Pese a sus 88 años, la Hna. Helena no renuncia a trabajar. Merecido se lo tendría tras una larga vida dedicada, día a día, a los pobres. No obstante, también hoy sigue visitando, incansable, a enfermos y cosiendo mantas y fundas de almohadas para bebés recién nacidos. Y también las otras Hermanas de edades avanzadas quieren ser útiles: escuchan a personas que acuden en busca de consejo, ayudan a niños a hacer las tareas escolares y consuelan a enfermos y personas necesitadas de cuidados. Algunas incluso todavía ofrecen charlas.

Brasil. Ayuda al sustento para 12 religiosas ancianas y enfermas.

Brasil. Ayuda al sustento para 12 religiosas ancianas y enfermas.

Las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús veneran, tal como indica su nombre, el Sagrado Corazón de Jesús, fuente del amor y la misericordia de Cristo. Esta veneración cobra visibilidad en su amoroso y sacrificado servicio a los más pobres y los enfermos, a los que transmiten el amor de Jesús. En el noreste de Brasil, esta congregación cuenta con 16 conventos y un total de 70 religiosas que gestionan centros para niños y jóvenes, y que trabajan en el cuidado a los enfermos y en la pastoral parroquial.

Las religiosas están contentas porque hay mujeres jóvenes que ingresan en su congregación, pero, al mismo tiempo, hay entre ellas siete Hermanas ancianas altamente dependientes y otras cinco religiosas muy mayores. Como la comunidad dispone de muy pocos ingresos, nosotros la ayudamos cada año a costear los gastos de manutención de las religiosas ancianas, enfermas y en parte necesitadas de cuidados permanentes. Este año lo hacemos de nuevo con 4.600 euros.

Referencia: 212-05-39

“La Iglesia es como un gran reloj”. Esta analogía la estableció Mons. Aguirre, Obispo misionero en África en su visita a un convento de religiosas de clausura en Río de Janeiro. Según él, las agujas del reloj, que todos ven siempre en movimiento, son como los misioneros que recorren todo el mundo para llevar a la gente incansablemente la Palabra de Dios. Pero detrás de esas agujas están los engranajes que, escondidos en la caja del reloj, también trabajan ininterrumpidamente haciendo posible su buen funcionamiento. Estos engranajes son las vocaciones contemplativas que en el silencio de sus conventos sustentan a la Iglesia con su oración constante, “resonando en sus labios la alabanza de Dios e intercediendo por la salvación del mundo”, como lo define la Madre María Aparecida recordando las palabras del rito de consagración. ACN fue a visitarla para escuchar su historia.

 La Madre María Aparecida y otras catorce religiosas benedictinas son algunos de esos preciosos “engranajes” que enriquecen aún más la espiritualidad de Juazeiro do Norte, una ciudad del Sertão (zona semiárida del nordeste de Brasil), conocido como la tierra del P. Cícero. La abadía de Nuestra Señora de la Victoria, la primera del estado brasileño de Ceará, además de un refugio de profunda oración y reflexión es también un lugar de acogida de miles de peregrinos que llegan a la ciudad todos los años. Las hermanas abren las puertas del convento para rezar y atender espiritualmente a todos aquellos que, ante la imagen del Cristo extranjero y necesitado, desean ser acogidos.

Durante quince años, la Madre María Aparecida fue la abadesa del convento. Ahora, debido a la edad, es abadesa emérita. “Soy el Benedicto XVI de la comunidad”, bromea la religiosa. Esa alegría conservada tras 54 años de vida conventual es fruto de una historia llena de “aventuras de fe”, como ella describe las etapas que ha vivido en su itinerario vocacional.

Madre María Aparecida.

Madre María Aparecida.

Procedente de una familia cuyos padres eran católicos “según el censo”, o sea, que solo se acordaban de la Iglesia cuando alguien les preguntaba por su religión, no se crio con un estrecho vínculo a la fe en la infancia. Hizo la Primera Comunión, siendo la catequista su propia abuela, que le enseñaba religión con mucho celo en su casa con un viejo librito, y que fue quien cosió los vestidos para que las nietas recibieran por primera vez el Santo Cuerpo de Cristo. “Pero de ese día solo guardo la foto”, confiesa la Madre, indicando que la verdadera comunión con Cristo se demoró aún algunos años.

En su juventud, su vida todavía estaba bien lejos de los caminos de Dios. En la ciudad de Niterói del estado de Río de Janeiro, su rutina estaba marcada por las playas, los cines y las fiestas. Madre Maria Aparecida tiene una bonita interpretación de ese periodo de su vida: “¡Jesús me estaba esperando!”.

Un día, después de poner fin a una relación en la que todo había indicado que terminaría en boda, la Madre acudió a una iglesia para llorar. “Ese era el único lugar donde nadie me preguntaría lo que pasaba”. Más, en su intento de estar sola, acabó encontrándose con una presencia que llenó su corazón de una manera que ella nunca antes había experimentado.

A partir de entonces, su vida cambió. La coquetería, tan presente en su personalidad, fue dejando lugar a una apariencia modesta, las fiestas y paseos ya no la llenaban, y empezó a involucrarse cada vez más en las actividades de la Iglesia.

Este cambio radical asustó a su madre, hasta el punto de que decidió llevarla a un psiquiatra. El diagnóstico no podría haber sido más acertado: “Mire, yo soy ateo, pero lo que tiene su hija es esa cosa que llaman vocación”, reconoció el doctor. ¡Dios se sirve de todo!

Madre María Aparecida cuando joven.

Madre María Aparecida cuando joven.

Esto confirmó en el corazón de la joven su aspiración y su entusiasmo por Dios, y entonces comenzó a entregarse aún más a la Iglesia, participando en la Legión de María, haciendo de catequista, visitando en el hospital a los enfermos de cáncer y a los indigentes, entre otras muchas actividades. Madre Maria Aparecida recuerda con humor las palabras de su abuela en ese periodo: “Ella decía que quien quisiera esconderse de mí solo tenía que ir a mi casa, porque allí no estaba nunca”.

Todavía sin saber cómo vivir en la práctica el anhelo de pertenecerle totalmente a Dios, incluso llegó a fijar la fecha de boda con un joven. Pero, a pesar de que aquel joven era “guapo, simpático, todo lo que una joven querría”, como ella misma reconoce, su corazón tenía otras inclinaciones. En el momento de la decisión, que ella define como el “día del sacrificio de Abraham” porque se sentía como ofreciendo “al hijo Isaac”, puso fin a la relación y se fue a conocer a las Hermanas Benedictinas de Minas Gerais. Así se lo recomendó un monje que la había estado preparando para el matrimonio, cuando este percibió en ella una posible vocación contemplativa. En aquella época, ella ni siquiera sabía lo que era una religiosa o cómo era la vida contemplativa. Todo lo que sabía se resumía en las rejas, sin embargo nada más entrar en el convento sintió: “¡Es aquí!”.

Esa convicción fue ganando fuerza, incluso sabiendo la conmoción que provocaría en su familia el cumplimiento de ese deseo. “Y fue entonces cuando hice una locura”, dice cuando cuenta que hizo las maletas a escondidas y salió diciendo que iba a visitar a una hermana que se acababa de casar. Su verdadero destino lo supieron sus padres cuando recibieron su carta, escrita ya desde el convento. “Fue una tragedia, pero como fue por Jesús, él se ocupó de todo”. Pero eso es parte de otra larga historia.

Además de haber contribuido a la construcción del convento, la fundación ACN destina una ayuda al sustento de estas religiosas para que muchas historias como la de la Madre María Aparecida puedan repetirse y multiplicar en la Iglesia esas vocaciones tan importantes para nuestros tiempos, de manera que surjan a través de ellas cada vez más “agujas” y “engranajes” nuevos de ese “gran reloj” que es la Iglesia.

A pocos días de las elecciones en Brasil, con el país fuertemente polarizado entre los dos candidatos Fernando Haddad y Jair Bolsonaro, el Cardenal Arzobispo de São Paulo, Mons. Odilo Scherer, advierte en un mensaje del elevado grado de exigencia que implica este acto electoral. “El voto nunca debería estar marcado por el odio, la rabia o la irresponsabilidad en relación con el bien común. El voto es una cuestión de conciencia y ha llegado la hora de que cada uno ponga algo de su parte para que Brasil esté mejor después de las elecciones. Al fin y al cabo, eso es lo que cuenta”.

Las palabras del prelado adquieren especial relevancia ante el hecho de que Brasil es uno de los países del mundo con mayor número de católicos (172 millones) y también uno de los más violentos, con más de 60.000 homicidios al año, lo cual representa cerca del 12,5% de todos los homicidios del planeta.

Las elecciones que tendrán lugar el próximo domingo han creado una barrera de discordia que está dividiendo a la población, enfrentando a familiares, amigos e incluso estados unos contra otros. Es un momento de incertidumbre y miedo. También la Conferencia Episcopal de Brasil ha advertido a los católicos acerca de la importancia de este acto electoral. Ya en el pasado mes de abril difundió el documento Compromisso e Esperança, que contiene una reflexión sobre las elecciones de 2018.

 

Brazil: Cardinal Archbishop of São Paulo warns: Voting must not be marked by “hatred, anger or irresponsibility

En uno de los mensajes centrales del documento, los Obispos exhortan “a la población brasileña a convertir este difícil momento en una oportunidad de crecimiento, abandonando los caminos de la intolerancia, el desánimo y el desencanto”. Para ello, los prelados animan “a las comunidades eclesiales a asumir, a luz del Evangelio, la dimensión política de la fe, al servicio del Reino de Dios”. En su mensaje, los Obispos brasileños recuerdan que la esperanza siempre debe estar presente, a pesar de las dificultades del día a día. “Sin dejar de tener los pies en la dura tierra de la realidad, nos mueve la esperanza, que nos compromete a superar todo lo que aflige al pueblo”.

ACN Brasil está muy comprometida en la promoción pastoral y social de la Iglesia en Brasil, haciendo ese esfuerzo de superación al que se refieren los Obispos en el documento Compromisso e Esperança. Una labor que data de la década de los sesenta, cuando el Padre Werenfried van Straaten, fundador de ACN, envió un ejemplar de su obra Me llaman Padre Tocino a varios Obispos de diferentes lugares del mundo.

Uno de dichos libros fue a parar a las manos del Cardenal D. Jaime Câmara, por entonces Arzobispo de Río de Janeiro. Mons. Câmara respondió, dando las gracias y animando al Padre Werenfried a incluir a Brasil en su labor misionera. En su carta, el prelado decía: “En Latinoamérica todavía no somos una Iglesia perseguida, pero esto también podría ocurrirnos a nosotros. Si un día fuéramos perseguidos, usted nos ayudaría, porque ese es su trabajo. Pero si nos ayuda ahora, le saldrá más barato”.

Con ese llamado – unido a una petición expresa del santo Papa Juan XXIII – comenzó, casi en forma de desafío, el trabajo de ACN en Brasil. El Padre Werenfried incluso viajó a Brasil, visitó las grandes favelas y se conmovió con tantas personas hambrientas que vivían en condiciones infrahumanas. En una oración que escribió a los pies del Cristo Redentor, el Padre Werenfried dijo que no podía permanecer indiferente a todo lo que había visto. “Lo que he visto en esta parte del mundo es un escándalo. Aquí Tu Iglesia es más vulnerable que en cualquier otro lugar del mundo”.

Desde entonces, ACN ha financiado más de seis mil proyectos pastorales en Brasil, muchos de los cuales benefician directamente el ámbito social. Ejemplo de ello son la construcción de capillas y de monasterios de clausura en las regiones más desfavorecidas que trae proyectos de abastecimiento de agua potable y de energía eléctrica o las ayudas a la locomoción de sacerdotes y religiosas que traen educación y cuidado médico donde nadie quiere invertir.

Es también el caso de los barcos para el inmenso río del Amazonas. Antes de que ACN hiciera entrega de los nuevos barcos, los sacerdotes tenían que recorrer el en embarcaciones viejas y peligrosas río muchas veces durante cerca de cien horas para llegar a las comunidades dispersas por las orillas del río.

Sin duda, gracias a la visión profética del Padre Werenfried, que comprendió desde su primer viaje a Brasil que era obligatorio ayudar a esta inmensa nación, Brasil es todavía hoy uno de los países prioritarios que más ayuda recibe de la fundación ACN que sigue fiel a ese compromiso.

Hace tan solo treinta años se fundó en Argentina la orden de las Siervas del Señor y la Virgen de Matará, y en este periodo se ha extendido por todo el mundo: 160 conventos en 35 países de los cinco continentes son el balance de su exitosa historia.

 

Help for the formation of 15 young religious sisters in Brazil

 

La orden está especialmente marcada por el amor a la Eucaristía, a la Virgen y al Santo Padre. Las actividades de las religiosas son muy variadas: ayudan a los sacerdotes en las parroquias, celebran ejercicios, imparten la catequesis, enseñan en escuelas y también trabajan en la pastoral juvenil. Además, realizan su servicio sacrificado en orfanatos, hogares para niños discapacitados, residencias de ancianos y hospitales. Otras apoyan a mujeres embarazadas en situaciones conflictivas y las ayudan a quedarse con sus hijos, y también las hay que colaboran en la edición de libros teológicos.

 

Help for the formation of 15 young religious sisters in Brazil

Esta congregación tiene muchas vocaciones, sobre todo, en Brasil. Allí, en la actualidad, hay 50 jóvenes mujeres en la fase de formación. Para que puedan prepararse bien para la vida religiosa y el apostolado, queremos apoyar su formación con 11.430 euros.

 

Help for the formation of 15 young religious sisters in Brazil

La Prelatura de Cristalandia, ubicada en el centro occidental de Brasil, se extiende por un gigantesco territorio que con sus 62.000 kilómetros cuadrados es mayor que algunos países europeos. Allí hay 17 parroquias cuyos 177.000 creyentes católicos viven muy dispersos y son atendidos por solo 16 sacerdotes. Las distancias son enormes, por lo que la pastoral es todo un reto.

Esta situación favorece a las sectas neopentecostales, que se extienden por todo Brasil. Construidos con el “diezmo” obligatorio de sus seguidores, los templos surgen como setas en prácticamente todas las localidades.

 

BRAZIL / CRISTALÂNDIA

BRASIL / CRISTALÂNDIA: Mons. Wellington celebrando misa en una comunidad

 

El Obispo, Mons. Wellington de Queiroz Vieira, que dirige la prelatura desde el año pasado, quiere estar cerca de los creyentes, por lo que se desplaza a menudo para visitar todas las parroquias. Además, quiere fortalecer en general la pastoral en su prelatura, y para ello se ha propuesto mejorar la formación de los catequistas e intensificar la catequesis para que los creyentes estén más profundamente arraigados en la fe católica. Quiere promover la preparación para el bautizo y para el matrimonio, y apoyar más a las familias para ayudarles a vivir el matrimonio y la familia no como “una opción entre varias”, sino como vocación. También se propone intensificar la oración en las familias, pues, como él dice, la familia es la primera y mejor “escuela del amor y la fe” a la que asisten los niños desde el principio. Además, quiere que los cursos bíblicos contribuyan a que la gente conozca mejor la Buena Nueva. Finalmente, también se ha propuesto reforzar la pastoral juvenil y vocacional.

Para las gigantescas distancias que tiene que recorrer en su prelatura para visitar a sus creyentes, el Obispo necesita un vehículo robusto y apto para todos los terrenos, porque las carreteras de este territorio mayoritariamente rural dejan mucho que desear. Por este motivo nos ha pedido ayuda, y nosotros queremos contribuir con 15.600 euros a que pueda adquirir un coche apropiado.

CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.