Las escuelas públicas son un entorno hostil para los cristianos en Pakistán

NOMAN es un joven católico que vive en Karachi, Pakistán. En una entrevista con Ayuda a la Iglesia Necesitada habla de la discriminación y los malos tratos que sufrió en la escuela a causa de su fe cristiana. A continuación Noman cuenta su historia:

“Soy un estudiante de primer curso de Empresariales. Entre mis pasatiempos están el cricket y el fútbol. Y soy cristiano. Nadie en mi familia ha sido secuestrado o ha sido víctima de violencia, pero sí he sufrido discriminación por parte de mis compañeros de clase y profesores debido a mi religión.

“En una ocasión, cuando avisé de que un compañero musulmán hacía trampas, el profesor me dijo: ‘Él no hace trampas. Fuiste tú’. El compañero me llamó bhangie, lo que significa ‘barrendero’ o ‘limpiador de alcantarillas’; se burló de mí y habló de forma irrespetuosa sobre mi fe. Yo, en cambio, no pude responder de la misma manera, porque de hacerlo, me podrían haber acusado de blasfemia, y mi familia habría sufrido las consecuencias. Así que guardé silencio.

“Tanto mi profesor como el director eran conocedores de esta situación. Mi madre fue llamada para hablar con mi profesor, pero no estuvieron dispuestos a escuchar mi versión de los hechos. Incluso se negaron a darme un formulario que la escuela requería para los exámenes, así que un año de mis estudios fue en vano.

NOMAN es un joven católico que vive en Karachi, Pakistán.
NOMAN es un joven católico que vive en Karachi, Pakistán.

“Pero estoy agradecido a Dios, que no ha abandonado a mi familia. Él estaba allí cuando un amigo de mi madre se ofreció para pagar mi educación, porque mis padres no podían hacerlo en ese momento. El momento más feliz de mi vida fue cuando terminé el Bachillerato. Soy la primera persona que lo ha logrado en mi familia.

“Ahora estudio Empresariales en una universidad pública. Asisto a clases durante la mitad del año, y la otra mitad la paso trabajando como vendedor en un centro comercial, porque a mi padre le resulta difícil cubrir todos los gastos de subsistencia de la familia. Incluso en las dificultades, Dios nunca me ha abandonado. Siempre me ha ayudado y amado. Dios y mi familia, especialmente mi madre, son las razones de mi felicidad.

“A pesar de lo que he experimentado, creo que tendré éxito. Y cuando me preocupo, recito el Salmo 23. Además, siempre llevo un rosario conmigo.

“Los países occidentales deberían apoyar a los estudiantes cristianos pakistaníes pobres con alojamiento y oportunidades académicas, para que al menos puedan llevar una vida mejor y más estable. De lo contrario, no tengo ninguna esperanza de que las minorías de Pakistán permanezcan en el país. Si pudiera reunir a todos los líderes del mundo en una sola sala, les diría que solo quiero educación gratuita para nuestros hijos”.

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