“El activo más valioso de la Iglesia es la fe de la gente”

Han pasado  diez años desde el inicio de las actividades terroristas del grupo islamista Boko Haram en Nigeria. Este grupo de islamistas radicales, cuyo objetivo principal es instaurar un estricto estado islámico en el norte de Nigeria, surgió en 2009. Desde entonces no han cesado de llevar a cabo ataques mortíferos, asolando aldeas enteras, matando y mutilando indiscriminadamente, poniendo bombas, quemando iglesias y lugares públicos, y secuestrando especialmente a mujeres y niñas, a las que obliga a convertirse al Islam.

El noreste de Nigeria ha sido el caldo de cultivo de este grupo terrorista, y allí se encuentran las diócesis católicas de Maiduguri, Yola y Taraba. De estas diócesis, la más golpeada ha sido la de Maiduguri, ya que los terroristas tienen su base principal en el estado de Borno (Maiduguri es la capital del estado de Borno). En esta entrevista con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el obispo católico de la diócesis de Maiduguri, Mons. Oliver Dashe Doeme, habla de la situación actual y de los progresos realizados por la Iglesia en los últimos años.

El obispo católico de la diócesis de Maiduguri, Mons. Oliver Dashe Doeme.

El obispo católico de la diócesis de Maiduguri, Mons. Oliver Dashe Doeme.

¿Cómo se encuentra actualmente la Iglesia de la diócesis de Maiduguri, después de diez años de terrorismo de Boko Haram?

Durante los últimos diez años, la Iglesia de la diócesis de Maiduguri ha padecido una severa persecución por parte de la temida secta islámica conocida como Boko Haram. Los miembros de la secta han causado una destrucción colosal de vidas y bienes. Boko Haram significa ‘la educación occidental es pecado’ y, dado que el cristianismo mantiene un vínculo con la educación occidental, debe ser eliminado. Pero en estos momentos, las cosas han mejorado mucho: muchos de nuestros desplazados han regresado a sus hogares ancestrales, la fe de los creyentes está fortaleciéndose y algunas de las estructuras destruidas han sido reconstruidas. A pesar de todo, damos gracias y alabamos a Dios por su misericordia y bondad para con nosotros.

Una de las estructuras reconstruidas hace pocas semanas es la catedral diocesana de San Patricio, destruida por Boko Haram. El 10 de julio de 2019 fue consagrada por el nuncio apostólico en Nigeria, el arzobispo Antonio Guido Filipazzi. ¿Qué significa esto para la Iglesia de su diócesis?

Nuestra catedral y otras estructuras  fueron dañadas por dos bombas que hicieron explosión en momentos diferentes  del 2012. Gracias a Dios, no se perdió ninguna vida porque no había gente en los alrededores de la catedral. Sin embargo, la catedral, la residencia de los sacerdotes y las oficinas diocesanas se vieron gravemente afectadas por las explosiones. La consagración de la catedral recién reconstruida de la diócesis de Maiduguri es un claro signo de que Dios ha logrado la victoria para su pueblo, y marca el comienzo de recuperación de la crisis. En 2014, más de la mitad de las zonas que pertenecen a nuestra diócesis estaban bajo el control de Boko Haram. En aquel momento, nunca hubiéramos imaginado que ahora tendríamos una nueva catedral en la ciudad de Maiduguri. Sin embargo, algunos de nuestros  laicos huyeron de la diócesis y hasta ahora no han regresado. Los que han permanecido han apoyado mucho a la Iglesia. Sorprendentemente, los feligreses de la catedral de San Patricio de Maiduguri lograron reunir hasta tres cuartas partes de los fondos necesarios para la construcción de la nueva catedral. Agradecemos a la fundación pontificia ACN su apoyo. El activo más valioso que la Iglesia posee en medio de esta persecución es la fe de la gente.

Diez años de terrorismo de Boko Haram en Nigeria.

Diez años de terrorismo de Boko Haram en Nigeria.

Boko Haram también destruyó muchas de las estructuras pertenecientes a la Iglesia en diferentes partes de la diócesis. ¿Podría darnos cifras sobre las estructuras diocesanas afectadas por la insurgencia?

La lista es muy larga, intentaré resumir. Nuestro seminario menor en Shuwa fue convertido por los terroristas en un campamento donde reunían a los reclutas y guardaban el botín de sus saqueos. Cuando dejaron atrás el seminario, incendiaron la mayor parte del complejo. Gracias a Dios, ya se han realizado algunas fases de reconstrucción, gracias también al apoyo de ACN. También nuestro centro de formación catequética, ubicado en Kaya, fue destruido en 2014 y saqueado por los terroristas. Además, dos conventos, dos hospitales, 15 escuelas misioneras, más de diez casas parroquiales y más de 250 iglesias o capillas.

Ha mencionado que algunos fieles, religiosos y sacerdotes han sido desplazados de sus hogares, parroquias, conventos y lugares de destino. ¿Han regresado todos?

El pico de los ataques de Boko Haram contra nuestro pueblo se alcanzó en 2014. En ese año, los miembros de la secta se apoderaron de muchas áreas de nuestra diócesis. Como resultado: más de 25 sacerdotes fueron desplazados, más de 45 religiosas tuvieron que abandonar sus conventos, más de 200 catequistas fueron expulsados de sus lugares de trabajo y más de 100.000 católicos tuvieron que huir de sus hogares ancestrales. No obstante, damos gracias a Dios por la tremenda mejora respecto a la seguridad. Todos los sacerdotes han regresado a sus lugares de apostolado. Algunos de nuestros sacerdotes están de misión dentro y fuera de nuestro país. De las 44 parroquias y zonas pastorales que tenemos en la diócesis, sólo tres parroquias siguen sin funcionar debido a que son focos de ataques. Algunas de las religiosas han regresado a sus conventos, pero otras no han regresado porque sus conventos no han sido reconstruidos. Más del 90% de nuestros  laicos han regresado a sus comunidades. A Dios gracias.

En 2014 los miembros de la secta se apoderaron de muchas áreas de nuestra diócesis. Como resultado: más de 25 sacerdotes fueron desplazados, más de 45 religiosas tuvieron que abandonar sus conventos.

En 2014 los miembros de la secta se apoderaron de muchas áreas de nuestra diócesis. Como resultado: más de 25 sacerdotes fueron desplazados, más de 45 religiosas tuvieron que abandonar sus conventos.

¿Cuál es su mensaje a ACN y a sus benefactores?

Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha sido la columna vertebral de la Iglesia en nuestra diócesis. Sin el apoyo de ACN, la Iglesia en nuestra diócesis se habría colapsado hace mucho tiempo. ACN ha ayudado y sigue ayudando a la diócesis en ámbitos como el patrocinio de nuestros retiros sacerdotales anuales, la formación de nuestros sacerdotes, la formación de los futuros sacerdotes, estipendios de misas, reconstrucción de nuestro seminario menor y reconstrucción de residencias de sacerdotes, entre otros. Estamos muy agradecidos al equipo de ACN y a sus numerosos benefactores por el gran apoyo que han  prestado a la Iglesia que sufre en la diócesis: la Iglesia que sufre está rezando por todos vosotros. Que el buen Señor, que no puede ser superado en generosidad, os recompense a todos con su paz en este mundo y con la vida eterna en su Reino.

En la noche del 29 Julio miembros del grupo terrorista Boko Haram han atacado la localidad de Gagalari [no Kalagari como pone en algunos medios] en la diócesis de Yagoua en la región Extremo Norte de Camerún. Según información que ha recibido hoy la fundación ACN de fuentes locales, los terroristas parecen haber cambiado su estrategia pero sin haber disminuido un ápice de su violencia. “Llegaron durante la noche, entraron en las casas una por una y secuestraron a las mujeres. Sólo a las mujeres. Se las llevaron a las afueras y les amputaron a cada una de las víctimas una de las orejas. Después las liberaron amenazándolas y diciéndoles que iban a regresar y que este es el primer toque de atención, pero seguirán otros. Es terrorífico.”

Las víctimas fueron encontradas y recogidas por el ejército y trasladas después a 260 kilómetros de distancia donde pudieron ser asistidas medicamente. La amputación de la oreja quiere poner presión y sembrar el miedo entre los habitantes de la zona que según los terroristas “escuchan al gobierno y las voces de los que no siguen la ideología extremista de Boko Haram”.

Por motivos de seguridad los hombres no duermen dentro de las casas e incluso hay un Comité de Vigilancia, “pero no sirvió de nada en este repulsivo ataque sorpresa. Las mujeres fueron arrastradas fuera de sus casas ante los ojos de sus hijos”. La población, especialmente los niños y las mujeres, está muy traumatizada y aterrorizada. “Pero, ¿qué van a hacer? son gente sencilla y muy pobre que vive de la agricultura y justo ahora en la temporada de lluvias están esperando para la cosecha. ¿Adónde van a ir?”. La localidad está a 120 kilómetros de la parroquia más cercana.

En Nigeria, informes oficiales de fuerzas de seguridad sesgados y llenos de prejuicios son un gran problema que incrementa la tensión actual en Nigeria, ya que las víctimas terminan siendo culpadas en lugar de los agresores, en el que juega un papel el “factor” de afiliación tribal o religiosa en Nigeria. Un ejemplo típico se repite cuando los pastores fulani desaparecen después de sus ataques mortales y los pobres aldeanos tratan de reaccionar para protegerse o defenderse. A menudo son estos últimos los que acaban detenidos, encarcelados y torturados por las fuerzas de seguridad. Así ha sido, por ejemplo, en el caso de los jóvenes de la tribu kona.

El Arzobispo coadjutor de Abuja y Administrador Apostólico de Jos en Nigeria, Mons. Ignatius Ayau Kaigama, lo ha hecho saber en un mensaje difundido y puesto a disposición de la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada en relación con el conflicto que comenzó el 6 de mayo de 2019, cuando tuvo lugar un enfrentamiento entre un pastor fulani y un agricultor de Jukun Kona en Yawai Abbare, Jalingo, en el estado de Taraba de Nigeria. El conflicto duró más de un mes y degeneró hasta el punto de que, al final, 18 aldeas fueron atacadas e incendiadas, 65 personas resultaron muertas y 9.000, desplazadas. Además, 15 iglesias, dos escuelas de primaria y un centro de salud fueron destruidos.” “No alcanzo a entender que en Nigeria, cuando hay un malentendido, la gente tienda a expresar su ira y frustración en lugares de identidad religiosa y de culto, tratando de darle una connotación religiosa a lo que es un conflicto social. Esto es algo censurable. También es sorprendente que los que dicen ser “creyentes” destruyan lugares de culto e incluso quiten vidas sin el más mínimo escrúpulo”, lamenta el prelado.

El Arzobispo coadjutor de Abuja y Administrador Apostólico de Jos en Nigeria, Mons. Ignatius Ayau Kaigama.

El Arzobispo coadjutor de Abuja y Administrador Apostólico de Jos en Nigeria, Mons. Ignatius Ayau Kaigama.

“Como de costumbre, lo que realmente desencadenó la crisis seguirá siendo objeto de conjeturas. Los fulani y los kona cuentan su historia de tal manera que favorece a su grupo étnico. Esto explica por qué, con demasiada frecuencia, cuando una autoridad de la seguridad da por cierto un relato sin tener en cuenta los hechos objetivos de las historias que se difunden y sin contrastar en profundidad las versiones de las partes implicadas, el resultado es un informe distorsionado para las autoridades superiores o para el consumo del público. En estos casos, el agresor puede convertirse fácilmente en la víctima, mientras que la víctima se convierte en el agresor”, explica Mons. Kaigama, añadiendo que la reacción de los agentes de seguridad debería haber sido rápida y carente de lo que tristemente ha polarizado a los nigerianos a todos los niveles: los prejuicios religiosos y étnicos.

Según ha señalado, la violencia se perpetuó sin control durante un largo periodo, y el conato de ataque contra Kofai del 16 de junio provocó que los jóvenes kona se sintieran desatendidos. En consecuencia, bloquearon las carreteras y, enojados y frustrados, trataron de oponerse a los soldados. Afirmaban que les habían disparado y arrestado por levantarse en defensa de su comunidad contra los pastores saqueadores. Cientos de mujeres kona participaron en una manifestación pacífica para protestar por los asesinatos, el acoso y la detención de los jóvenes kona por parte de los agentes de seguridad, mientras que los verdaderos agresores (hombres armados) habían desaparecido tras sus ataques mortales. Mons. Kaigama explica que cuando se enteró de la impotencia de la gente, se vio obligado a ponerse en contacto con el personal de seguridad y con altos funcionarios del Gobierno para que intervinieran, y que se vio decepcionado por la respuesta negativa que recibió de algunos de ellos.

El conflicto duró más de un mes y degeneró hasta el punto de que, al final, 18 aldeas fueron atacadas e incendiadas, 65 personas resultaron muertas y 9.000, desplazadas.

El conflicto duró más de un mes y degeneró hasta el punto de que, al final, 18 aldeas fueron atacadas e incendiadas, 65 personas resultaron muertas y 9.000, desplazadas.

“De todas las personas que llamé por teléfono, lo que más me sorprendió fue la respuesta, reacción y actitud descortés del subdirector de la Policía del estado de Taraba, quien estaba a cargo de las operaciones. En mis diecinueve años como Arzobispo católico de Jos, he mantenido una buena relación con todos los comisarios de Policía, comandantes del Ejército, directores de Servicio de Seguridad del Estado, comandantes de Defensa Civil y comandantes de la Operación Refugios Seguros destinados en el Estado de Plateau, hasta el punto de que no hace mucho tiempo, después de haber trabajado con éxito juntos para evitar lo que podría haber desencadenado una gran crisis y un derramamiento de sangre en Jos, los invité a mi sede, donde intercambiamos opiniones gracias a su encomiable cooperación con la Iglesia. Cada vez que había un nuevo oficial superior de seguridad en Jos, visitaban mi oficina o nos reuníamos en foros de diálogo, como el Centro de Diálogo, Reconciliación y Paz (DREP) que fundé en Jos en 2011”.

“En algunos casos resulta evidente que los agentes de seguridad tienen prejuicios acerca de lo que ocurre en un conflicto”, dijo. En cambio, el Arzobispo elogia la respuesta del vicepresidente del país, el profesor Yemi Osinbajo, quien lo escuchó y le prometió actuar. “Creo que mi petición al vicepresidente para que interviniera llevó al presidente Buhari a declarar el 20 de junio que las tierras de los kona y su pueblo debían ser protegidos. A través de su asistente especial superior de Medios de Comunicación y Publicidad, Garba Shehu, el presidente condenó los ataques contra el pueblo kona y advirtió que los ataques contra personas inocentes por venganza o por cualquier otro motivo no serían tolerados por el Gobierno. Por la gracia de Dios también se tomaron medidas por la paz”, dice. “Ahora se producen ataques de guerrilla cuando los agricultores que intentan cultivar sus tierras son asesinados”, continúa. “Tres personas fueron asesinadas la mañana de mi visita del 10 de julio”.

Además, 15 iglesias, dos escuelas de primaria y un centro de salud fueron destruidos.

Además, 15 iglesias, dos escuelas de primaria y un centro de salud fueron destruidos.

Según el Arzobispo, la gran pregunta es: Después del retorno de la paz, ¿qué pasará después? La gente está desplazada, no hay casas a las que regresar, no es posible ninguna actividad agrícola, etc. Sigue además el temor de que los ataques puedan volver a estallar. El Arzobispo recuerda que esta crisis entre los fulani y los kona parece ser una réplica del suceso de los años 1890 entre el pueblo Jukun Kona y los fulani de Jalingo. Como consecuencia de los actuales sucesos, dice, la hostilidad se ha intensificado, empeorando la relación entre estas dos tribus. Por lo tanto, urge tomar medidas para cerrar la brecha y curar las heridas históricas. Se debe buscar una justicia genuina y la reconciliación, y es necesario establecer un Comité de Verdad y Reconciliación para llegar a la raíz de este asunto, sugiere.

Nigeria está experimentando un boom demográfico. Según un informe de las Naciones Unidas, la población de la mayor economía nacional de África se ha duplicado en los últimos 30 años hasta alcanzar casi los 200 millones de habitantes, lo que convierte a Nigeria en el séptimo país del mundo en cuanto a población. «Una población que sufre mucho», dice sor Jacinta Nwaohiri durante la visita que realizó a la sede central de ACN Internacional, en Alemania. Esta religiosa dominica vive en la diócesis de Sokoto en Gusau, la capital del estado de Zamfara, situado al norte del país. A nivel nacional, Nigeria tiene aproximadamente el mismo número de cristianos que de musulmanes.  Sin embargo, la mayoría de los cristianos viven en el sur, por lo que en el norte el porcentaje de cristianos es inferior al cinco por ciento, según comenta sor Jacinta.

Nigeria: «El sufrimiento del pueblo continúa».

Nigeria: «El sufrimiento del pueblo continúa».

Estos encuentran especiales dificultades, pues «en el norte de Nigeria, los cristianos son sistemáticamente perseguidos y asesinados por el grupo terrorista Boko Haram, por oponerse a la exigencia de introducir la sharia en toda Nigeria y de rechazar las influencias de la educación occidental», según describe la situación sor Jacinta Nwaohiri. Sabe de lo que habla, porque ella misma lo ha vivido: una mañana, Boko Haram invadió su aldea, destrozaron todo a dispararos y luego prendieron fuego. El temor de la población cristiana es cada vez mayor, porque los nómadas, predominantemente musulmanes de la tribu Fulani, responsables de ataques brutales en todo el país, les amenazan periódicamente. «Vuelve a haber de nuevo muchos ataques, que producen una desgracia inmensa», lamenta.

En su convento de Gusau, que actualmente cuenta con 17 religiosas, Jacinta Nwaohiri se ocupa principalmente de la educación de la población y apoya a los campesinos pobres en su búsqueda de trabajo para luchar contra el hambre, lo que plantea grandes desafíos al país. «Ayudar a la gente para que se ayude a sí misma» es importante para ella en todas las áreas. También menciona como un problema importante el hecho de que las niñas del país contraigan tradicionalmente matrimonio con hombres mayores a una edad muy temprana, a menudo a los 12 años. «Tenemos que ocuparnos de su educación. Esta es la única clave para darles independencia y autodeterminación», dice sor Jacinta.

 La población de la mayor economía nacional de África se ha duplicado en los últimos 30 años.

La población de la mayor economía nacional de África se ha duplicado en los últimos 30 años.

La religiosa espera que el gobierno pueda controlar la violencia en el país para que las personas desplazadas puedan regresar a sus aldeas y casas. Está muy agradecida por el apoyo que presta Aid to the Church in Need, que ya ha hecho mucho bien en el país. En los últimos años, ACN ha financiado —entre otras cosas— la formación de once novicias dominicas y ha cofinanciado la construcción de un edificio para las religiosas.

«A pesar de los muchos problemas y sufrimientos del país, los nigerianos están llenos de vida», dice sor Jacinta. «La asistencia regular a la iglesia, nuestra fuerte fe y confianza en Dios nos dan fuerza y la voluntad para sobrevivir día a día».

Nigeria no acaba de encontrar la calma. Las noticias de la derrota del grupo terrorista «Boko Haram» se contradicen con el testimonio del sacerdote John Bakeni, responsable de coordinar la ayuda a los supervivientes de los ataques y a las personas desplazadas por la violencia en su diócesis de origen, Maiduguri, al norte de Nigeria La fundación pontificia internacional «Aid to the Church in Need» trabaja estrechamente con él desde hace años.

Al mismo tiempo que en el norte de Nigeria el peligro terrorista sigue omnipresente en el centro del país están aumentando los ataques contra agricultores cristianos por parte de nómadas predominantemente musulmanes de la tribu de los Fulani. Detrás de los conflictos por la tierra hay también un elemento antirreligioso, dice el Padre Bakeni.

Roman Kris ha entrevistado a John Bakeni, colaborador de ACN, sobre la situación actual en el país africano.

John Bakeni, responsable de coordinar la ayuda a los supervivientes de los ataques y a las personas desplazadas por la violencia en su diócesis de origen, Maiduguri, al norte de Nigeria.

John Bakeni, responsable de coordinar la ayuda a los supervivientes de los ataques y a las personas desplazadas por la violencia en su diócesis de origen, Maiduguri, al norte de Nigeria.

Roman Kris: Boko Haram está considerado como uno de los grupos terroristas islámicos más peligrosos del mundo. Recientemente ha habido noticias de un aumento de los ataques de los pastores Fulani contra los campesinos cristianos. ¿Cuál es la situación actual?
Lamentablemente, no ha cambiado mucho. Muchas aldeas siguen siendo atacadas. Incluso en este momento en que estoy hablando con usted hay personas que están siendo asesinadas y sus propiedades destruidas. Es muy preocupante el hecho de que los agricultores ya no puedan trabajar en el campo. Temen ser secuestrados o asesinados. Las condiciones de seguridad se están deteriorando a pasos agigantados.

¿A qué peligros y desafíos se ve expuesto personalmente?
La persecución de la minoría cristiana en el norte de Nigeria se prolonga desde hace ya mucho tiempo. Va desde la exclusión política, la negación de tierras para construir iglesias,  secuestros violentos, hasta  el matrimonio forzoso de niñas como un acto de violencia calculada. Los ataques contra los cristianos son cada vez más incontrolados y agresivos. Los continuos enfrentamientos de Boko Haram y los ataques de pastores Fulani, en su mayoría islámicos, han hecho que vivamos siempre con miedo.  Vivimos cada día que pasa sin incidentes como una bendición porque no sabemos lo que pasará al día siguiente. En esta parte del mundo es muy difícil ser cristiano, pero nuestra fe nos impulsa a testimoniar valientemente el Evangelio.

La persecución contra los cristianos está aumentando en numerosos lugares. ¿Cómo se enfrentan al terror el Estado y la sociedad civil en Nigeria? ¿Qué ayudas, medidas y estrategias existen o deberían existir?

El cristianismo está pasando por momentos difíciles en todo el mundo. Es triste que países que fueron pioneros en desarrollar los valores cristianos se estén alejando de la fe. Los ciudadanos, independientemente de que seamos cristianos o musulmanes, esperamos que el Estado nos proteja y nos dé seguridad. Sólo de esta manera las personas pueden llevar a cabo sus tareas sin miedo ni preocupación. En Nigeria, el Estado está ausente cuando se trata de la protección y seguridad de la vida y la propiedad de los cristianos.

Nigeria. «Los ataques a los cristianos son cada vez más agresivos».

Nigeria. «Los ataques a los cristianos son cada vez más agresivos».

¿Cómo ayuda la Iglesia en Nigeria a las personas que sufren el terrorismo y de dónde obtiene apoyo para ello?
En mi diócesis de Maiduguri hemos recibido mucha solidaridad por parte de otras diócesis de Nigeria. Pero el mayor apoyo lo obtenemos del extranjero, sobre todo de «Aid to the Church in Need» y otras organizaciones. Algunas diócesis de Estados Unidos también nos han ayudado a dar testimonio personal en las parroquias. Algunos países como Hungría nos han enviado también ayuda.

¿Cómo ve la relación entre el islamismo y el islam? ¿Qué pueden hacer la mayoría pacífica de los musulmanes?
El islamismo es una deformación del islam. El silencio de la mayoría islámica es inquietante. La gente debería oponerse al islamismo y denunciarlo.

Nigeria. "Las condiciones de seguridad se están deteriorando a pasos agigantados".

Nigeria. “Las condiciones de seguridad se están deteriorando a pasos agigantados”.

¿Qué podemos hacer desde Europa para ayudar a los cristianos que son perseguidos y que sufren necesidad en Nigeria?
Lo primero y más importante es rezar por nosotros. En segundo lugar, ayudarnos económicamente y proporcionar recursos para que los cristianos puedan mantener la fe aún en situaciones difíciles. En tercer lugar, los gobiernos europeos deberían influir sobre nuestro gobierno para que fortalezca las instituciones democráticas que trabajan por el Estado de Derecho, la libertad religiosa y la libertad de reunión para todos.

Nigeria es uno de los países prioritarios en el continente africano para «Aid to the Church in Need». La fundación ha financiado, entre otras cosas, la atención a familias de viudas y huérfanos que han perdido a sus familiares en atentados terroristas y está apoyando la reconstrucción de edificios y estructuras de la iglesia local destruidas por Boko Haram.

Catherine Ibrahim vive en un campo de desplazados gestionado por la Diócesis católica de Maiduguri, en el Estado de Borno. A continuación, esta viuda católica describe a Ayuda a la Iglesia Necesitada el asesinato de su marido a manos de Boko Haram, el secuestro de sus hijos y su propia cautividad.

La primera vez que Boko Haram llegó a nuestra aldea, tuvimos suerte. Justo cuando íbamos a cenar, escuchamos los disparos y corrimos hacia las montañas. Durante los dos días que permanecimos allí, fue nuestro miedo a morir lo que nos mantuvo con vida. Cuando regresamos, las casas y las iglesias habían sido pasto del fuego, lo cual condujo a un enfrentamiento entre cristianos y musulmanes que solo se detuvo con la intervención de los militares.

Poco menos de una semana más tarde, Boko Haram volvió a atacarnos, y esta vez llegaron a mi casa con intenciones asesinas. Un millón de pensamientos inundaron mi mente, pero ninguno eclipsó mi instinto protector hacia mis hijos, Daniel y Salomé. Pero se me adelantaron. Cuando llegué a donde se escondían mis hijos, vi cómo los rebeldes, triunfantes, los agarraban por los hombros mientras ellos forcejeaban indefensos. Tenían entonces cinco y siete años. Me fallaron las rodillas y los ojos se me llenaron de lágrimas; tenía miedo de lo que pudiera ocurrirles, especialmente, a mi hija.

 Campo de desplazados gestionado por la Diócesis católica de Maiduguri, en el Estado de Borno.

Campo de desplazados gestionado por la Diócesis católica de Maiduguri, en el Estado de Borno.

Entonces, uno de los rebeldes me arrastró salvajemente para hacerme presenciar la muerte de mi marido. Mataron a mi marido sin piedad y se aseguraron de que yo lo viera todo. No puedo olvidar el miedo en sus ojos. No quiero decir más. Odio recordarlo. Entretanto se llevaron a mis hijos. Mi instinto maternal se rebeló. Me habían quitado a mi marido; no iba a permitir que se llevaran también los frutos de nuestro amor. Sin ellos estaría muerta. Pero el viaje entonces era demasiado arriesgado, y terminé en Yola, la capital del estado, donde permanecí durante seis meses con horribles pesadillas de la lucha de mis hijos.

Alrededor de mayo de 2014, escuché que los militares habían reconquistado Gworza. Fui en su busca, pero no conseguí que un vehículo me llevara a Ngoshe, donde me dijeron que estaban. Así que hice el camino a pie, lo que me llevó un día entero. Por el camino vi enfrentamientos entre los soldados y Boko Haram, pero nada peor de lo que ya había visto. Yo simplemente los evitaba y tomaba los caminos ‘seguros’. Fui capturada cuando llegué a Ngoshe y acepté la captura de buen grado porque, en cierto modo, me hizo sentirme más cerca de mis hijos. Mi suegra fue la primera persona que vi. Mientras ella gritaba excitada, mis hijos aparecieron por detrás de ella. No creo que pueda describir la alegría que sentí. Sólo Dios conoce la profundidad de mi gratitud.

Nigeria: “La visión de su brutal asesinato me perseguirá para siempre”.

Nigeria: “La visión de su brutal asesinato me perseguirá para siempre”.

Esa fue la primera vez en mi vida que reconocí conscientemente la presencia de Dios. Pero ahora, mientras hablamos, me doy cuenta de que siempre ha estado ahí. Me alegré de que mi suegra no me preguntara por su hijo, porque no sé cómo le podría haber contado lo que pasó. Mis hijos, mientras estaban en cautiverio, fueron islamizados y renombrados. Daniel se convirtió en Musa y Salomé en Yagana.

Después de planificar la huida durante tres días, mi intento de escapar fracasó. Se llevaron a mis hijos y a mí me llevaron a un campo de detención. Durante dos semanas permanecí con las manos atadas detrás de mi cuello y los pies también atados. Me torturaron con todo tipo de objetos, y no pararon hasta hacerme sangre. Me dieron muchas palizas, pero mantuve mi fe. Mi compañera de celda murió, yo recé con gran temor en mi idioma nativo. El guardia hablaba ese idioma. Gracias a su intercesión al cabo de tres meses fui liberada de mi arresto y llevaba al campamento de nuevo.

Monseñor Oliver Dashe Doeme, obispo de Mendigori (Nigeria)

Monseñor Oliver Dashe Doeme, obispo de Mendigori (Nigeria)

Mi suegra me cuidó hasta que recuperé la salud. Han pasado cuatro años desde mi liberación, pero las manos todavía no me obedecen del todo. Desde que llegué aquí, la Iglesia me ha ayudado en mi tratamiento. Me llevaron a la catedral de San Patricio desde el Hospital de Maiduguri, y un administrador de la catedral me llevó al hospital privado, donde hice fisioterapia durante seis meses. Tres años más tarde, el 2 de marzo de 2017, me reuní con mis hijos en Maiduguri. Después de un combate con Boko Haram en Ngoshe, los soldados los habían rescatado. Ahora que vuelvo a estar con mis hijos y mi suegra, mi alegría no tiene límites. Pero la muerte de mi esposo -el tener que presenciarla- me perseguirá para siempre.

En 2017 Ayuda a la Iglesia Necesitada visitó la Diócesis de Maiduguri y se encontró con Catherine y muchas otras viudas y huérfanos víctimas de las atrocidades de Boko Haram. Durante 2017 la fundación apoyó la labor pastoral de la Iglesia nigeriana con la financiación de proyectos por más de 1,6 millones de dólares. Entre ellos, también con el apoyo a la atención de viudas y huérfanosy la reconstrucción de la catedral y el seminario de la diócesis de Maiduguri, destruido por ataques de Boko Haram.

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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.