Un vehículo para sacerdotes responsables de un gran territorio en Siberia

Desde hace veinte años, los Padres Redentoristas se encargan de la parroquia católica del Inmaculado Corazón de la Virgen en la ciudad de Kémerovo, en Siberia occidental. Los tres Padres cuentan con la ayuda de cuatro religiosas de la congregación de las Siervas del Espíritu Santo. La parroquia es muy activa: cada día se celebra la Santa Misa y la Adoración del Santísimo Sacramento, y hay catequesis para adultos, jóvenes y niños de diferentes edades. Otra oferta muy popular de la parroquia son las llamadas “Vacaciones con Dios”, en las que familias con niños, adultos y jóvenes pueden unir el descanso físico con la renovación espiritual. Salen de la ciudad a la naturaleza y pueden, al mismo tiempo, profundizar su fe. Además, los creyentes católicos de Kémerovo participaron en el año 2017 en el encuentro de familias católicas de toda Rusia. Algunos jóvenes representaron en esa ocasión una obra de teatro sobre las apariciones de la Virgen de Fátima con motivo del Centenario.

 

Esta parroquia en Siberia es muy activa: cada día se celebra la Santa Misa

 

Kémerovo también es un ejemplo especialmente hermoso de relaciones amistosas entre cristianos ruso-ortodoxos y católicos, pues desde hace tiempo, ambos grupos colaboran estrechamente. El Obispo ortodoxo Aristarco incluso viajó el año pasado junto al párroco católico Andrzej Legiec y algunos sacerdotes ortodoxos a Polonia, para poner las bases de una cooperación duradera entre el seminario mayor ortodoxo de la región de la Cuenca de Kuznetsk y el seminario mayor católico de Rzeszów. 

 

Cuatro Siervas del Espíritu Santo ayudan a los sacerdotes

 

Pero los Padres Redentoristas no solo se ocupan de los creyentes de la ciudad de Kémerovo, sino también de los de la zona circundante, en la Cuenca de Kuznetsk (Kusbass). Cinco de las diez localidades que visitan con regularidad se encuentran a distancias de entre 190 y 290 kilómetros, y las más cercanas se encuentran a entre 75 y 90 kilómetros. Uno de estos lugares es la ciudad de Lenins-Kusnez, donde ya en los años cuarenta, todavía bajo los soviéticos, se reunían clandestinamente los católicos de origen alemán para rezar. De tiempo en tiempo, un sacerdote acudía a la ciudad para celebrar con ellos la Santa Misa. Actualmente, los Padres visitan esta localidad dos veces al mes.

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