El Arzobispo Petros Mouche encabeza la Archidiócesis siro-católica de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, que fue invadida por el Estado Islámico en verano de 2014. Ahora que el Estado Islámico ha sido expulsado de Mosul y de la Llanura de Nínive, las comunidades cristianas están volviendo lentamente a la vida. Miles de fieles iraquíes han pasado tres o más años exiliados en el Kurdistán y se reasientan en sus antiguos hogares, en pueblos y ciudades. En una entrevista con la fundación internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada, Mons. Mouche -que también dirige la Iglesia siro-católica de Kirkuk y el Kurdistán- hace balance de la situación:

“El cambio positivo que se ha producido en nuestra región no puede negarlo nadie. Puede que las cosas todavía no estén al nivel requerido, pero hay señales muy claras y concretas de progreso. Sin embargo, esto no es mérito del Estado: el mérito corresponde a las organizaciones religiosas y humanitarias que se han apresurado a ayudarnos.

“No obstante, todavía nos faltan recursos para completar la reconstrucción del número total de viviendas que fueron gravemente dañadas o completamente destruidas. Estamos a la espera y tenemos la esperanza de que Gobiernos extranjeros como, por ejemplo, los del Reino Unido y Hungría, intervengan y nos ayuden en este frente.

Mons. Petros Mouche es el Arzobispo siro-católico de Mosul (Irak).

Mons. Petros Mouche es el Arzobispo siro-católico de Mosul (Irak).

“En cuanto a la creación de puestos de trabajo, surgen muy pocas iniciativas. Hemos dirigido numerosas peticiones a varias empresas estadounidenses, británicas, francesas e incluso saudíes para que pongan en marcha algunos proyectos importantes en la región, de modo que nuestra gente pueda sobrevivir y, sobre todo, nuestros jóvenes puedan encontrar trabajo, pero todavía estamos esperando. El Gobierno iraquí ha hecho muchas promesas, pero pocos proyectos han sido implementados. Nuestra confianza en el Estado es poca. Estamos convencidos de que, de ofrecérseles las oportunidades adecuadas, muchos de los que huyeron volverían a Qaraqosh, siempre y cuando puedan vivir allí en paz y en una situación estable.

“Los problemas no cesarán mientras prevalezca la codicia, mientras rija la ley del más fuerte y los derechos de los pobres sean aplastados, y mientras el Estado siga siendo débil y no se aplique la ley. No obstante, nuestra esperanza la depositamos en Dios y rezamos por que el Estado Islámico no regrese nunca. Para nuestra seguridad y bienestar general, los cristianos dependemos de la aplicación de las leyes y de la integridad del Gobierno, que es lo que puede garantizar la seguridad para nosotros y la Iglesia.

“No hay ningún grupo o partido político conocido que tenga planes específicos de atacar a los cristianos; sin embargo, quien tiene la ambición de apoderarse de nuestras tierras pierde el sentido de ciudadanía y no respeta los derechos del prójimo. Estos partidos no se sienten cómodos con nuestra supervivencia y presencia continuada.

“Recibimos muchas visitas de buena voluntad de delegaciones oficiales y estas pronuncian muchas hermosas palabras, pero no ocurre nada: las buenas intenciones no son suficientes. Algunos no muestran suficiente respeto por nuestros derechos; y los cristianos no usamos la violencia para defendernos, sino que apelamos al respeto mutuo. Pero si no se nos responde de la misma manera, cada vez más cristianos emigrarán. Esto nos duele a todos los que amamos esta tierra, nuestra historia, nuestra civilización y nuestro legado.

Bajdida, también conocida como Baghdeda, Qaraqosh, o Al-Hamdaniya.

Bajdida, también conocida como Baghdeda, Qaraqosh, o Al-Hamdaniya.

“La Iglesia en su conjunto -sus obispos, pastores y laicos- no escatima esfuerzos a la hora de reivindicar los derechos de su pueblo y de asegurar un espacio donde podamos vivir con dignidad y en paz. Los líderes de la Iglesia hacemos todo lo que podemos para infundir confianza y esperanza en nuestra gente, pero sin forzar a nadie a regresar, a quedarse o a vivir desplazado. Esta decisión la tiene que tomar cada familia por sí misma, pues es la decisión que garantiza su dignidad, su futuro y, especialmente, el futuro de sus hijos.

“Este es mi mensaje a los cristianos que han abandonado la ciudad de Qaraqosh, dondequiera que estén, ya sea en Iraq, ya sea en tierras extranjeras:

“Qaraqosh es la madre que te ha alimentado con el amor de Dios, el amor de la Iglesia y el amor de la tierra, y seguirá siendo tu madre a pesar de su tristeza por tu ausencia. La ciudad es tu corazón, que todavía está unido a ti, y sus ojos están mirando todos tus pasos. Es feliz cuando tú eres feliz, y está preocupada por tu destino cuando eres infeliz. Sus puertas permanecen abiertas para ti. En todo momento, Qaraqosh está lista para volver a abrazarte -Qaraqosh pide que permanezcas fiel a la ‘leche pura’ que te dio”.

Desde 2014, Ayuda a la Iglesia Necesitada ha estado entre los primeros en apoyar a los cristianos iraquíes con proyectos por un total de más de 40 millones de dólares, incluida la ayuda de emergencia a las familias que huyeron a Kurdistán para escapar del Estado Islámico y la reparación y reconstrucción de hogares cristianos en la Llanura de Nínive posteriormente. Actualmente ACN apoya con varios proyectos la reconstrucción y renovación de la infraestructura de la Iglesia en el norte de Irak.

Gracias a los 200.000 euros obtenidos en la subasta del Lamborghini donado por el Papa Francisco, la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) podrá financiar dos nuevos proyectos en beneficio de las familias cristianas y otras minorías que han vuelto a sus hogares en la llanura de Nínive.

El 15 de noviembre de 2017, el Santo Padre decidió donar a ACN parte de las ganancias de la subasta del Lamborghini Huracán que le regaló el famoso fabricante de automóviles. ACN dará forma concreta al gesto del Pontífice, financiando la reconstrucción de dos edificios de la Iglesia siro-católica destruidos por la invasión terrorista: el jardín de infancia dedicado a la Virgen María y el centro polivalente de la parroquia, también consagrado a ella.

Ambos edificios están ubicados en Bashiqa, a 30 kilómetros de Mosul. Esta aldea fue gravemente golpeada por la guerra, aunque gran parte de la comunidad cristiana ya ha regresado a la misma. De hecho, 405 de las 580 casas destruidas han sido renovadas y el 50% de los cristianos han regresado, exactamente 1.585.

El centro polivalente de la parroquia de Bashiqa, a 30 kilómetros de Mosul.

El centro polivalente de la parroquia de Bashiqa, a 30 kilómetros de Mosul.

De los dos proyectos financiados con los ingresos obtenidos por el Lamborghini también se beneficiarán las otras minorías de la ciudad, ya que el centro polivalente, capaz de albergar a más de mil personas, se utilizará además para bodas y fiestas religiosas de las diferentes comunidades. Será el centro más grande de la zona y estará disponible para más de 30.000 habitantes de los diferentes grupos étnicos y religiosos.

Dos años después de la liberación de los pueblos de la llanura de Nínive, el número de cristianos que han podido regresar a sus hogares supera las expectativas más optimistas. El 11 de enero pasado, 9.108 familias ya habían vuelto a sus aldeas, es decir, casi el 46% de las 19.832 familias que vivían allí en 2014, antes de la llegada del Estado Islámico. Esto es así gracias a unas inmensas obras de reconstrucción -financiadas en gran parte por ACN-, por las que ha sido posible reparar hasta el momento el 41% de los 14.035 hogares destruidos o dañados por el Estado Islámico.

El jardín de infancia dedicado a la Virgen María.

El jardín de infancia dedicado a la Virgen María.

A esta reconstrucción encabezada por las Iglesias locales y la fundación pontificia ACN, ha contribuido el Santo Padre como asiduo benefactor.  Ya en 2016, el Papa Francisco financió con 100.000 euros el Hospital benéfico de San José en Erbil, que ofrece asistencia médica gratuita.

Este nuevo regalo del Santo Padre, la suma de la subasta del Lamborghini, permitirá a los cristianos vivir su fe y asegurar a sus hijos un futuro en Iraq, y, al mismo tiempo, constituirá un mensaje vigoroso y una invitación a la coexistencia pacífica entre las religiones en una zona en la que, lamentablemente, el fundamentalismo también ha dañado las relaciones interreligiosas.

Desde 2014 hasta el día de hoy, ACN ha destinado más de 40 millones de euros a la ayuda a los cristianos iraquíes.

“Por favor, no sea un espectador silencioso de nuestro drama. Les pedimos que apoyen a los cristianos de Irak […] mientras aún haya tiempo para ello” esta es la urgente petición de la declaración conjunta firmada por los líderes de las tres principales iglesias de la región iraquí alrededor de Mosul a los gobiernos y otras entidades internacionales.

“Aún queda mucho por hacer” para facilitar el regreso de los cristianos “a sus comunidades ancestrales de las que fueron expulsados ​​durante la invasión de ISIS en 2014-17”, así lo expresan los representantes de las Iglesias Caldea,  Siro-católica y Siro-ortodoxa y los miembros del Comité de Reconstrucción de Nínive (NRC), que firman el citado documento de auxilio.

Estos son algunos datos de los avances de su labor desde su creación en 2017: De las 13.904 casas registradas para ser renovadas, 5.746 – menos de la mitad – han sido restauradas y 84 están siendo ahora renovadas. El 45.68% de las familias  que huyeron de la Llanura de Nínive antes de 2014 han regresado, es decir 9.060 familias.

 

Irak: Los líderes cristianos reclaman más apoyo para los cristianos de Nínive

 

El balance que presenta el Comité significa una estagnación en la reconstrucción de casas por falta de apoyo durante los últimos meses de 2018 de ahí la urgencia de la petición conjunta: “Otras 2.000 están ansiosas por regresar, pero no tienen medios para hacerlo”. Recalcan que el regreso de los cristianos a sus hogares “es un asunto de gran urgencia, ya que se está acabando el plazo para regresar sin complicaciones. Si no regresan ahora para recuperar sus casas, otros las ocuparán. Además, el gobierno iraquí tampoco dispuesto a proteger viviendas vacías”, señala el documento.

Los líderes religiosos solicitan ayuda a la comunidad internacional para lograr “un proyecto más integral”, no solo “para reconstruir sus hogares, pueblos y aldeas, sino también para restaurar su sentido de dignidad humana”. Según los autores del documento, es absolutamente necesaria una ayuda financiera coordinada especialmente en el campo de la educación, la curación de trauma y la creación de micro-proyectos de autoempleo para evitar “su empobrecimiento y emigración”. Así mismo se necesitan esfuerzos relacionados con la protección legal y el derecho a la igualdad de ciudadanía para los cristianos y otras minorías iraquíes.

Los líderes de las Iglesias locales valoran positivamente, el importante papel desempeñado por el NRC, comité establecido con el apoyo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) para supervisar conjuntamente el programa de reconstrucción y la asignación de los recursos financieros recibidos.  Gracias al cual “en lugar de estar dispersos y aislados” muchos de los cristianos “han recuperado su vida comunitaria”. En esta región de Irak – donde la voz de los líderes de la Iglesia local es más escuchada que en otras zonas del país – ha sido muy importante que las diversas Iglesias locales estén trabajando juntas y unidas, cuidando al mismo tiempo su diversidad.

Sin embargo, en la declaración se señalan al mismo tiempo los enormes desafíos que tienen que vencer debido a que “la gente piensa que la Iglesia puede manejarlo todo fácilmente así que la presión es muy fuerte, y necesitamos todavía mucha ayuda”.

 

Iraq: Christian leaders call for more support for the Christians of Nineveh

Irak: Los líderes cristianos reclaman más apoyo para los cristianos de Nínive

 

Con la liberación de Mosul y Nínive, ACN decidió apoyar principalmente el “plan Marshall”, un Programa de Reconstrucción de Nínive, para impulsar la vuelta de los cristianos desplazados que habían huido de sus aldeas y pueblos en las Planicies de Nínive.

Sólo para la reconstrucción de casas ACN ha apoyado proyectos por cerca de 7 millones (USA-$). Desde septiembre de 2018, la fundación pontificia está delineando un programa de ayuda financiera para la reconstrucción de las Iglesias y estructuras eclesiales.

Una prioridad de la labor de ACN sigue siendo la coordinación de iniciativas para reclamar la atención de políticos y entidades públicas para lograr un desarrollo integral a largo plazo de los cristianos en Oriente Próximo. Algunos buenos resultados del compromiso y trabajo de base de la organización durante los últimos años han sido el reciente anuncio de ayudas por parte del gobierno austriaco y alemán para la reconstrucción del área. Así como la firma de una nueva ley por parte del gobierno estadounidense para brindar alivio a las víctimas del genocidio en Irak y Siria.

Un joven matrimonio cristiano y su recién nacido dan las gracias a ACN por su hogar

El futuro en algunas zonas de Iraq empezó para algunos cristianos hace tan sólo unas pocas semanas. Timoteo nació a mediados de mayo. «Espero de todo corazón que mi bebé pueda crecer en Irak. Dios encontrará el modo de conseguirlo», dice esperanzado su padre, Samir. Él y su esposa Siba, cristianos creyentes, acaban de ser padres por primera vez. Dentro de pocas semanas bautizarán a su hijo. Samir tiene 30 años, ella 25, y viven en Bartella, una población cristiana de la llanura de Nínive, cerca de Mosul, donde la mayoría de los habitantes es de confesión sirio-ortodoxa. El pequeño descansa acurrucado en los brazos de su madre. Cuando sea más mayor sus padres le contarán los difíciles momentos por los que pasó su familia los años anteriores a su nacimiento. En agosto de 2014 el Estado Islámico llegó a Bartella. Todos los cristianos huyeron de su ciudad presa del pánico ante los extremistas islámicos. Tanto las iglesias como sus casas fueron dañadas o destruidas, y casi todas  saqueadas.

 

Samir. Irak

La fundación pontificia Aid to the Church in Need (ACN) hace posible que los cristianos vuelvan a sus hogares  a través de un proyecto de grandes dimensiones que tiene como objetivo reparar las casas que el Estado Islámico hizo inhabitables. Gracias a este plan de ayuda más del 45 por ciento de las familias expulsadas en han podido regresar a sus hogares, más de 8.700 familias, según datos recogidos en junio de 2018.

Sin embargo Timoteo no pasará su primer año de vida en su casa, sino en una prestada. “La casa no nos pertenece. El propietario de esta vivienda vive en Suecia, pero gracias al programa de ACN podemos vivir gratuitamente durante un año en esta casa”, explica Samir con un gran sentimiento de agradecimiento. Para la joven familia es una gran ayuda. «Que Dios bendiga a los benefactores de esta fundación y los ayude en todas las fases de su vida. Están actuando conforme a las palabras de Jesús: no tenía posada y me disteis cobijo».

Todo esto es posible porque la oficina de coordinación de la reconstrucción que apoya ACN impone una condición para reconstruir las casas destruidas o dañadas por el Estado Islámico: si el propietario no vive en su propia casa, la tiene que poner gratis durante un año a disposición de una familia necesitada, como en el caso de Samir y Siba.

Pero el tiempo pasa y en noviembre se cumplirá un año desde que los padres de Timoteo regresaron a Bartella y tendrían que pagar alquiler por la casa.  A pesar de todo Samir se muestra tranquilo y mira optimista al futuro: “vivo día a día como Jesús nos enseñó. Que Dios quiera darnos el pan de cada día”.

El pan de cada día lo gana Samir para su familia como profesor de inglés. “Preparo a los estudiantes para su ingreso en la universidad”. Da clases sobre todo a muchachos de un grupo étnico de religión islámica-chiita, Schabak o chabaquíes. Los musulmanes están creciendo  entre los habitantes de Bartella, porque muchos de los cristianos les venden sus tierras y emigran al extranjero, algo que preocupa profundamente a Samir.

 

Christians reconstructing their houses in Qaraqosh damaged by ISIS

Cristianos reconstruyendo sus casas en Qaraqosh dañadas por ISIS

 

Con clases de inglés se ganó también la subsistencia Samir cuando estaba de refugiado en los territorios autónomos kurdos. Allí buscaron protección la mayoría de los cristianos. «Naturalmente que fueron años muy difíciles. Apenas teníamos dinero. Sin la ayuda de la Iglesia no lo habríamos conseguido». Sin embargo, Samir no se planteó abandonar Irak: “Por supuesto que vivimos en un país inestable; pero a pesar de todo es nuestra patria.” Su mujer Siba le da la razón: «Amo a mi patria. La ayuda del Señor y mi marido me dan fuerzas para superar todas las dificultades».

Samir se alegra de que las cosas vayan saliendo adelante en Ninive. “La mayoría de las personas han vuelto a la vida. Todo es como antes”. Efectivamente, por todas partes se oye el sonido de martillos para subsanar los deterioros causados por el EI. Se está trabajando mucho para reconstruir todo lo destruido o dañado, como en la iglesia parroquial sirio-ortodoxa de Bartella, donde sin embargo todavía no se han eliminado todas las huellas de la invasión terrorista. Abuna Jakob, el párroco, muestra la iglesia reparada gracias a Aid to the Church in Need: los muros son de un blanco brillante, el retablo de madera policromada, brilla con colores fuertes. Se han borrado las pintadas anticristianas de los terroristas del EI de los muros. Sólo hay una parte que se ha dejado tal cual, una camilla quemada, “la dejamos así conscientemente para que nos sirva de recuerdo por las horribles cosas que sufrimos. Con la ayuda de Dios y con la generosidad de los benefactores de Aid to the Church in Need, estamos de nuevo aquí”.

 

A mother with her son

Una madre con su hijo. Irak

«ISIS intentó tomar el monasterio. En agosto de 2014 estábamos seguros de que lo iban a conseguir», dice Mons. Timoteo Musa al Yamani, arzobispo y abad del monasterio sirio-ortodoxo de Mar Matti (San Matti), fundado en el siglo IV, uno de los más antiguos del mundo. Los monjes huyeron pero, tras el primer sobresalto, regresaron rápidamente. Cientos de refugiados cristianos vivieron durante meses con ellos, a tan solo unos kilómetros en línea directa de sus peores enemigos. «El Estado islámico nunca consiguió conquistar nuestro monasterio. Dios estuvo con nosotros». De hecho, al pie de la montaña se pueden ver todavía las trincheras que cavaron los combatientes del EI. Aquí estuvieron durante dos años, frente a frente, sus esbirros y los peshmerga, los combatientes de los territorios autónomos kurdos. Una y otra vez, los combatientes del EI lanzaron morteros al monasterio. Siempre que el tiempo empeoraba intentaban conquistarlo. Los bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos lo impedían. Desde finales de 2016 se fue reconquistando del EI, pueblo a pueblo. La llanura de Nínive está, pues, liberada; el monasterio está fuera de peligro; pero, ¿cómo están los fieles?

 

Mons Timothaeus Mosa Alshamany

Mons. Timoteo Musa al Yamani

El rostro de Mons. Musa se oscurece: «Antes de que viniera el EI, en 2014, vivían en mi diócesis más de 5.000 familias cristianas; hoy son, como mucho, 2.300. El resto ha abandonado el país». Mons. Musa supone que hay un plan detrás, para expulsar a los cristianos del Oriente Próximo. «Comenzó en 1975 en Líbano; después siguió en Irak, en Egipto y en Siria». Aunque le preguntamos, no quiere aportar más detalles. Cuando le preguntamos por el anuncio que hizo el vicepresidente estadounidense Mike Pence el pasado otoño de hacer llegar, en el futuro, la ayuda de Estados Unidos a las minorías perseguidas de Irak directamente y sin pasar por la ONU, hace un gesto de rechazo: «No necesitamos palabras. No sé con cuántos embajadores y políticos occidentales he hablado ya. Los cristianos de Irak necesitamos hechos».

 

 Mons. Timoteo Musa al Yamani

Mons. Timoteo Musa al Yamani

 

El arzobispo da una sensación de estar agotado cuando habla de un encuentro con autoridades iraquíes del Gobierno provincial y de la policía. Según relata Musa, le recibieron con gran amabilidad y escucharon las preocupaciones de su comunidad; pero, quitando una taza de café, no sacó nada en limpio. «Paz, seguridad, trabajo: sin esto, nadie se quedará. No puedo reprochar nada a un padre de familia que busque un futuro mejor para él y su familia en el extranjero. Si bien no aconsejamos a nadie que emigre, tampoco se lo impedimos. Es una decisión personal». Mons. Musa considera que es realmente posible que desaparezca su comunidad sirio-ortodoxa. «En Tur Abdin, al sureste de la actual Turquía, había una comunidad floreciente. Hoy no queda allí nadie; solo hay unas cuantas iglesias vacías. Eso mismo nos puede suceder a nosotros». Ya ve venir el siguiente problema: «vaya a Bartella y pregunte por los shabaks (NT: los chabaquíes son una minoría étnica y religiosa)».

Bajamos en jeep por una carretera llena de serpentinas para regresar al valle. A izquierda y derecha de la carretera, rebaños de ovejas pastando en el suelo seco. Este año, una fuerte sequía hace que su alimento sea más escaso aún que de costumbre. Pasando el puesto kurdo se entra en el Irak controlado por el Gobierno central de Bagdad. A lo largo de los 20 ó 30 kilómetros se aprecia el mosaico étnico del norte de Irak: aquí viven turcomanos, cristianos, árabes suníes, yazidíes… y los shabaks. Antes de 2014 se estimaba que a este grupo étnico pertenecían hasta 400.000 personas. En su mayoría viven en la llanura de Nínive. Los pueblos de los chabaquíes, de mayoría suní, son más pobres y están más deteriorados que, por ejemplo, los de los cristianos. Los chabaquíes también sufrieron mucho por el odio del EI. Los chiíes, los rafides, los renegados, ocupan un lugar incluso inferior al de los cristianos en la escala del desprecio; pero, a diferencia de los cristianos, los chiíes tienen amigos poderosos, no solo en Bagdad, dominado por políticos chiíes. En grandes carteles aparece el ayatolá Alí Jamenei, el líder de Irán; su brazo llega hasta aquí. El embajador iraní estuvo también de visita, lo cual quiere decir: podéis contar con nosotros.

 

“The Shabak want our land,” Abuna Jakob tersely says

«Los chabaquíes quieren nuestra tierra», dice someramente Abuna Jakob

 

«Los chabaquíes quieren nuestra tierra», dice someramente Abuna Jakob. «Este es nuestro próximo problema». Este párroco sirio-ortodoxo de Bartella es un sobrino de Mons. Musa. El anterior problema era el EI. «Yo fui el último en irme, en agosto de 2014, y el primero en regresar». Se le saltaron las lágrimas —recuerda el sacerdote del pueblo— cuando hizo sonar las campanas de nuevo por primera vez. Abuna Jakob nos lleva por la iglesia parroquial, recientemente renovada, con destellos de blanco y oro. Solo la capilla chamuscada de la nave lateral recuerda el paso de los yihadistas. «La profanó el EI». En octubre de 2016, el pueblo quedó liberado del EI. Y ahora se presenta el problema con los chabaquíes. Si en 1980 en el pueblo solo había dos familias chabaquíes, ahora suponen más del 20 por ciento, y están creciendo. La causa de este microconflicto demográfico es la elevada tasa de natalidad de los chabaquíes… y el hecho de que muchos cristianos están dispuestos, más que nunca, a vender baratas sus tierras. La Iglesia intenta persuadir a sus fieles para que no lo hagan; pero quien perdió todos sus ahorros durante la huida, vive ya en el extranjero o quiere emigrar a Australia, no suele tener elección. Amor a la patria es algo que hay que poder permitírselo. «Nunca venderé mis tierras a los chabaquíes», afirma rotundo Ibrahim. Este campesino de 63 años lleva la galabaia, la tradicional túnica de los hombres, que llega hasta los pies. Tanto el impresionante bigote como el cabello brillan en negro inmaculado: al parecer ha ayudado un poco a la naturaleza. En las tierras de su familia cultiva cereales, garbanzos y girasol. Tiene siete hijos, de los cuales ninguno vive ya en Irak. «Están en Turquía y en Europa. Les digo siempre que vuelvan, pero no quieren porque aquí no hay trabajo ni seguridad». Ibrahim no tiene muchas esperanzas: «Pienso que dentro de veinte años no quedarán ya cristianos aquí». Sin embargo, el pueblo causa una impresión muy distinta; por todos lados se está construyendo, se están subsanando los desperfectos que dejó el EI. Por la noche, en el restaurante del pueblo suena la música árabe a todo volumen, obligando a mantener conversaciones a voz en grito; en la parrilla, kebab y pollo; allí se reúne la juventud desenfadada. Han regresado casi 5.000 cristianos, y con ellos la vieja vida.

 

Chapel in St Mary’s church in Qaraqosh. The church has been damaged by ISIS. Now prayer has returned.

Capilla en la iglesia de Santa María en Qaraqosh. La iglesia fue dañada por el ISIS.

 

La nueva vida ha llegado gracias al «Comité de reconstrucción de Nínive» («Ninivah Reconstruction Committee», NRC). El cerebro de la reconstrucción cristiana se encuentra en Baghdeda, adentrándose unos kilómetros en la llanura de Nínive. Los otomanos la denominaban Qaraqosh; los árabes, Al Hamdaniya. En el idioma arameo de los cristianos autóctonos se llama Baghdeda o Bajdida. Antes de 2014, Baghdeda era la ciudad con la mayor población cristiana de Irak. Aquí vivían unas 50.000 personas, con un porcentaje de cristianos del 97 por ciento. Los habitantes, en su mayoría cristianos sirio-católicos, eran prósperos gracias a la agricultura de cereales y a la avicultura, lo cual se puede apreciar en sus casas, aunque hayan quedado seriamente deterioradas. Por carreteras accidentadas se llega a la sede del NRC. «Ahlan wa sahlan», bienvenidos, dice Abuna Georges Jahola y nos hace pasar a su oficina. Este sacerdote de rito católico sirio muestra mapas, tablas, fotografías aéreas de su población. Es párroco y “cuasi alcalde” de la ciudad al mismo tiempo. «Estamos reconstruyendo nuestra patria. Ahora es lo único que tenemos. Los cristianos viven en Bagdad, Basra y Kirkuk; pero patria solo pueden llamar a esta región. Si la perdemos, perdemos más que solo tierras y casas: perdemos nuestra identidad». El sacerdote cuenta con un equipo de ingenieros y jóvenes que se ocupan de registrar a los propietarios de casas que piden ayuda. «En nuestra población hay más de 7.000 casas. Las hemos dividido en tres grupos: las que tienen daños leves, las que presentan daños graves y las destruidas». No todas las casas fueron destruidas o dañadas por el EI. Muchas se dañaron durante la reconquista; otras se deterioraron durante los años en que estuvieron vacías. Casi todas fueron saqueadas por el EI y los pueblos musulmanes de los alrededores. Para economizar gastos y dar trabajo a las personas, los propietarios tienen que ponerse ellos mismos manos a la obra. Además han de correr con un tercio de los gastos, si es posible. Solo se presta apoyo a quien realmente vive en su casa. «Tenemos ya a muchas personas que han vuelto de Líbano y de Turquía», dice alegre Abuna Georges. «Al principio, nuestra gente decía: primero seguridad, después regreso. Yo les respondía: cuantos más estéis aquí, tanto mejor podréis protegeros los unos a los otros». Abuna Georges sabe que solo los casas no pueden asegurar a largo plazo la presencia cristiana, a falta de seguridad y de trabajo. «Pero sin las casas no quedaría ya nadie aquí».

 

Destroyed house in Quaraquosh

Casa destruida en Quaraquosh

 

Reconstruction is only possible because Christian organisations

La reconstrucción es posible solo gracias a la ayuda de donativos millonarios por parte de organizaciones cristianas

 

La reconstrucción es posible solo gracias a la ayuda de donativos millonarios por parte de organizaciones cristianas, con «Aid to the Church in Need» a la cabeza. El Estado iraquí solo existe en banderas y pasaportes. «El Gobierno no tiene dinero, o tiene otras prioridades. Aquí nadie se deja ver. Sin la ayuda de los cristianos de Occidente estaríamos perdidos», dice Abuna Georges agradecido. A Aimery de Vérac le satisface oírlo: es el enlace de «Aid to the Church in Need». Este francés vive por eso, desde hace algunos años, en Irak. «Hace extraordinariamente feliz ayudar a la gente. Aman su patria. Apostamos por la máxima transparencia: podemos dar cuenta de cada dólar que gastamos». Hasta el momento, dice, han vuelto a la llanura de Nínive más de 8.700 familias y se han hecho habitables de nuevo más de 4.300 casas. Cuando se termina una casa, «Aid to the Church in Need» entrega a cada propietario un olivo. Este árbol bíblico simboliza esperanza y futuro.

 

Syriac Catholic parish priest Father Georges Jahola in front of the bell tower ISIS destroyed.

El párroco Padre Georges Jahola frente al campanario ISIS destruido.

También a Rabah le han entregado un arbolito. Esta mujer de cincuenta y tantos años tiene tres hijos. Rabah y su marido nacieron en Mosul. Desde allí huyeron en 2006 a Baghdeda, después de que su hijo y su sobrino fueran amenazados por islamistas. El sobrino fue secuestrado; el hijo pudo ponerse a salvo en el último momento. Pero en 2014, los islamistas llegaron con el EI también a Baghdeda. La familia volvió a huir. Después de años de vivir como refugiados en la región autónoma vecina de Kurdistán, han vuelto a su casa. «Nuestro automóvil, el oro: todo lo que teníamos nos lo gastamos. Si Baghdeda no hubiera sido liberada no sé qué habría sido de nosotros», dice Rabah. Afortunadamente, los daños de su casa eran solo leves. Ahora no se ve ya ningún desperfecto. Sin embargo, las heridas son profundas: «Si Dios quiere, mi marido y yo nos quedaremos en Irak. También nuestros hijos quieren quedarse; pero no tienen trabajo. Tengo además miedo de que nos pueda suceder lo mismo de nuevo, que vuelva ISIS».

 

Rabah with her Olive tree received by ACN

Rabah con su olivo recibido por ACN

El Nuncio de Su Santidad en Irak y Jordania, Monseñor Alberto Ortega, visitó el pasado miércoles la oficina de Ayuda a la Iglesia Necesitada en Madrid. Durante la visita a la fundación pontificia en su ciudad natal, Ortega ha destacado la importancia del gran evento de oración y reflexión que va a celebrar el Papa Francisco en Bari junto con el resto de patriarcas de las iglesias orientales mañana sábado 7 de julio. En él se abordará la complicada situación de los cristianos en la región.

Es un gesto para “mirar hacia Oriente”, ha explicado, “el lugar donde ha nacido la fe, donde se debería vivir la paz y, sin embargo, hay conflictos.  Un lugar donde los cristianos están llamados a desempeñar una labor importantísima”.

 

Apostolic Nuncio to Jordan and Iraq Mgr Alberto Ortega Martin

Su Santidad en Irak y Jordania, Monseñor Alberto Ortega

 

Para el Nuncio en Irak y Jordania “convocar este gesto es muy bonito por el valor de la oración que tiene, que es lo que más vale, y la oración juntos: todos católicos, ortodoxos, cristianos… van a rezar juntos, e indirectamente van a llamar la atención a la comunidad internacional para apoyar la paz y el desarrollo en estos países y para apoyar la presencia cristiana como un bien para todos”.

“No se puede concebir un oriente medio sin cristianos. No sería Oriente Medio, sería otra cosa y es muy importante mantener este gesto de que grupos de fe diversa pueda convivir juntos, respetarse y construir juntos el país”, ha añadido Monseñor Ortega.

En Oriente Medio los cristianos siempre han tenido la misión de “ser instrumentos de paz y reconciliación, de unidad y desarrollo. Es una misión de ser testigos silenciosos, porque allí no se puede predicar abiertamente la presencia del Señor”.

Pero “esta misión muy sencilla y muy discreta transforma la realidad y toca los corazones”, ha señalado, “y se manifiesta a través de las distintas actividades de la Iglesia: las escuelas, los dispensarios, los hospitales, toda la acción caritativa de la Iglesia”.

 

Un nuevo cardenal bienvenido por  los musulmanes

Monseñor Ortega acaba de regresar de Roma tras participar en el Consistorio de creación de los nuevos cardenales, entre ellos, del Patriarca caldeo Luis Sako.

En su opinión, este gesto del Papa Francisco es “un apoyo a los cristianos de Irak, de todo Oriente Medio, de toda la región” y ha sido una noticia recibida con gran gratitud y alegría.

“La noticia ha tenido muy buena acogida no sólo por los cristianos,  sino también por los musulmanes. Ha habido un montón de muestras de aprecio y cercanía que le han llegado al Patriarca de parte de los musulmanes, empezando por el presidente de Irak, primer ministro, el ministro de Asuntos Exteriores, muchas personalidades, y también gente sencilla que han visto en este nombramiento un gesto de cercanía del Papa por el país y por los cristianos”.

El nuevo cardenal Luis Sako tendrá ahora una voz “más fuerte, más sostenida, con más autoridad moral” para apoyar y defender a los cristianos en su país, ha afirmado.

 

Ya han regresado casi la mitad de los cristianos

El Nuncio de Irak ha afirmado que la situación del país está ahora “algo mejor” y que poco a poco los cristianos están regresando a sus casas en la Llanura de Nínive, “gracias a la ayuda de organizaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada y otras, así como de algunos gobiernos”.

“Casi la mitad de los cristianos han regresado a sus casas y es una buena noticia. En Qaraqosh, la ciudad con mayor número de cristianos, más de 5.000 familias han regresado. Poco a poco en algunas de las aldeas cristianas la vida está recuperando su aspecto normal”, ha señalado.

 

 

Sin embargo, el Nuncio en Irak ha añadido que “queda mucho por hacer” y que espera “que las ayudas sigan llegando porque ellos pueden regresar si tienen su casa, si encuentran trabajo, y para eso es fundamental que siga la ayuda internacional, la ayuda de la iglesia, porque ellos perdieron todo a causa de su fe”.

En definitiva, los cristianos de Irak quieren “que se les reconozca cada vez más como ciudadanos, con los mismos derechos y obligaciones que el resto de personas y que se aprecie la labor que hacen para el bien de todos. Muchas veces son los mismos musulmanes, sus vecinos, los que dicen que quieren que se queden y que no se vayan porque con ellos se está mejor”.

Para el Nuncio en Irak, los cristianos de Irak han dejado dos lecciones para toda la Iglesia universal: “el valor de la fe  y su unión con el Señor,  por el que lo han perdido todo sin pensárselo dos veces y por el que han renunciado a su casa a su trabajo…”

Así como la “lección espectacular del perdón. Oír a estos cristianos que perdonan y que rezan por los que les han perseguido es un testimonio de la acción del Señor. Humanamente es muy difícil perdonar al que te ha echado de casa, el que te ha hecho que perdieras todo o ha asesinado a un pariente”.

De 2011 a junio de 2018, ACN donó casi 40,1 millones de euros para proyectos pastorales y ayuda de emergencia en Iraq. Solo en 2017, ACN apoyó proyectos por 9,3 millones de euros. La fundación pontificia es la organización de ayuda más activamente involucrada en Nineveh Plains.

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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.