Catherine Ibrahim vive en un campo de desplazados gestionado por la Diócesis católica de Maiduguri, en el Estado de Borno. A continuación, esta viuda católica describe a Ayuda a la Iglesia Necesitada el asesinato de su marido a manos de Boko Haram, el secuestro de sus hijos y su propia cautividad.

La primera vez que Boko Haram llegó a nuestra aldea, tuvimos suerte. Justo cuando íbamos a cenar, escuchamos los disparos y corrimos hacia las montañas. Durante los dos días que permanecimos allí, fue nuestro miedo a morir lo que nos mantuvo con vida. Cuando regresamos, las casas y las iglesias habían sido pasto del fuego, lo cual condujo a un enfrentamiento entre cristianos y musulmanes que solo se detuvo con la intervención de los militares.

Poco menos de una semana más tarde, Boko Haram volvió a atacarnos, y esta vez llegaron a mi casa con intenciones asesinas. Un millón de pensamientos inundaron mi mente, pero ninguno eclipsó mi instinto protector hacia mis hijos, Daniel y Salomé. Pero se me adelantaron. Cuando llegué a donde se escondían mis hijos, vi cómo los rebeldes, triunfantes, los agarraban por los hombros mientras ellos forcejeaban indefensos. Tenían entonces cinco y siete años. Me fallaron las rodillas y los ojos se me llenaron de lágrimas; tenía miedo de lo que pudiera ocurrirles, especialmente, a mi hija.

 Campo de desplazados gestionado por la Diócesis católica de Maiduguri, en el Estado de Borno.

Campo de desplazados gestionado por la Diócesis católica de Maiduguri, en el Estado de Borno.

Entonces, uno de los rebeldes me arrastró salvajemente para hacerme presenciar la muerte de mi marido. Mataron a mi marido sin piedad y se aseguraron de que yo lo viera todo. No puedo olvidar el miedo en sus ojos. No quiero decir más. Odio recordarlo. Entretanto se llevaron a mis hijos. Mi instinto maternal se rebeló. Me habían quitado a mi marido; no iba a permitir que se llevaran también los frutos de nuestro amor. Sin ellos estaría muerta. Pero el viaje entonces era demasiado arriesgado, y terminé en Yola, la capital del estado, donde permanecí durante seis meses con horribles pesadillas de la lucha de mis hijos.

Alrededor de mayo de 2014, escuché que los militares habían reconquistado Gworza. Fui en su busca, pero no conseguí que un vehículo me llevara a Ngoshe, donde me dijeron que estaban. Así que hice el camino a pie, lo que me llevó un día entero. Por el camino vi enfrentamientos entre los soldados y Boko Haram, pero nada peor de lo que ya había visto. Yo simplemente los evitaba y tomaba los caminos ‘seguros’. Fui capturada cuando llegué a Ngoshe y acepté la captura de buen grado porque, en cierto modo, me hizo sentirme más cerca de mis hijos. Mi suegra fue la primera persona que vi. Mientras ella gritaba excitada, mis hijos aparecieron por detrás de ella. No creo que pueda describir la alegría que sentí. Sólo Dios conoce la profundidad de mi gratitud.

Nigeria: “La visión de su brutal asesinato me perseguirá para siempre”.

Nigeria: “La visión de su brutal asesinato me perseguirá para siempre”.

Esa fue la primera vez en mi vida que reconocí conscientemente la presencia de Dios. Pero ahora, mientras hablamos, me doy cuenta de que siempre ha estado ahí. Me alegré de que mi suegra no me preguntara por su hijo, porque no sé cómo le podría haber contado lo que pasó. Mis hijos, mientras estaban en cautiverio, fueron islamizados y renombrados. Daniel se convirtió en Musa y Salomé en Yagana.

Después de planificar la huida durante tres días, mi intento de escapar fracasó. Se llevaron a mis hijos y a mí me llevaron a un campo de detención. Durante dos semanas permanecí con las manos atadas detrás de mi cuello y los pies también atados. Me torturaron con todo tipo de objetos, y no pararon hasta hacerme sangre. Me dieron muchas palizas, pero mantuve mi fe. Mi compañera de celda murió, yo recé con gran temor en mi idioma nativo. El guardia hablaba ese idioma. Gracias a su intercesión al cabo de tres meses fui liberada de mi arresto y llevaba al campamento de nuevo.

Monseñor Oliver Dashe Doeme, obispo de Mendigori (Nigeria)

Monseñor Oliver Dashe Doeme, obispo de Mendigori (Nigeria)

Mi suegra me cuidó hasta que recuperé la salud. Han pasado cuatro años desde mi liberación, pero las manos todavía no me obedecen del todo. Desde que llegué aquí, la Iglesia me ha ayudado en mi tratamiento. Me llevaron a la catedral de San Patricio desde el Hospital de Maiduguri, y un administrador de la catedral me llevó al hospital privado, donde hice fisioterapia durante seis meses. Tres años más tarde, el 2 de marzo de 2017, me reuní con mis hijos en Maiduguri. Después de un combate con Boko Haram en Ngoshe, los soldados los habían rescatado. Ahora que vuelvo a estar con mis hijos y mi suegra, mi alegría no tiene límites. Pero la muerte de mi esposo -el tener que presenciarla- me perseguirá para siempre.

En 2017 Ayuda a la Iglesia Necesitada visitó la Diócesis de Maiduguri y se encontró con Catherine y muchas otras viudas y huérfanos víctimas de las atrocidades de Boko Haram. Durante 2017 la fundación apoyó la labor pastoral de la Iglesia nigeriana con la financiación de proyectos por más de 1,6 millones de dólares. Entre ellos, también con el apoyo a la atención de viudas y huérfanosy la reconstrucción de la catedral y el seminario de la diócesis de Maiduguri, destruido por ataques de Boko Haram.

Hoy, 19 de febrero, se cumple exactamente un año del secuestro de Leah Sharibu, una niña de 15 años, secuestrada por los terroristas Boko Haram de Dapchi en Maiduguri, en el noreste de Nigeria.

Hablando con la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el reverendo Gideon Para-Mallam, pastor de la iglesia evangélica, que hace de tutor y portavoz de la familia Sharibu, dijo sobre la situación actual:

“Acabo de hablar con los padres de Leah: Nathan y Rebecca Sharibu. Y luego he orado con los dos. Los padres están fuertemente anclados en Cristo, pero uno puede sentir el dolor en su corazón. Mi propio corazón siente ese peso también. Les conté la solidaridad de todos los cristianos del mundo entero, incluidos los benefactores de ACN. Me pidieron personalmente que agradeciera a todos los que están con ellos, tanto en Nigeria como en el resto del mundo”.

Leal Sharibu: Un año en captividad.

Leal Sharibu: Un año en captividad.

Así mismo, sigue contando el reverendo Para-Mallan, Nathan el padre de Leah suspiró: “No nos rendiremos. Somos fuertes en Cristo “y su madre, Rebecca, agregó: “Dios puede ser nuestro apoyo  y traer a Leah, por eso rendirse no es una opción”.

El Reverendo Para-Mallam describió a Lea como la heroína de la fe cristiana en el siglo XXI, un ícono de la fe cristiana para las generaciones más jóvenes y un símbolo de la resistencia a la fe que surge del noreste de Nigeria, un pueblo que ha sufrido persecución durante mucho tiempo.

“Dios está haciendo una poderosa declaración a través del cautiverio y el coraje de Leah Sharibu. El cristianismo nunca puede ser destruido por Boko Haram o cualquier fuerza en la tierra: espiritual o física, temporal o a largo plazo “, dijo.

“El Dios de la justicia reina”, enfatizó, “Boko Haram no escapará a la justicia divina de Dios, ni a su intervención divian a favor de Leah y de tantos otros en cautiverio”.

Para-Mallam oró por la liberación no solo de Leah sino de otros cautivos desconocidos, musulmanes y cristianos, que están cautivos por el grupo terrorista mortal, Boko Haram.

“Mi apelación y pregunta a Boko Haram es: ¿Dónde está tu humanidad? Imagina si Leah fuera tu hija, ¿te gustaría lo que le estás haciendo? ¿Contra su voluntad y su consentimiento? ¡Dios nunca obliga a nadie a convertirse!”, concluyó.

«ACN puede movilizar su red mundial de amigos, benefactores y simpatizantes para rezar especialmente por Nigeria en este momento crítico de las elecciones»

Los nigerianos acudirán a las urnas el 16 de febrero y el 2 de marzo de 2019 para elegir al Presidente, al Parlamento Federal y a otros representantes del Gobierno. Algunas partes del país siguen sufriendo la violencia de los grupos extremistas musulmanes como Boko Haram.

Aid to the Church in Need ha entrevistado a Mons. Ignatius Ayau Kaigama, Arzobispo católico de Jos, sobre la situación actual, las próximas elecciones generales en Nigeria y sus esperanzas para el país.

¿Cómo es la situación en el país ante las próximas elecciones generales que se celebrarán el próximo fin de semana?

Mons. Kaigama: Como en todo el mundo, en el período preelectoral las emociones políticas son muy fuertes. Muchos políticos y sus aliados desarrollan una especie de paranoia política. Se habla de la facilidad con la que algunos políticos pasan de un partido político a otro, lo que demuestra que su razón de ser en política no está motivada por buenos principios políticos, o por ideología o manifiestos políticos favorables a las personas, sino principalmente por intereses personales. A la mayoría de ellos les preocupan poco el buen gobierno y la mejora de la situación de las personas sencillas, especialmente de los pobres, los marginados, los desempleados, las víctimas del extremismo religioso y los millones de personas que también son víctimas de los subproductos venenosos de la corrupción, que es como una pandemia.

En comparación con las anteriores campañas preelectorales, las actuales, aunque se han registrado algunas víctimas, son bastante moderadas, pero lo que destaca son las declaraciones realizadas por algunos políticos, a veces alocadas e infundadas, que podrían considerarse incluso discursos de odio o incitaciones a la violencia.

Si bien en algunas manifestaciones políticas ya se han registrado algunas muertes accidentales y la perturbación de la paz, debemos encomiar las campañas de la mayoría de las partes que han llevado a cabo sus actividades de manera pacífica. Sin embargo, existe una tensión general y una aprensión sobre cuáles pueden ser las reacciones probables de aquellos que ya tienen la impresión de que las elecciones podrían estar manipuladas.

Mons. Ignatius Ayau Kaigama, Arzobispo católico de Jos (Nigeria).

Mons. Ignatius Ayau Kaigama, Arzobispo católico de Jos (Nigeria).

Los ataques de Boko Haram se han intensificado últimamente. ¿Cree que esto está relacionado con las elecciones?

Monseñor Kaigama: Ya incluso antes, Boko Haram había intensificado sus ataques matando a varios militares. Los rebeldes se han vuelto tan atrevidos que han osado enfrentarse a personal armado infligiendo grandes bajas, y ni siquiera han perdonado a los cooperantes internacionales. Es una manera de advertir descaradamente a la comunidad internacional que no se interponga en su camino. Están haciendo todo lo posible por apoderarse de ciertas partes de Nigeria y de los países vecinos para consolidar su objetivo de conseguir el Estado islámico de África Occidental.

Los ataques de Boko Haram se han intensificado sorprendentemente en los últimos días en regiones como Michika, Shuwa, Madagali, Mubi y en los estados de Borno y Adamawa. Algunas personas afirman que los nuevos ataques están motivados políticamente o patrocinados para conseguir resultados políticos o que pueden ser un intento de privar del derecho de votar a algunos de los electores. Sin embargo, lo que está claro es que Boko Haram quiere hacer una declaración de que no ha sido derrotado. La amenaza de Boko Haram sigue siendo real. Están lejos de ser derrotados

¿Tiene alguna preocupación?

Monseñor Kaigama: Debería estar preocupado. Cuando la paz se ve perturbada, los líderes católicos sufrimos más que los elegidos para el gobierno porque la gente acude en masa a nuestras casas y oficinas sabiendo que no hay policías o soldados armados que los asusten o perros policías que los olfateen y ladren cuando vienen a pedir ayuda para las necesidades básicas de la vida.  Tenemos que ayudar a las personas desplazadas y sin medios de subsistencia. Debido a lo sobrecargados y abrumados que nos vemos los líderes religiosos si estalla una crisis, oramos y trabajamos arduamente para promover proactivamente una cultura de la paz y estamos haciendo esfuerzos concertados para asegurar que tengamos elecciones libres y justas que culminen en la paz para todos.

Si las elecciones se ven empañadas por la violencia, lo pagarán muchos nigerianos inocentes.  Espero que las elecciones sean justas, pacíficas y creíbles; que surjan líderes buenos, patrióticos, desinteresados y temerosos de Dios, que se preocupen más por las personas que por su ambición personal y los lujos que van unidos a sus cargos.  Hay muchos jóvenes bien formados y cualificados en la calle, sin trabajo. Esperamos que quienes aspiran a ocupar cargos a todos los niveles consideren la difícil situación de la juventud como una prioridad.

Mons. Kaigama: «Si las elecciones se ven empañadas por la violencia, lo pagarán muchos nigerianos inocentes» .

Mons. Kaigama: «Si las elecciones se ven empañadas por la violencia, lo pagarán muchos nigerianos inocentes» .

 ¿Qué papel está desempeñando la Iglesia para contribuir al buen desarrollo de las elecciones?

Monseñor Kaigama: Como lo hace la Iglesia Católica en Nigeria en todas las elecciones, nuestra Comisión de Justicia, Desarrollo y Paz (JDPC) trabaja proactivamente y es altamente sensible a la necesidad de que las elecciones sean pacíficas y justas. En el pasado, la JDPC ha desempeñado una función encomiable como supervisor/observador electoral, señalando los defectos, las debilidades y los puntos fuertes de los que ha sido testigo. La Conferencia Episcopal católica de Nigeria ha emitido recientemente una declaración en la que anima a los ciudadanos a orar, a celebrar las elecciones de forma ordenada y a adoptar una actitud correcta ante ellas.

La Iglesia en la archidiócesis de Jos ha desarrollado diferentes actividades para contribuir a que las elecciones sean pacíficas. Hemos advertido a nuestros miembros que respeten la ley, que actúen pacíficamente y que no se dejen utilizar por políticos egoístas. Deben asegurarse de que poseen su tarjeta de votante y acudir a votar. Como sacerdotes, animamos a nuestros fieles a orar y a estar alerta durante este tiempo; nos advertimos a nosotros mismos que el clero no debe ser partidario. Nuestra Comisión de Justicia, Paz y Desarrollo ha estado llevando a cabo durante los últimos dos años proyectos en determinadas comunidades para que las elecciones sean pacíficas. Han enseñado a diferentes comunidades cómo pueden  elaborar una «Carta de Exigencias» cuando los políticos vienen a buscar sus votos. Nuestra JDPC ha organizado cursos de formación sobre consolidación de la paz y programas alternativos a la violencia (PB/AVP) en escuelas y comunidades. Como parte de las actividades previas a las elecciones, nuestro Centro de Diálogo, Reconciliación y Paz (DREP) organizó recientemente una ceremonia de firma del acuerdo de paz para todos los candidatos al gobierno en el Estado de Plateau, que contó con la presencia de jefes tradicionales y religiosos, grupos de la sociedad civil, personal de seguridad de alto nivel y diversas partes interesadas de la comunidad. Además, al ir a las elecciones, como Iglesia, nuestra JDPC está oficialmente acreditada como observador electoral. Estamos igualmente preparados para intervenir y gestionar la violencia postelectoral en caso de que se produzca. Rezamos para que no lo tenga que hacer.

¿Cuáles son sus esperanzas para Nigeria?

Monseñor Kaigama: Yo soy muy optimista. Creo firmemente que la mejoría para Nigeria está cerca. Soy profundamente patriótico. Se han dicho muchas cosas negativas sobre Nigeria, pero creo que este país, con todos sus defectos e imperfecciones, sorprenderá algún día al mundo, dejando atónitos y estupefactos a los que la ridiculizan y la descartan. Los nigerianos son un pueblo pacífico, alegre, trabajador, religioso y resistente que sólo tiene la desgracia de no contar con líderes desinteresados que tengan una visión, sino con líderes que prefieren robar la enorme riqueza con la que Dios nos ha bendecido. Y lo hacen con la colaboración de algunos países, así como  de empresas, organizaciones e individuos extranjeros.

Muchos como yo creemos que Nigeria sobrevivirá como nación y pueblo. Se acerca el momento en que una revolución moral de los jóvenes, que trascienda la tribu y la religión, traerá a la dirección sólo a personas serias que estén dispuestas a sufrir e incluso a dar su vida por Nigeria y los nigerianos, en lugar de pedir a los pobres que mueran por ellos (líderes políticos). Quienes manipulan las elecciones, compran votos, utilizan las estructuras de gobierno para ganar las elecciones, anuncian a los perdedores como ganadores y a los ganadores como perdedores, tarde o temprano no tendrán dónde esconderse.

Monseñor Kaigama: "ACN puede movilizar su red mundial de amigos, benefactores y simpatizantes para rezar especialmente por Nigeria en este momento crítico de las elecciones".

Monseñor Kaigama: “ACN puede movilizar su red mundial de amigos, benefactores y simpatizantes para rezar especialmente por Nigeria en este momento crítico de las elecciones”.

¿Cómo pueden ayudar a Nigeria en este momento ACN y sus benefactores?

Monseñor Kaigama: ACN puede movilizar su red mundial de amigos, benefactores y simpatizantes para rezar especialmente por Nigeria en este momento crítico de las elecciones. Necesitamos apoyo para nuestras diversas iniciativas de consolidación de la paz, concienciación y diversos programas proactivos de educación para la paz organizados antes, durante y después de las elecciones. Además, se necesita apoyo para los programas de formación y capacitación de nuestros jóvenes, chicas adolescentes y viudas, para darles esperanza y mantenerlos al margen de los problemas.

Sobre todo, hemos de estar en comunión de oración por unas elecciones pacíficas y por la estabilidad general, esperando que por la gracia de Dios las próximas elecciones produzcan líderes comprometidos que eleven a este prometedor país «desde la hierba hasta la dignidad».

La madre de Leah Sharibu, la niña nigeriana retenida por Boko Haram hace diez meses, pide a la comunidad mundial “no os canséis de rezar por ella, hasta que vuelva».

Leah de 15 años, fue secuestrada junto con otras 110 alumnas cuando Boko Haram irrumpió el 19 de febrero de 2018 en un internado de la ciudad de Dapchi, en la diocesis de Maidiguri del noreste de Nigeria. Un mes después, algunas de las niñas murieron en cautiverio y todas las demás fueron liberadas, excepto Leah.

NIGERIA: Más de 2. 000 personas permanecen presas en manos de Boko Haram.

NIGERIA: Más de 2. 000 personas permanecen presas en manos de Boko Haram.

Las que fueron liberadas declararon que Leah era la única cristiana del grupo y los terroristas la habían obligado a convertirse al islam, pero ella se había negado.

La madre de Leah, Rebeca, ha pedido que continúen las oraciones por Leah: «Sé que en todo el mundo los fieles están orando y abogando por la liberación de mi hija, pero hasta ahora no he visto a mi Leah. Quiero suplicar a los cristianos: no os canséis de rezar por ella hasta que vuelva».

Su negativa a apostatar de su fe en Cristo ha hecho que su padre, Nathan, se sienta conmovido por el testimonio de su hija: «La confianza y la fe de mi hija me ha hecho darme cuenta de que he estado viviendo bajo el mismo techo con una admirable discípula de Cristo, su testimonio de que nunca renunciará a Cristo incluso ante la muerte en manos de Boko Haram, me hacen sentirme orgulloso por su fuerte fe en el Señor».

En octubre, el grupo terrorista publicó un vídeo amenazando con mantener a Leah como «esclava de por vida».

Mons. Ignatius Kaigama, arzobispo de Jos, también ha sumado su voz a la petición de la madre de Leah durante su visita a Malta para el lanzamiento del Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo en Noviembre. El prelado hizo un fuerte llamado a la oración por todas las personas en manos de los terroristas: «Invito a todos vosotros a rezar por Leah y por todos aquellos que están cautivos por negarse a renunciar a la fe. Ella eligió seguir siendo cristiana incluso ante la posibilidad de la muerte. Leah destaca por su valentía en la preservación de su fe e identidad cristiana. Tenemos que rezar por todas las personas retenidas, traumatizadas y en gran peligro en manos de los terroristas».

Se estima que más de 2. 000 mujeres, niñas y hombres jóvenes permanecen presas en manos de Boko Haram. Los cautivos son obligados a convertirse, a casarse con militantes y los que se niegan sufren una violencia extrema.

En el norte de Nigeria, además de los ataques del grupo terrorista Boko Haram, se está viviendo una terrible situación debido a los sangrientos enfrentamientos de los pastores fulani contra los cristianos de la zona del llamado Cinturón Central (Middle Belt) del país.

Bishop William Amove Avenya of the diocese of Gboko

Mons. William Amove Avenya, Obispo de Gboko

“Es una bomba de relojería que amenaza con arrasar la región”, así lo expresa Mons. William Amove Avenya, Obispo de Gboko en declaraciones para la fundación pontificia Aid to the Church in Need. En su diócesis, ubicada en el estado nigeriano de Benue, mayoritariamente cristiano, “los fulani van armados hasta los dientes, matan a mujeres embarazadas y niños y destruyen nuestras granjas”. Los campesinos cristianos son víctimas de violentos ataques por parte de los fulani, unos nómadas musulmanes del Sahel provistos de muchas armas que desde el año 2010 se han saldado con miles de muertes, además de provocar innumerables desplazamientos de la población.  “Los fulani se han cobrado en el año 2018muchas más víctimas que Boko Haram, pero no se hace nada”, señala.

Según Mons. Avenya, las autoridades no están tomando las medidas necesarias para acabar con esta violencia. Denuncia su silencio y el de los medios de comunicación. Durante su estancia en Europa con motivo de la presentación del Informe sobre la Libertad Religiosa en el mundo, publicado por la fundación ACN, el prelado se ha reunido con políticos de Bruselas que también “parecían poco informados sobre la situación en su país y de la amenaza que representan los fulani, provistos con armamento atípico para unos simples pastores. Hay que preguntarse quién está detrás.”

En junio del pasado año, el Mons. Avenya dirigió un llamamiento estremecedor a la comunidad internacional, instándola a que “no esperaran a que se produjera un genocidio para intervenir”. Además en repetidas ocasiones, la Conferencia Episcopal nigeriana ha pedido a Muhammadu Buhari, presidente de la República, que garantice de forma efectiva la seguridad de su pueblo o que, en su defecto, dimita. Esta petición ha sido ignorada: la violencia continúa y Muhammadu Buhari tiene previsto presentarse de nuevo a las elecciones que se celebrarán en febrero.

“Mientras tanto”, recalca Mons. Avenya, “la Iglesia continúa medicando las heridas. No perdemos la esperanza, pero necesitamos ayuda”.

La ciudad de Jos en el norte de Nigeria ha padecido largos años de crisis interreligiosas causadas por el grupo terrorista Boko Haram, y justo cuando parecía que la ciudad iba a resurgir como un fénix de las cenizas, los incesantes ataques de los pastores fulani, que se han registrado también en muchos otros estados del país, hacen que esto sea imposible.

A finales de septiembre, un ataque nocturno de los pastores en Rukuba Road en Jos desencadenó una nueva ola de violencia. Dos días antes, el ejército y pastores fulani acudieron a esa zona afirmando que buscaban el cadáver de un niño fulani desaparecido. Este último ataque de los pastores nómadas ha sido la causa de que muchas personas hayan quedado indefensas, huérfanas o viudas. Una de ellas es Blessing Kogi, una estudiante universitaria de 23 años de edad. En una entrevista con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), explica cómo perdió a su madre, a tres hermanos y a otros seis familiares en el ataque nocturno de los pastores fulani.

 

Parishioners of St. Francis Parish Fwapwa at the Mass in honour of those killed in the Fulani attacks.

St. Francis Parish Fwapwa, misa en honor a los muertos en los ataques de Fulani.

“En la tarde noche del 27 de septiembre, alrededor de las siete, estábamos todos cenando en casa: mi abuela, mi madre, tres de mis hermanos, mi cuñada, mi sobrino y tres de mis primos. Estábamos comiendo cuando unos desconocidos armados irrumpieron en la casa y abrieron fuego. Yo me tiré al suelo y me hice la muerta, pero, no obstante, uno de ellos se me acercó y me disparó dos veces, en el cuello y en el hombro. Esos hombres, que hablaban hausa y fulani entre ellos, prosiguieron su matanza en la vecindad. En total, 15 personas murieron en mi barrio: diez en mi casa, tres en otra y otras dos en otro lado. También hirieron a cinco personas, entre ellas, a tres niños en otra casa y a dos de nosotros”.

Solo Blessing y una de sus primas sobrevivieron al ataque, aunque heridas. Su padre todavía estaba en el trabajo cuando tuvo lugar el desgraciado incidente. Al igual que muchas otras víctimas, Blessing está rota y traumatizada. Dice: “Siento que ya no me queda nada en la vida. Mi padre no come y ni siquiera puede hablar. No sabemos qué hacer ni cómo volver a empezar. Esta situación ha afectado bastante a mi fe como cristiana. Después de que todo esto ocurriera, dije muchas cosas sin saber realmente lo que decía, me parecía que Cristo había dejado de existir. Sin embargo, luego me di cuenta de que Dios está vivo y que Él lo sabe todo, por lo que lo dejo todo en Sus manos. Ahora encuentro fuerzas al rezar y cantar alabanzas a Dios”.

Blessing lanza un apasionado llamamiento a los cristianos de todo el mundo: “Realmente necesito que los cristianos del mundo entero nos ayuden en la oración, porque aquí lo estamos pasando mal. Recen por nosotros para que seamos más fuertes en Cristo, y así él hará que nuestro corazón pueda soportar esta pérdida”.

Los pastores fulani, también conocidos como milicia fulani, pertenecen a la etnia nómada de pastores, que viven en el norte y en los estados centrales de Nigeria, estos últimos conocidos como Middle Belt. La mayoría de los fulani son musulmanes, y durante años han vivido enfrentados con las tribus indígenas locales, principalmente agricultores cristianos, a causa de las tierras de pastoreo.

 

Jos/Nigeria: The Nightmare of Fulani herdsmen attacks

“Realmente necesito que los cristianos del mundo entero nos ayuden en la oración, porque aquí lo estamos pasando mal. Recen por nosotros para que seamos más fuertes en Cristo, y así él hará que nuestro corazón pueda soportar esta pérdida”

 

En relación con los ataques de los pastores fulani en muchos lugares del país y, concretamente, en su Archidiócesis de Jos, Mons. Ignatius Kaigama comentó: “una vez más, en Jos se han perdido vidas inocentes, se han destruido propiedades, se han re-infectado heridas que estaban cicatrizando, se ha ocasionado traumas psicológicos y se han reavivado las desconfianzas interétnicas e interreligiosas”. Y ha añadido: “La gente no ha podido proseguir este año con sus actividades agrícolas debido al miedo a los constantes ataques. Ciertamente necesitan ayuda para obtener comida, medicación y ropa, y más aún, para poder regresar a sus casas e iniciar la reconstrucción sin ser atacados por los mercaderes del mal”, ha añadido.

El Arzobispo, que se ha convertido en el rostro del diálogo interreligioso en Nigeria, ha advertido: “No nos rendiremos en nuestra lucha por la convivencia pacífica y la conducta civilizada. Cada uno debe hacer su papel: Los líderes religiosos deben predicar sinceramente la paz. Políticos: ¡Dejen de operar negativamente entre bastidores! Agentes de seguridad: ¡Sean justos, imparciales y neutrales en sus operaciones! Líderes gubernamentales: ¡Ocúpense de los ciudadanos que son víctimas de ataques por parte de terroristas y criminales! Jóvenes: ¡No sean irracionales y no permitan que los utilicen! Terroristas y criminales: ¡Dejen de herir a la humanidad! La vida es sagrada, ¡respétenla!”.

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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.