Mons. Aguirre, Obispo de Bangassou: “Nos va a costar mucho recomponer todo, pero con ayuda de Dios se hará”

La pasada semana Mons. Juan José Aguirre, obispo de Bangassou denunciaba el ataque por parte del grupo islamista a una misión en Gambo, en su diócesis al sureste de la República Centroafricana. Se calcula que han muerto unas 40 personas, la mayoría degolladas a manos de estos yihadistas. El prelado ha hablado con la fundación pontificia ACN (Ayuda a la Iglesia Necesitada) para dar a conocer la situación actual en la zona y las calamidades que de nuevo vuelven a surgir en esta zona del corazón del continente africano.

– ACN: La semana pasada fue atacada la misión de Gambo, con numerosos muertos y desplazados. ¿Cuál es la situación actualmente en Bangassou?

– Mons. Juan José Aguirre: No se puede entender nada de lo que pasa actualmente si no nos remontamos a los ataques que se produjeron aquí hace cuatro años por parte de los Seleka. Estaban financiados por potencias de los petrodólares, apadrinados por el presidente del Chad y tomaron la mitad del país. Son yihadistas que pusieron Centroáfrica patas arriba. Ahora, durante cuatro años ni el gobierno ha hecho nada para echar a los Seleka, ni la administración, ni la MINUSCA, soldados de la ONU, que incluso han convivido con ellos de manera cómplice. Ahora muchos jóvenes se han levantado en armas y han empezado a atacar a los Seleka. Consiguieron echarles de una zona y empezaron a atacar a la comunidad musulmana en Bangassou. El conflicto es entre los musulmanes y los no musulmanes: muchos animistas y miembros de sectas que no son cristianos. Nosotros hemos ido a proteger a los musulmanes que estaban encerrados en la mezquita, había muchas mujeres y niños.

– ACN: ¿Qué pudieron hacer para ayudarles?

– Mons. Juan José Aguirre: Les defendimos durante tres días, haciendo incluso de escudos humanos y les hemos traído hasta el Seminario de la diócesis donde aún siguen viviendo, después de casi dos meses. Son unas 2.100 personas que estamos sosteniendo con ayuda de algunas ONG y organismos, aunque algunos de estos últimos abandonaron Bangassou hace un mes se han ido hace un mes por unos incidentes que ocurrieron y no han vuelto. Los antibalakas, están entrando en otras misiones como Pema o Gambo. Allí llegaron como respuesta a una masacre de la Seleka que cortaron muchas cabezas de no musulmanes. Lo último que sabemos es que después de una semana aún hay cadáveres sin enterrar. La gente está muy descontenta con los soldados marroquíes de la MINUSCA, que supuestamente son soldados de la paz enviados por la ONU. A ver si Dios nos dice cómo salir de este laberinto.

– ACN: ¿Ha podido visitar la misión de Gambo, atacada por Seleka?

– Mons. Juan José Aguirre: Aún no he podido visitar la misión de Gambo, aunque está cerca de Bangassou. De allí han venido hasta aquí unas 2.000 personas desplazadas. El domingo espero poder ir para celebrar la Misa allí. Hemos enviado alimentos y ayuda de emergencia. Hemos enviado una moto con un sacerdote y un periodista de una agencia francesa. Al volver nos han contado que la situación es terrible. Solo se puede entender desde el silencio de Dios. Hay gente que murió degollada en el hospital de la Cruz Roja, desangrados y ahora pudriéndose. Aún no les han podido enterrar. Puede que sean unos 40 muertos. Dicen que la mitad del pueblo está quemado, la iglesia ha sido saqueada y quemada, así como la casa de los padres. Nos va a costar mucho recomponer todo, pero sabemos que se hará, con ayuda de Dios encontraremos la manera de reconstruirlo todo.

– ACN: Sí que ha podido cruzar la frontera al Congo para visitar a los refugiados que han huido allí. ¿Cómo están estas personas y cómo fue la celebración de la Eucaristía con ellos?

– Mons. Juan José Aguirre: Fue muy bien. Pasamos el río en piragua, los antibalaka nos dejaron pasar. Nos hemos encontrado a casi 17.000 personas de los cuales casi 1.000 estaban en la iglesia esperándonos. Pudimos hablarles alto y claro para darles esperanza, decirles que mañana será mejor, que no nos ahoguemos en un vaso de agua. Pero hay un grado de desesperación. Hablamos de la Virgen María porque era la fiesta de la Asunción y tratamos de consolar, contad las lágrimas de mi pueblo. Muchas veces no puedes decir nada, solo te callas y escuchas. Las penalidades que ha pasado este pueblo son muchas. Están allí esperando que las cosas se templen en Bangassou. Volverán aquí, pero tendrán que volver a empezar de nuevo, seguramente no se encontrarán nada en el campo y muchas de sus casas están destruidas. Así es la vida aquí, es muy dura. El volumen de sufrimiento es muy grande y solo nos queda el consuelo de Dios, y si no habla, el silencio de Dios.

– ACN: ¿Cuáles son las necesidades actualmente en Bangassou para poder acabar con esta situación?

– Mons. Juan José Aguirre: Un gobernador centroafricano y un ejército nacional centroafricano que pongan disciplina. El ejercito nacional que se llama FACA, los están formando precisamente militares españoles. Pero se quejan de que no tienen armas. Sin embargo el armamento está entrando a través del Chad, de Sudán de Sur, de Congo, de forma clandestina. Hay muchos enriqueciéndose con el negocio de las armas, que lo controlan grandes multinacionales que generan estos conflictos de baja intensidad para enriquecerse. Esto que nos está pasando es un ejemplo de ello. Pero no perdemos la esperanza de que podremos salir adelante, así que al mal tiempo, buena cara. El Vaticano ha nombrado ahora un obispo auxiliar, Jesús Ruiz Molina, que es comboniano y que el 12 de noviembre será consagrado en Bangui. Con su ayuda, podré acompañar a este pueblo que está atravesando una dura travesía por el desierto.

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