ACN: “La minoría católica vive en condiciones difíciles en Georgia”

Marco Mencaglia es, desde hace un año y medio, el responsable de los proyectos de Aid to the Church in Need en Georgia, entre otros. En octubre, pese a la situación de la pandemia, le fue posible visSitar el país por primera vez. En una entrevista con Kira von Bock-Iwaniuk habla de la situación de la Iglesia católica en este país.

El padre Benny Beth Yadegar, sacerdote de la Iglesia católica de rito asirio-caldeo en la iglesia de San Simón el Curtidor de Tiflis, explicando la historia caldea a Marco Mencaglia (AIN Internacional).

ACN: ¿Cuál fue su primera impresión en Georgia?

Mencaglia: Debido a la pandemia, el viaje a Georgia estuvo a punto de no llevarse a cabo, pues la tasa de incidencia en este país era muy alta a principios de septiembre. Después de que los números finalmente bajaran, pudimos hacer el viaje pero, lamentablemente, se tuvieron que posponer importantes eventos pastorales debido a las precauciones sanitarias.

Georgia es un país con una fuerte y arraigada identidad propia pero, al mismo tiempo, es abierta y hospitalaria. Como encrucijada histórica de pueblos y culturas de Oriente y Occidente, Georgia no parece haber perdido su vocación internacional. La religiosidad sin duda forma parte de esta cultura y la larga era soviética no pudo erradicarla. En nuestro viaje escuchamos muchos relatos sobre una fe que pudo sobrevivir a lo largo del tiempo, oculta en las zonas rurales, incluso sin una presencia oficial de la Iglesia.

Feligreses que acudieron a la ordenación sacerdotal del P. Beqa Chilingarashvili en la Iglesia y convento de San Benito en Rabati, Akhaltsikhe, dedicada a Nuestra Señora del Rosario.

¿Cómo valora la situación política en el país? ¿Siguen presentes las consecuencias de la guerra con Rusia?

Georgia, un país con cuatro millones de habitantes y una larga frontera común con Rusia, ha roto oficialmente las relaciones diplomáticas con Rusia desde la guerra de 2008. Vive bajo la tensión resultante de la fuerte presión económica y política ejercida por su enorme vecino y la orientación hacia una mayor integración europea. La postura más bien conciliadora hacia Moscú del actual Gobierno, que ganó por primera vez las elecciones en 2012, es duramente criticada por la oposición.

Durante nuestra visita a Tiflis hubo tensiones y protestas por el encarcelamiento del expresidente Saakashvili, que afortunadamente fueron pacíficas. Saakashvili es prooccidental, a su regreso al país fue detenido y encarcelado por delitos cometidos durante su mandato. En las manifestaciones, que afortunadamente han sido pacíficas hasta ahora, se pide la liberación del expresidente y nuevas elecciones.

Jueves, 14 de octubre de 2021.
El P. Beqa Chilingarashvili distribuyendo la Sagrada Comunión tras su ordenación en la Iglesia dedicada a Nuestra Señora del Rosario en Rabati, Akhaltsikhe.

La Iglesia católica sólo representa un 1% de la población de Georgia. ¿Cómo ve sus posibilidades de supervivencia? 

En Georgia, la Iglesia católica soporta condiciones extremadamente difíciles. Muchos creyentes de la Iglesia ortodoxa -a la que pertenece la mayor parte de la población (alrededor del 85%)-, a menudo no diferencian entre identidad religiosa e identidad nacional. La idea generalizada de que un buen georgiano debe ser ortodoxo dificulta  que los católicos vivan su fe. La Iglesia ortodoxa georgiana, a diferencia de muchas otras Iglesias ortodoxas, no reconoce el bautismo y el matrimonio católicos. Así, las parejas mixtas se ven obligadas a elegir una confesión y las familias políticas ortodoxas presionan a los cónyuges católicos para que renuncien a la suya.

Un antiguo monasterio ortodoxo georgiano del siglo VI en Jvari. Según la tradición cristiana, en el siglo IV la apóstol San Nino -famosa por haber convertido al cristianismo al rey Miriam III de Iberia hacia el año 334 d.C.- habría erigido allí una gran cruz de madera en la montaña.

Finalmente, varios templos católicos utilizados por los ortodoxos en la época soviética no han sido restituidos y no existe ningún diálogo al respecto.

Ante esta actitud hostil, la Iglesia católica evita la confrontación y trata de promover el diálogo y la comprensión mutua en la medida de lo posible. Pero, para promover el diálogo es necesario mantener una presencia viva y no meramente simbólica en las comunidades. Durante nuestro viaje, fuimos testigos del admirable espíritu misionero de los religiosos y laicos -georgianos y no georgianos-, que obran rodeados de numerosas dificultades, experiencias poco satisfactorias y, a veces, la sensación de estar aislados. En este sentido, la ordenación de un joven sacerdote georgiano durante la visita de ACN fue un signo de esperanza para el pequeño rebaño de la Iglesia católica georgiana. El nuevo sacerdote, P. Beqa, es el sexto georgiano ordenado desde el fin de la Unión Soviética.

En vista de la tasa de desempleo, de hasta un 60%, y de la pobreza que usted ha presenciado en toda Georgia, ¿puede la Iglesia católica ofrecer una respuesta y desempeñar un papel decisivo al respecto?

La Iglesia católica en Georgia es muy minoritaria pero, no obstante, su presencia ha sido muy significativa desde los primeros años tras el colapso de la Unión Soviética, especialmente a nivel social. Hay multitud de proyectos llevados a cabo por misioneros en el ámbito de la sanidad, la educación y la ayuda a los necesitados. Y eso que la Iglesia católica empezó prácticamente de cero, en un entorno difícil, con pocas oportunidades y un número limitado de personas. Los frutos de casi treinta años de trabajo en este campo son claramente visibles y nosotros pudimos apreciarlos durante nuestra visita: las numerosas actividades de Cáritas, la asistencia sanitaria prestada por los padres y hermanas camilianos en Tiflis y Gori, la Universidad Católica de Tiflis, el centro de apoyo a las familias de Kutaisi y el centro Talita Kum para niños discapacitados de Ajaltsije son algunos ejemplos.

La hermana peruana Corina, superiora camiliana en Gori, cuidando a María, una señora de 84 años.

Para concluir, ¿podría describir qué encuentro del viaje le ha causado la impresión más profunda?
Podría citar varios ejemplos del espíritu misionero que anima a las pequeñas Iglesias de Georgia y Armenia, activas y vivas en medio de tantas dificultades, empezando por Mons. Pasotto, primero misionero y ahora, desde hace más de veinte años, obispo de la Iglesia de rito latino en el Cáucaso, con sede en Tiflis. También me gustaría mencionar a una pequeña comunidad de hermanas benedictinas de clausura, que nos alojaron en el convento de Rabati, en el sur de Georgia. Procedentes de Italia, sin ningún conocimiento previo de la cultura y la lengua georgianas, llevan años cumpliendo una misión que les depara constantes retos y pequeñas alegrías diarias. Incluso más que sus palabras, nos ha impresionado su confianza en Dios, su determinación, su preocupación por el prójimo en un entorno sin duda extraño para ellas. No es raro que en nuestros viajes nos encontremos con estos “callados testigos”, que prestan ocultos su valioso servicio y que son, me atrevería a decir, fundamentales para la vida de Iglesia.

Jueves, 14 de octubre de 2021.
El obispo Giuseppe Pasotto con tres hermanas benedictinas del convento de San Benito en Rabati, Akhaltsikhe, tras la ordenación sacerdotal del padre Beqa Chilingarashvili.

¿Y qué ayuda puede prestar allí ACN?
El objetivo de ACN es seguir apoyando a la Iglesia católica georgiana en lo que necesite en el día a día para su misión, para hacer posible su presencia y actividad. Tenemos que tomar conciencia de que, sin ayuda internacional, la misión en Georgia sería muy difícil, si no imposible.

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