La fundación pontificia ACN trabaja en 32 nuevos proyectos por 1,8 millones de euros para apoyar la reconstrucción material y espiritual de los cristianos sirios.

La fundación pontifica Aid to the Church in Need (ACN) lanza  un programa para la restauración de Alepo, una de las poblaciones que más ha sufrido las consecuencias de la guerra.  Entre los siete proyectos de reconstrucción de la ciudad se encuentran tres catedrales: la armenia católica, la maronita y la siro-católica. Estos templos, además de representar la riqueza de ritos en Alepo, son un símbolo de las raíces históricas cristianas de la ciudad.

 

Catedral católica de Armenia en el distrito de Al-Telal de Alepo.

 

“Las iglesias son como los faros en el océano, dan seguridad y esperanza y es uno de los primeros pasos para el retorno de los cristianos desplazados, como bien sabe ACN, que tanto se ha involucrado en la reconstrucción de los pueblos arrasados por el ISIS en Irak”,” recalca el padre Andrzej Halemba, responsable de proyectos para Siria de la fundación. ACN apoyó el año pasado la reconstrucción de la catedral greco melquita de Homs.

Además de dos salas parroquiales y un centro bíblico, también se ha prometido ayuda para llevar a cabo los trabajos de renovación en un centro para niños autistas, que atienden las religiosas misioneras franciscanas desde hace 21 años y que debido a la falta de calefacción durante la guerra sufre gravísimos problemas de humedad, poniendo en riesgo la salud de los 15 niños que cuidan diariamente.

 

Repair of the "La Source" Center for autistic children, Franciscan Missionary Sisters of Mary in Aleppo

Reparación del Centro “La Source” para niños autistas, Franciscanas Misioneras Hermanas de María en Alepo

 

Todo esto sin dejar de lado los programas de ayuda a los cientos de familias desplazadas que ACN lleva realizando desde los comienzos de los conflictos en 2011, en Alepo y en otras ciudades como Homs o Lataquia. “Aunque queremos que esas familias regresen a sus hogares y puedan empezar una nueva vida, todavía queda bastante por hacer para que eso sea posible. Entre tanto no podemos cortar nuestra ayuda porque las iglesias locales no pueden sobrellevar ese peso. Según cifras de ACNUR, 13,1 millones de personas requieren asistencia humanitaria en Siria. Los que más sufren son los más pobres”, explica Halemba. Por este motivo la fundación investirá dos tercios de los 1,8 millones de euros en nuevas ayudas de emergencia. Los programas de ayuda comprenden entre otros, el pago de los alquileres de 340 familias en Homs, asistencia médica a otras 700 en Alepo así como un apoyo mensual para la alimentación y sanidad durante los próximos seis meses a 1.725 familias con falta de medios en Lataquia.

Con estos 32 proyectos recientemente aprobados, el número total de proyectos que la fundación internacional ACN está llevando a cabo en Siria durante 2018 llega a 121. La ayuda dada en este año ascenderá a casi siete millones de euros.

“¡El sufrimiento no ha acabado todavía! Nos encontramos con retos inmensos para poder paliar las heridas enormes de los últimos ochos años, pero no podemos olvidar que el futuro de estas personas está en nuestras manos y tenemos una responsabilidad”, recuerda el padre Halemba.

El mes de septiembre del 2017 será difícil de olvidar para el pueblo mexicano. Dos terremotos separados sólo por 12 días, el 07 y el 19 de Septiembre dejaron miles de familias destrozadas, 471 víctimas mortales y más de 12 millones de afectados. La mayoría en la Ciudad de México pero también en otros Estados como Cuernavaca, Oaxaca o Puebla. Aún quedan en nuestra memoria las imágenes de edificios cayendo como si fueran casas de papel, carreteras y puentes destrozados y también, la solidaridad de este país sacando todas sus fuerzas para buscar incesablemente supervivientes entre los escombros.

Un país de nuevo pisoteado por una catástrofe natural. “Los procesos de ayuda para la reconstrucción de México han sido confusos y las personas afectadas siguen manifestando su descontento, ya que los trámites administrativos para ser beneficiados con apoyos para rehabilitar sus viviendas, han sido lentos y poco claros” según detalla Julieta Appendini, directora de Aid to the Church in Need (ACN) en México.

 

Repair of the mother house, the juniorado and the chapel after the earthquake of September 2017, Discípulas de Jesús Buen Pastor

Reparación de la casa madre, el juniorado y la capilla después del terremoto de septiembre de 2017, Discípulas de Jesús Buen Pastor

Por su parte, la Conferencia del Episcopado Mexicano identificó 1.850 templos católicos dañados en 26 diócesis. De ellos, 1.603 son propiedad del gobierno, lo que implica que son ellos los responsables para reconstruir, e incluso imposible que las autoridades eclesiales intervengan. Según la ley mexicana las iglesias son posesión de la nación dependiendo el año en que fueron construidas. Se trata de 17 catedrales, cuatro basílicas, 44 santuarios, 76 conventos, 226 capillas, 31 oficinas o casas parroquiales, once seminarios, 1411 parroquias y 30 inmuebles en proceso de identificaciones. Se calcula que su reconstrucción tardará entre tres y seis años.

 

Church destroyed after earthquake in Mexico

Iglesia destruida después del terremoto en México

Parte de las iglesias y templos que no son propiedad del Estado, están siendo reconstruidas por la Conferencia Episcopal Mexicana, con la ayuda de fundaciones como Aid to the Church in Need, quien después de las primeras ayudas de emergencia dirigidas a 23 poblaciones de los municipios de San Mateo del Mar y Unión Hidalgo en Oaxaca, donde hubo comunidades de hasta 10 mil personas que tuvieron que  refugiarse en territorios aledaños, puesto que sus viviendas estaban totalmente destruidas,  sigue colaborando actualmente con proyectos de reconstrucción de templos. Ya están en curso la reparación del convento de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento de Cuernavaca, que tuvo que ser en gran parte demolido después del terremoto; de la iglesia de la comunidad de las Bienaventuranzas en Puebla o de la casa madre y la antigua capilla de las Discípulas de Jesús Buen Pastor.

 

the convent of the sisters Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento

El convento de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento de Cuernavaca

“Estuve presente en Jojutla, uno de los lugares más devastados del país” recuerda Julieta Appendini. “Escuché la historia de Mario, un niño que quedó mudo unos días después del sismo, después de vivir en su escuela la tragedia. La mamá lo llevó a la Iglesia que quedó de pie para dar gracias a Dios que estaban vivos. Y al ver a Jesús lo primero que dijo Mario fue ‘ese señor es quien nos salvó. Él detuvo el edificio, nos dijo que saliéramos y se esperó hasta que todos estuvimos afuera y después el edificio cayó’. Pienso que en los momentos de mayor tragedia, es Dios quien siempre nos acompaña y da fuerza para seguir adelante. Por eso es muy importante para ellos reconstruir sus templos”, recalca la directora de ACN México.

En total la fundación pontificia ha cooperado en cinco proyectos en cinco diócesis diferentes, por un total de 150.000 €. Está estudiando en estos momentos un proyecto de reconstrucción en la diócesis de Cuernavaca, cerca del epicentro del segundo terremoto (19 de septiembre 2017).

Hace unos 110 años llegaron los primeros misioneros a Ghana. Por entonces no parecía que su obra tuviera muchos visos de ser fructífera, pues la mayoría de ellos murieron a las pocas semanas por enfermedades y desnutrición. Además, la población no quería aceptar la fe cristiana. Pero entonces ocurrió algo que puede considerarse un milagro. En aquella época, Ghana atravesaba una gran sequía: las personas y los animales se morían de sed, y la vegetación se marchitaba. Los curanderos hacían de todo para atraer la lluvia con sus artes de magia, pero ni una gota caía del cielo. En su desesperación, la gente se dirigió a un misionero. Este rezó y media hora más tarde cayó una lluvia torrencial. Como consecuencia, muchos se bautizaron.

También hoy viven aún misioneros en este país del África Occidental. El Padre Franciscano italiano Martino Corazzin trabaja ahí desde 1991. Desde entonces ha erigido innumerables iglesias y escuelas, y ha hecho posibles muchos proyectos sociales y pastorales.

Desde 2014, el P. Martino es el párroco de la parroquia de San Francisco de la Diócesis de Cape Coast en Elmina, en el sur del país. A su parroquia pertenecen ocho comunidades, y una de ellas es la de Santa Ana de la localidad de Nkontrodo, que cuenta con unos doscientos creyentes que acuden con regularidad a la Santa Misa y que participan activamente en la vida de Iglesia. Por desgracia, esta localidad carece de iglesia, por lo que la Santa Misa y demás actos deben celebrarse en el comedor de la escuela. Pero este no es un lugar digno para la Santa Misa y, además, los creyentes tienen que acordar cada fecha con la escuela, y una y otra vez hay choques de intereses.

En Nkontrodo hay, además, ocho sectas e Iglesias Pentecostales, y cada una dispone de una iglesia sólidamente construida. Por esta razón, se corre el peligro de que los creyentes católicos se pasen a las sectas por la frustración que les causa su situación. El P. Martino nos dice: “Prevenir es mejor que curar. ¡Debemos hacer algo para salvar a esta comunidad antes de que sea demasiado tarde!”. Por esta razón, nos pide urgentemente ayuda, pues su rebaño es demasiado pobre como para contribuir en gran medida a la obra. Son personas que sobreviven de un día al otro, que cultivan sus pequeños huertos y que crían algunas gallinas para comer y para venderlas en el mercado. Hay poco dinero y los jóvenes están en el paro, por lo que, sin nuestra ayuda, una iglesia propia seguiría siendo tan solo un sueño.

Al P. Martino le preguntan sus creyentes casi a diario: “¿Qué hay de nuestra iglesia?”. Y él les responde: “Rezad día y noche con fe y confianza, y el Señor escuchará vuestras oraciones y conmoverá el corazón de posibles benefactores”.

Para que los creyentes de Nkontrodo no se desilusionen, vamos a ayudarlos con 30.000 euros.

El 5 de mayo de 2018 tuvo lugar una gran fiesta para los creyentes de West-Vipparu, pues por fin pudieron inaugurar su hermosa capilla, una capilla que llevaban esperando desde hacía 16 años. Hasta entonces solo disponían de una capilla minúscula construida con amianto y que amenazaba ruina, y que, además, no ofrecía espacio suficiente para el creciente número de fieles. Así, los creyentes soñaban desde hacía tiempo con erigir una nueva capilla. Sin embargo, y a pesar de realizar grandes sacrificios, no lograban reunir los recursos necesarios.

Pero entonces su gran sueño se hizo realidad, porque su párroco decidió dirigirse a nosotros, y nuestros bienhechores no dejaron en la estacada a sus creyentes: 10.000 euros donaron para la construcción de la capilla. Las obras las han realizado los creyentes mismos bajo la supervisión de un especialista, y gracias a la ayuda de nuestros bienhechores, fue posible conseguir el material de obra necesario.

 

Success Story: Consecration of the village chapel in West Vipparu, India

Historia de éxito: Inauguración de una capilla en el pueblo de West-Vipparu, India

 

West-Vipparu es uno de los pueblos pertenecientes a la parroquia de Tadepalligudem. En once pueblos casi todos los habitantes están bautizados, y en otros hay muchos catecúmenos. Por ello, el sacerdote tiene que visitar a la gente de muchos pueblos.

Pero también fuera de las Misas y la catequesis, la capilla es el corazón de la comunidad. El párroco nos escribe: “Los creyentes están totalmente convencidos de que Dios vive en ella. Por eso también acuden a la capilla para presentarle sus cuitas a Jesús cuando el sacerdote no puede acudir”.

La capilla está consagrada al Niño Jesús de Praga, que es muy venerado por los creyentes de la India. Allí hay varios grandes santuarios dedicados a él que, de hecho, son los santuarios más grandes del mundo dedicados al Niño Jesús de Praga, al que se siguen consagrando también cada vez más capillas e iglesias hasta en los lugares más remotos.

“El día de la inauguración fue inolvidable“, nos escribe el párroco, P. Dharma Raju Matta. El Obispo, Mons. Jaya Rao Polimera, acudió expresamente de Eluru para consagrar la capilla, y después de la celebración se tomó mucho tiempo para escuchar a los creyentes y estar cerca de ellos.

“Queremos expresar nuestra gratitud más sincera y cordial por la maravillosa contribución que ustedes han hecho a nuestra misión”, nos escribe también el párroco. Los creyentes rezan periódicamente el Rosario por todos los que los han ayudado.

Sheraton-Heliópolis es un suburbio de El Cairo que hace pocas décadas ni siquiera existía. Su nombre se debe al hecho de que allí solo estaba, en las cercanías del aeropuerto, el Hotel Sheraton. En cambio, en la actualidad, es un barrio con 400.000 habitantes.

Allí la Iglesia Católica ha abierto un centro pastoral llamado Diakonia Development Center para satisfacer las variadas necesidades pastorales y sociales de la parroquia. Y allí es también donde se reúnen los niños del grupo del Buen Samaritano.

 

A library for young people in the Diakonia Development Center in Egypt

Una biblioteca para la enseñanza de la Biblia a niños y jóvenes en Egipto

 

Para estos 150 niños y jóvenes se quiere ahora crear una biblioteca en la que, sobre todo, puedan conocer mejor la Sagrada Escritura. Y es que precisamente por ser una minoría es importante que los cristianos conozcan bien la Biblia, pues a menudo les plantean preguntas a las que deben dar una respuesta convincente. En ocasiones, dichas preguntas son provocativas o manipuladoras, y por ello es tan importante que los niños cristianos amplíen y profundicen sus conocimientos de la Sagrada Escritura y que comprendan bien aquellos pasajes de la Biblia que los no cristianos podrían utilizar, en un sentido equivocado, en contra de la fe cristiana.

Al mismo tiempo, los niños deben comprender también, para su propia vida personal, cómo Dios los guía y cómo obra Su Providencia. Es preciso que conozcan mejor a Jesucristo y que crean de corazón en su amor. San Jerónimo dijo: “No conocer la Escritura es no conocer a Cristo”.

PASTORA MIRA GARCÍA se ha convertido en una de las creyentes más conocidas de Colombia, gracias a su ejemplo de amor cristiano y perdón frente al odio y la violencia en una nación que todavía está lidiando con las secuelas de décadas de violencia implacable. En los últimos 60 años el país sufrió por las luchas armadas entre guerrillas marxistas, tropas gubernamentales y milicias de extrema derecha. En 2016 se llegó a un controvertido acuerdo de paz con el grupo guerrillero más importante, pero se calculan que hasta entonces aproximadamente 900.000 personas fueron asesinadas y siete millones de colombianos desplazados por el conflicto. La violencia y enemistad todavía  persisten en muchos corazones. En septiembre de 2017, cuando el Papa Francisco visitó el país, Pastora fue elegida para dar testimonio de su compromiso con el mandamiento de Cristo «ámense los unos a los otros».

 

Pastora Mira García, Colombia

Ella relata su historia para la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, organización que desde sus inicios promueve la reconciliación y el perdón como carisma:

«El 4 de abril de 1960, mi padre, Francisco Mira, fue asesinado por rivales políticos. Yo tenía 4 años cuando sus 9 hijos fuimos obligados a presenciar su asesinato. Empujando a mi madre a un lado, le dispararon y luego lo decapitaron frente a nosotros.

»En 1999, mi madre sufrió un ataque cardíaco y murió cuando militantes de una de las facciones del conflicto derribaron la puerta de entrada de los vecinos.

 

Pope Francis visit to Colombia in September 2017

Papa Francisco en su  visita a Colombia en septiembre de 2017

 

»En 2001, mi hija Paola iba con mi nieta de 5 años a trabajar a una escuela rural cuando fueron capturadas por un grupo armado; dos días después, devolvieron a la pequeña. La familia entró en una noche oscura, preguntándose qué había sido de mi hija Paola. Logramos recuperar su cuerpo a los siete años, después de caminar por los campos y subir y bajar montañas. Insistí incluso en que trajeran equipos de desminado para poder realizar nuestra búsqueda de manera segura.

»Mi hermano menor también fue secuestrado en una carretera y ni él ni la gente que viajaba con él han vuelto a aparecer.

»El 4 de mayo de 2005, un grupo armado ilegal se llevó a mi hijo de 18 años secuestrado durante 15 días. Luego lo asesinaron y lo dejaron tendido en el camino. En ese momento, dije: “Señor, te lo devuelvo”. Aunque no todos pueden hacer estudios superiores, todos asistimos a la “Universidad de la Vida”.

 

On May 4, 2005, an illegal armed group took my 18-year-old son into captivity for 15 days.

“El 4 de mayo de 2005, un grupo armado ilegal se llevó a mi hijo de 18 años secuestrado durante 15 días”

 

»Antes de la muerte de mi madre, fui a trabajar a un pueblo donde escuché el nombre del asesino de mi padre. Le pregunté a mi madre si él era el hombre que mató a papá, y ella respondió: “Sí, hija mía, pero no tenemos derecho a hacerle daño”. Me tomó un tiempo investigar y cuando por fin llegué a esa casa, que estaba muy lejos, no encontré a un hombre, sino a una piltrafa, a un ser humano destrozado.

»Hubiera sido muy fácil, dadas las circunstancias en las que vivía él, darle un poco de pan envenenado o usar otro mecanismo para terminar con su vida, pero gracias a Dios había recibido ese mensaje de mi madre. Me senté a llorar en el camino de regreso y tomé la decisión de visitarlo con frecuencia, junto con algunas personas que visitaban a los enfermos; para ayudarlo a sanar, para llevarle comida y ropa. Lo hicimos durante mucho tiempo.

»Había aprendido una lección muy importante; cuando la madre del asesino de mi padre le preguntó a este un día: “¿Sabes quién es esa persona que te ha estado cuidando? Ella es uno de los muchos huérfanos que hiciste. Ella es la hija de Pacho Mira”. Nunca me pudo mirar a los ojos de nuevo. Entendí que la culpa es peor que el dolor.

»El 19 de mayo de 2005 ante la sepultura de mi hijo en un mausoleo, sentí la necesidad de mirar la bóveda, y vi una escultura que representaba la «Piedad» de Miguel Ángel. Le dije a la Virgen: “Madrecita, perdóname por llorar por mi hijo, cuando debería mantener la calma porque tuve la bendición de ser madre”.

»Tres días después, de camino a casa, vi a un joven que pertenecía a uno de los grupos armados ilegales. Estaba herido y lloraba de dolor. Lo llevamos a casa. Él estaba hambriento, le di algo de comida y café, un par de pantalones cortos y una camisa que había pertenecido a mi hijo. Vino una amiga que era enfermera y le lavamos la herida.

»El muchacho se acostó en la cama de mi hijo y, al ver sus fotografías en la pared, preguntó: “¿Por qué hay fotos de ese tipo que matamos hace unos días?”. Todas quedamos impactadas, mis hijas y yo, y el joven comenzó a llorar y hablar. Le supliqué a mi querido Dios que no sintiera con el corazón de una madre, ni que escuchara al niño con los oídos de una madre, que Él me ayudara.

»Al final, le dije: “Esta es tu cama y esta es tu habitación”. El lloraba y hablaba; como si le diéramos una paliza. Le pasé el teléfono y le dije: “Hay una mamá preocupada por ti en algún lado, por favor llámala”.

»Fui a hablar con mis hijas, que me dijeron: “¡Mamá, es un asesino, no puede salir vivo de aquí!”. Yo les respondí: “Díganme lo que quieren que haga, lo único que les pido a cambio es que, cuando termine siendo una asesina, como él, me aseguren que a cambio mi hijo estará sentado aquí con nosotras de vuelta”. Entendieron que no debía ser ojo por ojo, diente por diente.

»Regresé a donde estaba el joven y le dije: “Mira, no puedes quedarte más aquí, ve a un hospital”. Se fue y ese mismo año en agosto regresó, desmovilizado y desarmado. Cuando venía a verme, solía saludarme diciendo: “mamá”. Ese diciembre murió en un incidente relacionado con las drogas.

»Su madre vino a recoger el cuerpo y tuve la oportunidad de ayudarla a llevar el cadáver a su municipio. Hay un principio fundamental: “Ámense los unos a los otros”. Señor, a quien me ha herido, perdónalo; cúrame de modo que, a través de tu perdón, pueda mirarlo a los ojos como un ser humano con derecho a cometer errores, y saber que en sus errores fue él quien cayó».

Hoy en día, Pastora está dedicada a CARE, que significa «Centro de Acercamiento para la Reconciliación». Lo fundó hace 13 años para descubrir diferentes formas de promover la reconciliación entre las víctimas y los asesinos. Pastora está convencida de que la mejor forma de lograr la reintegración social es que todos los colombianos sepan y conozcan lo que sucedió; fundamento de una sanación emocional y espiritual genuina.

ACN apoya proyectos de reconciliación en diversas partes del mundo, en Colombia acaba de aprobar un proyecto para la reconstrucción de una iglesia en Aquitania, un pueblo rural donde tanto el templo como la casa cural fueron destruidos por la guerrilla. Su ubicación y la abundancia de bosques, hizo que la violencia fuese muy cruda y muchas personas murieran en los enfrentamientos o por los campos minados que dejaban a su paso los grupos al margen de la ley. Finalmente el pueblo fue abandonado. Lentamente a medida que la región ha sido desminada y que habido control gubernamental, la personas han regresado. La población encontró solo ruinas y una iglesia en muy mal estado. Para que Aquitania retorne a la vida, el nuevo párroco ha pedido ayuda para la reconstrucción del templo dedicado a Nuestra Señora del Carmen. ACN apoyará con 20.000 €.

CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
logoacnwhy2

QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 6.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.