“Los niños deben regresar a la escuela en septiembre o Bajdida muere”

‘Ayuda a la Iglesia Necesitada’ y la Comisión para la Reconstrucción de Nínive (CRN) están luchando a contrarreloj para hacer regresar a sus casas al mayor número posible de familias siro-católicas antes del comienzo del nuevo año escolar. Entretanto, 600 familias han retornado a Bajdida, una ciudad de la llanura de Nínive. El P. Georges Jahola, responsable del equipo siro-católico de la CRN, dice: “En diez años, la ciudad volverá a recuperar a la población de antes de la invasión del EI”.

La ciudad de Bajdida (en turco Qaraqosh), ubicada en la llanura de Nínive, lucha contra el tiempo y por la vida, porque en septiembre se reabren las escuelas. A las familias siro-católicas que hace tres años abandonaron la ciudad para huir de los ataques del así llamado Estado Islámico (EI) y que han vivido los últimos tres años en Kurdistán como desplazados, les gustaría regresar a sus casas antes del inicio del año escolar de sus hijos.

“Las escuelas de Bajdida han sido renovadas o reconstruidas por organizaciones internacionales como la ONU”, explica el P. Georges Jahola, responsable del equipo siro-católico de la Comisión para la Reconstrucción de Nínive (CRN), que es la encargada de la reconstrucción de la ciudad. “Por desgracia, las casas de las familias cristianas que quieren regresar todavía no han sido reparadas”, prosigue el sacerdote siro-católico. “En Bajdida vivían antes de la llegada del EI unas 5.000 familias siro-católicas. De estas, en torno al 60% tiene hijos en edad escolar. Si en septiembre sus casas no están listas, estas familias podrían tomar la decisión de irse a otro lugar, y esta vez para siempre. Si en cambio logramos terminar, estoy seguro de que en diez años, restando a las familias que no volverán nunca más, Bajdida se repoblará y de nuevo habrá allí tantos cristianos como antes del EI”.

En esta ciudad, los dos años y medio de ocupación por parte de miles de milicianos del EI –que, según sugiere el P. Jahola, “probablemente tenían justo ahí su base operativa”– han dejado en “herencia” 6.327 edificios destruidos parcial o totalmente. Los terroristas incendiaron 2.269 viviendas y dañaron parcialmente 3.950 casas; además hay 108 sobre las que cayeron bombas.

Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y otras organizaciones están reconstruyendo las primeras casas, empezando por las menos dañadas. ACN ya ha reconstruido 47 en el sector E de la ciudad. “Las familias perciben esto como una señal de esperanza y empiezan a regresar”, comenta el P. Jahola, quien añade: “A Bajdida ya han retornado 600 familias. Luego tenemos a unos 120 trabajadores que se han asentado en la ciudad para trabajar, mientras que sus familias esperan todavía en Erbil el momento de unirse a ellos. Sobre todo los niños están contentísimos de poder regresar a casa”.

Para que Bajdida recupere la vida, se están poniendo de nuevo en funcionamiento el suministro de agua y la red eléctrica. “La electricidad está volviendo lentamente. El Gobierno de Bagdad ha reparado los viejos generadores y ha adquirido 15 nuevos que, sin embargo, son demasiado pocos: lo cierto es que se necesitarían al menos otros 150. Los terroristas del Estado Islámico han dañado la red de suministro de agua de la ciudad, por lo que el agua no llega a algunos barrios. La ciudad necesitaría una excavadora de la que, por desgracia, carecemos”.

El palpitante corazón de la reconstrucción de Bajdida está radicado en la oficina del equipo siro-católico, encabezado por el P. Georges Jahola. “Cada día recibimos llamadas de familias cristianas que desean regresar a sus casas. Nuestros ingenieros verifican el estado de la estructura de sus viviendas y registran los daños. Luego regresan a la oficina, donde anotamos los datos recogidos por los peritos. Cada vez más familias nos piden que les hagamos una estimación de la reparación de su casa, y a causa de las numerosas peticiones de los últimos días, incluso hemos tenido que contratar a dos ingenieros más”.

Pese a todas las dificultades, otras familias siro-católicas están retornando poco a poco a Bartala, la ciudad de la llanura de Nínive de mayoría siro-ortodoxa. De las 650 familias que vivían en Bartala antes de la invasión del EI, ya han regresado 24. En esta ciudad, ocupada del 6 de agosto de 2014 al 20 de octubre de 2016, el EI incendió 69 viviendas de familias siro-católicas, dañó 274 y destruyó totalmente 19. El P. Benham Benoka, miembro de la Comisión para la Reconstrucción de Nínive, se encarga de reconstruir las viviendas de las familias siro-católicas de Bartala. Al igual que en Bajdida, un equipo de ingenieros visita las casas y elabora informes periciales de los daños y costes. “Aquí estamos en la casa de Dhiya Behnam Nuna, construida sobre las ruinas de la Bartala vieja”, aclara el P. Benoka. “Los terroristas del Estado Islámico perforaron los muros de las casas para moverse entre ellas sin ser avistados por los helicópteros estadounidenses”, explica el P. Benoka mientras pasamos de una casa a la otra a través de las aperturas en los muros.

Sobre el pavimento se extienden los restos de la devastación: imágenes santas, ropa, colchones y pedazos de mobiliario. Parece imposible volver a vivir aquí. No obstante, un ingeniero ya está tomando medidas a puertas y ventanas: muy pronto, el Sr. Dhiya Behnam Nuna tendrá en su casa ventanas nuevas.

Los desafíos que enfrentan los cristianos en las llanuras de Nínive son enormes: Actualmente hay registradas 14.000 familias que han huido de Mosul y de las planicies de Nínive viviendo en Erbil (aproximadamente 90.000 personas), cerca de 13.000 casas están por reconstruir. Así mismo viven la inquietud por la seguridad en los pueblos cristianos debido a las maniobras políticas iraquíes y kurdas, afrontan problemas de infraestructura (agua, electricidad, carreteras, escuelas y clínicas) y lo más importante hay que superar el período de transición entre el final de los alquileres mensuales y los paquetes de alimentos en Erbil y el traslado de estas familias a los pueblos restaurados.

Según las últimas encuestas del Comité de Reconstrucción de Nínive, actualizadas el 14 de julio de 2017, 1228 familias ya han regresado a la llanura de Nínive  y se están renovando 423 propiedades, de las cuales 157 están siendo restauradas mediante contribuciones financieras de ACN.

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