Con sus más de 1.300 millones de habitantes, India es el segundo país del mundo con mayor número de población. Un 80% de los indios son hindúes y un 14,2%, musulmanes. El porcentaje de cristianos es solo de un 2,3%. Aun así, la Iglesia católica en India cuenta con 21 millones de fieles. Sin embargo, el creciente hinduismo radical hace que para las minorías religiosas y étnicas del país sea difícil consolidarse. La Iglesia local se ve expuesta a la discriminación y a los ataques. Para contrarrestar esta situación, nuestra fundación apoya a la Iglesia principalmente en las zonas pobres del norte y el nordeste del país.

Tras la reelección del partido gubernamental hinduista-nacionalista del primer ministro Modi, la situación de las minorías religiosas y étnicas del país siguió agravándose en 2019. Así, un colegio de Jesuitas fue devastado por hinduistas radicales en el estado de Jharkhand, en el este de la India. La Iglesia local tiene miedo. Leyes tales como la ley anticonversión, que prohíbe la conversión de hindúes a otras religiones, agudizan aún más el problema de las minorías. Esta ley ya está en vigor en ocho de los 29 estados del país.

Fieles regresando tras una procesión cristiana en el estado federado de Bihar.
Fieles regresando tras una procesión cristiana en el estado federado de Bihar.

Los hinduistas radicales son una amenaza para la vida cristiana en la India

No obstante, la creciente amenaza no hace que la mayoría de los cristianos desistan de participar activamente en la vida de la Iglesia. También es muy grato constatar el gran número de ordenaciones de sacerdotes y religiosos. Pero pese al enorme crecimiento económico, la pobreza y el subdesarrollo de muchas regiones de la India siguen siendo extremos.

Religiosas conversando con fieles en Gumuda, diócesis de Kashinagar.
Religiosas conversando con fieles en Gumuda, diócesis de Kashinagar.

En muchos lugares, la infraestructura de la Iglesia aún está en proceso de construcción. Allí, ayudamos a la Iglesia local con vehículos para la atención pastoral, ofrecemos subsidios para la formación de sacerdotes, religiosos y laicos, financiamos programas para la profundización en la fe y apoyamos la construcción y conservación de edificios eclesiales.