Hace exactamente dos años, el 10 de julio de 2017, el gobierno de Irak declaró la derrota del Daesh (ISIS). La liberación de Mosul se producía tres años después de que la ciudad hubiera sido sometida a una estricta ley de la sharia, incluidas las conversiones forzadas, las ejecuciones en masa y el resurgimiento de la esclavitud.

Cuando la ciudad fue liberada “nadie creyó que los cristianos regresarían a Mosul”, explica el sacerdote católico siríaco Amanuel Adel Kloo a la fundación internacional ACN.

El padre Kloo sí que decidió regresar. Él es actualmente el único sacerdote de Mosul. Siente como su misión el “servir bajo la cruz” y “mantener y salvar el legado histórico del pueblo cristiano”, que incluye iglesias que datan de hace más de 1.200 años. Como parte de esta misión, él está reconstruyendo la Iglesia de la Anunciación, que será la primera iglesia que se restaurará en Mosul.

Según explica a ACN, el número de cristianos que han regresado a Mosul son unas 30 o 40 personas. Pero existe una comunidad mucho más grande de viajeros “itinerantes”. Por una parte, aproximadamente 1.000 estudiantes cristianos viajan diariamente a la Universidad de Mosul desde las poblaciones cercanas. A esto se añaden varios cientos de trabajadores, muchos de los cuales trabajan para el gobierno en la reparación del sistema de agua y la red eléctrica de Mosul, que todavía están muy diezmados. El padre Kloo tiene la esperanza de que algunos de estos cristianos eventualmente regresen a Mosul.

El sacerdote católico siríaco Amanuel Adel Kloo.

El sacerdote católico siríaco Amanuel Adel Kloo.

En 2003, la comunidad cristiana de Mosul tenía unos 35.000 fieles. En los once años siguientes al comienzo de la guerra para derrocar a Sadam Hussein, el número cayó trágicamente, los asesinatos y secuestros a cristianos estaban casi a la orden del día. Muchas de las iglesias caldeas cerraron incluso antes de la invasión del Daesh porque un gran número de personas abandonó Mosul tras el asesinato en 2008 del obispo caldeo Raho y del padre Ragheed. En 2014 quedaban en la ciudad unos 15.000 creyentes de diferentes Iglesias: caldeos, siro-ortodoxos, siro-católicos y algunas familias armenias. Con la llegada de los yihadistas las campanas que habían sonado en Mosul desde hacía casi dos mil años dejaron de repicar. Miles de cristianos huyeron inmediatamente de la ciudad. Los que no escaparon fueron obligados a convertirse o ejecutados.

La ciudad, aunque prácticamente haya quedado sin cristianos por el momento, sigue siendo la sede “nominal” de dos importantes obispados en Irak. Ambas diócesis han sido reforzadas en los últimos meses con el nombramiento de nuevos obispos: en enero, Najeeb Michaeel Moussa como arzobispo de la archiparquía católica caldea de Mosul y en junio, Nizar Semaan, arzobispo coadjutor de Petros Mouche de la archiparquía católica siríaca de Mosul.

El padre Kloo espera construir después un complejo con viviendas para estudiantes universitarios, así como para los necesitados. Lo más urgente para él es construir una escuela, ya que como casi totalidad del millón de habitantes de Mosul es musulmán, no hay escuelas cristiana disponibles en la ciudad. Esto es decisivo para las familias vuelvan.

El sacerdote siro católico tiene la esperanza de que la iglesia de la Anunciación este lista en tres meses. Y aún es mayor su esperanza de que esto signifique un renacimiento del cristianismo en esta histórica ciudad. ”La gente todavía tiene miedo. Sin embargo, cuando la iglesia y los otros edificios estén abiertos, la gente se sentirá segura … y regresará mucha gente.“

Después de la invasión de Mosul y la Llanura de Nínive en el verano de 2014, la fundación pontificia ACN proporcionó comida, alojamiento, medicinas y educación para los cristianos y otros desplazados que llegaban a Erbil y a otros lugares. Una vez que las comunidades comenzaron a regresar a sus hogares después de la expulsión del EI, la Fundación pontificia comenzó a reconstruir casas, conventos, iglesias y otras estructuras.  Los benefactores de ACN donaron 42.622.212 euros para la ayuda a Irak desde 2014 hasta mayo de 2019.

Como parte de sus labores de reconstrucción en la Llanura de Nínive en Irak, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha comenzado a trabajar para restaurar las casas de otras 41 familias cristianas en el pueblo de Bartella. Aproximadamente 220 personas más se beneficiarán de este proyecto, el último del programa de ACN por el cual la Fundación ya ha contribuido a renovar más de 2.000 casas en la región.

Antes de la invasión del Estado Islámico (EI) en 2014, Bartella era una ciudad de 3.500 familias cristianas (alrededor de 17.500 personas, entre ellas unos 12.300 siro-ortodoxos y unos 5.200 siro-católicos). Cuando regresaron después de la liberación de la ciudad en 2016, se encontraron con sus iglesias profanadas y la bandera negra del EI  Daesh colgada en los muros. Además, sus casas habían sido pasto del fuego, saqueadas y dañadas con el fin de impedir que los cristianos pudieran regresar. Otros hogares fueron destruidos por los ataques aéreos durante la liberación.

Para marcar el comienzo de esta misión se celebró el 5 de junio de 2019 una ceremonia con oraciones cantadas en siríaco, un dialecto arameo. P. Andrzej Halemba, jefe de la Sección de Oriente Próximo de ACN dirigió un mensaje a las familias en el cual comparó a los cristianos iraquíes con familias del Antiguo Testamento que tuvieron que reconstruir Jerusalén después de su destrucción y les pidió que rezaran por los benefactores de AIN. A continuación, unos olivos bendecidos fueron entregados a cada familia, simbolizando la esperanza de que la paz volverá a la región tras muchos años de guerra, y que estos árboles, plantados en los jardines de las familias, darán fruto.

Después de la invasión de Mosul y la Llanura de Nínive en el verano de 2014, la fundación pontificia ACN proporcionó comida, alojamiento, medicinas y educación para los cristianos y otros desplazados que llegaban a Erbil y a otros lugares. Una vez que las comunidades comenzaron a regresar a sus hogares después de la expulsión del EI, la Fundación pontificia comenzó a reconstruir casas, conventos, iglesias y otras estructuras.  Los benefactores de ACN donaron 42.622.212 euros para la ayuda a Irak desde 2014 hasta mayo de 2019.

El Líder de la Iglesia católica caldea ha hecho un llamamiento al Gobierno iraquí para que entren en vigor y se hagan cumplir leyes “que garanticen a los cristianos y demás minorías religiosas […] la plena ciudadanía y la libertad de practicar su fe de forma pública”. La “ausencia de medidas serias” para proteger los derechos de las religiones minoritarias en el país, dice el Cardenal Louis Raphael Sako en una declaración enviada a Ayuda a la Iglesia Necesitada, “empujará a los cristianos y minorías que siguen aquí a optar por la emigración”.

El Cardenal Louis Raphael Sako.

El Cardenal Louis Raphael Sako.

Las minorías “han desempeñado un papel significativo en el enriquecimiento de la diversidad cultural, social y económica de Iraq, haciendo valiosas contribuciones a la educación, la salud, la administración pública y los servicios sociales”, asegura el Cardenal; sin ellos, Iraq se convertiría en “un país con un tejido homogéneo [que] podría aislarse del mundo y [que] podría generar una especie de radicalismo [y] fanatismo étnico y sectario”.

El Patriarca Sako enumera una serie de factores que están empujando a los cristianos y a otras minorías a abandonar el país. Entre otros cita la persistente “fragilidad de la situación de seguridad” y la “debilidad institucional en el ámbito de la justicia”, la incapacidad del Estado para proteger a los no musulmanes de la discriminación en los ámbitos “educativo, laboral y social”, así como en el político. A cristianos con cualificaciones profesionales sobresalientes, denuncia el cardenal, se les niegan puestos de trabajo sólo por motivo de su fe. “La cualificación y la competencia”, insiste el Cardenal, y no la fe individual deberían ser los “criterios para asignar un empleo”. El patriarca señala así mismo que a los cristianos se les niega la cuota legítima que le corresponde de cinco escaños en el Parlamento iraquí, y también pide la aplicación de “un derecho civil para todos los iraquíes”, en lugar de “someter” a los cristianos y a otras minorías religiosas “a [un] tribunal islámico [en relación con] asuntos espirituales, religiosos, matrimoniales, hereditarios, etc.”.

En su declaración, el Patriarca Sako propone una serie de “medidas prácticas” adicionales para luchar contra la “injusticia y la discriminación” que sufren las minorías religiosas. Además, hace un llamamiento a los líderes iraquíes y a los “poderes políticos” para que combatan “el extremismo religioso que hace uso de la violencia” y tomen medidas para “desarmar a las milicias, proporcionar seguridad y estabilidad, y para combatir el extremismo, la discriminación, el terrorismo y la corrupción”.

Patriarca caldeo: La “constante discriminación e incertidumbre” expulsa a los cristianos de Iraq.

Patriarca caldeo: La “constante discriminación e incertidumbre” expulsa a los cristianos de Iraq.

El cardenal insiste en que los líderes políticos iraquíes deberían promover “valores de ciudadanía” que apoyen el bien común, apoyándose en “los principios de libertad, dignidad, democracia, justicia social y auténtica relación entre todos los ciudadanos iraquíes, independientemente de su afiliación religiosa, cultural o étnica”. Tales políticas traerían consigo una armoniosa “coexistencia con los musulmanes” de las minorías religiosas.

Finalmente, el Patriarca pide leyes que ayuden a crear “buenas condiciones que garanticen a los cristianos y demás minorías religiosas […] la plena ciudadanía y la libertad de practicar abiertamente su fe, y de preservar su patrimonio y sus monumentos arqueológicos e históricos como parte integrante de la civilización iraquí, a fin de permitirles proseguir con sus vidas con dignidad”.

El Arzobispo Petros Mouche encabeza la Archidiócesis siro-católica de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, que fue invadida por el Estado Islámico en verano de 2014. Ahora que el Estado Islámico ha sido expulsado de Mosul y de la Llanura de Nínive, las comunidades cristianas están volviendo lentamente a la vida. Miles de fieles iraquíes han pasado tres o más años exiliados en el Kurdistán y se reasientan en sus antiguos hogares, en pueblos y ciudades. En una entrevista con la fundación internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada, Mons. Mouche -que también dirige la Iglesia siro-católica de Kirkuk y el Kurdistán- hace balance de la situación:

“El cambio positivo que se ha producido en nuestra región no puede negarlo nadie. Puede que las cosas todavía no estén al nivel requerido, pero hay señales muy claras y concretas de progreso. Sin embargo, esto no es mérito del Estado: el mérito corresponde a las organizaciones religiosas y humanitarias que se han apresurado a ayudarnos.

“No obstante, todavía nos faltan recursos para completar la reconstrucción del número total de viviendas que fueron gravemente dañadas o completamente destruidas. Estamos a la espera y tenemos la esperanza de que Gobiernos extranjeros como, por ejemplo, los del Reino Unido y Hungría, intervengan y nos ayuden en este frente.

Mons. Petros Mouche es el Arzobispo siro-católico de Mosul (Irak).

Mons. Petros Mouche es el Arzobispo siro-católico de Mosul (Irak).

“En cuanto a la creación de puestos de trabajo, surgen muy pocas iniciativas. Hemos dirigido numerosas peticiones a varias empresas estadounidenses, británicas, francesas e incluso saudíes para que pongan en marcha algunos proyectos importantes en la región, de modo que nuestra gente pueda sobrevivir y, sobre todo, nuestros jóvenes puedan encontrar trabajo, pero todavía estamos esperando. El Gobierno iraquí ha hecho muchas promesas, pero pocos proyectos han sido implementados. Nuestra confianza en el Estado es poca. Estamos convencidos de que, de ofrecérseles las oportunidades adecuadas, muchos de los que huyeron volverían a Qaraqosh, siempre y cuando puedan vivir allí en paz y en una situación estable.

“Los problemas no cesarán mientras prevalezca la codicia, mientras rija la ley del más fuerte y los derechos de los pobres sean aplastados, y mientras el Estado siga siendo débil y no se aplique la ley. No obstante, nuestra esperanza la depositamos en Dios y rezamos por que el Estado Islámico no regrese nunca. Para nuestra seguridad y bienestar general, los cristianos dependemos de la aplicación de las leyes y de la integridad del Gobierno, que es lo que puede garantizar la seguridad para nosotros y la Iglesia.

“No hay ningún grupo o partido político conocido que tenga planes específicos de atacar a los cristianos; sin embargo, quien tiene la ambición de apoderarse de nuestras tierras pierde el sentido de ciudadanía y no respeta los derechos del prójimo. Estos partidos no se sienten cómodos con nuestra supervivencia y presencia continuada.

“Recibimos muchas visitas de buena voluntad de delegaciones oficiales y estas pronuncian muchas hermosas palabras, pero no ocurre nada: las buenas intenciones no son suficientes. Algunos no muestran suficiente respeto por nuestros derechos; y los cristianos no usamos la violencia para defendernos, sino que apelamos al respeto mutuo. Pero si no se nos responde de la misma manera, cada vez más cristianos emigrarán. Esto nos duele a todos los que amamos esta tierra, nuestra historia, nuestra civilización y nuestro legado.

Bajdida, también conocida como Baghdeda, Qaraqosh, o Al-Hamdaniya.

Bajdida, también conocida como Baghdeda, Qaraqosh, o Al-Hamdaniya.

“La Iglesia en su conjunto -sus obispos, pastores y laicos- no escatima esfuerzos a la hora de reivindicar los derechos de su pueblo y de asegurar un espacio donde podamos vivir con dignidad y en paz. Los líderes de la Iglesia hacemos todo lo que podemos para infundir confianza y esperanza en nuestra gente, pero sin forzar a nadie a regresar, a quedarse o a vivir desplazado. Esta decisión la tiene que tomar cada familia por sí misma, pues es la decisión que garantiza su dignidad, su futuro y, especialmente, el futuro de sus hijos.

“Este es mi mensaje a los cristianos que han abandonado la ciudad de Qaraqosh, dondequiera que estén, ya sea en Iraq, ya sea en tierras extranjeras:

“Qaraqosh es la madre que te ha alimentado con el amor de Dios, el amor de la Iglesia y el amor de la tierra, y seguirá siendo tu madre a pesar de su tristeza por tu ausencia. La ciudad es tu corazón, que todavía está unido a ti, y sus ojos están mirando todos tus pasos. Es feliz cuando tú eres feliz, y está preocupada por tu destino cuando eres infeliz. Sus puertas permanecen abiertas para ti. En todo momento, Qaraqosh está lista para volver a abrazarte -Qaraqosh pide que permanezcas fiel a la ‘leche pura’ que te dio”.

Desde 2014, Ayuda a la Iglesia Necesitada ha estado entre los primeros en apoyar a los cristianos iraquíes con proyectos por un total de más de 40 millones de dólares, incluida la ayuda de emergencia a las familias que huyeron a Kurdistán para escapar del Estado Islámico y la reparación y reconstrucción de hogares cristianos en la Llanura de Nínive posteriormente. Actualmente ACN apoya con varios proyectos la reconstrucción y renovación de la infraestructura de la Iglesia en el norte de Irak.

Gracias a los 200.000 euros obtenidos en la subasta del Lamborghini donado por el Papa Francisco, la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) podrá financiar dos nuevos proyectos en beneficio de las familias cristianas y otras minorías que han vuelto a sus hogares en la llanura de Nínive.

El 15 de noviembre de 2017, el Santo Padre decidió donar a ACN parte de las ganancias de la subasta del Lamborghini Huracán que le regaló el famoso fabricante de automóviles. ACN dará forma concreta al gesto del Pontífice, financiando la reconstrucción de dos edificios de la Iglesia siro-católica destruidos por la invasión terrorista: el jardín de infancia dedicado a la Virgen María y el centro polivalente de la parroquia, también consagrado a ella.

Ambos edificios están ubicados en Bashiqa, a 30 kilómetros de Mosul. Esta aldea fue gravemente golpeada por la guerra, aunque gran parte de la comunidad cristiana ya ha regresado a la misma. De hecho, 405 de las 580 casas destruidas han sido renovadas y el 50% de los cristianos han regresado, exactamente 1.585.

El centro polivalente de la parroquia de Bashiqa, a 30 kilómetros de Mosul.

El centro polivalente de la parroquia de Bashiqa, a 30 kilómetros de Mosul.

De los dos proyectos financiados con los ingresos obtenidos por el Lamborghini también se beneficiarán las otras minorías de la ciudad, ya que el centro polivalente, capaz de albergar a más de mil personas, se utilizará además para bodas y fiestas religiosas de las diferentes comunidades. Será el centro más grande de la zona y estará disponible para más de 30.000 habitantes de los diferentes grupos étnicos y religiosos.

Dos años después de la liberación de los pueblos de la llanura de Nínive, el número de cristianos que han podido regresar a sus hogares supera las expectativas más optimistas. El 11 de enero pasado, 9.108 familias ya habían vuelto a sus aldeas, es decir, casi el 46% de las 19.832 familias que vivían allí en 2014, antes de la llegada del Estado Islámico. Esto es así gracias a unas inmensas obras de reconstrucción -financiadas en gran parte por ACN-, por las que ha sido posible reparar hasta el momento el 41% de los 14.035 hogares destruidos o dañados por el Estado Islámico.

El jardín de infancia dedicado a la Virgen María.

El jardín de infancia dedicado a la Virgen María.

A esta reconstrucción encabezada por las Iglesias locales y la fundación pontificia ACN, ha contribuido el Santo Padre como asiduo benefactor.  Ya en 2016, el Papa Francisco financió con 100.000 euros el Hospital benéfico de San José en Erbil, que ofrece asistencia médica gratuita.

Este nuevo regalo del Santo Padre, la suma de la subasta del Lamborghini, permitirá a los cristianos vivir su fe y asegurar a sus hijos un futuro en Iraq, y, al mismo tiempo, constituirá un mensaje vigoroso y una invitación a la coexistencia pacífica entre las religiones en una zona en la que, lamentablemente, el fundamentalismo también ha dañado las relaciones interreligiosas.

Desde 2014 hasta el día de hoy, ACN ha destinado más de 40 millones de euros a la ayuda a los cristianos iraquíes.

“Por favor, no sea un espectador silencioso de nuestro drama. Les pedimos que apoyen a los cristianos de Irak […] mientras aún haya tiempo para ello” esta es la urgente petición de la declaración conjunta firmada por los líderes de las tres principales iglesias de la región iraquí alrededor de Mosul a los gobiernos y otras entidades internacionales.

“Aún queda mucho por hacer” para facilitar el regreso de los cristianos “a sus comunidades ancestrales de las que fueron expulsados ​​durante la invasión de ISIS en 2014-17”, así lo expresan los representantes de las Iglesias Caldea,  Siro-católica y Siro-ortodoxa y los miembros del Comité de Reconstrucción de Nínive (NRC), que firman el citado documento de auxilio.

Estos son algunos datos de los avances de su labor desde su creación en 2017: De las 13.904 casas registradas para ser renovadas, 5.746 – menos de la mitad – han sido restauradas y 84 están siendo ahora renovadas. El 45.68% de las familias  que huyeron de la Llanura de Nínive antes de 2014 han regresado, es decir 9.060 familias.

 

Irak: Los líderes cristianos reclaman más apoyo para los cristianos de Nínive

 

El balance que presenta el Comité significa una estagnación en la reconstrucción de casas por falta de apoyo durante los últimos meses de 2018 de ahí la urgencia de la petición conjunta: “Otras 2.000 están ansiosas por regresar, pero no tienen medios para hacerlo”. Recalcan que el regreso de los cristianos a sus hogares “es un asunto de gran urgencia, ya que se está acabando el plazo para regresar sin complicaciones. Si no regresan ahora para recuperar sus casas, otros las ocuparán. Además, el gobierno iraquí tampoco dispuesto a proteger viviendas vacías”, señala el documento.

Los líderes religiosos solicitan ayuda a la comunidad internacional para lograr “un proyecto más integral”, no solo “para reconstruir sus hogares, pueblos y aldeas, sino también para restaurar su sentido de dignidad humana”. Según los autores del documento, es absolutamente necesaria una ayuda financiera coordinada especialmente en el campo de la educación, la curación de trauma y la creación de micro-proyectos de autoempleo para evitar “su empobrecimiento y emigración”. Así mismo se necesitan esfuerzos relacionados con la protección legal y el derecho a la igualdad de ciudadanía para los cristianos y otras minorías iraquíes.

Los líderes de las Iglesias locales valoran positivamente, el importante papel desempeñado por el NRC, comité establecido con el apoyo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) para supervisar conjuntamente el programa de reconstrucción y la asignación de los recursos financieros recibidos.  Gracias al cual “en lugar de estar dispersos y aislados” muchos de los cristianos “han recuperado su vida comunitaria”. En esta región de Irak – donde la voz de los líderes de la Iglesia local es más escuchada que en otras zonas del país – ha sido muy importante que las diversas Iglesias locales estén trabajando juntas y unidas, cuidando al mismo tiempo su diversidad.

Sin embargo, en la declaración se señalan al mismo tiempo los enormes desafíos que tienen que vencer debido a que “la gente piensa que la Iglesia puede manejarlo todo fácilmente así que la presión es muy fuerte, y necesitamos todavía mucha ayuda”.

 

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Con la liberación de Mosul y Nínive, ACN decidió apoyar principalmente el “plan Marshall”, un Programa de Reconstrucción de Nínive, para impulsar la vuelta de los cristianos desplazados que habían huido de sus aldeas y pueblos en las Planicies de Nínive.

Sólo para la reconstrucción de casas ACN ha apoyado proyectos por cerca de 7 millones (USA-$). Desde septiembre de 2018, la fundación pontificia está delineando un programa de ayuda financiera para la reconstrucción de las Iglesias y estructuras eclesiales.

Una prioridad de la labor de ACN sigue siendo la coordinación de iniciativas para reclamar la atención de políticos y entidades públicas para lograr un desarrollo integral a largo plazo de los cristianos en Oriente Próximo. Algunos buenos resultados del compromiso y trabajo de base de la organización durante los últimos años han sido el reciente anuncio de ayudas por parte del gobierno austriaco y alemán para la reconstrucción del área. Así como la firma de una nueva ley por parte del gobierno estadounidense para brindar alivio a las víctimas del genocidio en Irak y Siria.

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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.