La parroquia de Mlevela, todavía joven pues fue fundada en 2017, se encuentra a 15 kilómetros al oeste de Njombe, la sede episcopal, y tiene once filiales. Los pueblos se encuentran a una distancia de hasta 30 kilómetros de la sede parroquial.

La labor pastoral es casi imposible sin un coche, pues también los creyentes de las aldeas anhelan celebrar la Santa Misa. Además, en el territorio de la parroquia hay dos escuelas de secundaria y siete escuelas de primaria donde sacerdotes y catequistas imparten Religión. A menudo también tienen que visitar a enfermos y ancianos, celebrar funerales o viajar a las aldeas por otras tareas.

El vehículo ya ha llegado a Mlevela y ha sido recibido con gran alegría.

El vehículo ya ha llegado a Mlevela y ha sido recibido con gran alegría.

Gracias a la ayuda de nuestros benefactores, que han donado 24.700 euros, ha sido posible comprar un todoterreno apto para las condiciones de la carretera. El vehículo ya ha llegado a Mlevela y ha sido recibido con gran alegría. El P. Bruno Henjewele y los creyentes dan las gracias de corazón a todos los bienhechores por su extraordinario apoyo.

Referencia: 154-01-29

En sus escritos personales, la Santa Madre Teresa de Calcuta narra: “Una vez hablé con un sacerdote sobre las amistades que nos alejan de Dios. Él me confesó: ‘Madre, para mí, Jesús lo es todo. No tengo tiempo ni espacio para otros apegos’. Para mí, esa fue la explicación del hecho de que ese sacerdote condujera a mucha gente a Dios, pues siempre estaba unido a Él”. 

Es el secreto de los santos: siempre están unidos a Dios, y en el espíritu de esta relación realizan obras de misericordia. San Luis Orione, fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, fue, como decía el Papa Juan Pablo I, “un estratega de la misericordia”. Se veía a sí mismo como un “servidor
de la Divina Providencia”. No preguntaba mucho, actuaba. Su lema era: “No preguntes quién es, qué es o si cree. Solo pregunta por su dolor”. Con este espíritu fundó orfanatos y escuelas de formación profesional, pues opinaba que el futuro de los jóvenes abandonados dependía de su educación. Con este espíritu, la congregación de San
Luis Orione dirige desde hace más de veinte años misiones para centenares de familias católicas en Bardhaj, en el norte de Albania, al pie de las montañas de la Diócesis de Shkodra.

Canonizado hace quince años: San Luis Orione, fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.

Canonizado hace quince años: San Luis Orione, fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.

Tras el fin de la dictadura comunista de Enver Hoxha, bajaron de las alturas de las escarpadas montañas, donde se habían escondido de los esbirros del régimen ateo, al valle, harapientos, demacrados, sin educación escolar pero con Dios en sus corazones. Tres misioneros, el P. Rolando, el P. Dorian y el P. Giuseppe, se ocupan de las cuatro mil almas, y también están a cargo de cuatro misiones en la zona montañosa, a las que es imposible llegar sin un vehículo todoterreno. “Conducimos unos 400 kilómetros a la semana”. No preguntan, actúan. Alivian el dolor con medicamentos, sacian la sed de conocimiento con la catequesis, satisfacen el con pan y el anhelo con la oración. Llevan a Dios a las personas y a las personas a Dios. De los casi tres millones de albaneses, el sesenta por ciento son musulmanes, mientras que los católicos representan alrededor del diez por ciento.

Pensar en el futuro: huérfano desconocido en el taller de formación de San Luis Orione.

Pensar en el futuro: huérfano desconocido en el taller de formación de San Luis Orione.

Han preservado su fe durante las décadas de la dictadura atea, y una de ellas fue la Madre Teresa de Calcuta, que se fue pronto a la India. Muchos católicos apenas conocen el Catecismo, y en sus aldeas de montaña esperan la llegada de los Padres Rolando, Dorian y Giuseppe. Cuando tardan más de lo habitual con las carreteras que no merecen ese nombre, temen que el viejo todoterreno se haya averiado de nuevo, como ha ocurrido con frecuencia en los últimos años. Pero sin el coche, la misión prácticamente se paraliza y eso sería doloroso para muchos. Nosotros hemos prometido 14.000 euros para un coche nuevo.

El pueblo de Khushpur, insignificativo visto desde fuera, es considerado el “Vaticano de Pakistán” porque es, por así decir, el corazón de la Iglesia Católica pakistaní. Hasta el día de hoy, su comunidad católica ha dado a la Iglesia dos Obispos, más de 35 sacerdotes, más de cien religiosas y varios religiosos. Además, desde 1952 existe en Khushpur el Centro Nacional de Formación de Catequistas, en el que se forman catequistas de todo el país. De Khushpur provenía también el devoto católico Shabaz Bhatti, quien criticó como ministro de Minorías la ley antiblasfemia y que apoyó a Asia Bibi. En marzo de 2011 fue ametrallado y asesinado cuando se encaminaba al trabajo. Sabía que su vida corría peligro, pero estaba dispuesto a morir por Cristo.

El pueblo de Khushpur, insignificativo visto desde fuera, es considerado el "Vaticano de Pakistán".

El pueblo de Khushpur, insignificativo visto desde fuera, es considerado el “Vaticano de Pakistán”.

Con sus casi 8.000 católicos, Khushpur, ubicado a 40 kilómetros al sur de Faisalabad, es el pueblo más grande casi exclusivamente católico de la actual República Islámica de Pakistán. En este país, los cristianos representan una pequeña minoría que se ve expuesta a numerosas discriminaciones, problemas y ataques.

La parroquia de Khushpur es muy activa y las numerosas vocaciones que surgen en ella hablan por sí solas. Las festividades católicas se celebran por todo lo alto, sobre todo, la fiesta de Cristo Rey, en la que tiene lugar una procesión de varias horas. La gente se mantiene firme en su fe y vive intensamente el año eclesiástico. La oración y los sacramentos son muy importantes en el día a día de los creyentes.

Con sus casi 8.000 católicos, Khushpur, ubicado a 40 kilómetros al sur de Faisalabad.

Con sus casi 8.000 católicos, Khushpur, ubicado a 40 kilómetros al sur de Faisalabad.

Para la pastoral, un vehículo es imprescindible porque la parroquia abarca un extenso territorio en el que los sacerdotes y catequistas tienen que asistir a los fieles. Hay que visitar a enfermos y celebrar la Santa Misa en lugares alejados de la parroquia. Además, hay varias actividades pastorales para las que se necesita a toda costa un coche. Por este motivo, queremos contribuir con 9.000 euros a que la parroquia pueda adquirir un vehículo para la pastoral.

Referencia: 328-01-29

¡Duc in altum! “¡Navega mar adentro!” (Lc 5,4). Cristo no exige nada inusual y mucho menos algo imposible para que ocurran milagros, pero exige fe y a veces esfuerzo. Con el viejo barco de transporte “Magnificat”, los catequistas y misioneros de la Diócesis de Lisala (República Democrática del Congo) han navegado por el ancho río del Congo hasta las comunidades de creyentes de las islas del río y de las orillas.

Y les enseñaba desde la barca (cfr. Lc 5,3): Mons. Ernest Ngboko en una de las islas del río Congo.

Y les enseñaba desde la barca (cfr. Lc 5,3): Mons. Ernest Ngboko en una de las islas del río Congo.

En otoño del año pasado, se levantó el viento. Como en el Mar de Galilea, la barca fue arrojada de un lado a otro por las olas, la tormenta la apartó de su rumbo, una ráfaga de viento la arrojó contra un árbol en la orilla, una rama atravesó el casco y la barca hizo aguas. El primer milagro: nadie resultó herido. Pero la bodega se llenó de agua y ya no se podía maniobrar la nave.

La “Magnificat” después de la catástrofe y en el “astillero”

La “Magnificat” después de la catástrofe y en el “astillero”

Mons. Ernest Ngboko Ngombe hizo lo que pudo, pero el rescate del barco y las primeras reparaciones devoraron las reservas de la diócesis. Y ahora los fieles esperan el segundo milagro: que llegue ayuda, porque necesitan el barco. Mons. Ernest nos pide en torno a 8.700 euros para que la “Magnificat” con los pescadores de hombres pueda volver a navegar.

Una y otra vez nos piden bicicletas y motocicletas para los sacerdotes y catequistas de la Diócesis de Eluru, situada en el oeste de India meridional, y es que muchos de los 1.150 pueblos de la diócesis en los que viven creyentes católicos solo son accesibles por estrechas sendas. Los sacerdotes y catequistas tienen que recorrerlas a pie durante horas para desplazarse de un pueblo a otro. Un coche no les sería de ayuda, pues los caminos no están hechos para ellos, pero con una motocicleta o una bicicleta pueden ahorrarse mucho tiempo y energías, y dedicar así más tiempo a la gente.

Con 3.200 euros, nuestros benefactores han hecho posible la adquisición de cuatro motocicletas para la labor en la diócesis.

Con 3.200 euros, nuestros benefactores han hecho posible la adquisición de cuatro motocicletas para la labor en la diócesis.

Por un lado, los creyentes necesitan apoyo pastoral, pues muchos hace poco que son cristianos. A estos hay que atenderlos y acompañarlos estrechamente, para que la fe eche raíces profundas y para que se integren en la vida de Iglesia. Pero, al mismo tiempo, la gente también necesita ayuda para afrontar las necesidades de la vida cotidiana, y es que en este territorio reina una gran pobreza. Sus habitantes son jornaleros que viven al día, y que ya desde niños tienen que trabajar en los campos de los terratenientes, cuidar el ganado de los ricos o trabajar de recaderos. La mayoría no puede acudir a la escuela, y familias enteras malviven en pequeñas cabañas de paja sin agua corriente. De media, las familias disponen al día de tan solo medio euro, pero tampoco es extraño que incluso les nieguen ese reducido jornal, y, en tal caso, toda la familia se acuesta con el estómago vacío.

Con 3.200 euros, nuestros benefactores han hecho posible la adquisición de cuatro motocicletas para la labor en la diócesis, para que sacerdotes y catequistas se desplacen más fácilmente a los pueblos y accedan mejor a la gente que necesita ayuda. El Obispo, Mons. Jaya Rao Polimera, da las gracias de corazón a todos los benefactores y asegura que reza por todos ellos.

La Diócesis de Rayagada se encuentra en el sur del estado indio de Odisha, estado que se hizo tristemente célebre hace diez años por graves ataques contra los cristianos. Además, es el cuarto estado más pobre de la India.

Entre los aproximadamente 5,5 millones de habitantes de la diócesis hay solo 50.000 católicos, y la mayoría de estos pertenecen a la clase social más baja. Muchos viven de lo que ofrecen los bosques, donde recolectan frutos y leña. La mayoría no sabe leer ni escribir, y cuando tienen que pedir prestado dinero, los prestamistas les piden altos intereses. Así, las familias acaban asfixiadas económicamente.

La diócesis se extiende por un gigantesco territorio de 40.000 kilómetros cuadrados, y muchos poblados se encuentran muy alejados en los bosques o los valles. Solo hay 24 parroquias con enormes superficies, por lo que las distancias son inmensas.

Aquí desempeñan un importante papel los 30 catequistas que visitan a los creyentes en los pueblos y que son, por así decir, “el rostro de la Iglesia” en los lugares a los que rara vez acude un sacerdote.

Hay muchos lugares a los que resulta muy difícil acceder y, hasta hace poco, los catequistas tenían que recorrer los largos y arduos caminos a pie. Gracias a la ayuda de nuestros benefactores, el Obispo Aphinar Senapati ha podido entregarle a cada uno de ellos una bicicleta. Para ello, nuestros benefactores han donado 1.630 euros. A todos los que han contribuido a ello, ¡muchas gracias!

CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.