Entre 1989 y 2003, Liberia vivió una de las guerras civiles más sangrientas del continente africano y, hasta la fecha, este país de África Occidental no se ha recuperado. Más de dos tercios de los casi cinco millones de liberianos siguen sin creer en una paz duradera, y una de las razones es que hasta la fecha no ha habido ningún procedimiento judicial contra los perpetradores de los crímenes de dicha guerra. Como consecuencia, a todos los niveles de la vida social reina una profunda desconfianza.  “Antes que la infraestructura, lo que fue destruido son nuestras almas”, ha dicho el P. Dennis Nimene, Presidente de la Conferencia Episcopal.

P. Dennis Nimene, Presidente de la Conferencia Episcopal.

P. Dennis Nimene, Presidente de la Conferencia Episcopal.

Las consecuencias de la guerra son también un gran desafío para la Iglesia. Después del final de la guerra y después de la crisis del Ébola se ofrecieron cursos para curar los traumas psicológicos, pero la dimensión espiritual es esencial. Por ello, en 2019 los Obispos quieren ofrecer retiros espirituales a los sacerdotes para que estos, a su vez, puedan ayudar mejor a los laicos.  Así, este año, 25 sacerdotes de la Diócesis de Cabo Palmas tendrán la oportunidad de recargar sus baterías espirituales, de fortalecerse, de compartir experiencias y de llevarse de ahí nuevos impulsos para sus parroquias. ACN apoya este importante proyecto con 4.600 euros. Esto equivale, por cada sacerdote, a 184 euros para los gastos de viaje, el alojamiento y la comida: una pequeña inversión con un gran impacto.

200 civiles asesinados, 20.000 desplazados, 70 localidades saqueadas y 40 escuelas clausuradas

La diócesis de Buea se está viendo gravemente afectada por el empeoramiento de la crisis sociopolítica en las regiones noroccidental y sudoccidental, ambas anglófonas, de Camerún. A esta conclusión ha llegado la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) tras consultar fuentes cercanas a la Iglesia local.

La información a la que ha tenido acceso ACN calcula que hay más de 20.000 desplazados. Desde la escalada de violencia en Noviembre de 2016 por lo menos ocho localidades de la diócesis han sido incendiadas, 70 atacadas y saqueadas. Un total de 25 han sido abandonadas porque su población se ha visto forzada a buscar refugio en granjas y en la selva. Según datos y estimaciones de organizaciones locales e internacionales de derechos humanos, más de 200 civiles – no sólo católicos – han sido asesinados en la Diócesis de Buea, incluidos niños y mujeres.

Como resultado de la inseguridad y la violencia un total de 10 parroquias y estaciones misioneras, especialmente en las vicarías de Muyuka y Muea, han tenido que suspender su labor pastoral. Otras han sido atacadas durante los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad del Estado y los combatientes independentistas; por ejemplo Bolifamba (Mile 16) el 24 de diciembre de 2018, y Muyuka, Ekona y Muea el 25 de marzo de 2019.

También las vidas de los sacerdotes en la diócesis corren peligro, como puso de manifiesto el brutal asesinato del P. Alexander Sob de la parroquia de Bomaka, el 20 de julio de 2018 en Muyuka, según han afirmado las fuentes consultadas.

Impacto de la crisis sociopolítica en la vida pastoral de la diócesis de Buea en Camerún.

Impacto de la crisis sociopolítica en la vida pastoral de la diócesis de Buea en Camerún.

No sólo la labor pastoral, sino también las actividades educativas promovidas por la diócesis están sufriendo las consecuencias del conflicto: 40 escuelas católicas de primaria han sido cerradas desde 2016. Otros han sido atacados y sometidos a actos de vandalismo, como el colegio de Nuestra Señora de Gracia en Muyuka y el colegio de Nuestra Señora del Monte Carmelo en Muea el 22 de septiembre de 2017. También el emblemático Instituto de Bachillerato de San José en Sasse, Buea, fue asaltado por civiles armados. Alrededor de 20 personas, entre alumnos y profesores, resultaron heridos en el ataque, lo cual obligó a cerrar temporalmente los colegios católicos de la diócesis.

Por otra parte, en centros de salud diocesanos, como el hospital Monte María de Buea y el hospital Regina Pacis de Muntengene, se ha registrado una caída drástica del número de pacientes debida al éxodo masivo de personas que huyen de la Diócesis a otras zonas. Así mismo la fundación ACN subraya que han sido informados de casos en las que las fuerzas de seguridad del Estado han irrumpido en los centros de salud católicos con armas de fuego en busca de presuntos combatientes independentistas ingresados. También ha habido casos de mujeres que han tenido que dar a luz sin atención médica.

Por si fuera poco, las fuentes consultadas confirman que el forzado abandono por parte de los campesinos de sus pueblos y tierras de cultivo, está provocando una grave escasez de alimentos y una subida de los precios. En un futuro próximo se prevén inseguridad alimentaria, malnutrición y otros problemas relacionados con la salud.

La actual crisis comenzó a intensificarse en la diócesis de Buea en octubre de 2016, cuando las fuerzas de seguridad de Camerún emplearon munición real en unas protestas mayormente pacíficas de la población anglófona que se han sentido desde la independencia del país en 1961 marginadas por las autoridades en su mayoría francófonas. Los manifestantes acusan a las mismas de imponerles la lengua y las tradiciones francesas y exigen una mayor autonomía y respeto por sus costumbres.

Según los informes recibidos, frente a todos estos desafíos, el clero y los creyentes siguen mostrando perseverancia en relación con sus obligaciones pastorales y acuden en gran número movidos por la fe incluso a las grandes celebraciones como la Misa Crismal de 2019, en la catedral sita en Small Soppo, en Buea.

Ayuda a la Iglesia Necesitada ha subvencionado en la Diócesis de Buea más de veinte proyectos en los últimos 25 años. En 2019, la mayor parte del apoyo de ACN se destinó a las congregaciones religiosas femeninas afectadas por la crisis.

La congregación de las Hijas de la Presentación de María en el Templo fue fundada en Italia en el siglo XIX con el fin de atender a niños y niñas jóvenes. En la actualidad, las Hermanas trabajan en Italia, India, Yibuti y Somalia, y dirigen escuelas, internados, orfanatos y centros de leprosos, además de ocuparse de ancianos.

La congregación de las Hijas de la Presentación de María en el Templo fue fundada en Italia en el siglo XIX.

La congregación de las Hijas de la Presentación de María en el Templo fue fundada en Italia en el siglo XIX.

En la India, por ejemplo, las religiosas dirigen un internado en Dhabhagudam, en la Diócesis de Eluru, donde viven y se educan entre 140 y 150 niños de aldeas remotas de la selva. Esta es la única posibilidad de que estos niños asistan a la escuela. La población de la región es muy pobre, en su mayoría trabajan como jornaleros y sobreviven de un día al otro. Casi nadie sabe leer y escribir, el abuso del alcohol está muy extendido y muchas familias acaban destruidas por él. A los niños les esperaría una vida en condiciones igualmente precarias sino fuera por las religiosas, que les ofrecen la oportunidad de acudir a la escuela. Y los frutos son visibles: el analfabetismo está disminuyendo, hay menos trabajo infantil y menos matrimonios infantiles. Entretanto, algunos de los antiguos alumnos incluso han estudiado. En general, aumenta la conciencia de que la educación es la clave para un futuro mejor.

Nuestros benefactores contribuyeron con 7.700 euros a que las hermanas tuvieran un pozo nuevo.

Nuestros benefactores contribuyeron con 7.700 euros a que las hermanas tuvieran un pozo nuevo.

Pero había un problema: las Hermanas sólo disponían de un pozo que creaba cada vez más problemas, por lo que el suministro de agua para el internado, las propias religiosas y la población circundante ya no estaba garantizado. Sobre todo las personas mayores de la vecindad dependen del agua potable del pozo de las religiosas. Nuestros benefactores contribuyeron con 7.700 euros a que las hermanas tuvieran un pozo nuevo. ¡Dios se lo pague!

Referencia: 317-05-19

Pese a sus 88 años, la Hna. Helena no renuncia a trabajar. Merecido se lo tendría tras una larga vida dedicada, día a día, a los pobres. No obstante, también hoy sigue visitando, incansable, a enfermos y cosiendo mantas y fundas de almohadas para bebés recién nacidos. Y también las otras Hermanas de edades avanzadas quieren ser útiles: escuchan a personas que acuden en busca de consejo, ayudan a niños a hacer las tareas escolares y consuelan a enfermos y personas necesitadas de cuidados. Algunas incluso todavía ofrecen charlas.

Brasil. Ayuda al sustento para 12 religiosas ancianas y enfermas.

Brasil. Ayuda al sustento para 12 religiosas ancianas y enfermas.

Las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús veneran, tal como indica su nombre, el Sagrado Corazón de Jesús, fuente del amor y la misericordia de Cristo. Esta veneración cobra visibilidad en su amoroso y sacrificado servicio a los más pobres y los enfermos, a los que transmiten el amor de Jesús. En el noreste de Brasil, esta congregación cuenta con 16 conventos y un total de 70 religiosas que gestionan centros para niños y jóvenes, y que trabajan en el cuidado a los enfermos y en la pastoral parroquial.

Las religiosas están contentas porque hay mujeres jóvenes que ingresan en su congregación, pero, al mismo tiempo, hay entre ellas siete Hermanas ancianas altamente dependientes y otras cinco religiosas muy mayores. Como la comunidad dispone de muy pocos ingresos, nosotros la ayudamos cada año a costear los gastos de manutención de las religiosas ancianas, enfermas y en parte necesitadas de cuidados permanentes. Este año lo hacemos de nuevo con 4.600 euros.

Referencia: 212-05-39

Muchos conventos en Occidente no pueden más que soñar con una edad media de 41 años. Las Clarisas de Brestovsko en Bosnia-Herzegovina aún son jóvenes: solo una de ellas tiene más de 60 años, y dos de ellas solo tienen 24 y 26 años de edad. Su convento fue fundado en 1989, inmediatamente después del derrumbe del comunismo. Por entonces, Yugoslavia todavía existía. En aquel momento, cuatro religiosas acudieron desde Split (hoy en Croacia) para fundar un convento en el territorio que hoy es Bosnia-Herzegovina.

En la actualidad, siete religiosas llevan una vida apartada y en pobreza dedicada a la oración constante. Estas Hermanas cultivan verdura para el autoconsumo en su propio huerto, y para ganarse el sustento, hornean y venden hostias y confeccionan vestimentas litúrgicas. Pero, por desgracia, sus ingresos no alcanzan ni para cubrir los gastos de su modesta forma de vida, y sobre todo los cuidados en caso de enfermedad suponen una gran carga para ellas.

Las Clarisas de Brestovsko en Bosnia-Herzegovina aún son jóvenes: solo una de ellas tiene más de 60 años, y dos de ellas solo tienen 24 y 26 años de edad.

Las Clarisas de Brestovsko en Bosnia-Herzegovina aún son jóvenes: solo una de ellas tiene más de 60 años, y dos de ellas solo tienen 24 y 26 años de edad.

ACN se propone apoyar de forma especial a religiosas contemplativas que rezan, ocultas,  por la Iglesia y las necesidades del mundo, aunque mucha gente hoy día piense que estas religiosas “no hacen nada útil”. El fundador de ACN, Padre Werenfried van Straaten, utilizó la siguiente imagen para describir su ministerio escondido: “Nieve pura en las montañas al sol del amor de Dios. Nieve que se derrite, se deshace y en apariencia es inútil. ¡Pero mirad! Los estrechos arroyos se ensanchan, se funden en arroyos salvajes, se convierten en cascadas que ponen en marcha centrales eléctricas, máquinas, fábricas e industrias enteras. Evocan océanos de luz y siguen su recorrido para convertir llanuras áridas en fértiles campos, para cubrir un mundo gris de árboles, plantas, trigo, flores, frutos y belleza, y para transportar en barco a tierras lejanas cargamentos de comida y de todo lo necesario para una vida humana digna… Esta es la esencia de toda vida contemplativa, de todo silencio en el ser de Dios, de toda escucha voluntaria de la Palabra de Dios”.

Nosotros apoyamos cada año a las religiosas de Brestovsko con una pequeña contribución, y también este año volvemos a hacerlo con 2.100 euros. Estas Hermanas rezan por todos los que las ayudan.

Durante largo tiempo, Bolivia fue considerada el país más pobre del continente sudamericano, y aunque la situación económica haya mejorado ligeramente, amplias partes de la población no se han beneficiado de este repunte. Así ocurre también en Cochabamba, la cuarta ciudad más grande del país. Ciertamente, se ha convertido en un centro industrial, pero muchos de sus habitantes siguen viviendo en la pobreza, y el éxodo rural agrava el problema, porque cada vez más gente acude a la ciudad.

Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús.

Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús.

En dos parroquias de Quillacollo, una ciudad ubicada en el oeste del departamento de Cochabamba, trabajan desde 2005 las Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús. A diferencia de las Carmelitas Descalzas -más conocidas, contemplativas y fundadas por Santa Teresa de Ávila-, las Carmelitas del Sagrado Corazón son una congregación activa. Las cinco Hermanas de Cochabamba han abierto un centro educativo para niños, jóvenes y mujeres, donde ofrecen cursos de alfabetización y enseñan habilidades a las mujeres para que puedan ganarse el sustento para sus familias. Además, preparan a los niños para la Primera Comunión, acompañan a niños, jóvenes y adultos en su camino de fe, organizan retiros y desempeñan un importante papel en este territorio aquejado por la escasez de clero y donde las parroquias son muy grandes. Finalmente, asesoran y apoyan a mujeres que son víctimas de la violencia doméstica.

Estas religiosas nos han pedido una contribución a sus gastos de manutención, pues tienen que pagar los gastos de viaje, la atención médica, la comida, etc. Nosotros les hemos prometido 2.170 euros.

CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.