El Cardenal de Myanmar defiende a Aung San Suu Kyi

Cardenal Bo: «Está caminando sobre la cuerda floja y lo está haciendo lo mejor que puede»

El cardenal católico de mayor rango de Myanmar (antigua Birmania) ha expresado su apoyo a Aung San Suu Kyi, Consejera de Estado de Birmania, a pesar de las críticas que está recibiendo de la comunidad internacional por su respuesta a la crisis de los Rohingya.

En defensa de la Presidenta de la Liga Nacional por la Democracia, Suu Kyi, el cardenal Maung Bo, arzobispo de Yangón (Rangún), subraya que su autoridad está limitada por la Constitución y que el poder sigue estando en manos de los militares, quienes —según varias fuentes— están actuando con violencia contra los Rohingya.

Respondiendo a las condenas vertidas sobre Aung San Suu Kyi, dijo: «como sabemos, su papel está sometido a una crítica feroz. Pero, de acuerdo con la constitución, ella no tiene un status oficial».

El cardenal añade: «mientras Aung San Suu Kyi siga actuando, tendremos esperanza. Es una mujer fuerte con principios fuertes. A pesar de las fuertes críticas de la comunidad internacional, gracias a ella Myanmar ha recibido muchas reacciones de simpatía».

El cardenal Bo hizo referencia a que, a pesar de las reformas democráticas en el país, la situación política puede considerarse todavía inestable: «Según nuestra percepción está intentando estabilizar esta frágil democracia. La democracia fue difícil de conseguir y se ha tardado 60 años para llegar adonde hoy está el país».

En su mensaje al 24º Congreso mundial del Apostolado del Mar, celebrado en Taiwán, del que el cardenal envió una copia a la fundación Aid to the Church in Need, Bo subrayó que el ejército sigue ejerciendo una considerable influencia.

Según estimaciones, durante las últimas semanas han huido 500.000 Rohingya al país vecino Bangladés, después de las fuertes acciones militares como consecuencia de los ataques por parte del grupo insurgente Ejército de Salvación Rohingya de Arakan a puestos de la policía en el Estado de Rakhine. Amnesty International ha vuelto a declarar que los pueblos Rohingya han sido incendiados por miembros de las fuerzas armadas de Myanmar y de grupos paramilitares.

Al respecto, dijo el cardenal Bo: «El ejército, al igual que el ejército tailandés, no tiene paciencia con la democracia y ha arrancado el poder a la democracia en Myanmar ya en tres ocasiones. Pienso que Aung San Suu Kyi tiene un programa para sacar el país de las garras del ejército, que controla el 25 por ciento del parlamento y también de los ministerios importantes. Está caminando sobre la cuerda floja y lo está haciendo lo mejor que puede»

Pero también añadió: «Dicho esto, es muy desafortunado que los recientes acontecimientos le den mala imagen. Debería haber hablado en nombre de las víctimas y en particular de tantas mujeres y niños obligados a huir en circunstancias dolorosas. Ha perdido el apoyo de la comunidad internacional por su silencio».

Esta semana, el consistorio de la ciudad de Oxford decidió unánimemente retirar a Aung San Suu Kyi el reconocimiento «Freedom of the City of Oxford», donde estudió. Es el último título honorífico del que ha sido desposeída por su reacción a la crisis de los Rohingya.

En el marco de las reacciones contra su persona, 400.000 personas han firmado una petición para solicitar que sea desposeída del Premio Nobel de la Paz. Aung San Suu Kyi se ha visto expuesta a una crítica creciente después de negar, en un discurso el 19 de septiembre, que el gobierno hubiera autorizado la destrucción de las poblaciones Rohingya, a pesar de que condenara en el mismo de modo general las lesiones de Derechos Humanos.

Recalcando las evoluciones positivas, el cardenal Bo expresó: «Ya ha formado un comité de trabajo y se ha dado la bienvenida al regreso de los refugiados. Ha pedido al comité que comience el proceso de verificación. Esta es una medida positiva».

El cardenal Bo también dijo que la visita del Papa Francisco el próximo mes (noviembre) podría contribuir a mejorar la situación de la minoría Rohingya:

«El Papa ha sido un apoyo activo en la cuestión Rohingya. En tres ocasiones ha hablado desde el Vaticano y el mundo ha tomado nota de su interés. Su visita al país está generado mucho interés». Y añade: «Para el gobierno está visita es muy trascendente. El Papa tiene una oportunidad para animar a todos los involucrados a tomar el camino de la paz, no solo en el caso de los Rohingya, sino también en relación con otros conflictos».

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