La congregación de las Hijas de la Presentación de María en el Templo fue fundada en Italia en el siglo XIX con el fin de atender a niños y niñas jóvenes. En la actualidad, las Hermanas trabajan en Italia, India, Yibuti y Somalia, y dirigen escuelas, internados, orfanatos y centros de leprosos, además de ocuparse de ancianos.

India: Un pozo para un internado de religiosas.

India: Un pozo para un internado de religiosas.

En la India, por ejemplo, las religiosas dirigen un internado en Dhabhagudam, en la Diócesis de Eluru, donde viven y se educan entre 140 y 150 niños de aldeas remotas de la selva. Esta es la única posibilidad de que estos niños asistan a la escuela. La población de la región es muy pobre, en su mayoría trabajan como jornaleros y sobreviven de un día al otro. Casi nadie sabe leer y escribir, el abuso del alcohol está muy extendido y muchas familias acaban destruidas por él. A los niños les esperaría una vida en condiciones igualmente precarias sino fuera por las religiosas, que les ofrecen la oportunidad de acudir a la escuela. Y los frutos son visibles: el analfabetismo está disminuyendo, hay menos trabajo infantil y menos matrimonios infantiles. Entretanto, algunos de los antiguos alumnos incluso han estudiado. En general, aumenta la conciencia de que la educación es la clave para un futuro mejor.

Pero había un problema: las Hermanas sólo disponían de un pozo que creaba cada vez más problemas, por lo que el suministro de agua para el internado, las propias religiosas y la población circundante ya no estaba garantizado. Sobre todo las personas mayores de la vecindad dependen del agua potable del pozo de las religiosas. Nuestros benefactores contribuyeron con 7.700 euros a que las hermanas tuvieran un pozo nuevo. ¡Dios se lo pague!

El 6 de agosto de 2014, las unidades del EI arrasaron y conquistaron los asentamientos cristianos de la llanura de Nínive, al norte de Mosul. Unos 120,000 cristianos tuvieron que huir con lo puesto. Muchos de ellos encontraron refugio alrededor de la ciudad kurda de Erbil. Durante los siguientes tres años el arzobispo católico caldeo de Erbil, Mons. Bashar Matti Warda, fue uno de los pilares en su manutención y apoyo de la comunidad hasta que a principios de 2016, las fuerzas iraquíes y sus aliados pudieron recuperar los territorios, y decenas de miles de cristianos desplazados regresaron a las ruinas que quedaban de sus ciudades natales. Otros decidieron quedarse en Erbil o emigrar del país. La fundación ACN  junto con las iglesias locales apoya enormemente la reconstrucción. Cinco años después de la invasión de Nínive la fundación ACN, entrevista a Mons. Bashar Matti Warda, testigo de primera fila de todos estos sucesos históricos, sobre las consecuencias  para los cristianos en Iraq pero también para Oriente Medio y los países de Occidente.

 Por Maria Lozano.

Han sido cinco años de calvario. Mirando hacia atrás, ¿ha sacado alguna leccion de todo lo que han sufrido?

Cuando a un pueblo no le queda nada que perder, en cierto sentido es muy liberador, y desde esta posición clara y de valor renovado ahora puedo hablar en nombre de mi pueblo y decir la verdad. Pero me gustaría aclarar que somos un pueblo que ha soportado la persecución con paciencia y fe durante 1.400 años y que ahora afronta una lucha existencial, nuestra batalla definitiva en Irak. La causa más inmediata es el ataque del Estado Islámico (EI), que ocasionó el desplazamiento de más de 125.000 cristianos de tierras históricas y que nos dejó, en una sola noche, sin refugio, sin trabajo ni propiedades, sin iglesias ni conventos, sin la posibilidad de participar en ninguna de las cosas normales de la vida que otorgan dignidad; visitas familiares, celebración de bodas y nacimientos, compartir penas. Nuestros opresores confiscaron nuestro presente mientras intentaban borrar nuestra historia y destruir nuestro futuro. Esta fue una situación excepcional, pero no aislada, que pasa a formar parte del ciclo recurrente de violencia en Oriente Próximo desde hace más de 1.400 años.

Así que, de hecho, ¿la invasión del EI solo fue la punta del iceberg?

Con cada ciclo sucesivo, el número de cristianos ha ido disminuyendo hasta el día de hoy, en el que corremos peligro de extinción. Se mire como se mire, la extinción se acerca, ¿y qué dirán cuando ocurra? ¿Que nos extinguimos por un desastre natural o por una lenta emigración? ¿Que los ataques del EI fueron inesperados y nos cogieron por sorpresa? Eso es lo que dirán los medios de comunicación. O acaso brotará la verdad después de nuestra desaparición: que fuimos eliminados de forma persistente y constante en el transcurso de 1.400 años por un sistema de creencias que permite ciclos regulares y recurrentes de violencia contra nosotros, como el genocidio otomano de 1916-1922.

Mons. Bashar Matti Warda, arzobispo católico caldeo de Erbil.

Mons. Bashar Matti Warda, arzobispo católico caldeo de Erbil.

Pero durante esos 1.400 años de opresión de los cristianos, ¿hubo períodos de tolerancia musulmana como alternativa a la violencia y la persecución?

No se puede negar la existencia de tiempos de relativa tolerancia. Bajo Al Rashid se fundó en Bagdad la Casa de la Sabiduría, la gran biblioteca. Hubo un tiempo de relativa prosperidad cuando se valoraba la erudición cristiana y judía, y el florecimiento de la ciencia, las matemáticas y la medicina fue posible gracias a los eruditos cristianos nestorianos que tradujeron textos griegos, ya antiguos en el siglo IX. Nuestros antepasados cristianos compartieron con los árabes musulmanes una profunda tradición de pensamiento y filosofía, y mantuvieron con ellos un diálogo respetuoso desde el siglo VIII. La Edad de Oro árabe, como ha señalado el historiador Philip Jenkins, se construyó sobre la base de la erudición caldea y siríaca. Erudición cristiana. La imposición de la ley de la sharía supuso la decadencia de un gran aprendizaje y el fin de la Edad de Oro de la cultura árabe. Se había desarrollado un estilo de diálogo escolástico que sólo pudo darse porque una sucesión de califas toleró a las minorías. A medida que terminó la tolerancia, también lo hizo la cultura y la riqueza que se originaron gracias a ella.

Entonces, ¿la tolerancia es la clave para el desarrollo de los pueblos?

Exactamente. Pero estos momentos de tolerancia han sido una experiencia unidireccional: los gobernantes islámicos deciden, según su propio juicio y capricho, si los cristianos y demás no musulmanes deben ser tolerados y en qué medida. No es ni nunca ha sido una cuestión de igualdad. Fundamentalmente, a los ojos del Islam, los cristianos no son iguales. No debemos ser tratados como iguales; sólo debemos ser tolerados o no tolerados, dependiendo de la intensidad del espíritu yihadista prevalente. Sí, la raíz de todo esto son las enseñanzas de la Yihad, que es la justificación de los actos de violencia.

Los cristianos iraquíes están regresando de nuevo a sus pueblos. ¿Está la situación mejorando? ¿Cómo es la vida de los cristianos y demás minorías?

Todavía hay grupos extremistas, cada vez más numerosos, que afirman que matar a cristianos y yazidíes ayuda a difundir el Islam. Al adherirse estrictamente a las enseñanzas coránicas, prescriben la condición de dhimmi (ciudadanía de segunda clase) a las minorías, permitiendo la confiscación de propiedades y la aplicación de la yicia, el impuesto islámico. Pero eso no es todo. Si ustedes fueran cristianos en Irak o en cualquier otro lugar de Oriente Próximo, nunca aceptarían ni por un momento la sombra bajo la que vivimos, y bajo la que hemos vivido durante siglos. Según la Constitución de mi país, somos ciudadanos de menor rango, vivimos a merced de los que se autoproclaman superiores a nosotros. Nuestra humanidad no nos da derechos.

En los países occidentales ustedes son iguales ante la ley. Este principio básico de la vida europea y americana es el fundamento del orden civil cristiano, en el que todos somos hijos de un Dios amoroso, creados a Su imagen y semejanza, lo cual nos confiere dignidad a todos y nos insta al respeto mutuo. La seguridad civil nace de una visión del mundo que valora a cada ser humano no por su posición o función, sino simplemente por el hecho de ser humano. Esta visión ha sido el gran regalo de la tradición judeo-cristiana. Reconstruir la sociedad civil significa reconstruirla para todos. Cada uno ocupa un lugar y cada uno tiene la oportunidad de prosperar.

La verdad es que hay una crisis fundacional dentro del propio Islam, y si esta crisis no se admite, no se aborda y no se arregla, entonces no puede haber un porvenir para la sociedad civil en Oriente Próximo, y, de hecho, en ningún lugar donde el Islam se imponga sobre una nación.

La causa más inmediata es el ataque del Estado Islámico (EI), que ocasionó el desplazamiento de más de 125.000 cristianos de tierras históricas.

La causa más inmediata es el ataque del Estado Islámico (EI), que ocasionó el desplazamiento de más de 125.000 cristianos de tierras históricas.

Algunos dicen que la brutalidad y la violencia del EI también han cambiado al mundo islámico. ¿Qué opina usted?

Claramente, el EI ha conmocionado la conciencia del mundo, y también ha conmocionado la conciencia del mundo de mayoría islámica. La cuestión ahora es si el Islam dará o no continuidad a una trayectoria política en la que la sharía es la base del derecho civil y donde casi todos los aspectos de la vida quedan circunscritos a la religión, o si se desarrollará un movimiento más cívico y tolerante.

La derrota del EI no se ha visto acompañada de la derrota de la idea del restablecimiento del Califato. Esta idea ha vuelto a resurgir y ahora está firmemente implantada en mentes de todo el mundo musulmán.  Y con esta idea del Califato vienen todas las estructuras formales históricas de desigualdad y discriminación en relación con los no musulmanes. Y aquí no solo me refiero a Iraq. Vemos a líderes en otros países de Oriente Próximo que claramente están actuando de una manera coherente con el restablecimiento del Califato.

¿Cómo cree que reaccionará Occidente ante ello?

Esa es una pregunta crucial, y las minorías religiosas de Oriente Próximo querrían saber la respuesta. ¿Seguirán tolerando esta persecución organizada y sin fin contra nosotros? Cuando la próxima ola de violencia empiece a golpearnos, ¿alguien en sus universidades organizará manifestaciones y portará carteles que digan: “Todos somos cristianos”? Y sí, hablo de la “próxima ola de violencia” porque esta será simplemente el resultado natural de un sistema gobernante que predica la desigualdad y justifica la persecución. La ecuación no es complicada. A un grupo se le enseña que es superior y que tiene derecho a tratar a los demás como seres humanos inferiores sobre la base de su fe y sus prácticas religiosas. Esta enseñanza conduce inevitablemente a la violencia contra los “inferiores” que se niegan a cambiar de fe. Y ahí la tienen: la historia de los cristianos en Oriente Próximo durante los últimos 1.400 años.

Pero, ¿cuál sería la solución? ¿Cómo podemos construir un futuro mejor?

El cambio debe producirse como resultado de un trabajo consciente del propio mundo musulmán. Vemos pequeños comienzos de ello, quizás, en Egipto, en Jordania, en Asia, incluso en Arabia Saudí. Ciertamente, queda por ver si se trata de algo realmente sincero.

¿Tiene el Cristianismo en Oriente Próximo una misión profética?

El mío es un papel misionero: dar testimonio diario de las enseñanzas de Cristo, mostrar la verdad de Cristo y dar ejemplo vivo a nuestros vecinos musulmanes de un camino hacia un mundo de perdón, de humildad, de amor y de paz. Para que no haya confusión, no estoy hablando de conversión. Más bien estoy hablando de la verdad fundamental del perdón que los cristianos de Iraq podemos compartir, y que podemos compartir desde una posición de claridad moral históricamente única. Nosotros perdonamos a aquellos que nos asesinan, que nos torturan, que nos violan, que buscan destruir todo lo que tiene que ver con nosotros. Nosotros los perdonamos. En nombre de Cristo, los perdonamos. Y así les decimos a nuestros vecinos musulmanes: aprended esto de nosotros. Permitid que os ayudemos a sanar. Vuestras heridas son tan profundas como las nuestras. Nosotros lo sabemos. Rezamos por vuestra curación.  Curemos juntos a nuestro herido y torturado país.

El 6 de agosto de 2014, las unidades del EI arrasaron y conquistaron los asentamientos cristianos de la llanura de Nínive, al norte de Mosul.

El 6 de agosto de 2014, las unidades del EI arrasaron y conquistaron los asentamientos cristianos de la llanura de Nínive, al norte de Mosul.

¿Y qué hay de nuestra sociedad secular de Occidente? En su opinión, ¿cuál es nuestra función?

Os pedimos que consideréis nuestra situación con veracidad, tal como es en realidad, no según interpretaciones de un relativismo histórico que disminuye, o más bien insulta, la realidad de nuestro sufrimiento, privándonos así incluso de la dignidad de nuestra perseverancia en la fe . El fin último de la lucha es comprender la naturaleza de la batalla que libran. Para ello, os tendréis que preguntar: ¿Cuánto tiempo puede sobrevivir una sociedad moderada y decente sin la influencia de las instituciones cristianas? ¿Cuánto tiempo puede perdurar la tradición después de la muerte de la fe?  ¿Cómo se llenará el vacío?  Se ha pasado por alto el papel que las comunidades cristianas desempeñan o han desempeñado en las sociedades islámicas, así como que es una parte importante de la formación de la sociedad civil en la mayor parte del mundo. Y esto hay que destacarlo porque la situación en Iraq ha sido malinterpretada de manera lamentable por los mandatarios occidentales. No hay razón para creer que no malinterpretarán los mismos signos y presagios en sus propios países. ¿Creéis que estáis muy lejos del caos en Irak? Permitidme que os diga que solo estáis a seis horas de distancia.

Hablando de mandatarios ¿cuál debería ser el papel de los políticos?

Pedimos que unan esfuerzos para garantizar la igualdad de trato para todas las minorías en Iraq y en otros lugares. También rezamos para que los políticos tengan la humildad de reconocer que sus teorías han sido casi universalmente erróneas, basadas como estaban en valoraciones fundamentalmente equivocadas acerca del pueblo iraquí y su situación. A causa de estas políticas equivocadas, diseñadas desde la comodidad y seguridad de la lejanía, y abordadas en los medios de comunicación como asuntos de discusión intelectual partidista, cientos de miles de personas inocentes han muerto.  Un país entero ha sido destrozado y dejado a merced de los chacales. Todo este horror comenzó con la política, por lo que rogamos a aquellos de vosotros que continuáis teniendo acceso a la formulación de políticas para vuestro país, que recordéis a diario que vuestras valoraciones políticas y las de vuestros aliados tienen consecuencias de vida o muerte. Por favor, sed humildes y aseguraos de que realmente entendéis a la gente a la que estáis sentenciando. Entender lo que ha sucedido en Irak significa ser veraz acerca de la naturaleza y el propósito del orden civil cristiano. Significa ser sincero acerca de la naturaleza y el propósito de las leyes del Islam. Significa ser sincero acerca de lo que sucede cuando estos dos se juntan en un solo lugar. Entiendo que este es un tema incómodo para discutir desde la comodidad de un país pacífico, pero para los cristianos iraquíes este no es un asunto abstracto.

Quizá la más dolorosa pregunta: ¿Estamos ante el fin del Cristianismo en Iraq?

Podría ser. Reconozcámoslo. En los años precedentes a 2003 llegamos a ser hasta un millón y medio de creyentes: el seis por ciento de la población iraquí. Hoy en día, tal vez solo quedemos 250.000, tal vez menos, y los que quedamos debemos estar preparados para el martirio.

Al final, todo el mundo se enfrenta a un momento de verdad. ¿Se permitirá que un pueblo pacífico e inocente sea perseguido y eliminado por su fe? Y, por no querer decirles la verdad a los perseguidores, ¿será el mundo cómplice de nuestra eliminación? El mundo debería entender que en nuestro camino hacia la extinción no vamos a continuar en silencio. A partir de ahora diremos la verdad y viviremos la verdad, abrazando plenamente nuestro testimonio y misión cristianos, para que, si algún día desaparecemos, nadie pueda decir: ¿cómo pudo ocurrir esto? Los cristianos somos un pueblo de esperanza. Pero el hecho de afrontar el final también nos aporta claridad, y con ello, el valor de decir finalmente la verdad. La esperanza de permanecer en nuestra antigua patria depende ahora de nuestra capacidad y la de nuestros opresores – y del mundo entero – de admitir estas verdades. La violencia y la discriminación contra los inocentes deben cesar. Aquellos que las predican deben detenerse.  Los cristianos de Irak, que hemos afrontado 1.400 años de persecución, violencia y genocidio, estamos dispuestos a elevar la voz y a dar testimonio ante nuestros opresores y el mundo, independientemente de las consecuencias.

 

El Estado sudafricano sin acceso al mar de Zambia es uno de los países africanos más estables. Con casi un 90 por ciento de la población, los cristianos representan la mayoría de los aproximadamente 17 millones de habitantes. Sin embargo, sólo en torno a una quinta parte de la población es católica, mientras que la mayoría de los cristianos pertenecen a diferentes comunidades protestantes.

La Iglesia Católica se enfrenta allí a grandes desafíos: mientras que en el pasado la vida de Iglesia la sustentaban sobre todo misioneros extranjeros que recibían apoyo material de sus países de origen, hoy día son cada vez más los obispos y sacerdotes nativos los que asumen esta responsabilidad. En Zambia, las infraestructuras son deficientes en muchos lugares, las parroquias abarcan enormes territorios y los creyentes viven muy dispersos, por lo que se necesitan muchos más sacerdotes para atenderlos. Al mismo tiempo, las sectas impulsan una misión contundente y fascinan a muchas personas con mensajes de salvación simples que prometen éxito, riqueza y salud, mensajes con los que también captan a católicos. Sobre todo tienen éxito cuando, debido a la falta de recursos y a las grandes distancias, la atención pastoral no es lo suficientemente intensa como para que la gente se sienta realmente arraigada en la iglesia.

Zambia: Obras de renovación en el seminario mayor de San Agustín.

Zambia: Obras de renovación en el seminario mayor de San Agustín.

Por ello, la Iglesia en Zambia necesita sobre todo más sacerdotes, pero para poder formar a los sacerdotes, también tienen que darse las condiciones. En el seminario mayor de San Agustín en Kabwe, casi 90 jóvenes varones se preparan para la ordenación sacerdotal, pero el edificio que los alberga, que data de la década de los cincuenta, necesitaba desde hace años una urgente renovación. Las grietas en las paredes, los azulejos y partes del techo que se caían, la canalización en mal estado… todo esto hacía que la vida allí fuera difícil y, a veces, incluso peligrosa. Sobre todo las instalaciones sanitarias necesitaban urgentemente un saneamiento. Gracias a la ayuda de nuestros benefactores, que donaron 14.900 euros, fue posible renovar los baños y reemplazar las tuberías. Los futuros sacerdotes dan las gracias de todo corazón a todos los que han contribuido a ello.

Referencia: 159-02-19

Issanagri es uno de los pueblos de la parroquia de la Asunción de la Virgen de Chak 7 en la Diócesis de Faisalabad. En total, la parroquia cuenta con unos 6.000 creyentes, y en Issanagri viven unas 300 familias católicas, a saber, unos 1.500 católicos.

El pueblo se encuentra a 10 kilómetros de la sede parroquial, por lo que el camino a la iglesia parroquial es largo. En Issanagri ya había una capilla, pero es demasiado pequeña para los numerosos creyentes.

Pakistán: Ayuda para la puesta a punto de una iglesia en Issanagri.

Pakistán: Ayuda para la puesta a punto de una iglesia en Issanagri.

Por este motivo, los mismos fieles han comenzado a construir una iglesia más grande, y para ello han hecho grandes sacrificios. Han reunido dinero a pesar de que ellos mismos son pobres y han trabajado duro en las obras a pesar de que ya tienen que trabajar duro para que sus familias puedan salir adelante. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, sólo ha sido posible construir una parte de la iglesia. Por ello, la Santa Misa se celebra a la intemperie entre muros en parte levantados, y los creyentes carecen de protección frente al sol ardiente, la lluvia o el frío intenso del invierno paquistaní.

El párroco, P. Waseem Walter, ha pedido apoyo a ACN para poder de una vez finalizar las obras de la iglesia. En su carta nos escribe: “La construcción de la iglesia es urgente”, y nosotros le hemos prometido nuestra ayuda. Los creyentes se han alegrado mucho cuando han sabido que no los abandonaríamos. ¿Quién desea contribuir para que reunamos pronto los 11.000 euros necesarios?

Referencia: 328-01-19

La pequeña ciudad de Camela tiene alrededor de 30.000 habitantes y está ubicada en el noreste de Brasil y rodeada de plantaciones de caña de azúcar. La vida de la gente está marcada por una profunda pobreza y graves problemas sociales. La violencia y la drogadicción están muy extendidas, y las sectas avanzan. Actualmente hay 75 templos de sectas, mientras que la Iglesia Católica solo dispone de una iglesia parroquial, que es demasiado pequeña, y una capilla en el cementerio.

Además, la iglesia parroquial se encuentra aprisionada entre una tienda y un supermercado, por lo que resulta imposible ampliarla. La misa dominical se celebra en un campo de deportes porque la iglesia no ofrece suficiente espacio para los creyentes.

ACN quiere apoyar la construcción con 35.700 euros.

ACN quiere apoyar la construcción con 35.700 euros.

El párroco, P. Laion Fernando Gonçalves dos Santos Ferreira, y tres misioneros laicos se dedican en cuerpo y alma a los creyentes, y llevan a cabo una buena y fructífera labor pastoral.

Ahora, a la parroquia le han regalado un terreno en el que se erigirá una nueva iglesia parroquial, y ACN quiere apoyar la construcción con 35.700 euros. ¿Quién desea contribuir a esta causa?

Referencia: 212-01-19

El ARZOBISPO CALDEO de Erbil, en Kurdistán, Mons. Bashar Warda, ha sido el principal impulsor del asentamiento de dos nuevas e importantes instituciones cristianas en la región. En 2016 la Universidad Católica de Erbil abrió sus puertas, y a finales de este verano se inaugurará oficialmente el nuevo hospital católico de Erbil, el Maryamana, dedicado a la Virgen María. Durante más de tres años, la Archidiócesis de Erbil acogió a más de 120.000 cristianos que huyeron de la embestida del Estado Islámico en 2014 en la Llanura de Nínive, en el norte de Iraq. Mientras que unos 40.000 creyentes han regresado a sus hogares, muchos miles han hecho del Kurdistán su hogar permanente. La universidad -la única universidad católica en Iraq- y el hospital supondrán un impulso significativo para las comunidades cristianas restablecidas en la Llanura de Nínive, así como para la comunidad cristiana local del Kurdistán. El Arzobispo ha hablado con Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) sobre la importancia de ambos proyectos.

¿Cuál es su visión para el nuevo hospital católico?

El objetivo general del hospital es brindar una asistencia médica eficaz y asequible en una región devastada por la guerra que carece totalmente de recursos y equipos modernos. Esto es debido, en parte, a décadas de continuo conflicto, pero también a la inactividad del Gobierno. Es probable que en la próxima década haya aún más refugiados, desplazados internos y ancianos necesitados, y nosotros estaremos en condiciones de apoyar a los pacientes más necesitados y ofrecerles descuentos de hasta un sesenta por ciento.

El hospital también debe de ser importante, especialmente para los cristianos, por generar empleos en una región con alto desempleo.

La creación de empleo mostrará a los cristianos que estamos construyendo un futuro para ellos en Erbil. A los cristianos y a otras minorías a menudo se les niegan puestos de trabajo y se les pasa por alto en las promociones debido a un sistema político prejuiciado. Hay pocos políticos, si es que los hay, dispuestos a defender los derechos de los cristianos. Esto guarda una relación directa con las personas que abandonan el país. Junto con la universidad, el Maryamana es un proyecto crucial y esencial con el que pretendemos mantener a los cristianos en Erbil y en la Llanura de Nínive. Ambas instituciones demuestran que los cristianos importan y que son parte integrante de la sociedad iraquí.

Bashar Matti Warda, archieparca caldeo de Erbil.

Bashar Matti Warda, archieparca caldeo de Erbil.

¿Servirá el hospital sólo a los cristianos?

La misión del hospital se alinea con la de la Iglesia. Cualquier persona, independientemente de su religión o raza, podrá recibir tratamiento en el Hospital Maryamana, y se dará prioridad a aquellos cuyas necesidades médicas sean más urgentes. Es de sobra sabido que los musulmanes confían en los profesionales de la salud cristianos, y nuestra esperanza es que el Maryamana también sirva de apoyo a nuestros esfuerzos en aras de la reconciliación comunal al abordar las necesidades de atención médica de miembros de otras religiones.

¿Qué servicios médicos proporcionará el hospital?

El hospital tendrá 70 camas y siete quirófanos que queremos que estén en continuo funcionamiento. El hospital podrá atender a 300 pacientes externos al día y ofrecerá la mayoría de los servicios médicos. Además de la atención a mujeres embarazadas y bebés prematuros, habrá consultorios para una amplia gama de especialidades. El hospital contará con equipo de laboratorio actualizado y podrá realizar todo el espectro de pruebas diagnósticas (por ejemplo, resonancias magnéticas, tomografías computarizadas). Además, habrá dos unidades de emergencias, así como una farmacia. Dentro de unos tres años, esperamos que el Maryamana pueda convertirse en un hospital universitario. Además, se está planificando un centro oncológico para el hospital.

¿Cuál es la misión de la Universidad Católica de Erbil?

La Universidad Católica de Erbil fue fundada para garantizarles oportunidades educativas y profesionales a nuestros jóvenes, para animarlos a permanecer en Iraq y convertirse en los futuros líderes de la comunidad cristiana aquí y en otras partes del país. A la larga, cuando nuestros jóvenes consigan buenos trabajos en un país mayoritariamente musulmán, albergarán esperanzas y acudirán a la universidad como su medio para triunfar y prosperar en sus carreras en Kurdistán e Iraq. Esperamos que la universidad inspire a las minorías religiosas y les haga ver que aquí les espera un futuro viable y brillante. Estamos tratando de hacer posible que Erbil sea a largo plazo un hogar para la comunidad cristiana; la gente decide quedarse cuando hay trabajo y cuando hay una robusta infraestructura de servicios e instituciones. La universidad hará que la comunidad cristiana se sienta valiosa y perteneciente a este lugar.

¿Cuántos estudiantes tiene ahora la universidad y cuál es su objetivo?

Actualmente hay 108 estudiantes matriculados, entre ellos 10 musulmanes; se otorgan títulos académicos en Contabilidad, Inglés, Relaciones Internacionales, Tecnología de la Información e Informática. Nuestro objetivo hasta el año académico 2022-2023 es contar con 825 estudiantes matriculados -615 cristianos iraquíes, 125 musulmanes y 85 yazidíes- procedentes de Kurdistán, Mosul, la Llanura de Nínive, Duhok, Kirkuk, Bagdad y Basora. Para atraer a los estudiantes, nuestro objetivo es crear facultades adicionales para disciplinas académicas fundamentales como Economía, Ingeniería, Medicina y Educación.

Para nosotros, la universidad es un proyecto internacional de anclaje para mantener el Cristianismo en Irak. Estamos estableciendo relaciones con los Ministerios relevantes y trabajando a escala internacional con muchas universidades para establecer la marca de la Universidad Católica en Erbil. Los cristianos iraquíes y demás minorías se sienten atraídos por la universidad porque las clases se imparten en inglés y por su ubicación en Ankawa, el barrio cristiano de Erbil, que es un entorno que ofrece seguridad. El nuevo Hospital Maryamana también se encuentra en Ankawa.

En Kurdistán, Iraq, un nuevo hospital y una nueva universidad católicos infunden esperanza en una comunidad cristiana maltratada.

En Kurdistán, Iraq, un nuevo hospital y una nueva universidad católicos infunden esperanza en una comunidad cristiana maltratada.

¿Cuáles son sus principales preocupaciones en relación con las iniciativas del hospital y la universidad?

Los desafíos clave han sido conseguir que ambas instituciones se construyeran y que funcionaran. Con el hospital, la prioridad es pagar nuestras deudas, pero sabemos que el hospital será utilizado en su totalidad y que será rentable, pues la demanda está ahí: en Kurdistán hay más de un millón de desplazados y refugiados, y cientos de miles de ancianos; las clínicas de Erbil y Duhok atienden a más de mil pacientes cada mes; hasta dos mil pacientes con enfermedades crónicas dependen de nuestra clínica local de San José a la hora de obtener medicamentos muy caros.

La universidad, todavía joven, requiere más fondos, ya que la mayoría de nuestros estudiantes -muchos de ellos de Qaraqosh, en la Llanura de Nínive- están asistiendo con becas que les cubren todos los gastos. Necesitamos expandirnos académicamente, porque el número de facultades guarda relación con el número de solicitantes. Es difícil reclutar a hablantes nativos de inglés como profesores porque los consulados dicen que el Kurdistán no es seguro. Sólo podemos atraer a la gente a través de información facilitada de boca en boca y de los testimonios de los visitantes, pero creo que lo lograremos. Actualmente, 14 de nuestros jóvenes están cursando estudios de maestría en Estados Unidos, Reino Unido, Italia y Australia. A su regreso a casa desempeñarán un papel clave tanto en la universidad como en el hospital. Doy las gracias a todos nuestros bienhechores de todo corazón y con mis oraciones, porque están realizando una magnífica labor para todos los que estamos aquí. Que Dios los bendiga a todos.

Durante los últimos dos años, ACN ha venido apoyando a la Universidad Católica de Erbil y al Hospital Maryamana con fondos para becas y para la compra de equipos médicos de última generación. Desde 2014 hasta 2017, ACN financió en la Archidiócesis caldea de Erbil proyectos por un total de más de 40 millones de dólares para el suministro de comida, atención médica, vivienda y educación para los desplazados que huyeron de la Llanura de Nínive después de que el Estado Islámico se apoderara de la región.

CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
logoacnwhy2

QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.