Los católicos en Europa del Este, muy demandados cuando el Estado y la sociedad ofrecen pocas perspectivas

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Sobre la Iglesia Católica en Europa del Este apenas se informa en nuestros días, pese a que su situación en algunos países siga siendo difícil y en ocasiones angustiosa, y pese a que su compromiso resulte a menudo decisivo para la convivencia. Esto volvió a quedar patente en el XXIII encuentro de las organizaciones católicas activas en Europa del Este, esta vez celebrado en la sede internacional de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en Fráncfort del Meno. El encuentro giró principalmente en torno a informes sobre Europa del Este meridional, Kazajistán, Rusia, Ucrania y la República Checa.

La mayor necesidad la sigue padeciendo Ucrania oriental, donde siguen muriendo a diario personas a causa de la guerra. Aquí cabe resaltar que ello ha fortalecido la solidaridad de católicos, protestantes y ortodoxos en las zonas afectadas, según indicó de pasada la directora de la oficina de ayuda a Europa del Este de la Conferencia Episcopal de EE.UU., Tetiana Stawnychy.

Entre las Iglesias Católicas más pobres de Europa del Este están, sobre todo, las de Albania y Kosovo. Luego están los católicos de Bosnia y Serbia, que atraviesan una difícil situación, pues su existencia como minoría marca el día a día de los creyentes. Para los feligreses jóvenes son especialmente importantes las ofertas pastorales, pues los acontecimientos de la guerra de los años noventa en los Balcanes todavía no han sido superados. Estos son, junto a los problemas económicos, las razones por las que miles de personas de estas regiones siguen emigrando año tras año.

Un rayo de esperanza en un ambiente cargado

Allí donde no existe un apoyo público y estatal a la labor de reconciliación, las iniciativas de las Iglesias tienen mayor demanda. En ocasiones, son el único rayo de esperanza en un ambiente cargado. “Debemos seguir fortaleciendo sobre el terreno una labor misionera que incluya el diálogo interreligioso, la reconciliación entre los pueblos y la formación sociocultural, entre otras razones, para que no se expanda un Islam radical”, recalcó el Asistente Eclesiástico de la fundación pontificia ACN, P. Martín Barta, con vistas a los países exsoviéticos de Asia Central.

Por su parte, Gerhard Albert señaló que un proceso de contracción a veces va acompañado de una nueva calidad de la existencia eclesial. El director gerente de Renovabis fue condecorado el año pasado por el Papa Francisco con la Orden de San Gregorio Magno, con lo que también fue reconocida la labor de Renovabis a favor de las personas en Europa del Este central, oriental y meridional.

Sobre todo en los países balcánicos, en los que la Iglesia Católica representa a una minoría, la seguridad material de sacerdotes y religiosos ancianos es un tema importante. En el marco de la iniciativa Piccolo Gregge, lanzada por los Obispos de la región, se debatieron soluciones entre representantes de Bosnia y Herzegovina, Kosovo, Serbia, Macedonia, Montenegro y Albania, a fin de poder garantizarles a estos sacerdotes y religiosos un mínimo seguro médico y una pensión.

Además de las organizaciones de ayuda mencionadas, también participaron miembros de las Conferencias Episcopales italiana, polaca y estadounidense, y también la fundación Porticus. Todos ellos esperan que una posible visita del Papa al Báltico haga surgir nuevos impulsos en favor de las Iglesias en Europa del Este.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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