Según fuentes cercanas a la fundación ACN la población cristiana está siendo exterminada o expulsada de sus casas por extremistas musulmanes en el norte de Burkina Faso. Los últimos en haber sido abandonado son las poblaciones de Hitté y Rounga, que acaban de recibir el ultimátum de los terroristas de convertirse o abandonar sus casas. “No son caso únicos, sino que forman parte de un plan de avance para sembrar el terror, asesinando a miembros de las comunidades cristianas y haciendo huir al resto después de avisarles que en un plazo de tres días  volverán y no quieren encontrar ni un cristiano ni un catecúmeno,” explican las fuentes.

La primera población atacada fue Toulfé, cuando a finales de mayo los jihadistas mataron durante la celebración religiosa a cinco personas, entre ellos un catequista, e hirieron a un segundo catequista. “De Touflé los extremistas avanzaron a la localidad de Babo, que también recibió un ultimátum. Muchos huyeron, los que se quedaron vieron como los terroristas asesinaban a tres personas, entre ellos a Jean-Paul, que había quedado como responsable de la comunidad y organizaba los grupos de oración.”

La última localidad amenazada ha sido Hitté. “A principios de Septiembre 16 hombres llegaron al pueblo e interceptaron a la gente que regresaba de los campos. Mientras unos les obligaban a meterse en la iglesia y amenazaban a los cristianos para que abandonaran sus casas en un plazo de tres días, otros  quemaban lo que encontraban por el camino. Hitté ha quedado sin cristianos o catecúmenos”, confirman las fuentes.  Después los hombres armados siguieron su avance a Rounga, que también ha sido evacuada.

“Sólo de estas dos poblaciones han huido casi 2000 personas, que han sido recogidas en una escuela primaria de Ouindigui”. También Titao, otra ciudad cercana, ha estado acogiendo desplazados desde los comienzos de la persecución. Ahora acoge a casi 7000 víctimas de la violencia y el destierro. En Titao la iglesia católica  por medio de Caritas se encarga de organizar la ayuda social y pastoral, la atención medica de enfermos y ancianos, además de acompañar a la población que está muy traumatizada.  “Es una situación muy difícil de manejar pero que ha traído la solidaridad del resto de la población de Titao, incluso la musulmana, que no comparte el extremismo radical de los terroristas y aporta comida y agua para ayudar a la iglesia local a paliar las necesidades más básicas de los refugiados”.

Los cristianos del norte de Burkina son atacados, expulsados y asesinados pueblo por pueblo

Los cristianos del norte de Burkina son atacados, expulsados y asesinados pueblo por pueblo

Las autoridades locales de Titao están conmovidas por la situación dolorosa y dramática que está sufriendo la región. Sin embargo, ”los informes a las instancias superiores son acogidos con silencio. No hay respuestas”.

Otro gran problema es la falta de colaboración de las fuerzas del orden, la gendarmería y la policía, a la hora de colaborar para recuperar los cuerpos de los cristianos asesinados, reprochan las fuentes consultadas. “Ponen muchas dificultades para acompañar a recoger los cuerpos y enterrarlos, dicen que no es seguro, así que es muy difícil. En algunos casos las fuerzas de seguridad se han negado. Una vez las hijas de los asesinados se llenaron de valentía y fueron con un triciclo para obtener los cuerpos y poder enterrarlos. Tampoco en Babo ha sido sencillo. Tuvieron que ir de noche con motos a recoger los cuerpos entre dos personas, robaron los cuerpos y los trajeron a Titao. Los cuerpos habían empezado a descomponerse. Después de eso, muchos tuvieron problemas de salud. Todo esto es inhumano.”

Las fuentes consultadas advierten que “si bien la mayoría de los terroristas son de la etnia fulani (peuls) no se debe estigmatizar a todos los fulani (peuls)” porque hay una fuerza mayor detrás de los atacantes. “Alguien empuja a estas personas a tomar armas, les da las armas para matar a sus hermanos con quienes han vivido durante mucho tiempo. Y es que aunque hay extranjeros entre los terroristas, la mayoría no son extraños. Son personas que vivieron durante mucho tiempo en la zona, se conoce a su familia, y de la noche a la mañana se han convertido en enemigos de la población. Esas personas están siendo manipuladas.”

Por eso el primer culpable de la crisis y el aumento de la violencia en el país habría que buscarlo fuera: “Estas armas no se fabrican en Burkina Faso. Sabemos que quienes dan estas armas son compañías internacionales que realmente cuidan solo de sus intereses. Los que suministran las armas desconocen el valor de la humanidad. Pedimos que estas armas sean eliminadas y la paz volverá a Burkina”.

En caso contrario las consecuencias pueden ser gravísimas, explican las fuentes: “La paz debe llegar de inmediato, de lo contrario pueden empezar las represalias. La gente sabe ‘ese es el que mató a mi padre, o a mi hermano’. Es muy difícil. Después de tanta barbarie se es insensible a la paz. Además la gente lo ha perdido todo y van a perderse también las cosechas, la consecuencia será el hambre.  La situación es crítica. Por favor recen para que Dios pueda tocar los corazones y la paz regrese”.

“Si esto continúa sin que nadie intervenga, el resultado será la eliminación de la presencia cristiana de esta zona y, quizás en el futuro, también de todo el país”. Así lo afirma Mons. Laurent Birfuoré Dabiré, Obispo de Dori, ante Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) tras el enésimo ataque anticristiano perpetrado en Burkina Faso.

Dicho último ataque se produjo el 27 de junio, pero sólo en las últimas horas se ha difundido la noticia. “Sucedió en la vecina Diócesis de Ouahigouya”, nos comunica el prelado, “mientras los habitantes de la aldea de Bani estaban reunidos para charlar entre ellos. Los fundamentalistas llegaron y obligaron a todos los presentes a tumbarse en el suelo. Luego fueron registrados, y a cuatro de ellos, que llevaban crucifijos, los mataron por ser cristianos”. Después de la masacre, los extremistas dijeron a los demás habitantes que si no se convertían al Islam, también los matarían.

Este es el quinto ataque anticristiano registrado desde principios de año en el noreste del país, con un balance de veinte cristianos muertos. Se han visto afectadas por esta violencia las tres diócesis de Dori, Kaya y Ouahigouya. Mons. Dabiré informa de que las acciones de los fundamentalistas se han intensificado desde 2015. “Antes sólo actuaban en las zonas fronterizas con Mali y Níger, pero, poco a poco, han ido penetrando en el interior, golpeando al Ejército, a los funcionarios y a la población. Hoy su objetivo son los cristianos, y creo que quieren desencadenar un conflicto interreligioso”.

Mons. Laurent Birfuoré Dabiré, Obispo de Dori.

Mons. Laurent Birfuoré Dabiré, Obispo de Dori.

Inicialmente se creía que los extremistas eran extranjeros, pero con el tiempo se ha ido descubriendo que entre ellos no faltan los burkineses. “Hay jóvenes que se han unido a los yihadistas por falta de dinero, trabajo y perspectivas, pero también hay elementos radicalizados que participan en estos movimientos porque los consideran una expresión de su fe islámica”.

Mientras tanto, el miedo en el seno de la comunidad cristiana va a más. “Desde 2015 estamos expuestos a esta violencia”, afirma el prelado, en cuya diócesis fue secuestrado un sacerdote, el P. Joël Yougbaré, el pasado 17 de marzo. “Hasta hoy no tenemos noticias de él”, añade. “El nivel de inseguridad aumenta constantemente, hasta el punto de obligarnos incluso a reducir la actividad pastoral”. Mons. Dabiré explica que, de hecho, hay zonas a las que ahora es imposible acceder y que también se ha visto obligado a cerrar dos parroquias para proteger a creyentes, sacerdotes y religiosas.

En medio de tanto sufrimiento, también resultan perjudiciales la falta de acciones en defensa de las comunidades cristianas y, sobre todo, la ayuda ofrecida desde el extranjero a los yihadistas. “Las armas que usan no están fabricadas en África. Tienen rifles, ametralladoras y mucha munición, más de los que dispone Ejército burkinés. Cuando llegan a las aldeas disparan durante horas. ¿Quién les proporciona estos recursos? Si no recibieran apoyo del exterior, se detendrían. Por eso me dirijo a las autoridades internacionales. Quien tenga el poder de hacerlo, que ponga fin a esta violencia”.

Mons. Martin Happe, obispo en Mauritania, habla de la ola de violencia contra los cristianos en África occidental

Del 13 al 20 de mayo de 2019 se celebró en Uagadugú, capital de Burkina Faso, la tercera Asamblea Plenaria de los Obispos de África Occidental. Esta reunión se vio ensombrecida por los graves atentados terroristas en el país.

Mons. Martin Happe, obispo de la diócesis de Nuakchot (Mauritania), participó en el encuentro episcopal de Burkina Faso. Volker Niggewöhner, periodista de la fundación Aid to the Church in Need (ACN), ha entrevistado al misionero de origen alemán para hablar de los dramáticos acontecimientos.

 ACN: Mons. Happe, después de los múltiples asesinatos ocurridos en tan breve plazo de tiempo, ¿cómo reaccionaron los participantes en el encuentro de los obispos?

MONS. mARTIN hAPPE: El hecho de que a pesar de esos dramáticos acontecimientos más de cien obispos de varios países de África occidental acudieran al encuentro de Burkina Faso, ha supuesto un gesto de aliento para la Iglesia y para todo el país. No solo Burkina Faso está afectado por la violencia, sino toda la región. La violencia proviene de fundamentalistas islamistas que intentan iniciar conflictos sea dentro de grupos étnicos, como  entre católicos y musulmanes. Nadie sabe exactamente quién está detrás de todo esto. Por otro lado, hay que resaltar que la mayoría de las víctimas de esta ola de violencia son musulmanas.

Violencia en África: «No dejaremos que nos dividan».

Violencia en África: «No dejaremos que nos dividan».

¿Qué hace que los cristianos sean un blanco para los terroristas?

Antes de llegar a Mauritania trabajé durante 22 años en Malí, la mayor parte del tiempo en el norte del país. Fue entonces cuando comenzaron los ataques. Los fundamentalistas atacaban deliberadamente a la pequeña minoría cristiana. No se debe olvidar sin embargo que alrededor de 160.000 desplazados musulmanes de Malí han encontrado refugio en Mauritania. Para los fundamentalistas, estos musulmanes son también «herejes» porque no siguen ese islam de corte wahabí y fundamentalista. Los no musulmanes son, por supuesto, aún peores a los ojos de estos terroristas. Por eso los cristianos son su primer objetivo.

¿Es el fanatismo religioso la única razón de la persecución o existen otras causas?

Muchas veces el fanatismo religioso es solo un pretexto. Se trata de los recursos naturales, se trata del poder político. Es una historia muy compleja.

¿Cómo reaccionan los cristianos ante el terrorismo?

Tanto los obispos de África Occidental como el gobierno de Burkina Faso han dicho claramente durante los últimos días: No dejaremos que nos dividan. No nos dejaremos dividir entre las diferentes religiones y tribus. De lo contrario, caeremos en la trampa que nos tienden los terroristas.

¿Ve alguna posibilidad de que se escuchen más a las voces moderadas dentro del islam?

Este es un punto crucial. Los obispos lo formulamos así en el comunicado final de nuestro encuentro: los líderes religiosos deben cooperar concretamente. Debemos adoptar una postura clara y conjunta: quien mata en el nombre de Dios no puede llamarse a sí mismo un mensajero de Dios. Debemos reforzar esta cooperación, que ya existe. Este es el único medio de combatir la violencia.

Los países en África Occidental difieren mucho uno de otro. Hay países con mayoría cristiana como en Ghana. Y hay países donde los cristianos representan una pequeña minoría, por ejemplo en Mauritania. ¿Cómo es la situación allí?

En Mauritania, el Gobierno y la población conceden gran importancia al hecho de que se trate de una república islámica y no de una república islamista. El islamismo está muy vigilado. Ha habido planes de ataques, pero todos fueron descubiertos de antemano y frustrados. Como obispo católico, viajo por todo el país y no tengo miedo. Pero no sé cuánto tiempo durará esto.

Desde hace casi 25 años la fundación ACN apoya con diferentes proyectos a la Iglesia de Mauritania.

Desde hace casi 25 años la fundación ACN apoya con diferentes proyectos a la Iglesia de Mauritania.

¿Qué podemos hacer los cristianos en Europa?

Es importante mostrar nuestra solidaridad. En Mauritania, por ejemplo, somos una Iglesia muy pequeña, de unos 4.000 católicos. Es muy importante que recibamos visitantes, que la gente muestre interés, que se informe y rece por nosotros.

Desde hace casi 25 años la fundación ACN apoya con diferentes proyectos a la Iglesia de Mauritania.  En estos momentos además del apoyo al sostenimiento de sacerdotes y religiosas, ACN cofinancia los trabajos de reparación de la Catedral de san José en Nouakchott que celebra exactamente este año su 50 aniversario.

Al menos 15 personas han muerto en Burkina Faso durante las últimas semanas en diferentes ataques contra iglesias cristianas del país de África occidental. Una situación de angustia y desesperación que la hermana Anne-Marie Kabore, religiosa de la congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción en Uagadugú, intenta superar de la mejor forma: cantando a la paz.

Burkina Faso, modelo de tolerancia hasta hace unos años, se enfrenta ahora a una violencia inaudita. Anne-Marie Kabore  es religiosa desde 2007 y también doctora en Farmacia desde 2016. Su tercera vocación está en la música. Todo ello lo pone la hermana al servicio de la evangelización y la reconciliación de Burkina Faso.

Hermana Anne-Marie Kabore, religiosa de la congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción en Uagadugú (Burkina Faso).

Hermana Anne-Marie Kabore, religiosa de la congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción en Uagadugú (Burkina Faso).

Evangelizar

Trabajar por la evangelización de los pueblos es el carisma de su congregación fundada en 1924 por un obispo saboyano, y que hoy cuenta con 450 religiosas en todo el mundo, entre otros en Benín, Mali, Argelia, Italia y Francia. Las Hermanas de la Inmaculada Concepción están disponibles “para cualquier obra que la Iglesia local considere útil”, explica Anne-Marie Kabore. La catequesis, la acogida de mujeres repudiadas acusadas de brujería, la educación escolar, la asistencia sanitaria, o la pastoral a través de la música, son algunas de las tareas confiadas a estas religiosas.

La Hermana Anne-Marie estudia la especialidad de Biofarmacología en la Universidad de Uagadugú, con el fin de mejorar las fórmulas de los productos farmacéuticos que la congregación pone a disposición de la población de Uagadugú.

Nacida en el seno de una familia cristiana de padres artistas con cinco hijos, Anne Marie explica en su visita a la fundación Aid to the Church in Need que tiene el don de componer y cantar desde que era pequeña.  Considera que la música es una herramienta formidable para la evangelización. Dotada de indudable talento, fundó un grupo de música en 2011 y desde entonces compone e interpreta sus canciones, en mossi o francés, ya sea en el género musical del reggae, el zouk o el slow. Sus álbumes, disponibles en Youtube, cuentan miles de audiciones.

Reconfortar

“Tengo tres discos en el mercado discográfico”, explica: Magnificat, publicado en 2011 con ocho canciones sobre el perdón recíproco y la caridad; Shalom – La paz, publicado en 2014, y donde se habla sobre la tolerancia interreligiosa y la aceptación de las demás religiones para vivir en armonía a pesar de las diferencias; y No dejes de intentarlo, en 2017, para invitar a la gente a mantener la fe en Dios a pesar de las dificultades y los fracasos”.

Con el apoyo de su congregación y del cardenal Philippe Ouedraogo, arzobispo de Uagadugú, la Hna. Anne-Marie visita las 15 diócesis del país para colaborar en la evangelización de la juventud. Cuenta con un coro compuesto por seis religiosas y asistido por instrumentistas que no son necesariamente cristianos, detalla  la Hna. Anne Marie.

 Reconciliar

“Me dirijo a los jóvenes”, cuenta durante su visita, “porque necesitan especialmente ser acompañados, pero mi público es diverso y yo me adapto a las personas a las que me dirijo. Así, por ejemplo, voy a las prisiones al encuentro de un hermano o una hermana que está atravesando una dura prueba y necesita sentirse amado, para invitarlo a un cambio de vida”. En otra canción titulada Ra le yab ye, la Hna. Anne-Marie quiere reconfortar a las mujeres rechazadas por la sociedad burkinesa, muchas veces por ser estériles, o estar acusadas de brujería…

Entre las dificultades que afrontan actualmente los burkineses, la Hna. Anne-Marie señala sin rodeos los atentados terroristas que se están perpetrando y la inseguridad que crece en algunas zonas del país. “La Iglesia está llamada a acompañar a los hijos de la nación y a trabajar por su reconciliación”, afirma. “El pasado mes de febrero compuse una canción para la reconciliación y la paz en mi tierra. Está inspirada en la difícil situación que estamos atravesando. En este sencillo canto dirijo un clamor a Dios a fin de que nos dé paz y estabilidad y para que reconcilie los corazones, y también menciono la necesidad de permanecer unidos”. El videoclip fue rodado a finales de abril y que pronto estará disponible. “Se trata de una canción sencilla para escuchar y meditar, que da testimonio de la necesidad de formar a sacerdotes y religiosas para que sean líderes de una población capaz de crear un clima de paz… y así asegurar que Burkina Faso vuelva a reanudar su historia de tolerancia”.

La fundación pontificia internacional ‘Ayuda a la Iglesia Necesitada’ proporciona desde hace muchos años un apoyo constante a la congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción en Burkina Faso, principalmente, a través de la ayuda a la locomoción y la construcción. La Hna. Anne-Marie Kabore ha visitado la sede internacional de ACN para presentar un nuevo proyecto de apostolado a través del canto y para solicitar una ayuda económica para comprar un equipo de sonido.

Los sacerdotes deben evitar llevar sotana o clériman en los desplazamientos

Las medidas han sido hechas públicas a través de un comunicado  por Mons. Justin Kientega,  obispo de la diócesis de Ouahigouya  en el noroeste de Burkina Faso, después de que cuatro feligreses de la parroquia de Notre-Dame du Lac en Singa, provincia de Bam, fueran asesinados el pasado lunes 13 de mayo. “Al salir en procesión en honor a la Virgen fueron atacados.  Se llevaron a cuatro personas. Pensaban que los iban a secuestrar pero los ejecutaron sin piedad” comenta Mons. Kietenga en declaraciones a la fundación ACN.

El obispo pide intensificar las oraciones por la paz en Burkina Faso pero también señala disposiciones de prudencia y de mayor vigilancia para los sacerdotes, las religiosas y todos los fieles de la diócesis que hace frontera con Mali en el norte del país.

En el documento se aconseja  evitar signos distintivos externos  que distingan a los sacerdotes y religiosas, como la sotana o el clériman.  Especialmente durante los viajes y desplazamientos se recomienda intensificar las medidas de seguridad: no usar vehículos llamativos, viajar a horas donde hay mucho tráfico, nunca de noche y evitar hacer siempre los mismos recorridos.  Además se aconseja no hacer públicos los encuentros con mucha antelación.

Todas estas medidas, que reflejan la tensa situación que vive el país después de la escalada de violencia contra los cristianos, afectarán notoriamente la labor pastoral de la iglesia porque las comunidades católicas se encuentran muy dispersas, sobretodo en el norte donde la mayoría de la población es musulmana  o animista.

Obispo de Burkina Faso divulga medidas de seguridad para los católicos de Ouahigouya.

Obispo de Burkina Faso divulga medidas de seguridad para los católicos de Ouahigouya.

Como ya sucede en otros países africanos – como Camerún o Nigeria – o asiáticos – como Pakistán o Sri Lanka  -que también se han visto afectados por ataques de grupos fundamentalistas islámicos, Mons. Kientenga pide a los sacerdotes incrementar la vigilancia alrededor de las iglesias y capillas, por medio de vigilantes voluntarios que actúen rápidamente avisando a los fieles en caso de peligro. También se pide limitar la duración de las celebraciones.

Por último el prelado subraya  su preocupación para proteger adecuadamente a los catequistas, que muchas veces viven y trabajan en zonas aisladas y están expuestos a mayor riesgo.

El mensaje concluye con una oración por la paz del país: “Que el Señor, Príncipe de la Paz y Vencedor de los Poderes del Mal conceda la paz a nuestro país. Que Él sea nuestra fortaleza y nuestro apoyo, nuestra esperanza en este tiempo de prueba. Que conceda el descanso eterno a nuestros mártires. Que la sangre derramada sea fuente de paz y fecundidad espiritual”.

« Que le Seigneur, Prince de la Paix et Vainqueur de puissances du Mal accorde la paix a notre pays. Qu’ll soit Lui-même, notre Force et notre appui, notre Esperance en ce temps d’épreuves. Qu’ll accorde le repos éternel à nos martyrs. Que le sang répandu soit source de paix et de fécondité spirituelle »

La fundación pontificia ACN está terriblemente conmovida por la noticia del asesinato del Padre Simeon Yampa, sacerdote de la Parroquia de Dablo, en el centro-norte de Burkina Faso. La iglesia fue atacada por un grupo de veinte hombres armados durante de la celebración de la santa misa el domingo 12 de mayo, matando al sacerdote y a cinco feligreses más.

Según fuentes locales con los que ACN ha podido hablar, los atacantes entraron en la capilla en el momento del canto del Gloria disparando. Cinco de los feligreses fueron alcanzados mortalmente. La capilla es muy pequeña pero contando los que seguía la liturgia desde fuera eran un centenar de fieles. El sagrario recibió tres disparos. El padre Simeon intentó proteger a los monaguillos huyendo por la sacristía, pero los terroristas que habían rodeado la iglesia lo descubrieron y le dispararon asesinándolo.

“Había un pánico general, la gente tenía mucho miedo. Obligaron a los fieles a poner las cruces y los objetos religiosos que llevaban delante del altar. Los atacantes amenazaron a todos antes de irse diciendo que volverían y si las mujeres no iban todas cubiertas con velo los matarían a todos. Después prendieron fuego a la sacristía, las cruces y los objetos de la liturgia y a un vehículo que había al lado de la iglesia. De allí se fueron al dispensario y quemaron también su vehículo para que nadie pudiera huir,” continua Rafael D’Aqui, responsable de los proyectos en Burkina Faso de ACN.

Padre Simeon Yampa, sacerdote de la Parroquia de Dablo, en el centro-norte de Burkina Faso.

Padre Simeon Yampa, sacerdote de la Parroquia de Dablo, en el centro-norte de Burkina Faso.

La casa sacerdotal, anexa a la capilla y parte de la parroquia que está bajo el patrocinio del Beato Isidoro Bakanja y atiende a 18 aldeas, había sido construida con ayuda de ACN hace apenas seis años.

Rafael D’Aqui cuenta muy afectado “que la fundación ayudó a esta comunidad en 2013 porque había una capilla desde hace mucho tiempo, pero querían que fuera una parroquia donde hubiera presencia estable. En el informe que nos mandaron al terminar la construcción de la casa sacerdotal, describían como fue ese momento histórico lleno de emoción para toda la comunidad cristiana.  Estaban felices porque tendrían sacerdotes ayudando a los ocho catequistas que estaban allí. Era un sueño hecho realidad y la alegría era evidente en todos los rostros” recuerda D’Aqui.

Dablo es una región muy pobre y de muy deficiente producción de alimentos por la falta de lluvias, pero no se temía peligro alguno cuando se abrió la parroquia. Burkina Faso ha sido siempre un país ejemplo de paz y armonía. Como detalla  Rafael D’Aqui el informe iba acompañado de un mensaje profundamente optimista: “Con su ayuda el equipo de sacerdotes encargados de la parroquia puede llevar a cabo tranquilamente actividades pastorales para los pueblos de la localidad.” Y es que las minorías cristianas (23.9% de la población) y los animistas (21.3%) no han sufrido con anterioridad discriminación en este país de mayoría musulmana y con un buen entendimiento entre las diferentes comunidades religiosas, como también se lee en el último Informe de Libertad Religiosa publicado por la fundación ACN.

Si bien desde el punto de vista político Burkina Faso ha sido blanco desde hace unos años de ataques yihadistas alimentados por los vecinos del norte Mali y Níger al norte del país, estos ataques no afectaban a las religiones. La situación ha cambiado bruscamente en los últimos meses, donde después de una serie de incidentes – atentados, secuestros, intimidaciones y amenazas – todo parece apuntar que los cristianos han pasado a ser uno de los objetivos de los yihadistas para desestabilizar el país.

Los presbíteros asesinados en 2019 son tres.

Los presbíteros asesinados en 2019 son tres.

Hace apenas dos semanas, concretamente el 28 de abril, el pastor protestante Pierre Ouedraogo junto con sus dos de sus hijos y otros tres fieles fueron asesinados durante el ataque a la iglesia de Silgadji, situada a 60 kilómetros de Djibo, también en el norte del país.

Con ellos son tres los presbíteros asesinados en 2019. Además del sacerdote católico Simeon Yampa que perdió la vida el domingo en Dablo y del pastor Pierre Ouedraogo de Silgadji, un misionero salesiano de origen español, el padre César Fernández, fue asesinado el 15 de febrero durante el ataque a un puesto de aduanas en el sur del país, cerca de la frontera con Togo. En paradero desconocido desde el 17 de marzo se encuentra el padre Joel Yougbare, sacerdote católico secuestrado en la frontera de Mali.

Por otra parte, la fundación ACN ha denunciado amenazas en varias partes del país que han obligado a cancelar las misas dominicales o incluso a congregaciones religiosas a dejar sus conventos. “Los grupos yihadistas van por las aldeas amenazando a los habitantes locales para que se conviertan al Islam, obligando a cerrar comunidades cristianas y lugares de culto, así como escuelas y centros de salud” señala Rafael D’Aqui.

“La iglesia de Burkina está sufriendo mucho con toda esta situación, me impresiona su fortaleza. La comunidad internacional tendría que reaccionar para no dejar que Burkina Faso sea campo de acción de los grupos fundamentalistas. Rezamos para que la paz regrese a este país.”

“El padre Simeon acababa de llegar en Septiembre a esta parroquia, el hecho de que muriera el domingo del Buen Pastor nos ha dejado conmovidos. Es importante subrayar que al entierro (lunes 13 de mayo) asistieron, junto a dignatarios del gobierno (dos ministros) y de la iglesia (tres obispos y el secretario de la Nunciatura), muchos animistas y musulmanes que recriminan estos hechos desalmados” concluye el representante de ACN.

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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.