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REPÚBLICA CENTROAFRICANA: “La Iglesia está en primera línea en la promoción de la reconciliación”

Mons. Nestor-Désiré Nongo-Aziagbia, SMA, de 58 años, Obispo de Bossangoa en el noroeste de la República Centroafricana, ha visitado la sede internacional de ACN. En dicha ocasión, Pierre Macqueron le ha entrevistado.

 

¿Cuál es la situación actual en la República Centroafricana?

Nestor-Désiré Nongo-Aziagbia, the Bishop of Bossangoa in Central African Republic
Mons. Nestor-Désiré Nongo-Aziagbia

La situación en el país es confusa: la Unión Africana y Rusia adoptan iniciativas variadas. Los principales responsables de los grupos rebeldes de la Seleka se han reunido en Yamena, la capital del Chad, sin que las autoridades chadianas hayan reaccionado oficialmente.

Los ciudadanos sufren la ausencia de seguridad. En la actualidad, entre el 70 y el 80% del país está en manos de los grupos rebeldes armados, y la mayor parte del país escapa al control del Estado. Hay una quincena de grupos armados, entre ellos están: los seleka, los RJ (Revolución y Justicia), los anti-balaka… Todos quieren hacerse con las materias primas como el oro o los diamantes, y los rebaños también despiertan su codicia. No tienen la intención de tomar el poder, sino que se aprovechan de la crisis para enriquecerse. Se trata de un comercio lucrativo.

 

¿Y en su diócesis?

Mi diócesis está en el noroeste del país, en la frontera con el Chad. Abarca 62.000 km², y somos 31 sacerdotes para 700.000 habitantes. En diciembre de 2017, se registraron enfrentamientos entre dos grupos rebeldes: los seleka y los RJ. Mucha gente lo perdió todo y se refugió en Markounda. Allí vive un sacerdote que intenta establecer una relación de confianza entre los desplazados, la población local y los rebeldes. Eso entraña un riesgo, puede ocurrir cualquier cosa, pero es necesario para establecer la paz y la armonía. Allí no está presente el ejército gubernamental y tampoco hay fuerzas de las Naciones Unidas.

En mi diócesis, mi prioridad es reconstruir la Iglesia y convertir a los creyentes en auténticos testigos de Cristo para sus hermanos y hermanas. Tenemos 14 parroquias y un convento, y todos estos edificios han sufrido daños.  Cinco iglesias ya han sido renovadas.

 

¿No se trata de un conflicto entre cristianos y musulmanes?

Desde el inicio de la crisis, la Conferencia Episcopal se ha manifestado contra dicha interpretación, y los responsables religiosos, también. En efecto: los grupos rebeldes seleka, principalmente musulmanes, se combaten entre ellos por el control sobre las materias primas y los rebaños, y tampoco dudan en extorsionar a sus correligionarios. Por tanto, la religión aquí no es más que un pretexto. Ante todo se trata de un conflicto político, económico y geoestratégico.

 

Central African Republic
República Centroafricana

 

¿Qué representa el atentado contra la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Bangui, el 1 de mayo pasado, que se saldó con al menos 16 muertos y 99 heridos?

Considero dicho atentado como un intento de empujar a los ciudadanos centroafricanos a lanzarse a una guerra interreligiosa. Después del atentado en Bangui, los cristianos, encolerizados, tenían ganas de revancha. El Cardenal Nzapalainga, ausente en el momento de los hechos, regresó precipitadamente para hacer una declaración en Bangui en la que invitaba a los cristianos a perdonar y a obrar en aras de la reconciliación.

Hay jóvenes que se autoproclaman católicos que se unen al grupo de los anti-balaka, a los que el Cardenal Nzapalainga considera “asesinos sin fe ni ley”. ¿En qué medida su falta de formación constituye un peligro?

La falta de formación y el hecho de que muchos de nuestros cristianos vivan en una auténtica confusión espiritual constituyen un peligro. Esos jóvenes a menudo viven dominados por supersticiones.

Desde hace una década el sistema educativo es insuficiente, y los maestros profesionales son pocos e incluso están ausentes en las zonas rurales. En ocasiones, padres sin formación intentan reemplazarlos. El nivel educativo disminuye y esto tiene un impacto directo sobre el discernimiento de la gente.

Pero también la educación espiritual es muy importante: en nuestro país trabajamos muchos con los responsables laicos, los catequistas. Sin embargo, a veces son difíciles de encontrar, pues en algunos pueblos no hay nadie que sepa leer y escribir. En dichas condiciones, ¿cómo comprender y transmitir la Sagrada Escritura?

 

Central African Republic: Armed rebels
República Centroafricana

 

¿Cómo intenta la Iglesia participar en el proceso de reconciliación?

La Iglesia está en primera línea promulgando de la reconciliación, y la mayoría de los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas están involucrados en este proceso. Acogemos a los desplazados y a los necesitados independientemente de su religión. Organizamos sesiones de perdón y reconciliación con el fin de vivir en armonía y desde el respeto al prójimo.

Desde el inicio de la crisis hemos organizado una plataforma interreligiosa en la que trabajan juntos católicos, protestantes y musulmanes con el fin de aportar una respuesta conjunta [Nota de la redacción: los protestantes representan un 45,6% de la población; los católicos, un 20,4%; y los musulmanes, un 14,7%].

 

Construir la paz en un país inestable implica inevitablemente riesgos…

Dicho riesgo forma parte de nuestra misión. Yo he sido secuestrado una vez y otros sacerdotes también; el Obispo de Bangassou ha recibido amenazas; unos sacerdotes escaparon de la muerte en Bangassou; algunos han sido asesinados en Bambari. Eso forma parte de nuestra misión como testigos de Cristo.

 

Central African Republic
República Centroafricana

 

¿Qué mensaje quiere transmitir a los benefactores de ACN?

En nombre de la Diócesis de Bossangoa y de la Iglesia de la República Centroafricana, quiero aprovechar la oportunidad para manifestar mi gratitud hacia ACN por las múltiples ayudas prestadas en estos difíciles momentos de crisis, como la formación continua para sacerdotes y catequistas, el apoyo a los futuros sacerdotes (31 seminaristas en el seminario mayor nacional de San Marcos en Bangui y 80 en el seminario menor de Bossangoa), y la reconstrucción de nuestras iglesias, casas parroquiales y conventos; todo ello con el fin de que nuestra Iglesia sea una comunidad viva. No puedo menos que manifestar mi gratitud y continuar estando en comunión de corazón y espíritu con vosotros.

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