Con motivo del tercer aniversario de la encíclica de Papa Francisco sobre el cuidado de la creación ‘Laudato Si’ [«Alabado seas, mi Señor»], el Vaticano organizó a principios de julio una conferencia con el título Saving our Common Home and the Future of Life on Earth, (Salvar nuestra Casa Común y el futuro de la vida en la Tierra).  En su viaje de regreso del encuentro Mons. Peter Loy Chong,  Arzobispo de Suva en las Islas Fiji, visitó la sede central de la fundación pontificia  Aid to the Church in Need (ACN) en Alemania. 

El archipiélago de Fiji en el Pacífico Sur, es un famoso destino para submarinistas y turistas, sobre todo de Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos. Su capital Suva es el centro comercial y político de Fiji.  Sin embargo pocos saben que este paraíso está en peligro de extinción. Maria Lozano de la fundación ACN conversó con Mons. Peter Loy Chong sobre las consecuencias del cambio climático y el sufrimiento de los fijianos.

 

Irene Eschmann (project officer fro ASIA at ACN) with Archbishop Peter Loy Chong (Archbishop of Suva diocese in Fiji)during his visit at the during his visit at the ACN headquarters

Irene Eschmann (oficina de proyectos para ASIA en ACN) con el Arzobispo Peter Loy Chong (Arzobispo de la diócesis de Suva en Fiji) durante su visita al durante su visita a la sede de ACN.

 

Acaba de participar en Roma en los eventos relacionados con el tercer aniversario de la encíclica Laudato Si’ que, entre otros, trata del problema del cambio climático. ¿Por qué ha sido invitado a participar en este encuentro? ¿Esta Suva afectada por este fenómeno?

Indiscutiblemente. El nivel del agua del Océano aumenta cada año, por lo que la isla está desapareciendo. Muchos de nuestros hogares estarán bajo agua en 50 años. Eso no dicen sólo las estadísticas, eso lo vemos nosotros: Antes en nuestra isla todo el mundo trataba de construir su casa cerca del agua, era una muestra de desarrollo. La gente del mar se consideraba más civilizada que la gente proveniente de las montañas. Mi abuelo mismo construyó su casita a 50 metros de distancia del mar… El aire era bueno y era fácil pescar. Pero ahora están casi en el mar, así que actualmente ya no se puede construir ahí,  sino cerca de las colinas porque el mar se está acercando peligrosamente.

 

Pero ¿son cambios esporádicos que solo afectan a algunos, o los impactos del cambio climático afectan a toda la isla Fiji?

No es un hecho puntual, sino al contrario. En los próximos años los habitantes de 34 aldeas costeras de Fiji se enfrentan a trastornos que les obligarán a reubicar sus hogares debido a la subida del nivel del mar. El gobierno de Fiji ha identificado esas aldeas como susceptibles de sufrir los efectos del cambio en los próximos cinco a diez años. Ya hay ejemplos de esto, por ejemplo una aldea en la provincia de Bua – la segunda isla más grande del archipiélago – que ha tenido que ser reubicada en Yadua, otra isla cercana. Y hay planes de trasladar pronto otra aldea, Tavea.

 

Muchas personas no creen que la situación sea tan grave, también incluso dentro de la Iglesia Católica, a pesar de todo el empeño del Santo Padre por este tema. ¿Qué les diría?

Hace poco estuve trabajando en una declaración sobre este tema con personas de varias naciones del Pacífico. En el primer borrador se proponía escribir que ‘el cambio climático afectará nuestras posibilidades, nuestras capacidades’ hablando del turismo, del  desarrollo. Y ¡no es eso! Para nosotros no se trata de un peligro para el desarrollo o de que perdamos oportunidades; se trata de nuestras vidas, de nuestra sobrevivencia, nuestra comida… Es una cuestión de vida o muerte. En el borrador también se hablaba de ‘aprender a vivir en esa situación’ pero estamos hablamos de sufrimiento, de extinción. ¿Cómo puedo decirle a mi gente que tiene que “aprender a vivir con eso”?

 

 

Nazareth Prayer Centre for Christian meditation in Fiji

Centro de oración de Nazaret para la meditación cristiana en Fiyi

 

De todas maneras sigue siendo difícil para algunos entender cuál es el papel de la Iglesia en este ámbito. ¿No es un problema más bien económico y político?

Creo que hay dos aspectos en los que la Iglesia juega un papel importante. El primero es que es un problema que afecta el núcleo de nuestra vida y nuestra fe: la creación, que es un regalo pero también una responsabilidad que Dios nos ha dado para que lo cuidemos.  Y nos tenemos que preguntar si lo estamos haciendo bien, o no.

Segundo, y esto me afecta a mí como pastor mucho más directamente. ¿Cómo consolar, cómo acompañar el sufrimiento que yo veo en mi gente? Su llanto, su dolor me lleva a pensar en los salmos del antiguo testamento, y como apelaban a Dios a que escuchara el grito de su gente. Por ejemplo en el salmo 12, donde rezamos “¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome? ¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?” La Fe nos lleva a transformar nuestro duelo y angustia en oración, en plegarias para que Dios escuche el llanto de mi pueblo.

Por eso, no se trata sólo de algo externo, de economía o política; se trata de respeto a Dios y a la creación y de paliar el dolor del que sufre.

 

 

Eucharistic Celebration

Celebración Eucarística

 

Papa Francisco habla de una “conversión ecológica” ¿Cómo aplica usted este término? Puede sonar algo abstracto…

El Santo Padre habla de conversión y creo que eso afecta a todos a nivel internacional, pero también a nivel nacional. Nuestras islas están siendo devastadas, los ríos contaminados, los árboles talados… La consecuencia es que la pesca desaparece de nuestras orillas, ahora los peces se alejan varios kilómetros y eso a su vez repercute en el modus vivendi de la población humilde, pues se necesita una embarcación para pescar y eso cuesta dinero. Todo eso hace que las mujeres, por ejemplo, no pueden como antes dedicarse a la pesca, antes iban a la orilla y pescaban ellas mismas, ahora ya no hay pescado en esas zonas. Es decir que esa conversión también tiene que darse a nivel local. Pero, además, debe ser una conversión de los corazones. La conversión ecológica no se da aislada, la conversión también tiene que ser interior, de cada uno. Tiene que ser acercamiento a Dios, respeto a la creación, sobriedad y generosidad con todos aquellos que – aunque están muy lejos geográficamente – son hermanos y están sufriendo enormemente.  Mi pueblo llora, ¿quién secará esas lagrimas?

 

¿Cuál fue personalmente el momento más impresionante del encuentro en Roma?

Uno de los momentos más impresionantes para mí fue cuando una chica joven, poeta, leyó una poesía sobre cómo transmitir a sus hijos lo que está pasando en su isla, ¿qué le vamos a decir a los que vienen después, qué le va a decir esa madre a su hijo en  50 años? Me impresionó porque, leyendo el poema, se afectó tanto que justo cuando comenzó un verso con la frase “mi fe…” no podía seguir, y repitió varias veces “mi fe, mi fe” para intentar continuar con el poema… pero  no pudo. Yo pensé que eso era algo providencial: nosotros tenemos que acabar ese poema, tenemos que poder acabar la frase “mi fe…” ¿Cuál es la respuesta que da mi fe a esa angustia, y a ese dolor?

 

Papua New Guinea

Papúa Nueva Guinea

 

Oceanía, a la que pertenecen las Islas Fiji, comprende más de 7.500 islas escasamente pobladas o despobladas, distribuidas en una superficie de unos 70 millones de kilómetros cuadrados. La iglesia considera que la región con su inusual variedad de pueblos indígenas es única. La proclamación de la fe entre comunidades pequeñas, jóvenes, aisladas, cultural y lingüísticamente diversas es una tarea ardua y enriquecedora.  La fundación papal Ayuda a la Iglesia Necesitada ha apoyado proyectos en Oceanía por más de cinco millones de euros en los últimos diez años.

Costa de Marfil es un país en pleno proceso de cambio. Después de años de guerra civil, esta sociedad heterogénea intenta vivir la unidad y la reconciliación, sea en al ámbito político, como en el religioso. Algo que ya está cosechando los primeros éxitos, por ejemplo en la convivencia entre musulmanes y cristianos, donde a diferencia de otros países africanos, no hay grandes tensiones; así como en la situación política y económica que va avanzando lentamente gracias a una mayor inversión.

En una entrevista con Tobias Lehner de la fundación Aid to the Church in Need (ACN) durante su visita a la oficina alemana, Mons. Ignace Bessi Dogbo, obispo de la diócesis de Katiola — en el norte de país— y  Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa de Marfil, expone cómo la Iglesia católica promueve la reconciliación; por qué los nuevos templos son necesarios para apoyar la identidad cultural y por qué la ayuda económica en el país de origen es la mejor política para evitar las crisis de refugiados.

 

Bishop Ignace Bessi Dogbo

Mons. Ignace Bessi Dogbo, obispo de la diócesis de Katiola

 

ACN: Monseñor, su país sufrió una guerra civil de 2002 a 2007. Con ocasión de las elecciones presidenciales de 2010 se volvieron a producir disturbios sangrientos; también hubo ataque en iglesias y a sacerdotes. ¿Cómo es la situación actual?

Mons. Ignace Bessi Dogbo: actualmente la situación es en general tranquila. Hubo conflictos después de las elecciones presidenciales de 2010 porque cada parte reclamaba la victoria para sí mismo. El anterior presidente, Laurent Gbagbo se encuentra actualmente en prisión y tendrá que responder ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya, acusado de crímenes contra la humanidad. En 2015 se celebraron las últimas elecciones presidenciales (en las que resultó vencedor de nuevo Alassane Ouattara, que gobierna desde 2011; nota de la redacción). Las elecciones discurrieron de forma tranquila y ordenada. Pero Costa de Marfil sigue estando dividida entre partidarios del Gobierno y de la oposición. Estos últimos por ejemplo suelen tener más dificultades a la hora de encontrar trabajo. En muchas ocasiones, la pertenencia al Gobierno o a la oposición depende del grupo étnico al que se pertenece. En el país hay más de 60 etnias. Y esto, por supuesto, genera nuevas enemistades.

¿Cómo es la convivencia entre las religiones?

El cristianismo y el Islam tienen aproximadamente el mismo número de fieles en el país. En el norte, donde yo soy obispo, los católicos son minoría. También hay muchos seguidores de religiones tribales. Pero en general, las religiones conviven pacíficamente. Somos todos una gran familia.

 

“Tendencias islamistas procedentes del extranjero”

 

Esto supone una gran diferencia en relación con otros países africanos en los que los grupos islamistas están creciendo enormemente. ¿Por qué no es así en Costa de Marfil?

Pienso que es un éxito de la política. El primer Presidente Félix Houphouët-Boigny (lo fue de 1960 a 1993, tras la independencia de Francia; nota de la redacción), se comprometió con el diálogo interreligioso: allí donde se construía una mezquita, él hacía alzar una iglesia. Esto reforzó la convivencia pacífica. Pero también hay que decir, en honor a la verdad, que últimamente hay tendencias islamistas, importadas por personas de otros países como Mali y Nigeria.

 

Adult baptism during holy mass.

Bautismo de adultos durante la santa misa en Costa de Marfil

 

¿Cómo se exteriorizan esas tendencias?

Por ejemplo, se pretende que hombres musulmanes se casen con mujeres cristianas y que estas entonces se conviertan, de este modo, los hijos nacidos en esos matrimonios se educarían como musulmanes. Últimamente muchos hombres de negocios de Marruecos invierten en nuestro país, y prefieren para ello a sus correligionarios musulmanes; también intentan atraer a jóvenes cristianos con dinero: “te damos trabajo, pero tienes que convertirte al Islam”. Los obispos intentamos contrarrestar esas tendencias. Por ejemplo, apoyamos proyectos para que los jóvenes creen redes entre sí y se ocupen ellos mismos de su formación.

 

“La reconciliación comienza con la unidad”

 

Los años de la guerra afectaron a todas las religiones y etnias por igual. ¿Cómo se puede conseguir, en su opinión, la reconciliación para los habitantes de Costa de Marfil?

Después de la guerra civil, los políticos convocaron dos comisiones de reconciliación, en las que también nombraron a obispos para posiciones importantes. Las comisiones formadas por las diferentes partes del conflicto, etnias y religiones trabajaron mucho y presentaron numerosas propuestas. Pero estas no fueron tenidas en cuenta. Por esto, la Iglesia tiene que actuar. Nosotros solos no conseguiremos la reconciliación, pero quizá podamos iniciar un proceso en la sociedad. Por esto, en la Conferencia Episcopal hemos desarrollado un nuevo plan pastoral para los años 2019 a 2023 en el que presentamos algunos pasos concretos.

¿Qué pasos, por ejemplo?

El primer paso hacia la reconciliación es la unidad, unidad hacia dentro y unidad hacia fuera; este es el camino que los costamarfileños han de recorrer ahora. Tenemos previsto formar a 30 sacerdotes del país como mediadores, que ayuden en caso de conflicto en las regiones o comunidades. Otro paso es que deseamos reforzar los encuentros con otras confesiones cristianas y con los musulmanes.

 

Bishop Ignace Bessi Dogbo blesses the old lady in Ivory Coast

El obispo Ignace Bessi Dogbo bendice a la anciana en Costa de Marfil

 

En Occidente se viene debatiendo desde hace algunos años el tema de los refugiados. En África, muchos jóvenes no creen tener futuro y se lanzan a un viaje peligroso. ¿Qué tendría que hacer, en su opinión, la comunidad internacional?

Occidente debería comenzar a ayudar en el punto de salida y no en el final; esto quiere decir: ayudar a las personas en África y no cuando llegan como migrantes a Europa. También en Costa de Marfil hay jóvenes que asumen el peligroso viaje, primero a Libia y luego atravesando el Mediterráneo. Pero, ¿por qué se marchan? Porque por ejemplo, los pequeños agricultores no consiguen precios justos para sus materias primas como el cacao. Se les trata en parte como a esclavos. Con precios justos, Occidente puede contribuir a que esas personas puedan vivir de su trabajo. Entonces no emigrarían. ¡Una política comercial justa es la mejor ayuda al desarrollo!

 

Bishop Ignace Bessi Dogbo with priests of his diocese

Obispo Ignace Bessi Dogbo con los sacerdotes de su diócesis

 

¿Cuáles son las necesidades más apremiantes de la Iglesia en Costa de Marfil?

Me parece que hay sobre todo dos cosas que son necesarias: tener buenas iglesias y buenos sacerdotes. Cuando viajo por el país veo en las cunetas muchas mezquitas de nueva construcción, mientras que nuestras iglesias y capillas en muchos casos se encuentran en pésimas condiciones. Si las iglesias no irradian algo, no llegan al corazón de las personas. Y lo mismo puede decirse de los sacerdotes. En mi diócesis de Katiola tengo 54 sacerdotes, y en la de Korhogo, que también administro, solo 16. ¡Necesitamos sacerdotes! Muchos candidatos al sacerdocio proceden de familias pobres y frecuentemente no disponen de lo más necesario para sus estudios. Ayuda material y una buena formación espiritual son enormemente importantes. Para esto puedo confiar en Aid to the Church in Need. Recibo una y otra vez ayudas para la construcción de iglesias y parroquias, y también para el seminario sacerdotal. Son también muy importantes los estipendios de Misas, que aseguran la supervivencia de nuestros sacerdotes.

Junto a la construcción y rehabilitación de iglesias y centros parroquiales, y la ayuda para la formación de seminaristas y el mantenimiento de los sacerdotes, la Fundación Pontificia Internacional «Aid to the Church in Need» también financia la impresión y difusión de Biblias para niños y de catecismos, así como la labor de las órdenes religiosas y la que se hace en pro de la paz de la Iglesia local.

 

Children with the Child´s Bible "God speaks to his children"

Niños con la Biblia del niño “Dios habla a sus hijos”

 

A girl and a boy - each with a copy of the Rosary booklet Children praying the Rosary in Fundamental French

Una niña y un niño, cada uno con una copia del folleto del Rosario Niños rezando el Rosario en francés fundamental en Costa de Marfil

Gracias a los dos encuentros históricos de los últimos meses Corea del  Norte ha pasado a ser noticia en los medios. El primero tuvo lugar el pasado abril entre  los líderes de las dos Coreas para poner fin a las acciones hostiles que marcaban sus relaciones bilaterales desde la guerra de Corea (1950-1953). El 12 de Junio el presidente estadounidense, Donald Trump, y su par norcoreano, Kim Jong Un, mantuvieron una cumbre en Singapur. Fuera de estos encuentros mediáticos ¿qué conocemos de la situación de los norcoreanos? ¿Cómo viven, cuántos cristianos hay y cómo viven su fe?

Para saber más allá de los titulares de las noticias, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada entrevista al Padre Kang Ju-Seok, director del Instituto Católico de Paz y Cooperación del Noreste Asiático (Catholic Northeast Asia Peace and Cooperation Institute), sito en Paju (Corea del Sur) muy cerca de la zona desmilitarizada, en la frontera entre ambas Coreas, donde miles de cañones apuntan los unos a los otros desde hace más de setenta años. El objetivo del Instituto es elaborar métodos para la construcción de la paz en el noreste asiático y la evangelización en el norte.

 

Father Kang Ju-Seok, director of the Catholic Northeast Asia Peace and Cooperation Institute

Padre Kang Ju-Seok, director del Instituto Católico de Paz y Cooperación del Noreste Asiático (Catholic Northeast Asia Peace and Cooperation Institute)

 

La entrevista la realizó Mark Riedemann.

 

Como sabemos muy poco de Corea del Norte, ¿podría transmitirnos una visión de cómo es la vida cotidiana en este país?

A menudo, a Corea del Norte solo se la identifica con un problema de seguridad y con un dictador con misiles. En cambio, a menudo nos olvidamos de la historia de los 24 millones de personas normales que viven sus vidas en ese país. De hecho, no sabemos mucho de sus historias. No obstante, según los refugiados de Corea del Norte no están en condiciones de funcionar en el marco de una economía socialista estatal – por ejemplo falta comida para la gente–, por lo que la gente ha tenido que tomar la iniciativa, haciendo contrabando de bienes con China. Muchos refugiados dicen que cada vez entra más información del extranjero y los medios de comunicación extranjeros se están filtrando en el país. Cada vez más norcoreanos tienen acceso a cosas como móviles, reproductores de DVD y ordenadores, y cada vez más norcoreanos miran secretamente películas surcoreanas e incluso películas de Hollywood.

 

El país tiene unos 24 millones de habitantes. ¿Es verdad que la mitad vive bajo el umbral de la pobreza?

En los años noventa murieron muchos a consecuencia del hambre, aunque desconocemos las cifras exactas. Se cree que en aquel entonces murieron un millón de personas, y hasta el día de hoy, los norcoreanos sufren una pobreza extrema. Debido a que el régimen de Corea del Norte violó las reglas internacionales en relación, por ejemplo, con las armas nucleares, la ONU ha impuesto sanciones durante largo tiempo. A mí me preocupa esta gente, en especial los pobres y vulnerables, que son los que más sufren a causa de estas sanciones.

 

The Korean Demilitarized Zone

A zona desmilitarizada coreana

 

Pocos entienden la estructura política en Corea del Norte y el culto a la dinastía Kim. ¿Podría explicárnoslos?

Muchos expertos dicen que el país es una especie de grupo religioso y que la gente practica el culto a la dinastía de la familia Kim. Nosotros no sabemos con exactitud cómo funciona el sistema de la sociedad. No obstante, el miedo y el odio de la gente [NT: hacia Corea del Sur] podrían ser una razón. Durante la Guerra de Corea, entre dos y tres millones de personas murieron en Corea del Norte, y el Gobierno norcoreano sigue aprovechándose de ese trauma que subsiste en la población.

 

Antes del reinado de la dinastía Kim, a principios del siglo XX la capital de Corea del Norte, Pyongyang, era una fuente de actividad cristiana conocida como la Jerusalén del Este. En su momento álgido, tres de cada diez habitantes de Pyongyang eran cristianos practicantes y se construyeron más de dos mil iglesias en la región. ¿Qué pasó para que se diezmara el Cristianismo tan rápidamente?

Cuando comenzó el régimen de Corea del Norte, el Gobierno pensaba que la religión era el enemigo más peligroso para el régimen. Por esta razón, empezaron a perseguir a los grupos religiosos de varias maneras. Antes incluso de la Guerra de Corea, muchos norcoreanos, en su mayoría, cristianos, cruzaron la frontera en busca de libertad religiosa. Además, antes y durante la guerra en la que fueron asesinadas millones de personas, a los cristianos se los perseguía sin tregua.

 

the inner-korean border at Panmunjeom

A fronteira inter-coreana na Panmunjom

 

Hoy existen cuatro iglesias en Pyongyang toleradas por el Estado: dos ruso-ortodoxas, una católico-romana y una protestante. Existen como “prueba” de que Corea del Norte tolera la religión. ¿Son solo una fachada?

Es un asunto muy complicado. La Iglesia Católica de Corea del Norte fundó la Asociación de Miembros Católicos de Chosun cuando se terminó la catedral de Changchung en 1988.  Una vez establecidas la catedral de Changchung en Pyongyang y la Asociación de Miembros Católicos de Chosun, estas empezaron a representar a los católicos norcoreanos, mientras que la Iglesia de Corea del Sur empezó a hacer esfuerzos en pos de un intercambio y apoyo entre las dos Coreas.

En los últimos veinte años, esos sacerdotes y católicos del sur, que han visitado Corea del Norte a través de diferentes canales, han tenido la oportunidad de visitar la catedral de Changchung y de asistir a Misa junto a los creyentes norcoreanos. A través de la catedral de Changchung se han realizado también intercambios y prestación de ayudas. Sin embargo, la actitud de los sacerdotes y creyentes surcoreanos hacia la Iglesia norcoreana es ambigua. Algunos de ellos quedan impresionados por las Misas en las que participan con los norcoreanos. Pero otros tienen sospechas y se preguntan: ¿Son los norcoreanos que acuden a la Misa en la catedral de Changchung verdaderos creyentes?

En mi opinión la mayoría es movilizada por el régimen norcoreano, si bien creo que algunos de ellos son auténticos creyentes católicos que acuden a la Misas celebradas en la catedral de Changchung.

 

En 2001 Corea del Norte afirmó que contaba con 38.000 creyentes: 10.000 protestantes, 3.000 católicos, 10.000 budistas y 15.000 chondoístas (seguidores de una fe sincrética basada en gran medida en el Confucionismo). ¿Hay cristianos y cuántos son?

 Por desgracia, no tenemos cifras fiables. No obstante, creemos que hay cristianos.

 

¿Podría hablarnos del sistema de castas norcoreano llamado ‘Songbun’ y sobre el lugar que los cristianos ocupan en dicho sistema?

El Songbun es un sistema implantado para afirmar y mantener el régimen norcoreano. Aquí solo podemos confiar en los testimonios de los desertores norcoreanos, por lo que no es fácil llegar a una conclusión global y detallada. Solo podemos asumir que en el proceso de distribución de bienes y servicios, la clase o grupo de personas que son leales al régimen obtienen una mayor parte o son tratados más generosamente.

 

 

North Korea

Corea del  Norte

 

El informe de 2014 de la Comisión de Investigación de la ONU constató que el régimen era culpable de crímenes contra la humanidad y dijo que “a los cristianos se les prohíbe practicar su religión y son perseguidos”. ¿De qué tipo de persecución estamos hablando?

 La mayoría de los desertores que me he encontrado aseguran que nunca han tenido contacto con religiones en Corea del Norte. Personalmente, creo que resulta prácticamente imposible practicar la fe a largo plazo sin ser descubierto por ese estricto régimen. En el caso de los católicos es una excepción: en la iglesia católica de Changchung sigue practicándose la liturgia. Naturalmente, existe la disputa de si los creyentes que se reúnen en la catedral de Changchung son auténticos creyentes católicos.

 

El Instituto también intenta integrar a los refugiados. ¿Cuáles son algunos de los retos que estos desertores se encuentran cuando llegan a Corea del Sur?

Principalmente, los refugiados encuentran problemas por ser una minoría. Las características especiales de las relaciones intercoreanas refuerzan sus dificultades. Cuando las relaciones empeoran, a los refugiados se les considera a menudo como el enemigo en el seno de la sociedad surcoreana. Y cuando las relaciones mejoran, a veces se les considera un obstáculo para la reconciliación entre ambas Coreas.

 

¿Alberga la esperanza de que un día el Cristianismo regrese al norte?

Sí, no en breve, pero lentamente, creo que el Cristianismo regresará al Norte con la reforma y apertura de Corea del Norte. Pero el régimen norcoreano no bajará la guardia contra las religiones y la labor misionera tan fácilmente. Creo que el Espíritu Santo estará con nosotros y que tendremos que hacer un esfuerzo continuo con mucha paciencia.

 

¿Cómo podríamos ayudar?

Al final, lo que necesitamos es ganarnos los corazones del pueblo norcoreano. Los cristianos pueden contribuir realizando obras de amor sin esperar nada a cambio. Según el Papa Francisco, nosotros, los cristianos, debemos creer que el diálogo y la negociación son el camino, en lugar del de la fuerza militar. No es un camino fácil por el que avanzar, pero debemos seguir teniendo esperanza en alcanzar la paz por medios pacíficos. En relación con la evangelización y con los derechos humanos en Corea del Norte tenemos que trabajar juntos en aras de la paz, para que el régimen se transforme gradualmente en favor de los norcoreanos, que tienen una vida muy difícil.

Nigeria: las raíces de un conflicto con ramificaciones sociales y religiosas

Mons. Ignatius Kaigama, arzobispo de Jos, capital del estado de Plateau, ubicado en el corazón del cinturón central de Nigeria, visitó recientemente la oficina canadiense de Ayuda a Iglesia Necesitada (ACN). Allí conversó con la fundación sobre uno de los principales problemas en su país: los conflictos entre los pastores fulani (nómadas y mayoritariamente musulmanes) y los granjeros (sedentarios y predominantemente cristianos).

Defensor veterano y ferviente de la paz, Mons. Kaigama comparte su conocimiento sobre este conflicto cuya resolución requiere un diálogo hábil y humano, en una búsqueda cada vez mayor del bien común.

 

Most Rev. Ignatius Ayau Kaigama (Archbishop of Jos, Nigeria) during his visit to Canada

Reverendísimo Mons. Ignatius Ayau Kaigama, Arzobispo de Jos, Nigeria durante su visita a Canadá.

 

ACN: Mons. Kaigama, ¿puede explicarnos qué ha cambiado en este conflicto, que dura desde hace muchos años?

Mons. Kaigama: La cuestión de los pastores [refiriéndose aquí al pastoreo de ganado] —que son principalmente fulani— y la de los granjeros se ha vuelto muy complicada. Los agricultores cultivan sus tierras usando métodos manuales. Cuando los cultivos crecen, se quejan de que las vacas de los fulani vienen a comerlos. Esta situación es muy preocupante para ellos, ya que les priva de sus principales medios de subsistencia y genera fuertes tensiones entre las dos comunidades.

En represalia, los granjeros atacan a las vacas. Para los fulani, las vacas valen más que ninguna otra cosa. Además, si matas a una vaca, si la atacas, los pastores tomarán represalias atacando todo lo que te pertenece. A veces van hasta a quemar casas, matar familias y destruir cultivos. Este es un problema muy serio que vemos especialmente en la parte norte de Nigeria.

En comparación con la situación de hace unos años, ¿ha empeorado?

Los pastores y los agricultores siempre han tenido conflictos, pero no en esta escala. Recientemente, los pastores han desarrollado una especie de nueva audacia para invadir y destruir las cosechas de los agricultores. Lo hacen con tal impetuosidad que los agricultores se ven obligados a reaccionar. En el pasado, había problemas entre los dos grupos, pero no eran tan frecuentes.

¿Hay alguna razón para esta escalada?

Una de las razones podría ser que debido a que el presidente del país, Muhammadu Buhari, es de la etnia fulani, y los pastores piensan que tienen un aliado y, por lo tanto, que pueden hacer lo que quieran y salirse con la suya. De lo contrario, la gente no puede explicar por qué hay un aumento tan repentino en la destrucción.

Incluso el presidente de nuestro país también reconoce que los fulani que conocíamos antes solo portaban palos y machetes para cortar hojas para alimentar a sus animales. Ahora, aquellos que destruyen las cosechas de las personas llevan armas sofisticadas. No sabemos de dónde sacan estas armas; es bastante preocupante porque la gente está siendo asesinada, todo por estos conflictos entre pastores y granjeros.

 

Cattle herders on the road between Jos and Kaduna

Pastores de ganado en el camino entre Jos y Kaduna

 

Usted menciona el hecho de que hay nuevas armas y dice que no sabe de dónde vienen. ¿Tiene alguna idea de dónde vienen?

El presidente Buhari afirma que son un remanente de la “Era de Gadafi” en Libia, que de allí fueron transportadas hasta Nigeria y así es como la gente pudo acapararlas. La gente puede obtener armas ilegalmente si tienen dinero. Los pastores pueden vender vacas y adquirir estas armas sofisticadas. Esto es una realidad porque en los buenos tiempos son de todos modos mucho más ricos que los agricultores. Aunque los agricultores también adquieren tales armas.

Por eso, hay muchos factores combinados: las armas extranjeras que circulan, el hecho de que pueden comprarlas, o que son fabricadas localmente o importadas… En realidad, no sabemos quiénes son los proveedores.

Tristemente, la semana pasada se produjo una nueva ola de violencia en partes del estado de Plateau, su diócesis. Usted ha sido uno de los pioneros del diálogo interreligioso e interétnico en la capital del estado de Plateau, donde fundó el “Centro para el Diálogo, la Reconciliación y la Paz 2011”. ¿Qué significa para usted la noticia sobre los asesinatos?

Puedo compartir la historia de los esfuerzos de paz multidimensionales en Nigeria, utilizando nuestro “Centro para el Diálogo, la Reconciliación y la Paz” (DREP) en Jos como ejemplo. El DREP es una iniciativa de la Arquidiócesis de Jos destinada a ofrecer un lugar neutral donde se realiza la reconciliación de las partes agraviadas y también el Centro de Formación Profesional Interreligioso en Bokkos cerca de Barkin Ladi, donde jóvenes musulmanes y cristianos reciben formación profesional durante dos años y se los ayuda a apreciar la cultura civilizada del diálogo en lugar de la confrontación hostil ante el menor sentimiento de provocación. Poco antes de salir de Nigeria, estábamos en reuniones en el Centro DREP en Jos con los grupos étnicos fulani e irigwe para crear estrategias sobre cómo evitar nuevos asesinatos. Incluso nos pusimos de acuerdo para realizar una sesión de oración interreligiosa en agosto.

 

Cattle herders on the road between Jos and Kaduna

Pastores de ganado en el camino entre Jos y Kaduna

 

Escuchar que los asesinatos se reanudaron fue una tremenda sorpresa para mí. Quitar la vida humana de forma tan flagrante y despreciable y la continua destrucción de hogares y medios de subsistencia es una vergüenza para la humanidad y una vergonzosa proyección de una imagen negativa de los nigerianos. Pero incluso en medio de la violencia causada por Boko Haram, los pastores militantes o los “invasores extranjeros” aún por identificar, creo que la paz es muy posible ya que estamos decididos a mantener la cultura de la conducta civilizada y la paz.

¿Cuál es su llamado en este momento tan difícil?

Creo que no se ha hecho lo suficiente para detener los asesinatos de los pastores. Tal vez puede ser por una “agenda oculta” o simplemente por una falta de coraje, determinación, patriotismo y voluntad política. El ganado, por importante que sea, no puede tener un valor superior al de los seres humanos. Eso no significa que las vacas deben ser heridas, robadas o asesinadas. Nuestro presidente debería expresarse clara, categórica y valientemente para explicar a los de su etnia por qué el diálogo es la mejor solución.

El DR. EMAD GAD es miembro de la Cámara de Diputados egipcia y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de El Cairo. Pertenece a la Iglesia ortodoxa copta y ha representado al «Partido de Egipcios Libres» (Free Egyptians Party)  en el Parlamento durante varias legislaturas. Por su defensa de los derechos de los cristianos Dr. Gad ha sufrido frecuentemente acoso y marginación. En sus declaraciones y escritos critica  con frecuencia a las autoridades por no proteger a los cristianos coptos de Egipto de ataques violentos, a menudo mortales, y por no hacer más para garantizar los derechos y libertades ciudadanos de los cristianos.

 

Dr. Emad Gad is a Member of the Egyptian House of Representatives and a professor of political science at Cairo University

El Dr. Emad Gad es miembro de la Cámara de Representantes de Egipto y profesor de ciencias políticas en la Universidad de El Cairo.

 

En una exclusiva para Aid to the Church in Need (ACN) el Dr. Gad habla sobre su lucha para combatir la discriminación de los cristianos y sobre sus esfuerzos para crear un Estado secular, en el que todos los ciudadanos sean tratados por igual, con independencia de sus creencias.

«En 2012, era miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento, controlado entonces por los Hermanos Musulmanes. La Comisión estaba presidida por Essam al-Arian, uno de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes. Durante ese periodo sufrí una marginación extrema y no era invitado a Ias sesiones en que se trataban cuestiones de importancia.

En una ocasión, Al-Arian contactó conmigo para que participara en una reunión con una delegación del Parlamento italiano que visitaba nuestro país. Al comienzo de la reunión, Al-Arian dijo a la delegación: “Vivimos la tolerancia y la caridad; los musulmanes y los cristianos trabajan juntos. Una muestra clara de esto es nuestro compañero Emad Gad, un cristiano copto egipcio”.  A continuación me cedió la palabra; esperaba de mí unas palabras de cortesía, pero yo respondí con fuerza: “Le doy las gracias, Dr. Essam; pero me propone una tarea difícil: escoger entre mantenerme fiel a mis principios y convicciones, o adularle y decir lo que usted espera que diga. Sin embargo, yo no puedo sino ser fiel a mis principios y convicciones y decir que los Hermanos Musulmanes es un grupo racista y extremista que oprime a los coptos y que ataca a las iglesias”. Esta fue la última ocasión en que participé en las reuniones de la Comisión.

 

Egypt, Cairo

Cairo – Egipto

 

El momento actual es especialmente tenso para mí, como político cristiano; el Presidente Abdel Fattah Al-Sisi intenta introducir la noción de ciudadanos con igualdad de derechos, y está tomando medidas que ningún otro presidente egipcio había tomado nunca. Y lo hace porque ha podido ver cómo, en los siete años transcurridos desde el alzamiento de 2011, los coptos aman y apoyan su país y cómo, repetidamente, han rechazado cualquier injerencia extranjera en la política egipcia. Ahora bien, sus esfuerzos colisionan con las fuerzas reaccionarias y con los elementos del aparato estatal que operan de acuerdo con el modo antiguo. Esto incluye el aparato de seguridad que reacciona a la violencia contra los coptos organizando las usuales reuniones de reconciliación, que conllevan la impunidad para los que perpetran dicha violencia.

Por ejemplo, en 2016, durante la crisis en el pueblo Karm el Lofy, en la provincia de Al-Minya —donde una chusma musulmana atacó a una anciana, Souad Thabet, a la que desnudaron— se produjeron momentos de alta tensión entre el Dr. Ali Abdel Aal, el portavoz de la Cámara de los Diputados, y otros miembros del Parlamento, y yo. Escribí en mi página de Facebook que “hay un terrible plan del infierno para humillar a los coptos, en el que participa el aparato de seguridad del Estado”.

Quería llamar la atención sobre la injusticia que sufrió la Sra. Thabet y sobre la insistencia de algunos oficiales de las fuerzas de seguridad en resolver el asunto del modo acostumbrado, en el que la víctima pierde su derecho a obtener una audiencia justa y a que se haga justicia.

Fue un momento muy difícil por el desprecio de los miembros del Parlamento en Al-Minya: algunos de los diputados de Al-Minya eran oficiales de policía y se dijo que entre los que asaltaron a Souad Thabet había parientes de uno de esos diputados. Por este motivo, esos miembros del Parlamento no querían que se tratara el asunto de ninguna manera. He de decir que algunos miembros coptos del Parlamento se convirtieron en una espina mayor que todos los demás: lamentablemente, hay muchos políticos coptos que creen que su presencia en el Parlamento y su ascenso al poder depende de complacer a los aparatos de seguridad del Estado o de los poderes locales.

 

Cruz copta en la casa del obispo, Luxor, Egipto

 

También escribí docenas de artículos para el diario egipcio Al Watan, en los que criticaba el modo en que el aparato del Estado gestiona los incidentes de violencia contra coptos; algunos de esos artículos se publicaron con el titular: “Poca seguridad, mucha política”. Mi opinión es que el componente de seguridad es importante, pero que la política debe prevalecer sobre cuestiones de seguridad y no al revés. En enfrentamientos entre las confesiones, la política orientada hacia la seguridad ha producido resultados desastrosos. Se cerraron iglesias por motivos de seguridad; con este modo de ver las cosas quieren decir que abrir una iglesia lleva inevitablemente a un conflicto entre comunidades religiosas.

Debido a la postura que he tomado, he sido objeto de varios modos de acoso y marginación. Un ejemplo es que han dejado de publicar artículos míos en el diario Al Watan. En diciembre último, un antiguo oficial de policía me amenazó en un programa de la televisión estatal, diciendo: “El cuchillo del aparato del Interior es muy afilado; es mejor que esté lejos de él”. Como escribí en Facebook, me pregunté si era una amenaza de muerte. No fue más lejos y esta campaña se detuvo a raíz de la intervención de políticos y otros departamentos gubernamentales.

 

A burnt catechetical cross on the balcony of the Coptic Catholic Cathedral of St George’s, Luxor

Una cruz catequística quemada en el balcón de la catedral copta católica de San Jorge, Luxor

 

Otros modos de acoso son el hecho de que no me han permitido hablar durante los debates parlamentarios y que he sido excluido de las delegaciones de diputados egipcios que han realizado visitas oficiales en el exterior. En lugar de esto, diputados sin experiencia política o que no tienen demasiados conocimientos de ciencias políticas y de relaciones exteriores —es decir, las áreas en las que soy experto— asumieron la dirección de la Comisión de Relaciones Exteriores.

Era miembro del «Partido de Egipcios Libres» y obtuve el escaño en el Parlamento en condición de miembro de la dirección política del partido. Pero después de que las fuerzas de seguridad hicieran presión en el partido para marginarme, este eligió a Alaa Abed como el portavoz del grupo parlamentario, incluso a pesar de que es un antiguo oficial de policía acusado de cometer torturas, por lo que fue expulsado del cuerpo. Esta medida tenía como objetivo ejercer presión para que yo cambiara mi postura política.

 

Coptic people decided to brand themselves as they felt like. This is why every Coptic, old and young alike, have a cross tattooed on their wrist, where Jesus had the nail prints.

Los coptos decidieron marcarse como querían. Por eso cada copta, grandes y pequeños, tienen una cruz tatuada en su muñeca, donde Jesús tenía las marcas de los clavos.

A pesar de la gravedad de lo que está sucediendo, este sigue siendo mi país. Solo podemos conseguir el cambio con la resistencia y el rechazo de políticas ilícitas. De hecho, muchos parlamentarios musulmanes han apoyado la causa cristiana con mucha valentía.

También aquí, el problema en muchas regiones es enorme. Por ejemplo, en la provincia de Al-Minya muchas personas consideran a los coptos como infieles y herejes e incluso les acusan de practicar magia. Recuerdo un incidente cuando una turba musulmana atacó, hace ya muchos años, una iglesia. Encontraron allí escritos en lengua copta y, aunque no conocían esa lengua, dijeron que la iglesia ¡practicaba la magia para impedir que las muchachas musulmanas se casaran!

Desgraciadamente hay muchas personas que han sido adoctrinadas desde la infancia por fanáticos que predican intolerancia. Necesitamos un proceso que cambie la cultura. Una parte muy importante de esta batalla es dejar los libros de texto que incitan a la violencia contra los cristianos».

A pesar de todas esas contradicciones, el diputado Dr. Emad Gad continúa luchando por los derechos de los egipcios cristianos; se niega a callar y acepta los riesgos que van unidos a su valiente postura. Sin embargo, no está solo e incluso —como él mismo dice— cuenta con el apoyo de algunos ambientes musulmanes. Está en juego el futuro de la mayor comunidad cristiana en el Oriente Próximo.

Ucrania es un país en el punto de mira: el conflicto con Rusia en el este del país sigue produciendo muertos.

La Fundación Pontificia Internacional «Aid to the Church in Need» viene ayudando a los cristianos de Ucrania desde hace cinco décadas. Tobias Lehner informa sobre las viejas heridas y los nuevos desafíos en el país, después de regresar de un viaje de la fundación pontificia «Aid to the Church in Need».

ACN: Hace poco más de cuatro años, la opinión pública mundial puso su mirada en Ucrania. Actualmente, la situación parece haberse tranquilizado en el país. ¿Es una tranquilidad engañosa?

Tobias Lehner, head of public relations at ACN Germany

Tobias Lehner, jefe de relaciones públicas de ACN Alemania

Tobias Lehner: Efectivamente; Ucrania es un país en guerra. Esta está omnipresente en los relatos de la gente, aunque vivan en una seguridad y paz relativas. A pesar de dos acuerdos de alto el fuego, en la región de la Cuenca del Donets se siguen produciendo disparos. El número de víctimas ha crecido hasta alcanzar más de 10.000. Me encontré con un sacerdote que viaja una y otra vez a la región en guerra y que ayuda a la población. Me refirió que justo el mismo día en que estábamos hablando habían disparado al convoy de otro sacerdote, que resultó pasto de las llamas. Gracias a Dios, el sacerdote y los voluntarios pudieron bajarse del vehículo y ponerse a salvo. En Járkov, cerca de la frontera rusa, me encontré con una mujer que, una semana antes, había abandonado su casa a toda prisa, con su marido y dos hijos pequeños; vivían en la región en guerra. No tenían nada más que lo que llevaban puesto. Ahora les atienden en un centro de la diócesis. Esos encuentros le llegan a uno al alma.

Otro foco de conflicto sigue siendo la península de Crimea, que fue anexionada por Rusia en marzo de 2014.¿Qué ha podido saber de la situación de allí?

El Obispo auxiliar de la diócesis de Odessa-Simféropol, Jacek Pyl, responsable de la minoría católica en Crimea, me habló de una situación ambivalente: por un lado, la población vive en paz, aunque está sea frágil; la Iglesia puede trabajar también en una paz relativa. Por otro lado, la situación humanitaria es muy tensa para muchas personas que viven allí. Los precios de los alimentos han crecido mucho y por eso sobre todo las familias con niños y las personas mayores no pueden conseguir lo más necesario para vivir. La diócesis ayuda con paquetes de alimentos y cuenta para ello con el apoyo de «Aid to the Church in Need». Mi impresión es que la herida de Crimea duele mucho; pero la Iglesia se ocupa de la situación, tal como es, e intenta ayudar a la gente, independientemente de la política.

 

The auxiliary bishop of the diocese of Odessa-Simferopol, Jacek Pyl

El obispo auxiliar de la diócesis de Odessa-Simferopol, Jacek Pyl

 

Eastern Ukraine - Burning Houses after missile attack in 2018

Ucrania Oriental – Quema de casas después del ataque con misiles en mayo de 2018

 

Se ha referido a la compleja relación entre las confesiones cristianas. ¿Cuál es la situación del ecumenismo?

Para europeos occidentales, la situación es realmente confusa: en principio, en Ucrania existen tres Iglesias ortodoxas, y también la Iglesia católica se presenta en dos formas distintas: la católica-romana, la que nos es familiar, y la greco-católica. Esta última sigue la liturgia y las costumbres orientales, pero tiene plena unidad con el Papa. Pero, debido a las influencias históricas y políticas, las relaciones entre las iglesias son bastantes tensas. Sin embargo, hay señales de un acercamiento; por ejemplo, a comienzos de junio tuvo lugar en Kiev una gran «marcha por la vida», organizada por el Obispo católico romano de Kiev. Cristianos de todas las confesiones, y también representantes de los musulmanes, se manifestaron contra la ideología de género, por el derecho a la vida y por la protección de la familia. ¡Eran unas 10.000 personas! Toda la sociedad ucraniana precisa urgentemente tales señales.

 

Catholic diocese of Kiev organizes a March of life through the capital. There also Muslims, Jews and other religions participating, June 2017.

La diócesis católica de Kiev organiza una marcha de la vida a través de la capital. También participan musulmanes, judíos y otras religiones, junio de 2017.

 

¿Qué quiere decir con esto?

Ucrania amenaza con desgarrarse no solo por la corrupción y la guerra, sino también por la pobreza y las drogas. Visité una casa para madres e hijos en Járkov, dirigida por religiosas. Allí encuentran alojamiento mujeres embarazadas, muchas de ellas procedentes de condiciones difíciles y frecuentemente drogadictas. Una, que a los 18 años ya tiene dos hijos, decía: «sin las religiosas habría abortado. La calle me habría hundido». En Ucrania he podido experimentar lo que significa una ayuda católica, es decir «universal»: ayuda sin acepción de personas y de religión. Esta es la gran diferencia respecto de las sectas, que cada vez tienen más adeptos en Ucrania. El Obispo de Kiev, Vitaliy Krivitskiy, me decía: «La Iglesia es la única institución en que todavía confía la gente».

 

La diócesis proporciona paquetes de alimentos

 

Esto sorprende si uno tiene en cuenta que Ucrania tuvo una ocupación comunista durante tres cuartos de siglo. En parte, a la Iglesia se la perseguía encarnizadamente. ¿Cómo es la vida eclesial hoy en día?

Quedé muy impresionado al ver una Iglesia católica tan viva en Ucrania, a pesar de ser una minoría de unos cinco millones de personas, pues los ucranianos son en su mayoría ortodoxos rusos. A los servicios religiosos acuden muchas personas, muchos jóvenes y niños. Para la difusión de la fe es también muy importante la labor con los medios de comunicación, que «Aid to the Church in Need» también apoya. Hay muchas vocaciones. En Leópolis (L´viv), por ejemplo, se encuentra uno de los seminarios sacerdotales más grandes del mundo, perteneciente a la archi-eparquía greco-católica: ¡202 seminaristas y 40 candidatos del primer curso! Da alegría ver cómo las iglesias que habían sido expropiadas son reconstruidas y cómo vuelven a revivir monasterios que habían sido cerrados. Al mismo tiempo se aprecian por todos lados las heridas de la persecución: el recuerdo de los mártires durante el dominio comunista, edificios eclesiales que no han sido devueltos aún, la precaria situación de muchos clérigos y fieles.

Un párroco de Odessa me decía: «prefiero ahorrarme el dinero que iba a gastar para tratarme el cáncer, para poder construir una capilla para la comunidad de mi pueblo». Una entrega así caracteriza lo que he visto en toda Ucrania.

 

Group of seminarians in front of the seminary building

Grupo de seminaristas frente al edificio del seminario

 

Es decir, que aún sigue habiendo muchas posibilidades de ayudar…

Hace 55 años, el Fundador de «Aid to the Church in Need», el padre Werenfried van Straaten, comenzó con la ayuda a Ucrania. En el seminario sacerdotal de Leópolis y en otros lugares donde estuvimos nos decían: «sin la ayuda de “Aid to the Church in Need”, no hubiéramos podido sobrevivir». Y esto sigue siendo así. Si bien la Iglesia en Ucrania no es ya perseguida, sigue sufriendo. Esto puede decirse tanto de las necesidades materiales como espirituales de las personas, que viven en las condiciones más precarias y no ve futuro en su tierra. El país corre el peligro de desangrarse. También por esta razón, Ucrania sigue estando en el puesto número 4 entre los más de 140 países en los que ayuda «Aid to the Church in Need». Y los frutos de esta ayuda pueden verse por todos lados.

CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 6.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.