Los cristianos temen la instauración de una teocracia al intentar los parlamentarios introducir cambios en el Tribunal Supremo Federal, que es es quien interpreta la Constitución y determina la constitucionalidad de leyes y normativas.

En un país donde los cristianos han lidiado con bombardeos, secuestros y discriminación dirigidos contra ellos, los líderes están afrontando una nueva crisis, a saber, el intento de otorgar a los clérigos islámicos el derecho a voto en el Tribunal Supremo Federal. La medida, que aún no se ha confirmado, acercaría a Iraq a una teocracia similar a la de Irán, donde los no musulmanes se ven obligados a vivir bajo la ley islámica de la sharía. Así, por ejemplo, en Irán las mujeres cristianas son forzadas a usar el velo y el alcohol está completamente prohibido.

El cambio incluiría a cuatro juristas islámicos entre los trece miembros con derecho a voto del Tribunal Supremo Federal, y todas las decisiones requerirían el apoyo de al menos tres de los cuatro juristas islámicos, lo que radicalizará permanentemente el poder judicial del país.

La profesora Muna Yako, una activista cristiana iraquí y experta en derecho constitucional.

La profesora Muna Yako, una activista cristiana iraquí y experta en derecho constitucional.

La profesora Muna Yako, una activista cristiana iraquí y experta en derecho constitucional, ha explicado a ACN que, aunque la Constitución se refiera al Islam como la base de la ley, también hace referencia a la importancia de la democracia y los derechos humanos.

Este cambio en la Corte Suprema Federal supondría probablemente el prevalecimiento de la ley islámica: “Se necesita a la Corte para interpretar la Constitución. Actualmente, cuando un caso va a la Corte Suprema Federal, tengo la esperanza de que esta dará prioridad a los derechos humanos y la democracia en ciertos casos. Sin embargo, si estos juristas islámicos se unen a la Corte, quedará descartado que prevalezcan la democracia o los derechos humanos”.

Además, también supondría el fin de cualquier intento de revocar leyes que discriminen a las minorías religiosas y que las traten como ciudadanos de segunda clase. Así, por ejemplo, la ley actual dice que los no musulmanes pueden convertirse al Islam, pero que no es posible que los musulmanes se conviertan a otra religión. Del mismo modo, a los hombres cristianos no se les permite casarse con musulmanas sin convertirse al Islam, lo que constituye una “discriminación inconstitucional”.

“El Gobierno iraquí nos ha decepcionado hasta ahora, pero todavía tengo esperanzas de que haya un cambio. Sin embargo, si el Tribunal aprueba esta ley, ya no albergaré ninguna esperanza, pues Iraq se convertirá en una teocracia en la que todas las leyes se fundamentarán en la religión, como, por ejemplo, las normas sobre la ropa y el alcohol”.

A Muna Yako le preocupa que, si se produce este cambio “aterrador”, aún más cristianos abandonen el país: “Nos convertiremos en un recuerdo, al igual que los judíos”. La mayoría de los cristianos pertenecen a grupos autóctonos presentes en el país desde hace miles de años.

El Cardenal Raphael Sako, Patriarca de la Iglesia Católica Caldea.

El Cardenal Raphael Sako, Patriarca de la Iglesia Católica Caldea.

El Cardenal Raphael Sako, Patriarca de la Iglesia Católica Caldea, ha transmitido en una carta dirigida al presidente del Parlamento iraquí su preocupación de que este cambio se proponga “después de todo el sufrimiento que hemos soportado por el terrorismo, el desplazamiento, los saqueos, los asesinatos y el robo de propiedades”. También manifestó su preocupación de que la propuesta amenace el futuro de los cristianos en el país, al aplicar la ley islámica a los cristianos en asuntos personales como, por ejemplo, las herencias.

Esta opinión la comparten otros expertos jurídicos. La Dra. Majida Sanaan-Guharzi, en un artículo publicado en el periódico Kurdistan 24, opina que el cambio “podría alterar sustancialmente la función del Tribunal, promoviendo un Estado cada vez más teocrático en el que las normas religiosas prevalezcan sobre el sistema legal existente que, en su mayor parte, es secular”.

La fundación pontificia ACN apoya importantes proyectos en Irak y, principalmente, ha contribuido a proveer ayuda de emergencia a los cristianos afectados por el Estado Islámico. En la actualidad, la Fundación se está concentrando sobre todo en la reconstrucción de propiedades eclesiásticas atacadas deliberadamente durante los tres años de ocupación.

El 6 de agosto de 2014, las unidades del EI arrasaron y conquistaron los asentamientos cristianos de la llanura de Nínive, al norte de Mosul. Unos 120,000 cristianos tuvieron que huir con lo puesto. Muchos de ellos encontraron refugio alrededor de la ciudad kurda de Erbil. Durante los siguientes tres años el arzobispo católico caldeo de Erbil, Mons. Bashar Matti Warda, fue uno de los pilares en su manutención y apoyo de la comunidad hasta que a principios de 2016, las fuerzas iraquíes y sus aliados pudieron recuperar los territorios, y decenas de miles de cristianos desplazados regresaron a las ruinas que quedaban de sus ciudades natales. Otros decidieron quedarse en Erbil o emigrar del país. La fundación ACN  junto con las iglesias locales apoya enormemente la reconstrucción. Cinco años después de la invasión de Nínive la fundación ACN, entrevista a Mons. Bashar Matti Warda, testigo de primera fila de todos estos sucesos históricos, sobre las consecuencias  para los cristianos en Iraq pero también para Oriente Medio y los países de Occidente.

 Por Maria Lozano.

Han sido cinco años de calvario. Mirando hacia atrás, ¿ha sacado alguna leccion de todo lo que han sufrido?

Cuando a un pueblo no le queda nada que perder, en cierto sentido es muy liberador, y desde esta posición clara y de valor renovado ahora puedo hablar en nombre de mi pueblo y decir la verdad. Pero me gustaría aclarar que somos un pueblo que ha soportado la persecución con paciencia y fe durante 1.400 años y que ahora afronta una lucha existencial, nuestra batalla definitiva en Irak. La causa más inmediata es el ataque del Estado Islámico (EI), que ocasionó el desplazamiento de más de 125.000 cristianos de tierras históricas y que nos dejó, en una sola noche, sin refugio, sin trabajo ni propiedades, sin iglesias ni conventos, sin la posibilidad de participar en ninguna de las cosas normales de la vida que otorgan dignidad; visitas familiares, celebración de bodas y nacimientos, compartir penas. Nuestros opresores confiscaron nuestro presente mientras intentaban borrar nuestra historia y destruir nuestro futuro. Esta fue una situación excepcional, pero no aislada, que pasa a formar parte del ciclo recurrente de violencia en Oriente Próximo desde hace más de 1.400 años.

Así que, de hecho, ¿la invasión del EI solo fue la punta del iceberg?

Con cada ciclo sucesivo, el número de cristianos ha ido disminuyendo hasta el día de hoy, en el que corremos peligro de extinción. Se mire como se mire, la extinción se acerca, ¿y qué dirán cuando ocurra? ¿Que nos extinguimos por un desastre natural o por una lenta emigración? ¿Que los ataques del EI fueron inesperados y nos cogieron por sorpresa? Eso es lo que dirán los medios de comunicación. O acaso brotará la verdad después de nuestra desaparición: que fuimos eliminados de forma persistente y constante en el transcurso de 1.400 años por un sistema de creencias que permite ciclos regulares y recurrentes de violencia contra nosotros, como el genocidio otomano de 1916-1922.

Mons. Bashar Matti Warda, arzobispo católico caldeo de Erbil.

Mons. Bashar Matti Warda, arzobispo católico caldeo de Erbil.

Pero durante esos 1.400 años de opresión de los cristianos, ¿hubo períodos de tolerancia musulmana como alternativa a la violencia y la persecución?

No se puede negar la existencia de tiempos de relativa tolerancia. Bajo Al Rashid se fundó en Bagdad la Casa de la Sabiduría, la gran biblioteca. Hubo un tiempo de relativa prosperidad cuando se valoraba la erudición cristiana y judía, y el florecimiento de la ciencia, las matemáticas y la medicina fue posible gracias a los eruditos cristianos nestorianos que tradujeron textos griegos, ya antiguos en el siglo IX. Nuestros antepasados cristianos compartieron con los árabes musulmanes una profunda tradición de pensamiento y filosofía, y mantuvieron con ellos un diálogo respetuoso desde el siglo VIII. La Edad de Oro árabe, como ha señalado el historiador Philip Jenkins, se construyó sobre la base de la erudición caldea y siríaca. Erudición cristiana. La imposición de la ley de la sharía supuso la decadencia de un gran aprendizaje y el fin de la Edad de Oro de la cultura árabe. Se había desarrollado un estilo de diálogo escolástico que sólo pudo darse porque una sucesión de califas toleró a las minorías. A medida que terminó la tolerancia, también lo hizo la cultura y la riqueza que se originaron gracias a ella.

Entonces, ¿la tolerancia es la clave para el desarrollo de los pueblos?

Exactamente. Pero estos momentos de tolerancia han sido una experiencia unidireccional: los gobernantes islámicos deciden, según su propio juicio y capricho, si los cristianos y demás no musulmanes deben ser tolerados y en qué medida. No es ni nunca ha sido una cuestión de igualdad. Fundamentalmente, a los ojos del Islam, los cristianos no son iguales. No debemos ser tratados como iguales; sólo debemos ser tolerados o no tolerados, dependiendo de la intensidad del espíritu yihadista prevalente. Sí, la raíz de todo esto son las enseñanzas de la Yihad, que es la justificación de los actos de violencia.

Los cristianos iraquíes están regresando de nuevo a sus pueblos. ¿Está la situación mejorando? ¿Cómo es la vida de los cristianos y demás minorías?

Todavía hay grupos extremistas, cada vez más numerosos, que afirman que matar a cristianos y yazidíes ayuda a difundir el Islam. Al adherirse estrictamente a las enseñanzas coránicas, prescriben la condición de dhimmi (ciudadanía de segunda clase) a las minorías, permitiendo la confiscación de propiedades y la aplicación de la yicia, el impuesto islámico. Pero eso no es todo. Si ustedes fueran cristianos en Irak o en cualquier otro lugar de Oriente Próximo, nunca aceptarían ni por un momento la sombra bajo la que vivimos, y bajo la que hemos vivido durante siglos. Según la Constitución de mi país, somos ciudadanos de menor rango, vivimos a merced de los que se autoproclaman superiores a nosotros. Nuestra humanidad no nos da derechos.

En los países occidentales ustedes son iguales ante la ley. Este principio básico de la vida europea y americana es el fundamento del orden civil cristiano, en el que todos somos hijos de un Dios amoroso, creados a Su imagen y semejanza, lo cual nos confiere dignidad a todos y nos insta al respeto mutuo. La seguridad civil nace de una visión del mundo que valora a cada ser humano no por su posición o función, sino simplemente por el hecho de ser humano. Esta visión ha sido el gran regalo de la tradición judeo-cristiana. Reconstruir la sociedad civil significa reconstruirla para todos. Cada uno ocupa un lugar y cada uno tiene la oportunidad de prosperar.

La verdad es que hay una crisis fundacional dentro del propio Islam, y si esta crisis no se admite, no se aborda y no se arregla, entonces no puede haber un porvenir para la sociedad civil en Oriente Próximo, y, de hecho, en ningún lugar donde el Islam se imponga sobre una nación.

La causa más inmediata es el ataque del Estado Islámico (EI), que ocasionó el desplazamiento de más de 125.000 cristianos de tierras históricas.

La causa más inmediata es el ataque del Estado Islámico (EI), que ocasionó el desplazamiento de más de 125.000 cristianos de tierras históricas.

Algunos dicen que la brutalidad y la violencia del EI también han cambiado al mundo islámico. ¿Qué opina usted?

Claramente, el EI ha conmocionado la conciencia del mundo, y también ha conmocionado la conciencia del mundo de mayoría islámica. La cuestión ahora es si el Islam dará o no continuidad a una trayectoria política en la que la sharía es la base del derecho civil y donde casi todos los aspectos de la vida quedan circunscritos a la religión, o si se desarrollará un movimiento más cívico y tolerante.

La derrota del EI no se ha visto acompañada de la derrota de la idea del restablecimiento del Califato. Esta idea ha vuelto a resurgir y ahora está firmemente implantada en mentes de todo el mundo musulmán.  Y con esta idea del Califato vienen todas las estructuras formales históricas de desigualdad y discriminación en relación con los no musulmanes. Y aquí no solo me refiero a Iraq. Vemos a líderes en otros países de Oriente Próximo que claramente están actuando de una manera coherente con el restablecimiento del Califato.

¿Cómo cree que reaccionará Occidente ante ello?

Esa es una pregunta crucial, y las minorías religiosas de Oriente Próximo querrían saber la respuesta. ¿Seguirán tolerando esta persecución organizada y sin fin contra nosotros? Cuando la próxima ola de violencia empiece a golpearnos, ¿alguien en sus universidades organizará manifestaciones y portará carteles que digan: “Todos somos cristianos”? Y sí, hablo de la “próxima ola de violencia” porque esta será simplemente el resultado natural de un sistema gobernante que predica la desigualdad y justifica la persecución. La ecuación no es complicada. A un grupo se le enseña que es superior y que tiene derecho a tratar a los demás como seres humanos inferiores sobre la base de su fe y sus prácticas religiosas. Esta enseñanza conduce inevitablemente a la violencia contra los “inferiores” que se niegan a cambiar de fe. Y ahí la tienen: la historia de los cristianos en Oriente Próximo durante los últimos 1.400 años.

Pero, ¿cuál sería la solución? ¿Cómo podemos construir un futuro mejor?

El cambio debe producirse como resultado de un trabajo consciente del propio mundo musulmán. Vemos pequeños comienzos de ello, quizás, en Egipto, en Jordania, en Asia, incluso en Arabia Saudí. Ciertamente, queda por ver si se trata de algo realmente sincero.

¿Tiene el Cristianismo en Oriente Próximo una misión profética?

El mío es un papel misionero: dar testimonio diario de las enseñanzas de Cristo, mostrar la verdad de Cristo y dar ejemplo vivo a nuestros vecinos musulmanes de un camino hacia un mundo de perdón, de humildad, de amor y de paz. Para que no haya confusión, no estoy hablando de conversión. Más bien estoy hablando de la verdad fundamental del perdón que los cristianos de Iraq podemos compartir, y que podemos compartir desde una posición de claridad moral históricamente única. Nosotros perdonamos a aquellos que nos asesinan, que nos torturan, que nos violan, que buscan destruir todo lo que tiene que ver con nosotros. Nosotros los perdonamos. En nombre de Cristo, los perdonamos. Y así les decimos a nuestros vecinos musulmanes: aprended esto de nosotros. Permitid que os ayudemos a sanar. Vuestras heridas son tan profundas como las nuestras. Nosotros lo sabemos. Rezamos por vuestra curación.  Curemos juntos a nuestro herido y torturado país.

El 6 de agosto de 2014, las unidades del EI arrasaron y conquistaron los asentamientos cristianos de la llanura de Nínive, al norte de Mosul.

El 6 de agosto de 2014, las unidades del EI arrasaron y conquistaron los asentamientos cristianos de la llanura de Nínive, al norte de Mosul.

¿Y qué hay de nuestra sociedad secular de Occidente? En su opinión, ¿cuál es nuestra función?

Os pedimos que consideréis nuestra situación con veracidad, tal como es en realidad, no según interpretaciones de un relativismo histórico que disminuye, o más bien insulta, la realidad de nuestro sufrimiento, privándonos así incluso de la dignidad de nuestra perseverancia en la fe . El fin último de la lucha es comprender la naturaleza de la batalla que libran. Para ello, os tendréis que preguntar: ¿Cuánto tiempo puede sobrevivir una sociedad moderada y decente sin la influencia de las instituciones cristianas? ¿Cuánto tiempo puede perdurar la tradición después de la muerte de la fe?  ¿Cómo se llenará el vacío?  Se ha pasado por alto el papel que las comunidades cristianas desempeñan o han desempeñado en las sociedades islámicas, así como que es una parte importante de la formación de la sociedad civil en la mayor parte del mundo. Y esto hay que destacarlo porque la situación en Iraq ha sido malinterpretada de manera lamentable por los mandatarios occidentales. No hay razón para creer que no malinterpretarán los mismos signos y presagios en sus propios países. ¿Creéis que estáis muy lejos del caos en Irak? Permitidme que os diga que solo estáis a seis horas de distancia.

Hablando de mandatarios ¿cuál debería ser el papel de los políticos?

Pedimos que unan esfuerzos para garantizar la igualdad de trato para todas las minorías en Iraq y en otros lugares. También rezamos para que los políticos tengan la humildad de reconocer que sus teorías han sido casi universalmente erróneas, basadas como estaban en valoraciones fundamentalmente equivocadas acerca del pueblo iraquí y su situación. A causa de estas políticas equivocadas, diseñadas desde la comodidad y seguridad de la lejanía, y abordadas en los medios de comunicación como asuntos de discusión intelectual partidista, cientos de miles de personas inocentes han muerto.  Un país entero ha sido destrozado y dejado a merced de los chacales. Todo este horror comenzó con la política, por lo que rogamos a aquellos de vosotros que continuáis teniendo acceso a la formulación de políticas para vuestro país, que recordéis a diario que vuestras valoraciones políticas y las de vuestros aliados tienen consecuencias de vida o muerte. Por favor, sed humildes y aseguraos de que realmente entendéis a la gente a la que estáis sentenciando. Entender lo que ha sucedido en Irak significa ser veraz acerca de la naturaleza y el propósito del orden civil cristiano. Significa ser sincero acerca de la naturaleza y el propósito de las leyes del Islam. Significa ser sincero acerca de lo que sucede cuando estos dos se juntan en un solo lugar. Entiendo que este es un tema incómodo para discutir desde la comodidad de un país pacífico, pero para los cristianos iraquíes este no es un asunto abstracto.

Quizá la más dolorosa pregunta: ¿Estamos ante el fin del Cristianismo en Iraq?

Podría ser. Reconozcámoslo. En los años precedentes a 2003 llegamos a ser hasta un millón y medio de creyentes: el seis por ciento de la población iraquí. Hoy en día, tal vez solo quedemos 250.000, tal vez menos, y los que quedamos debemos estar preparados para el martirio.

Al final, todo el mundo se enfrenta a un momento de verdad. ¿Se permitirá que un pueblo pacífico e inocente sea perseguido y eliminado por su fe? Y, por no querer decirles la verdad a los perseguidores, ¿será el mundo cómplice de nuestra eliminación? El mundo debería entender que en nuestro camino hacia la extinción no vamos a continuar en silencio. A partir de ahora diremos la verdad y viviremos la verdad, abrazando plenamente nuestro testimonio y misión cristianos, para que, si algún día desaparecemos, nadie pueda decir: ¿cómo pudo ocurrir esto? Los cristianos somos un pueblo de esperanza. Pero el hecho de afrontar el final también nos aporta claridad, y con ello, el valor de decir finalmente la verdad. La esperanza de permanecer en nuestra antigua patria depende ahora de nuestra capacidad y la de nuestros opresores – y del mundo entero – de admitir estas verdades. La violencia y la discriminación contra los inocentes deben cesar. Aquellos que las predican deben detenerse.  Los cristianos de Irak, que hemos afrontado 1.400 años de persecución, violencia y genocidio, estamos dispuestos a elevar la voz y a dar testimonio ante nuestros opresores y el mundo, independientemente de las consecuencias.

 

El ARZOBISPO CALDEO de Erbil, en Kurdistán, Mons. Bashar Warda, ha sido el principal impulsor del asentamiento de dos nuevas e importantes instituciones cristianas en la región. En 2016 la Universidad Católica de Erbil abrió sus puertas, y a finales de este verano se inaugurará oficialmente el nuevo hospital católico de Erbil, el Maryamana, dedicado a la Virgen María. Durante más de tres años, la Archidiócesis de Erbil acogió a más de 120.000 cristianos que huyeron de la embestida del Estado Islámico en 2014 en la Llanura de Nínive, en el norte de Iraq. Mientras que unos 40.000 creyentes han regresado a sus hogares, muchos miles han hecho del Kurdistán su hogar permanente. La universidad -la única universidad católica en Iraq- y el hospital supondrán un impulso significativo para las comunidades cristianas restablecidas en la Llanura de Nínive, así como para la comunidad cristiana local del Kurdistán. El Arzobispo ha hablado con Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) sobre la importancia de ambos proyectos.

¿Cuál es su visión para el nuevo hospital católico?

El objetivo general del hospital es brindar una asistencia médica eficaz y asequible en una región devastada por la guerra que carece totalmente de recursos y equipos modernos. Esto es debido, en parte, a décadas de continuo conflicto, pero también a la inactividad del Gobierno. Es probable que en la próxima década haya aún más refugiados, desplazados internos y ancianos necesitados, y nosotros estaremos en condiciones de apoyar a los pacientes más necesitados y ofrecerles descuentos de hasta un sesenta por ciento.

El hospital también debe de ser importante, especialmente para los cristianos, por generar empleos en una región con alto desempleo.

La creación de empleo mostrará a los cristianos que estamos construyendo un futuro para ellos en Erbil. A los cristianos y a otras minorías a menudo se les niegan puestos de trabajo y se les pasa por alto en las promociones debido a un sistema político prejuiciado. Hay pocos políticos, si es que los hay, dispuestos a defender los derechos de los cristianos. Esto guarda una relación directa con las personas que abandonan el país. Junto con la universidad, el Maryamana es un proyecto crucial y esencial con el que pretendemos mantener a los cristianos en Erbil y en la Llanura de Nínive. Ambas instituciones demuestran que los cristianos importan y que son parte integrante de la sociedad iraquí.

Bashar Matti Warda, archieparca caldeo de Erbil.

Bashar Matti Warda, archieparca caldeo de Erbil.

¿Servirá el hospital sólo a los cristianos?

La misión del hospital se alinea con la de la Iglesia. Cualquier persona, independientemente de su religión o raza, podrá recibir tratamiento en el Hospital Maryamana, y se dará prioridad a aquellos cuyas necesidades médicas sean más urgentes. Es de sobra sabido que los musulmanes confían en los profesionales de la salud cristianos, y nuestra esperanza es que el Maryamana también sirva de apoyo a nuestros esfuerzos en aras de la reconciliación comunal al abordar las necesidades de atención médica de miembros de otras religiones.

¿Qué servicios médicos proporcionará el hospital?

El hospital tendrá 70 camas y siete quirófanos que queremos que estén en continuo funcionamiento. El hospital podrá atender a 300 pacientes externos al día y ofrecerá la mayoría de los servicios médicos. Además de la atención a mujeres embarazadas y bebés prematuros, habrá consultorios para una amplia gama de especialidades. El hospital contará con equipo de laboratorio actualizado y podrá realizar todo el espectro de pruebas diagnósticas (por ejemplo, resonancias magnéticas, tomografías computarizadas). Además, habrá dos unidades de emergencias, así como una farmacia. Dentro de unos tres años, esperamos que el Maryamana pueda convertirse en un hospital universitario. Además, se está planificando un centro oncológico para el hospital.

¿Cuál es la misión de la Universidad Católica de Erbil?

La Universidad Católica de Erbil fue fundada para garantizarles oportunidades educativas y profesionales a nuestros jóvenes, para animarlos a permanecer en Iraq y convertirse en los futuros líderes de la comunidad cristiana aquí y en otras partes del país. A la larga, cuando nuestros jóvenes consigan buenos trabajos en un país mayoritariamente musulmán, albergarán esperanzas y acudirán a la universidad como su medio para triunfar y prosperar en sus carreras en Kurdistán e Iraq. Esperamos que la universidad inspire a las minorías religiosas y les haga ver que aquí les espera un futuro viable y brillante. Estamos tratando de hacer posible que Erbil sea a largo plazo un hogar para la comunidad cristiana; la gente decide quedarse cuando hay trabajo y cuando hay una robusta infraestructura de servicios e instituciones. La universidad hará que la comunidad cristiana se sienta valiosa y perteneciente a este lugar.

¿Cuántos estudiantes tiene ahora la universidad y cuál es su objetivo?

Actualmente hay 108 estudiantes matriculados, entre ellos 10 musulmanes; se otorgan títulos académicos en Contabilidad, Inglés, Relaciones Internacionales, Tecnología de la Información e Informática. Nuestro objetivo hasta el año académico 2022-2023 es contar con 825 estudiantes matriculados -615 cristianos iraquíes, 125 musulmanes y 85 yazidíes- procedentes de Kurdistán, Mosul, la Llanura de Nínive, Duhok, Kirkuk, Bagdad y Basora. Para atraer a los estudiantes, nuestro objetivo es crear facultades adicionales para disciplinas académicas fundamentales como Economía, Ingeniería, Medicina y Educación.

Para nosotros, la universidad es un proyecto internacional de anclaje para mantener el Cristianismo en Irak. Estamos estableciendo relaciones con los Ministerios relevantes y trabajando a escala internacional con muchas universidades para establecer la marca de la Universidad Católica en Erbil. Los cristianos iraquíes y demás minorías se sienten atraídos por la universidad porque las clases se imparten en inglés y por su ubicación en Ankawa, el barrio cristiano de Erbil, que es un entorno que ofrece seguridad. El nuevo Hospital Maryamana también se encuentra en Ankawa.

En Kurdistán, Iraq, un nuevo hospital y una nueva universidad católicos infunden esperanza en una comunidad cristiana maltratada.

En Kurdistán, Iraq, un nuevo hospital y una nueva universidad católicos infunden esperanza en una comunidad cristiana maltratada.

¿Cuáles son sus principales preocupaciones en relación con las iniciativas del hospital y la universidad?

Los desafíos clave han sido conseguir que ambas instituciones se construyeran y que funcionaran. Con el hospital, la prioridad es pagar nuestras deudas, pero sabemos que el hospital será utilizado en su totalidad y que será rentable, pues la demanda está ahí: en Kurdistán hay más de un millón de desplazados y refugiados, y cientos de miles de ancianos; las clínicas de Erbil y Duhok atienden a más de mil pacientes cada mes; hasta dos mil pacientes con enfermedades crónicas dependen de nuestra clínica local de San José a la hora de obtener medicamentos muy caros.

La universidad, todavía joven, requiere más fondos, ya que la mayoría de nuestros estudiantes -muchos de ellos de Qaraqosh, en la Llanura de Nínive- están asistiendo con becas que les cubren todos los gastos. Necesitamos expandirnos académicamente, porque el número de facultades guarda relación con el número de solicitantes. Es difícil reclutar a hablantes nativos de inglés como profesores porque los consulados dicen que el Kurdistán no es seguro. Sólo podemos atraer a la gente a través de información facilitada de boca en boca y de los testimonios de los visitantes, pero creo que lo lograremos. Actualmente, 14 de nuestros jóvenes están cursando estudios de maestría en Estados Unidos, Reino Unido, Italia y Australia. A su regreso a casa desempeñarán un papel clave tanto en la universidad como en el hospital. Doy las gracias a todos nuestros bienhechores de todo corazón y con mis oraciones, porque están realizando una magnífica labor para todos los que estamos aquí. Que Dios los bendiga a todos.

Durante los últimos dos años, ACN ha venido apoyando a la Universidad Católica de Erbil y al Hospital Maryamana con fondos para becas y para la compra de equipos médicos de última generación. Desde 2014 hasta 2017, ACN financió en la Archidiócesis caldea de Erbil proyectos por un total de más de 40 millones de dólares para el suministro de comida, atención médica, vivienda y educación para los desplazados que huyeron de la Llanura de Nínive después de que el Estado Islámico se apoderara de la región.

Hace exactamente dos años, el 10 de julio de 2017, el gobierno de Irak declaró la derrota del Daesh (ISIS). La liberación de Mosul se producía tres años después de que la ciudad hubiera sido sometida a una estricta ley de la sharia, incluidas las conversiones forzadas, las ejecuciones en masa y el resurgimiento de la esclavitud.

Cuando la ciudad fue liberada “nadie creyó que los cristianos regresarían a Mosul”, explica el sacerdote católico siríaco Amanuel Adel Kloo a la fundación internacional ACN.

El padre Kloo sí que decidió regresar. Él es actualmente el único sacerdote de Mosul. Siente como su misión el “servir bajo la cruz” y “mantener y salvar el legado histórico del pueblo cristiano”, que incluye iglesias que datan de hace más de 1.200 años. Como parte de esta misión, él está reconstruyendo la Iglesia de la Anunciación, que será la primera iglesia que se restaurará en Mosul.

Según explica a ACN, el número de cristianos que han regresado a Mosul son unas 30 o 40 personas. Pero existe una comunidad mucho más grande de viajeros “itinerantes”. Por una parte, aproximadamente 1.000 estudiantes cristianos viajan diariamente a la Universidad de Mosul desde las poblaciones cercanas. A esto se añaden varios cientos de trabajadores, muchos de los cuales trabajan para el gobierno en la reparación del sistema de agua y la red eléctrica de Mosul, que todavía están muy diezmados. El padre Kloo tiene la esperanza de que algunos de estos cristianos eventualmente regresen a Mosul.

El sacerdote católico siríaco Amanuel Adel Kloo.

El sacerdote católico siríaco Amanuel Adel Kloo.

En 2003, la comunidad cristiana de Mosul tenía unos 35.000 fieles. En los once años siguientes al comienzo de la guerra para derrocar a Sadam Hussein, el número cayó trágicamente, los asesinatos y secuestros a cristianos estaban casi a la orden del día. Muchas de las iglesias caldeas cerraron incluso antes de la invasión del Daesh porque un gran número de personas abandonó Mosul tras el asesinato en 2008 del obispo caldeo Raho y del padre Ragheed. En 2014 quedaban en la ciudad unos 15.000 creyentes de diferentes Iglesias: caldeos, siro-ortodoxos, siro-católicos y algunas familias armenias. Con la llegada de los yihadistas las campanas que habían sonado en Mosul desde hacía casi dos mil años dejaron de repicar. Miles de cristianos huyeron inmediatamente de la ciudad. Los que no escaparon fueron obligados a convertirse o ejecutados.

La ciudad, aunque prácticamente haya quedado sin cristianos por el momento, sigue siendo la sede “nominal” de dos importantes obispados en Irak. Ambas diócesis han sido reforzadas en los últimos meses con el nombramiento de nuevos obispos: en enero, Najeeb Michaeel Moussa como arzobispo de la archiparquía católica caldea de Mosul y en junio, Nizar Semaan, arzobispo coadjutor de Petros Mouche de la archiparquía católica siríaca de Mosul.

El padre Kloo espera construir después un complejo con viviendas para estudiantes universitarios, así como para los necesitados. Lo más urgente para él es construir una escuela, ya que como casi totalidad del millón de habitantes de Mosul es musulmán, no hay escuelas cristiana disponibles en la ciudad. Esto es decisivo para las familias vuelvan.

El sacerdote siro católico tiene la esperanza de que la iglesia de la Anunciación este lista en tres meses. Y aún es mayor su esperanza de que esto signifique un renacimiento del cristianismo en esta histórica ciudad. ”La gente todavía tiene miedo. Sin embargo, cuando la iglesia y los otros edificios estén abiertos, la gente se sentirá segura … y regresará mucha gente.“

Después de la invasión de Mosul y la Llanura de Nínive en el verano de 2014, la fundación pontificia ACN proporcionó comida, alojamiento, medicinas y educación para los cristianos y otros desplazados que llegaban a Erbil y a otros lugares. Una vez que las comunidades comenzaron a regresar a sus hogares después de la expulsión del EI, la Fundación pontificia comenzó a reconstruir casas, conventos, iglesias y otras estructuras.  Los benefactores de ACN donaron 42.622.212 euros para la ayuda a Irak desde 2014 hasta mayo de 2019.

Como parte de sus labores de reconstrucción en la Llanura de Nínive en Irak, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha comenzado a trabajar para restaurar las casas de otras 41 familias cristianas en el pueblo de Bartella. Aproximadamente 220 personas más se beneficiarán de este proyecto, el último del programa de ACN por el cual la Fundación ya ha contribuido a renovar más de 2.000 casas en la región.

Antes de la invasión del Estado Islámico (EI) en 2014, Bartella era una ciudad de 3.500 familias cristianas (alrededor de 17.500 personas, entre ellas unos 12.300 siro-ortodoxos y unos 5.200 siro-católicos). Cuando regresaron después de la liberación de la ciudad en 2016, se encontraron con sus iglesias profanadas y la bandera negra del EI  Daesh colgada en los muros. Además, sus casas habían sido pasto del fuego, saqueadas y dañadas con el fin de impedir que los cristianos pudieran regresar. Otros hogares fueron destruidos por los ataques aéreos durante la liberación.

Para marcar el comienzo de esta misión se celebró el 5 de junio de 2019 una ceremonia con oraciones cantadas en siríaco, un dialecto arameo. P. Andrzej Halemba, jefe de la Sección de Oriente Próximo de ACN dirigió un mensaje a las familias en el cual comparó a los cristianos iraquíes con familias del Antiguo Testamento que tuvieron que reconstruir Jerusalén después de su destrucción y les pidió que rezaran por los benefactores de AIN. A continuación, unos olivos bendecidos fueron entregados a cada familia, simbolizando la esperanza de que la paz volverá a la región tras muchos años de guerra, y que estos árboles, plantados en los jardines de las familias, darán fruto.

Después de la invasión de Mosul y la Llanura de Nínive en el verano de 2014, la fundación pontificia ACN proporcionó comida, alojamiento, medicinas y educación para los cristianos y otros desplazados que llegaban a Erbil y a otros lugares. Una vez que las comunidades comenzaron a regresar a sus hogares después de la expulsión del EI, la Fundación pontificia comenzó a reconstruir casas, conventos, iglesias y otras estructuras.  Los benefactores de ACN donaron 42.622.212 euros para la ayuda a Irak desde 2014 hasta mayo de 2019.

El Líder de la Iglesia católica caldea ha hecho un llamamiento al Gobierno iraquí para que entren en vigor y se hagan cumplir leyes “que garanticen a los cristianos y demás minorías religiosas […] la plena ciudadanía y la libertad de practicar su fe de forma pública”. La “ausencia de medidas serias” para proteger los derechos de las religiones minoritarias en el país, dice el Cardenal Louis Raphael Sako en una declaración enviada a Ayuda a la Iglesia Necesitada, “empujará a los cristianos y minorías que siguen aquí a optar por la emigración”.

El Cardenal Louis Raphael Sako.

El Cardenal Louis Raphael Sako.

Las minorías “han desempeñado un papel significativo en el enriquecimiento de la diversidad cultural, social y económica de Iraq, haciendo valiosas contribuciones a la educación, la salud, la administración pública y los servicios sociales”, asegura el Cardenal; sin ellos, Iraq se convertiría en “un país con un tejido homogéneo [que] podría aislarse del mundo y [que] podría generar una especie de radicalismo [y] fanatismo étnico y sectario”.

El Patriarca Sako enumera una serie de factores que están empujando a los cristianos y a otras minorías a abandonar el país. Entre otros cita la persistente “fragilidad de la situación de seguridad” y la “debilidad institucional en el ámbito de la justicia”, la incapacidad del Estado para proteger a los no musulmanes de la discriminación en los ámbitos “educativo, laboral y social”, así como en el político. A cristianos con cualificaciones profesionales sobresalientes, denuncia el cardenal, se les niegan puestos de trabajo sólo por motivo de su fe. “La cualificación y la competencia”, insiste el Cardenal, y no la fe individual deberían ser los “criterios para asignar un empleo”. El patriarca señala así mismo que a los cristianos se les niega la cuota legítima que le corresponde de cinco escaños en el Parlamento iraquí, y también pide la aplicación de “un derecho civil para todos los iraquíes”, en lugar de “someter” a los cristianos y a otras minorías religiosas “a [un] tribunal islámico [en relación con] asuntos espirituales, religiosos, matrimoniales, hereditarios, etc.”.

En su declaración, el Patriarca Sako propone una serie de “medidas prácticas” adicionales para luchar contra la “injusticia y la discriminación” que sufren las minorías religiosas. Además, hace un llamamiento a los líderes iraquíes y a los “poderes políticos” para que combatan “el extremismo religioso que hace uso de la violencia” y tomen medidas para “desarmar a las milicias, proporcionar seguridad y estabilidad, y para combatir el extremismo, la discriminación, el terrorismo y la corrupción”.

Patriarca caldeo: La “constante discriminación e incertidumbre” expulsa a los cristianos de Iraq.

Patriarca caldeo: La “constante discriminación e incertidumbre” expulsa a los cristianos de Iraq.

El cardenal insiste en que los líderes políticos iraquíes deberían promover “valores de ciudadanía” que apoyen el bien común, apoyándose en “los principios de libertad, dignidad, democracia, justicia social y auténtica relación entre todos los ciudadanos iraquíes, independientemente de su afiliación religiosa, cultural o étnica”. Tales políticas traerían consigo una armoniosa “coexistencia con los musulmanes” de las minorías religiosas.

Finalmente, el Patriarca pide leyes que ayuden a crear “buenas condiciones que garanticen a los cristianos y demás minorías religiosas […] la plena ciudadanía y la libertad de practicar abiertamente su fe, y de preservar su patrimonio y sus monumentos arqueológicos e históricos como parte integrante de la civilización iraquí, a fin de permitirles proseguir con sus vidas con dignidad”.

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