“Aunque la ciudad de Mosul haya sido liberada militarmente, todavía queda una batalla por librar”

El Arzobispo Amel Nona era el Arzobispo católico caldeo de Mosul cuando la ciudad fue invadida en 2014 por el Estado Islámico, obligando a las comunidades cristianas a huir. El Arzobispo se refugió junto a su rebaño en Tilkef y los demás pueblos cristianos de la llanura de Nínive, pero solo temporalmente: en la noche del 6 de agosto, los peshmerga los avisaron con tan solo treinta minutos de antelación de que se retiraban, abandonando así a su suerte a más de 120.000 cristianos ante el avance del ISIS. La noche del éxodo, su huida a Erbil e incluso a otros países del mundo, se ha convertido en el “Gólgota” del siglo XXI para decenas de miles de cristianos.

Tres años más tarde, María Lozano, jefa de Prensa de la fundación pontificia ‘Ayuda a la Iglesia Necesitada’ (ACN), entrevista a Mons. Amel Nona, desde 2015 obispo católico caldeo de Australia y Nueva Zelanda, sobre la reciente liberación de Mosul y el regreso de los cristianos a la llanura de Nínive.

Los medios de comunicación han publicado la noticia de que, finalmente, Mosul está libre de combatientes del ISIS. ¿Qué sintió nada más escuchar esta noticia?
Mi primera reacción fue el recuerdo de mi último día en Mosul y la noche en la que nuestra gente se vio obligada a huir de la ciudad. Cuando supe que la ciudad había sido liberada, no pude dejar de pensar en nuestra gente: ¿Dónde se encontraban ahora? ¿Qué había sido de nuestras antiguas Iglesias y de nuestro legado cristiano? ¿Qué ha ocurrido con todo esto en los últimos tres años?

Usted era el Arzobispo de Mosul cuando el ISIS entró en la ciudad y lo obligó a desplazarse de su diócesis. ¿Qué recuerdos tiene de esos dramáticos momentos?
Aquella noche fue ciertamente un momento dramático en mi vida. Estaba realmente preocupado por nuestra gente y, en particular, por las niñas de nuestro orfanato de Mosul y por las familias compuestas solo por madres e hijos. Hice todo lo posible para ayudarlas a abandonar la ciudad sanas y salvas. Gracias a Dios, en la madrugada pudimos sacar de la ciudad a todas las niñas huérfanas y a las demás familias vulnerables. Sentí un gran alivio y una gran felicidad cuando supe que habían logrado salir de la ciudad de Mosul sin perdidas personales.

Tras tres años de ocupación, ¿está realmente Mosul libre del ISIS? Aunque los combatientes se hayan ido, hay personas que aseguran que el ISIS sigue siendo una carga psicológica para los afectados por la ocupación.
No es fácil afirmar que el ISIS está derrotado en Mosul. El ISIS es una forma de pensar y actuar, y ello resulta en una sociedad que piensa que tiene el derecho de hacer lo que quiere, que sus creencias son las únicas verdaderas y que estas deben imponerse a todos los demás. Por tanto, aunque la ciudad de Mosul haya sido liberada militarmente, todavía queda una batalla por librar: la de cambiar y derrotar la cuna de esta forma de  pensar y actuar. Los cristianos afectados por la ocupación del ISIS no son capaces de vivir una vida normal allí, porque saben que la sociedad responsable del surgimiento del ISIS sigue existiendo… al igual que hace tres años.

¿Cómo de grande era la comunidad cristiana antes de que el ISIS invadiera la ciudad? ¿Cuántas Iglesias, ritos y gente vivían allí?
En 2014 había en la ciudad de Mosul unos 15.000 creyentes de diferentes Iglesias: caldeos, siro-ortodoxos, siro-católicos y algunas familias armenias. No obstante, muchas de nuestras iglesias caldeas cerraron incluso antes de 2014 porque un gran número de personas abandonó la ciudad tras el asesinato del P. Ragheed y del Obispo Raho en 2008.

¿Cree usted que la comunidad cristiana retornará a Mosul?
No sé si regresarán a Mosul; aún es demasiado temprano para saber si regresarán o no.

Su familia es de Alqosh. ¿Está usted al tanto de la reconstrucción de los pueblos cristianos en la llanura de Nínive?
Sí, estoy al tanto y también intentamos desde nuestra diócesis caldea de Australia encontrar la mejor manera de contribuir a la reconstrucción de los pueblos cristianos de la llanura de Nínive.

¿Cómo ve usted el futuro de los cristianos en Iraq?
Es muy difícil prever cuál será el futuro de los cristianos en Iraq, pero yo, como cristiano, espero que sea un buen futuro, pese a que existen muchos factores negativos en la situación actual en toda la zona.

¿Cuál es su mensaje a los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada?
Lo que me gustaría decirles a los benefactores es que los que atraviesan una situación de extrema necesidad son nuestros hermanos y hermanas de Iraq y que, por tanto, es necesario que los ayuden a quedarse y a construir de nuevo un futuro en su región de origen. En esas tierras hay cristianos desde hace dos mil años y existe el riesgo de que lo pierdan todo si ustedes no los apoyan en esta situación tan crítica. Ayúdenlos a quedarse y a vivir como cristianos en este país.

Los desafíos que enfrentan los cristianos en las llanuras de Nínive son enormes: Actualmente hay registradas 14.000 familias que han huido de Mosul y de las planicies de Nínive viviendo en Erbil (aproximadamente 90.000 personas), cerca de 13.000 casas están por reconstruir. Así mismo viven la inquietud por la seguridad en los pueblos cristianos debido a las maniobras políticas iraquíes y kurdas, afrontan problemas de infraestructura (agua, electricidad, carreteras, escuelas y clínicas) y lo más importante hay que superar el período de transición entre el final de los alquileres mensuales y los paquetes de alimentos en Erbil y el traslado de estas familias a los pueblos restaurados.

Según las últimas encuestas del Comité de Reconstrucción de Nínive, actualizadas el 14 de julio de 2017, 1228 familias ya han regresado a la llanura de Nínive y se están renovando 423 propiedades, de las cuales 157 están siendo restauradas mediante contribuciones financieras de ACN.

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