El pueblo de Khushpur, insignificativo visto desde fuera, es considerado el “Vaticano de Pakistán” porque es, por así decir, el corazón de la Iglesia Católica pakistaní. Hasta el día de hoy, su comunidad católica ha dado a la Iglesia dos Obispos, más de 35 sacerdotes, más de cien religiosas y varios religiosos. Además, desde 1952 existe en Khushpur el Centro Nacional de Formación de Catequistas, en el que se forman catequistas de todo el país. De Khushpur provenía también el devoto católico Shabaz Bhatti, quien criticó como ministro de Minorías la ley antiblasfemia y que apoyó a Asia Bibi. En marzo de 2011 fue ametrallado y asesinado cuando se encaminaba al trabajo. Sabía que su vida corría peligro, pero estaba dispuesto a morir por Cristo.

El pueblo de Khushpur, insignificativo visto desde fuera, es considerado el "Vaticano de Pakistán".

El pueblo de Khushpur, insignificativo visto desde fuera, es considerado el “Vaticano de Pakistán”.

Con sus casi 8.000 católicos, Khushpur, ubicado a 40 kilómetros al sur de Faisalabad, es el pueblo más grande casi exclusivamente católico de la actual República Islámica de Pakistán. En este país, los cristianos representan una pequeña minoría que se ve expuesta a numerosas discriminaciones, problemas y ataques.

La parroquia de Khushpur es muy activa y las numerosas vocaciones que surgen en ella hablan por sí solas. Las festividades católicas se celebran por todo lo alto, sobre todo, la fiesta de Cristo Rey, en la que tiene lugar una procesión de varias horas. La gente se mantiene firme en su fe y vive intensamente el año eclesiástico. La oración y los sacramentos son muy importantes en el día a día de los creyentes.

Con sus casi 8.000 católicos, Khushpur, ubicado a 40 kilómetros al sur de Faisalabad.

Con sus casi 8.000 católicos, Khushpur, ubicado a 40 kilómetros al sur de Faisalabad.

Para la pastoral, un vehículo es imprescindible porque la parroquia abarca un extenso territorio en el que los sacerdotes y catequistas tienen que asistir a los fieles. Hay que visitar a enfermos y celebrar la Santa Misa en lugares alejados de la parroquia. Además, hay varias actividades pastorales para las que se necesita a toda costa un coche. Por este motivo, queremos contribuir con 9.000 euros a que la parroquia pueda adquirir un vehículo para la pastoral.

Referencia: 328-01-29

NOMAN es un joven católico que vive en Karachi, Pakistán. En una entrevista con Ayuda a la Iglesia Necesitada habla de la discriminación y los malos tratos que sufrió en la escuela a causa de su fe cristiana. A continuación Noman cuenta su historia:

“Soy un estudiante de primer curso de Empresariales. Entre mis pasatiempos están el cricket y el fútbol. Y soy cristiano. Nadie en mi familia ha sido secuestrado o ha sido víctima de violencia, pero sí he sufrido discriminación por parte de mis compañeros de clase y profesores debido a mi religión.

“En una ocasión, cuando avisé de que un compañero musulmán hacía trampas, el profesor me dijo: ‘Él no hace trampas. Fuiste tú’. El compañero me llamó bhangie, lo que significa ‘barrendero’ o ‘limpiador de alcantarillas’; se burló de mí y habló de forma irrespetuosa sobre mi fe. Yo, en cambio, no pude responder de la misma manera, porque de hacerlo, me podrían haber acusado de blasfemia, y mi familia habría sufrido las consecuencias. Así que guardé silencio.

“Tanto mi profesor como el director eran conocedores de esta situación. Mi madre fue llamada para hablar con mi profesor, pero no estuvieron dispuestos a escuchar mi versión de los hechos. Incluso se negaron a darme un formulario que la escuela requería para los exámenes, así que un año de mis estudios fue en vano.

NOMAN es un joven católico que vive en Karachi, Pakistán.

NOMAN es un joven católico que vive en Karachi, Pakistán.

“Pero estoy agradecido a Dios, que no ha abandonado a mi familia. Él estaba allí cuando un amigo de mi madre se ofreció para pagar mi educación, porque mis padres no podían hacerlo en ese momento. El momento más feliz de mi vida fue cuando terminé el Bachillerato. Soy la primera persona que lo ha logrado en mi familia.

“Ahora estudio Empresariales en una universidad pública. Asisto a clases durante la mitad del año, y la otra mitad la paso trabajando como vendedor en un centro comercial, porque a mi padre le resulta difícil cubrir todos los gastos de subsistencia de la familia. Incluso en las dificultades, Dios nunca me ha abandonado. Siempre me ha ayudado y amado. Dios y mi familia, especialmente mi madre, son las razones de mi felicidad.

“A pesar de lo que he experimentado, creo que tendré éxito. Y cuando me preocupo, recito el Salmo 23. Además, siempre llevo un rosario conmigo.

“Los países occidentales deberían apoyar a los estudiantes cristianos pakistaníes pobres con alojamiento y oportunidades académicas, para que al menos puedan llevar una vida mejor y más estable. De lo contrario, no tengo ninguna esperanza de que las minorías de Pakistán permanezcan en el país. Si pudiera reunir a todos los líderes del mundo en una sola sala, les diría que solo quiero educación gratuita para nuestros hijos”.

Ser sacerdote en Pakistán es una dura tarea: la mayoría de ellos se encargan de territorios vastísimos y la amenaza de los extremistas va en aumento. Los cristianos son víctimas de la violencia y de falsas acusaciones de blasfemia, pero también en la vida cotidiana están expuestos a numerosas hostilidades y a la discriminación. La mayoría de ellos pertenecen al estrato más bajo de la sociedad. De los sacerdotes no esperan solo ayuda pastoral y espiritual, sino que acuden a ellos en busca de ayuda en todas las situaciones de necesidad. Cuando muere un campesino que trabajaba como siervo para un terrateniente, a menudo la viuda y sus hijos se encuentran de pronto en la calle, porque el propietario de las tierras los expulsa de su casa. Naturalmente, acuden al sacerdote en busca de ayuda, al igual que hacen los padres con hijos enfermos, las víctimas de ataques violentos y todos las demás personas desesperadas y necesitadas.

Pero también los sacerdotes viven en una constante tensión: la mayoría de ellos han recibido llamadas amenazantes y amenazas por escrito, e incluso los Obispos obtienen cartas en las que se les insta a convertirse al Islam. Además, casi todos confirman que sus teléfonos están intervenidos y que reciben llamadas extrañas como, por ejemplo, la de musulmanes que pretenden querer convertirse al Cristianismo. En estos casos, si el sacerdote no tiene mucho cuidado con lo que dice, puede acabar metido en grandes problemas.

En la Diócesis de Multán trabajan 18 sacerdotes diocesanos y 19 sacerdotes regulares.

En la Diócesis de Multán trabajan 18 sacerdotes diocesanos y 19 sacerdotes regulares.

Dada esta difícil situación, es importante que los sacerdotes se reúnan periódicamente para fortalecerse mutuamente desde la fraternidad, para compartir experiencias, continuar formándose teológicamente y fortalecerse espiritualmente.

En la Diócesis de Multán trabajan 18 sacerdotes diocesanos y 19 sacerdotes regulares. Grandes partes de la diócesis son zonas desérticas, y en el territorio hay numerosos campos de adiestramiento de terroristas. El ya fallecido predecesor del actual Obispo sobrevivió a un atentado en una iglesia de su diócesis. Pero la Iglesia no solo atiende pastoralmente a los creyentes, sino que también presta ayuda humanitaria en zonas a las que el Gobierno no accede debido a su peligrosidad. Por esta ayuda también están agradecidos muchos musulmanes, que, a menudo, piden a los sacerdotes que recen por ellos.

Una vez al año, los sacerdotes se reúnen para celebrar juntos ejercicios, y también hay reuniones mensuales. De esta comunidad fraternal sacan fuerzas y reciben nuevos impulsos para su propia vida espiritual. Esto les permite regresar a sus comunidades con renovadas energías. Nosotros volvemos a contribuir este año con 8.000 euros a que los 37 sacerdotes puedan participar en estos encuentros. Esto equivale a una ayuda de 216 euros por sacerdote para sus gastos de viaje, alojamiento y manutención.

En Pakistán, se calculan que 224 cristianos han sido víctimas de la ley de blasfemia desde que se aprobó esta ley en 1986. Así se lo ha hecho saber Cecil Shane Chaudhry, director ejecutivo de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de Pakistán (NCJP, por sus siglas en inglés), a una delegación de ACN durante su visita al país asiático.

Mientras que el proceso judicial de la madre cristiana Asia Bibi concluyó el pasado 29 de enero dándole la libertad, la comisión registra actualmente 25 casos de cristianos que aún padecen en prisión, explica Chaundhry. Así mismo 23 cristianos fueron asesinados por denuncias de blasfemia entre 1990 y 2017, según un estudio de la Comisión presentado a la fundación ACN.

Pakistán: “¡Mi marido es inocente!” - Las “Asia Bibis” de las que nadie sabe en el mundo.

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Ante todo dos párrafos del artículo 295 del Código Penal paquistaní (apartados B y C) son los que conforman la “ley antiblasfemia”: el artículo 295B prevé la cadena perpetua para quienes denigren el Corán, y el artículo 295C prevé la pena de muerte para quienes insulten al Profeta Mahoma.

“Para los fundamentalistas, la ley antiblasfemia es un instrumento poderoso para ejercer el poder a expensas de las minorías, y a menudo se abusa de ella para venganzas personales”, señala Chaudhry. “Y cuando se acusa a un cristiano, las consecuencias afectan a toda la comunidad”, añade.

Esto es exactamente lo que sucedió en marzo de 2013 en el barrio cristiano de Joseph Colony en Lahore, después de que el joven cristiano Sawan Masih fuera acusado de haber insultado a Mahoma. “Después de la oración del viernes, 9 de marzo, una multitud de 3.000 musulmanes quemó todo el barrio, destruyendo casi 300 casas y dos iglesias”, ha informado el P. Emmanuel Yousaf, presidente de la NCJP, a la delegación de ACN durante su visita a la localidad, que desde entonces ha sido reconstruida y devuelta a los cristianos, gracias a las ayudas del Gobierno.

Cecil Shane Chaudhry, director ejecutivo de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de Pakistán.

Cecil Shane Chaudhry, director ejecutivo de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de Pakistán.

Pero mientras que los 83 cabecillas del ataque incendiario están de nuevo en libertad, Sawan Masih fue condenado a muerte en 2014 y aún está pendiente de su recurso de apelación. “Las audiencias se posponen constantemente”, explica el abogado Tahir Bashir. “La última audiencia estaba programada para el 28 de enero, pero el juez no compareció. Ahora se ha fijado como nueva fecha el 27 de febrero”.

Al igual que ocurrió con Asia Bibi, no faltan irregularidades en el caso de Sawan. Los cargos en su contra fueron presentados por uno de sus amigos musulmanes, Shahid Imran, después de una discusión entre ambos. Sólo a los dos días aparecieron dos testigos que no habían estado presentes en el momento del supuesto insulto a Mahoma. “Las acusaciones contra Sawan están siendo instrumentalizadas”, ha señalado el P. Yousaf ante ACN. “En realidad, de lo que se trata es de expulsar a los cristianos de este barrio, que es muy popular porque está cerca de las fábricas de acero”.

Mientras tanto, Sobia, la esposa de Sawan, cría a sus tres hijos ella sola. “No sé por qué culpan a mi esposo”, dice a ACN. “Todo lo que sé es que el hombre que lo ha denunciado era un amigo suyo con el que se había peleado. ¡Sawan es inocente!”.

El abogado de Asia Bibi, Saif Ul-Malook, habló con la delegación de ACN en Lahore, Pakistán. “Aunque mi vida pueda estar destruida por el caso de Asia Bibi, no me arrepiento de haberla defendido. Nunca me arrepentí. Lo haría de nuevo. Estoy abierto a nuevos casos como esté en el futuro. Si algún cristiano acusado de blasfemia me pidiera que fuera su abogado, lo haría sin dudarlo”.

El abogado de Asia Bibi, Saif Ul-Malook.

El abogado de Asia Bibi, Saif Ul-Malook.

Después de la absolución de Asia Bibi el 31 de octubre, Saif Ul-Malook tuvo que huir del país. El abogado regresó a Pakistán hace unas semanas para la audiencia final sobre el caso de ella, en la cual un líder musulmán de la comunidad había presentado una petición solicitando la revisión del veredicto. Los jueces del Tribunal Supremo del Pakistán confirmaron la absolución de Asia Bibi. Cuando el abogado regresó a Pakistán en enero fue insultado y amenazado. “Mis compañeros me acusan de ser un mal musulmán. Están convencidos de que no debería haber defendido a una cristiana que fue acusada de blasfemia. Además, recibí amenazas de muerte. Por eso mis colegas y amigos no van en el mismo coche que yo. Temen que me maten y quieren evitar el mismo destino”.

El abogado recordó cuánto ha sufrido su cliente. Después de haber sido encarcelado, durante ocho años acusada injustamente en el corredor de la muerte en un caso de blasfemia, sigue esperando vivir libremente con su familia. “Asia Bibi tiene una resistencia notable. No sé cómo lo hizo para vivir durante ocho años en una habitación de ocho metros cuadrados, de la cual sólo se le permitía salir dos veces al día durante media hora. Por ocho años, ella tuvo tiempo limitado para las visitas que sólo eran permitidas una vez al mes. Cada vez que la veía, hacía todo lo posible para consolarla y motivarla. Para mí, sería imposible vivir en esas condiciones” dijo Ul-Malook.

Ahora que el caso de Asia Bibi ha terminado y ella está libre, Saif Ul-Malook dijo que está listo para ayudar a otros que necesitan asistencia legal. “Estoy dispuesto a dar mi consejo legal y a estar al servicio de cualquiera que me necesite sin importar sus creencias, así que si otro cristiano necesita mi ayuda, estaré a su disposición”. Al final de la conversación con la delegación de ACN, el abogado comparte uno de sus deseos: “Me encantaría conocer al Papa Francisco. Aunque soy musulmán lo admiro como líder espiritual de las tres cuartas partes de la humanidad, y deseo rendirle mi tributo”.

Mons. Joseph Arshad, arzobispo de Islamabad-Rawalpindi y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán, profundiza en una entrevista durante la visita al país de la fundación Aid to the Church in Need, sobre cómo es y cómo vive la Iglesia católica en su país, una minoría que no supera el 2% de la población. La esperanza de futuro de la Iglesia pakistaní es formar a gente educada y respetable para que así cambie la imagen que tienen las otras religiones de los católicos, ya que la mayoría de las familias católicas tienen muy pocos recursos y trabajan casi como esclavos, siendo la gran mayoría de ellos analfabetas.

Mons. Joseph Arshad, arzobispo de Islamabad-Rawalpindi y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán.

Mons. Joseph Arshad, arzobispo de Islamabad-Rawalpindi y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán.

 ¿Cuáles son los orígenes de la Iglesia en Pakistán?

Según la tradición, el apóstol Santo Tomás fue la primera persona que trajo el Evangelio a estas tierras. Santo Tomás fue hasta la India, y Pakistán era parte del mismo territorio hasta hace unas décadas. En su camino al sureste de la India, donde hoy hay comunidades cristianas antiquísimas, se cuenta que pasó por el actual Pakistán, siguiendo la ruta terrestre de Alejandro Magno. Cerca de lo que hoy es Islambad se encuentra la ciudad histórica de Taxila. Allí hay excavaciones de la época griega y posteriores, donde se han encontrado restos de una cruz escavada en piedra atribuida a Santo Tomás. La cruz se encuentra actualmente en la catedral de Lahore.

¿Y después de Santo Tomás?

En el siglo XVI, cuando el Imperio Mogol contralaba este territorio, un rey, llamado Akbar, invitó a varios sacerdotes para explicar en su corte qué era el Cristianismo. Varios misioneros jesuitas vinieron y en ese tiempo el rey dio permiso para construir un par de iglesias en Lahore, después otros reyes más tardíos las destruyeron. Finalmente en el siglo XVIII, cuando comenzó el control por parte del Imperio Británico, empezó una nueva evangelización, la Iglesia fue restaurada. Había capellanes católicos del ejército inglés, y comenzaron a evangelizar. Allí empezó un nuevo periodo que continúa hasta nuestros días.

¿Cómo descubrió su vocación al sacerdote?

Mis abuelos eran ya católicos, así que nací y crecí en una familia católica donde me transmitieron la fe. Cerca de mi colegio había una parroquia y solía ir allí con otros amigos. Yo servía en la Eucaristía a veces leyendo las lecturas, otras veces como monaguillo. A veces íbamos a visitar otras zonas de la parroquia donde había familias cristianas dispersadas, para conocer sus necesidades. Poco a poco, fui conociendo mejor la vida de los sacerdotes y vi que Dios me llamaba a ser como ellos, estar al servicio de Dios y de la comunidad. Durante el periodo del seminario, teníamos actividades pastorales, entonces pasé tiempo visitando los pueblos de cristianos, vi que la vida allí es muy difícil, yo decía: “su vida es muy dura; sería difícil para mí vivir así, es verdad que la mía no es fácil y afrento dificultades, pero esta gente tiene aún más y si yo fuese sacerdote podría ayudar a los demás y llevar esperanza a estas personas”.

"Si los cristianos tienen educación y una buena formación, la imagen de nuestra comunidad cambiará".

“Si los cristianos tienen educación y una buena formación, la imagen de nuestra comunidad cambiará”.

¿Qué es lo más importante que ha aprendido?

La fe de la gente sencilla ha hecho que mi fe se haya fortalecido. He aprendido a amar a la Iglesia a través del amor de la gente, que solicita nuestra presencia, nuestra ayuda, nuestra guía. Me siento muy feliz siendo sacerdote, doy gracias a Dios todos los días por ello. Es la gente sencilla la que más me ha enseñado que Dios es una ayuda imprescindible, en Él hay esperanza siempre.

¿Cuál es el futuro para la Iglesia de Pakistán?

La Iglesia Católica está apostando por la formación de los sacerdotes. Necesitamos buenos sacerdotes, bien formados; y también religiosos y religiosas. Así mismo necesitamos poder darle acceso a la educación a nuestra comunidad, si los cristianos tienen educación y una buena formación, la imagen de nuestra comunidad cambiará. También tratamos de que haya mejores familias cristianas, donde los matrimonios se traten con respeto y amor, y que apuesten por la educación de sus hijos. La ayuda de ACN en todos estos aspectos es imprescindible.

¿Cuál es la situación de las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada?

Gracias a Dios hay vocaciones, especialmente en pequeños pueblos de mayoría cristiana, tanto al sacerdocio como a la vida religiosa. Aquí en mi diócesis hay actualmente 35 seminaristas, y por ejemplo, junto a la catedral, está la casa de formación de las Religiosas Dominicas que tienen 20 novicias.

 ¿Cuáles son las principales necesidades de la Iglesia en Pakistán?

Como he explicado una gran necesidad es la educación, hay mucha gente que no puede continuar sus estudios por falta de colegios y falta de recursos. La mayoría de los estudiantes que van a los colegios cristianos son musulmanes, estamos abiertos a todos. Pero necesitamos más colegios: antes la Iglesia estaba muy bien reconocida y valorada por sus colegios, ahora la población ha crecido mucho, las ciudades también y nuestras instituciones están enfrentándose a nuevos retos. Aparte de eso antes contábamos con muchos misioneros de fuera del país, ahora poco a poco la Iglesia se está haciendo más local, con lo cual no tenemos tanto apoyo del exterior, y tenemos grandes problemas de financiación que afectan a continuar con esta misión.

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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.