La Iglesia en India: una luz que todos pueden ver

India es un país de más de 1.200 millones de habitantes; los cristianos suponen únicamente alrededor de tres por ciento de la población, entre los que se cuentan cerca de 19 millones de católicos. A pesar de su tamaño relativamente pequeño, la Iglesia de la India tiene una repercusión desproporcionadamente mayor en la sociedad india, debido a sus prestaciones en el campo de la educación, de los servicios sociales y de la sanidad. En los últimos años, con el ascenso al poder del partido nacionalista hindú (BJP), se ha producido un aumento de ataques violentos tanto contra cristianos como contra musulmanes. La creciente intolerancia frente a creencias que se consideran como importaciones extranjeras viene a añadirse a las heridas producidas a cristianos y musulmanes de casta baja —conocidos como dalits— a quienes se niegan los beneficios que, para compensar siglos de discriminación producida por el predominio de la cultura hindú, concede el Gobierno a los hindúes de casta baja, sijs y budistas. Para atender a las necesidades de los dalits en el seno de la Iglesia —donde los fieles de casta baja también han sufrido diversas formas de discriminación, a pesar de que 12 millones de los 19 millones de católicos de la India son dalits—, la Conferencia Episcopal Católica de la India (CBCI) acaba de publicar un importante documento. Proclama este que «si existe cualquier tipo de prácticas duales, basadas en la discriminación por las castas, tales prácticas han de detenerse inmediatamente». Dice asimismo que «los cristianos dalit mantienen viva la visión del Reino de Dios basado en la justicia y la caridad. Hacen un vivo llamamiento a la Iglesia para que ponga en el centro de su misión la justicia y la caridad, los valores fundamentales de la Biblia». Recientemente, el equipo de la Fundación Pontificia Internacional «Aid to the Church in Need» (ACN) ha regresado de un viaje informativo a la India, donde se reunió con cuatro de los seis obispos del Estado de Odisha (Orissa). En 2008, la violencia causada por turbas hindúes en Kandhamal (Estado de Odisha) causó la muerte de unos 100 cristianos. El 13 de diciembre de 2016, Pinarayi Vijayan, Primer Ministro de Kerala, encargó una nueva investigación sobre esta masacre. por Joop Koopman ¿Qué perspectivas tienen los dalits cristianos y musulmanes de que se les garanticen los mismos beneficios que a los miembros de la casta inferior de los hindúes, budistas y comunidades sij? Mons. Aplinar Senapati, CM, Obispo de la diócesis de Rayagada: Desde 1950 estamos luchando por los derechos de los dalits cristianos, para que accedan a esos beneficios, pero actualmente no veo que las perspectivas sean mejores. Sin embargo, continuamos luchando a nivel de la CBCI, nacional y estatal. Espero y rezo para que nuestro Gobierno conceda estos beneficios a los dalits cristianos. Mons. Sarat Chandra Nayak, Obispo de la diócesis de Berhapur: Se trata de una clara violación de las disposiciones constitucionales de igualdad ante la ley. A los dalits cristianos y musulmanes se les niega dichos beneficios exclusivamente sobre la base de la religión; eso lo prohíbe la Constitución. Venimos luchando por estos derechos desde hace 60 años; el caso se encuentra actualmente ante el Tribunal Supremo. El actual gobierno no quiere modificar la orden presidencial de 1950, que excluyó a los dalits cristianos y musulmanes de dicha disposición. Nuestra esperanza es que el Tribunal Supremo ponga coto a esta injusticia, que ha hecho sufrir a millones de dalits durante décadas. La Iglesia seguirá alzando su voz para demandar justicia. Mons. Niranjan Sual Singh, Obispo de la diócesis de Sambalpur: La razón principal, y oculta, por la que el Gobierno se opone a conceder los beneficios a los dalits cristianos es la preocupación de que, si los cristianos de casta baja consigue esas ventajas de promoción en el campo de la educación y consiguen ocupar puestos en la Administración pública, muchos hindúes dalits se convertirían al cristianismo. ¿Cómo aborda la Iglesia india el reto que se ha impuesto ella misma de acoger plenamente a los dalits? Mons. Singh: La Iglesia debe acoger a esos nuevos creyentes; los dalits son los que especialmente aceptan el cristianismo, pues aquí encuentran un sentido de fraternidad, igualdad y amor, mientras que en el hinduismo se enfrentan a discriminación: las castas elevadas les prohíben por completo entrar en los tempos. Los cristianos dalits aprecian la universalidad de la Iglesia y su ética de igualdad. La Iglesia debe invitar a esas personas, los más pobres y los abandonados; el Evangelio nos invita a trabajar especialmente por ellos. Desafortunadamente, en muchos lugares, los cristianos dalits no gozan de las mismas oportunidades. Por ejemplo, a los niños dalits no se les permite hacer el servicio de acólitos, o los dalits no pueden ser lectores. La Misa se celebra con segregación y hay cementerios separados para dalits y personas de castas altas. Frecuentemente, los dalits no son considerados para ocupar posiciones de liderazgo en la Iglesia; algunas comunidades se oponen al matrimonio entre dalits y católicos de castas altas. Esta es una gran preocupación, pues los dalits representan más de la mitad de todos los católicos indios. El futuro de la Iglesia será el de la comunidad dalit; ya es hora de que la Iglesia elimine toda segregación y discriminación. La Iglesia debe desarrollar su propio programa de promoción para ayudar tanto a los dalits como a los miembros de tribus aborígenes entre sus fieles. Mons. Senapati: En Odisha no hacemos distinción alguna entre cristianos de castas altas y bajas. Acogemos plenamente a los dalits. Todos estamos bautizados en una misma fe, tenemos un mismo Dios. Acogemos a todas las personas. ¿Considera la Iglesia que existen oportunidades reales de diálogo con hindúes moderados como medio de combatir el extremismo hindú? Mons. John Barwa, SVD, Arzobispo de la Archidiócesis de Cuttack-Bhubaneswar: Todos somos hijos de Dios y algún día todos lo entenderemos. Las campañas de odio no llevan a construir la sociedad. Existe una apertura entre la mayoría de la población hindú; son atraídos por el ejemplo de amor cristiano, como atestigua particularmente la Santa Madre Teresa. Se celebran todo tipo de «diálogos de vida»: reuniéndose y conociéndose los unos a los otros. Esto está llevando hacia la unidad y la solidaridad. Por supuesto que necesitamos el diálogo más que la mayoría hindú. Tenemos que tomar la iniciativa y demostrar nuestra voluntad de diálogo. La Iglesia muestra que está al servicio de todos. Estamos haciendo progresos. Una gran mayoría del pueblo de la India son de buen corazón; no todos son extremistas. La India es un país de hindúes, en el que nosotros somos una pequeña minoría. Pero debemos estar orgullosos de que somos capaces de hacer mucho gracias a nuestra dedicación y compromiso; hagámoslo más visible y vibrante. La Iglesia puede ser como una luz en la cima de una montaña, una luz para que todos pueden ver. Mons. Singh: Se nos considera como una iglesia que crea armonía entre las religiones. Por ejemplo, los cristianos no tomaron venganza después de los asesinatos de 2008. Esto fue muy significativo. La Iglesia pertenece a los indefensos de la sociedad, a las personas que naturalmente no eligen la violencia, que responden a la violencia con gestos de reconciliación y con un mensaje de paz. La no violencia es también un testimonio de Jesús; muestra a los hindúes el poder de nuestra fe, el poder y la libertad de no responder a la violencia con violencia; la iglesia es un agente de amor, de perdón. Esa es nuestra identidad y lo que hace de la Iglesia un testimonio poderoso. Mons. Senapati: Impulsamos la paz, la reconciliación y la emancipación de los pobres, independientemente de su casta, credo o religión. Todos se merecen la oportunidad de desarrollarse y ser autosuficientes. Debemos ser una verdadera religión de amor y fraternidad. Nada es más importante. Hay líderes hindúes que son muy buenas personas y que aprecian el verdadero mensaje de Jesús para la India, como el perdón, la paz, el amor por los pobres, etc. Con ellos podemos tener el diálogo. ¿En qué áreas de la vida y del ministerio de la Iglesia se necesita un mayor fortalecimiento en India? Mons. Singh: Debemos insistir en la noción de la catolicidad, la unidad de la Iglesia. Nuestra Iglesia está demasiado dividida por razón del idioma, el origen étnico y la geografía. Hemos de profundizar en nuestro diálogo con otras religiones; tenemos que tender la mano para entender mejor a los demás, y así avanzar hacia la fraternidad. Necesitamos intensificar nuestra actividad entre los pobres; nuestra preocupación por los pobres ha de ser más visible. Corremos el riesgo de ser demasiado una iglesia institucional que no escucha el clamor de los pobres; ¡tenemos que elevar a los pobres! La canonización de la madre Teresa fue un estímulo para la acción. Mons. Nayak: La formación de los laicos es algo crucial; tenemos que contribuir a que crezca una generación de grandes líderes católicos, que asuman la propia responsabilidad en todos los aspectos de la sociedad: social, político, económico y medioambiental. Queremos construir un laicado con una mayor visión. ¿Confía la Iglesia en que, al final, se hará justicia en Odisha? Mons. Barwa: Para Dios no hay nada imposible. La justicia se está imponiendo lentamente. Tendrá éxito y se producirá un crecimiento de la comunidad cristiana en Odisha. Las cicatrices tardarán mucho tiempo en cicatrizar y desaparecer. Antes de la masacre en Kandhamal, hubo paz en esta región; ahora se ha roto la confianza; nuestro pueblo no puede confiar en quienes quemaron nuestras casas e iglesias. Fomentar la credibilidad y la confianza tardará mucho más que la reconstrucción de viviendas e iglesias.

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