Bosnia-Herzegovina. Ayuda al sustento para siete Clarisas de Bosnia-Herzegovina

Muchos conventos en Occidente no pueden más que soñar con una edad media de 41 años. Las Clarisas de Brestovsko en Bosnia-Herzegovina aún son jóvenes: solo una de ellas tiene más de 60 años, y dos de ellas solo tienen 24 y 26 años de edad. Su convento fue fundado en 1989, inmediatamente después del derrumbe del comunismo. Por entonces, Yugoslavia todavía existía. En aquel momento, cuatro religiosas acudieron desde Split (hoy en Croacia) para fundar un convento en el territorio que hoy es Bosnia-Herzegovina.

En la actualidad, siete religiosas llevan una vida apartada y en pobreza dedicada a la oración constante. Estas Hermanas cultivan verdura para el autoconsumo en su propio huerto, y para ganarse el sustento, hornean y venden hostias y confeccionan vestimentas litúrgicas. Pero, por desgracia, sus ingresos no alcanzan ni para cubrir los gastos de su modesta forma de vida, y sobre todo los cuidados en caso de enfermedad suponen una gran carga para ellas.

Las Clarisas de Brestovsko en Bosnia-Herzegovina aún son jóvenes: solo una de ellas tiene más de 60 años, y dos de ellas solo tienen 24 y 26 años de edad.
Las Clarisas de Brestovsko en Bosnia-Herzegovina aún son jóvenes: solo una de ellas tiene más de 60 años, y dos de ellas solo tienen 24 y 26 años de edad.

ACN se propone apoyar de forma especial a religiosas contemplativas que rezan, ocultas,  por la Iglesia y las necesidades del mundo, aunque mucha gente hoy día piense que estas religiosas “no hacen nada útil”. El fundador de ACN, Padre Werenfried van Straaten, utilizó la siguiente imagen para describir su ministerio escondido: “Nieve pura en las montañas al sol del amor de Dios. Nieve que se derrite, se deshace y en apariencia es inútil. ¡Pero mirad! Los estrechos arroyos se ensanchan, se funden en arroyos salvajes, se convierten en cascadas que ponen en marcha centrales eléctricas, máquinas, fábricas e industrias enteras. Evocan océanos de luz y siguen su recorrido para convertir llanuras áridas en fértiles campos, para cubrir un mundo gris de árboles, plantas, trigo, flores, frutos y belleza, y para transportar en barco a tierras lejanas cargamentos de comida y de todo lo necesario para una vida humana digna… Esta es la esencia de toda vida contemplativa, de todo silencio en el ser de Dios, de toda escucha voluntaria de la Palabra de Dios”.

Nosotros apoyamos cada año a las religiosas de Brestovsko con una pequeña contribución, y también este año volvemos a hacerlo con 2.100 euros. Estas Hermanas rezan por todos los que las ayudan.

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