Arabia Saudí sobre Etiopía?

La paz se ha celebrado en Arabia Saudí y no en Nueva York o en Pekín. No sé por qué. Arabia Saudí es un país que tiene una inmensa influencia en toda la región alrededor del Mar Rojo. Probablemente, Arabia Saudí está también interesada en la paz en las regiones del Mar Rojo y el Océano Índico. Esta puede ser la única razón, pero no sé si hay otros intereses en juego.

¿Considera que la joven paz de Etiopía está más amenazada por conflictos religiosos o étnicos?

Diría que actualmente más por conflictos étnicos. Porque el sistema federal del gobierno en Etiopía se basa en la procedencia étnica, lo cual produce más diversidad y más tensiones, lo que proporciona un mayor peso a las diferencias étnicas que a la unidad de todos en Etiopía. Por esta razón hay conflictos étnicos en diferentes regiones de Etiopía. Espero que el nuevo Primer Ministro, Dr. Abiy Ahmed, aúne el país y conceda mayor prioridad a la unidad que a la diversidad.

 

 

Ethiopia, diocese Meki

Etiopía, diócesis de meki

 

Acaba de mencionar al nuevo Primer Ministro de Etiopía, Abiy Ahmed. Su padre es musulmán, pero él se convirtió al protestantismo y pertenece a la etnia de los Oromo. ¿Es Ahmed la persona adecuada para solucionar los conflictos étnicos?

Creo que sí porque fue elegido por el partido de la coalición. Es un hombre de unidad pero probablemente algunos representantes del antiguo gobierno no estén muy satisfechos con el modo en que desempeña su nuevo cargo. Tiene opositores. En los últimos seis meses ha incidido en que la gente debe unirse, que unos deben perdonar a los otros, reconciliarse y solucionar los conflictos. Lo que más le mueve es su amor por el país. Ya veremos si es la persona adecuada o no. Ha firmado la paz con Eritrea. Si este país consigue instituciones democráticas para un gobierno estable, entonces se podrá garantizar la estabilidad en el futuro, no solo en el Cuerno de África, sino en toda África oriental.

¿Cómo describiría las relaciones entre cristianos y musulmanes en Etiopía?

Las relaciones entre el Islam y el cristianismo han sido hasta ahora pacíficas. El profeta Mahoma fundó el Islam en La Meca fue perseguido por su propia tribu y tuvo que huir. Envió a sus familiares a Etiopía. Los musulmanes llegaron a Etiopia como refugiados. En la tradición musulmana está escrito: «No toques Etiopía, porque Etiopía siempre fue amable con nosotros». En Etiopía llevamos una coexistencia pacífica, sobre todo con los sunitas. Aquí no hay muchos fundamentalistas. En Somalia hay fundamentalistas como Al-Shabab, que tienen relación con Al Qaeda, pero dentro de Etiopía tenemos una coexistencia pacífica entre cristianos y musulmanes.

 

Ethiopia

Etiopía

 

En comparación con muchos países europeos, Etiopía es una nación con una población muy joven. Muchos de los jóvenes buscan mejores perspectivas de trabajo en Europa, en Sudáfrica y en Arabia Saudí. ¿Qué hace la Iglesia en Etiopía, la minoría católica y la mayoría ortodoxa, para que los jóvenes desarrollen su país en lugar de emigrar?

Con menos del dos por ciento, la Iglesia católica en Etiopía es una iglesia de minoría. Aun así dirige muchas instituciones para jóvenes, ya sean instituciones formativas, sociales o de salud, tanto en regiones rurales como urbanas. Tenemos más de 400 escuelas en Etiopía, distribuidas por todo el país. La mayoría de ellas en las ciudades pueden mantenerse por sí mismas, pero las escuelas en áreas rurales necesitan ayuda. Nos ocupamos de la juventud de diferentes grupos étnicos o religiosos: ortodoxos, musulmanes, protestantes. La Iglesia católica en Etiopía considera muy importante el proporcionar a los jóvenes posibilidades de formación profesional, de acuerdo con sus capacidades. También formamos a mujeres jóvenes como enfermeras, cocineras y gestoras de hoteles. Les animamos a que se queden en su país y a que trabajen aquí. Para ello necesitamos una infraestructura y la posibilidad de crear puestos de trabajo. No animamos a nadie a que emigre y mucho menos a que emigre de forma ilegal sin documentos, pues quedan a merced de bandas ilegales de traficantes de personas, que llegan a Arabia Saudí atravesando el Mar Rojo, o a Europa a través de Libia. Para evitarlo, recomendamos a que —si es necesario— emigren de forma legal. Vemos que los jóvenes aman su país, y se les debería dar la posibilidad de quedarse en él.

El 28 de octubre es el Domingo Mundial de las Misiones. Siempre se piensa primero en la evangelización inicial; pero ¿qué hay que hacer para la reevangelización en Europa?

Etiopía tiene mucho que decir al mundo. Estamos agradecidos cuando oímos que Europa ha acogido a muchos refugiados. Pero también Etiopía ha acogido a casi un millón de refugiados, procedentes de Sudán del Sur, de Somalia y de Eritrea. ¿Por qué? Porque Etiopía tiene valores cristianos. Etiopía era una nación cristiana desde los Apóstoles. Experimentamos que la hospitalidad es una parte de la herencia cristiana de Etiopía. Los valores cristianos son muy importantes. Una persona mayor, un refugiado, un emigrante, son en primer lugar personas. Quizá lo ha enviado Dios, quizá sea una bendición. Dale la bienvenida, trátale bien. Este es un principio bíblico y Etiopía lo ha venido haciendo durante siglos. Acogimos a judíos, antes de que fueran a Israel, al igual que a los árabes. Acogimos armenios que eran perseguidos en Turquía. Etiopía siempre ha sido un país hospitalario, fiel al Evangelio.

Pienso que también Europa debería mantenerse fiel a su herencia cristiana. Occidente no debería avergonzarse de ser un país cristiano con grandes valores, tanto en tiempos de crisis como en buenos tiempos. Etiopía ha mostrado que a la religión se le debería dar el lugar adecuado en la sociedad. Esperamos poder trasmitir este mensaje a otros.

Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) tiene numerosos proyectos en Etiopia. En el 2017 realizaron más de 80 proyectos por casi 1.4 millones de Euros.

Ethiopia

Etiopía

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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 6.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.