República Centroafricana: “Fue casi como la visita del Papa”

El Cardenal Dieudonné Nzapalainga, Arzobispo de Bangui, está recorriendo actualmente todas las diócesis de la República Centroafricana. Su viaje comenzó la semana pasada en la Diócesis de Bouar, en el noroeste del país, donde visitó del 22 al 24 de febrero la parroquia de Bozoum y la ciudad de Bocaranga, lugar en el que se desató la violencia a principios de febrero. El programa del Arzobispo prevé también conversaciones con los rebeldes. El P. Aurelio Gazzera, párroco de Bozoum, que acompañó al Cardenal, habló el 26 de febrero sobre esta visita con ‘Ayuda a la Iglesia Necesitada’. Por Eva-Maria Kolmann   Pregunta: ¿Cómo ha vivido usted la visita del Cardenal Nzapalainga a su parroquia y su diócesis? Padre Aurelio Gazzera: La visita del Cardenal me recuerda un poco a la visita del Papa a Bangui hace un año. La alegría y las expectativas que la gente asociaba con ella eran muy grandes, y nuestros creyentes le prepararon al Cardenal una recepción impresionante. También en los 125 kilómetros que recorrimos con el Cardenal de Bozoum a Bocaranga, tuvimos que parar en todas las aldeas porque los lugareños lo esperaban apostados a lo largo de la carretera, deseosos de escuchar algunas palabras de su boca y de recibir su bendición. Realmente fue impresionante comprobar hasta qué punto la gente anhelaba escuchar al Cardenal. Y yo creo y espero que el hecho de escucharlo fuera para muchos el inicio de un nuevo camino, así como lo fueron para muchos las palabras del Papa cuando este visitó nuestro país en noviembre de 2015.   Pregunta: Usted ha asistido junto al Cardenal a dos encuentros con los rebeldes anti-balaka. ¿Qué nos puede decir sobre ellos? Padre Aurelio Gazzera: Los rebeldes estaban armados, unos con simples escopetas hechas de tuberías de agua y otros con metralletas Kalashnikov. Los anti-balaka fueron en la guerra los oponentes de los seleka. Entretanto, son un grupo mixto de hombres que han tomado las armas para proteger a sus familias y sus aldeas, pero a los que también se han unido jóvenes que se aprovechan de la situación y que viven de robos y chantajes. A estos, el Cardenal los ha invitado de forma tranquila pero insistente a que cambien su forma de vida y que no se dejen seducir por cosas materiales y dinero, y, sobre todo, por aquellos que los empujan a luchar para luego desentenderse de ellos.   Pregunta: Usted mismo ya reúne una gran experiencia en la negociación con grupos armados. De hecho, ha logrado en repetidas ocasiones convencer a los rebeldes de que se retiraran a fin de impedir un baño de sangre y de proteger a la población civil. También esta vez ha tenido la ocasión de hablar con los rebeldes. ¿Qué les ha dicho? Padre Aurelio Gazzera: Los he animado a reflexionar sobre el hecho de que quien siembra violencia no puede cosechar nada más que la propia muerte, y que ha llegado el momento de pensar en la reconstrucción. Además, los he animado a reflexionar sobre el hecho de que, en realidad, aquí todo se debe a los intereses de personas sin escrúpulos, cuyas primeras víctimas son ellos mismos. Y a menudo no piensan en las consecuencias de sus actos, de lo que implica que siembren la destrucción, hostiguen a la gente y quemen sus casas.   Pregunta: ¿Cree usted que estos encuentros con los rebeldes han servido para algo? Padre Aurelio Gazzera: En general, tuve la impresión de que los hombres prestaban bastante atención, y al menos algunos parecían tener el anhelo de buscar nuevos caminos pacíficos y de cambiar sus vidas. Esto llevará su tiempo, pero cuando alguien está dispuesto a debatir, ello ya supone un gran paso hacia adelante que puede contribuir a un cambio.   Pregunta: Bocaranga fue hace poco escenario de graves disturbios. El viaje a esta ciudad no estuvo exento de peligro… Padre Aurelio Gazzera: Sí, el 2 de febrero los nómadas fulani asesinaron allí a 21 personas; además, varias docenas de personas resultaron heridas, el mercado y numerosos negocios fueron incendiados, las sedes de varias organizaciones de ayuda fueron saqueadas y se sembró el miedo y el terror. Muchas personas han huido, y los cascos azules no han intervenido, a pesar de estar informados. La visita del Cardenal fue el primer momento positivo y alegre tras estos graves acontecimientos. Ciertamente, el hecho de ir allí fue un acto de gran valentía por parte del Cardenal, pues los agentes del orden estaban totalmente ausentes. Yo mismo me adelanté al vehículo del Cardenal para llegar antes e identificar y prevenir posibles problemas de seguridad. Gracias a Dios, todo fue bien, pese a que en la ciudad vimos a rebeldes armados de los anti-balaka y pese a que tuvimos que pasar, a cinco kilómetros de la ciudad, un bloqueo de la carretera de los rebeldes. Afortunadamente, solo pretendían hacer una demonstración de poder, y no agredir a los pasantes.   Pregunta: ¿Cuál fue el principal mensaje del Cardenal? Padre Aurelio Gazzera: Creo que sus mensajes más importantes fueron los siguientes. Primero: “¡Confiad en Dios, no tengáis miedo!”. Este fue también el mensaje de la lectura del Evangelio de ese día. Y también: “¡Tened miras amplias, no os limitéis a daros por satisfechos con cosas materiales, sino mirad a largo plazo! ¡Así será posible un nuevo país y una nueva vida para todos!”   Pregunta: En un país que sufre a causa de conflictos armados, la extrema pobreza y el fracaso total del Estado, la Iglesia desempeña un importante papel. ¿Habló el Cardenal también del papel de la Iglesia y, sobre todo, del de los sacerdotes y religiosos? Padre Aurelio Gazzera: Hubo un momento muy emocionante e intenso cuando nos reunimos en Bocaranga, en la capilla de las religiosas, con unos veinte religiosos de diferentes misiones. Entre estos había novicios muy jóvenes y religiosas que acababan de emitir sus votos perpetuos, pero también misioneros mayores que llevan prestando su servicio en la República Centroafricana desde hace más de 40 años. ¡Todos ellos han permanecido en su lugar durante estos cuatro años de guerra, pese a las amenazas, los atracos y los intentos de intimidación! El Cardenal les manifestó firmemente la gratitud de la Iglesia y de la población por aguantar y perseverar pese a la guerra. También narró algo que ocurrió en una parroquia de Bangui en el punto culminante de la guerra. Un hombre le dijo: “Me he quedado porque vi la luz encendida en el convento de las religiosas. Así supe que, si ellas se quedaban, yo también podía quedarme”. Ciertamente, la Iglesia hace mucho: erige escuelas, hospitales, iglesias, capillas,… Y luego está la labor que realiza al dar testimonio y elevar la voz. Pero lo más hermoso de todo ello reside en permanecer al lado de la gente y en abrir las puertas de nuestras parroquias y misiones a todos los que sufrieron y sufren necesidad. También esto es evangelización, pues significa dar visibilidad a la presencia y al amor de Dios Padre.   Pregunta: Su iglesia parroquial de Bozoum, en la que usted recibió al Cardenal, pudo ser renovada y ampliada el año pasado gracias al apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada. ¿Qué significado encierra esta iglesia para usted y sus creyentes? Padre Aurelio Gazzera: Para nosotros fue una gran alegría poder dar la bienvenida al Cardenal en nuestra “nueva” iglesia. El que este sueño se hiciera realidad se lo debemos a la generosidad de los bienhechores de Ayuda a la Iglesia Necesitada, pero yo he intentado también que cada uno de los fieles de nuestra parroquia contribuyera con un pedacito de su corazón y su fe a la obra, y muchos han acarreado arena, piedras, grava o víveres para aportar algo. La construcción de una iglesia es un momento importantísimo para una comunidad cristiana, ¡pero no solo para ella! Incluso muchos que no son cristianos quisieron realizar una pequeña contribución o, al menos, dedicarnos un gesto de simpatía, lo cual nos emocionó e impresionó profundamente. Nuestro deseo era que nuestra iglesia fuera hermosa –muy hermosa–, porque la belleza encierra dignidad, y porque en estos momentos es muy necesario en la República Centroafricana redescubrir la dignidad de cada ser humano. La belleza de la iglesia debe reflejar la belleza de Dios y, con ello, nuestra belleza como creyentes. ¡Ella refleja nuestra cristiandad! ¡Estamos muy agradecidos a todos los que nos han ayudado a hacer realidad este milagro!

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