Turquía

Situación: peor

INFORME

En un contexto de convulsiones políticas, incluyendo un golpe de Estado fracasado contra el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y un referéndum sobre el aumento de los poderes presidenciales, la perspectiva es sombría para la comunidad cristiana del país. El canciller anglicano Ian Sherwood, que ha sido capellán del consulado británico y ha dirigido la Iglesia Memorial de Crimea de Estambul durante más de un cuarto de siglo, resumió el estado de ánimo de las iglesias del país cuando dijo: “No soy optimista acerca de la difícil situación de los cristianos en Turquía. Tenga en cuenta que nos han asesinado a un obispo católico [Luigi Padovese en 2010],  han amenazado al clero, nos han asesinado a un sacerdote [el padre Andrea Santoro] hace 10 años. Cualquier líder cristiano, si es honesto, diría que algo de lo que está pasando es bastante alarmante”. [1]

A pesar de algunos movimientos positivos durante el último período examinado (2013-15), cuando se invitó a los grupos minoritarios a solicitar los bienes decomisados por el Gobierno para que les fueran devueltos o les compensaran por los terrenos, en el período estudiado en este informe se ha producido un considerable aumento de las incautaciones de propiedades. Según informó el diario Agos, al menos 100 propiedades cristianas siríacas de Mardin han sido transferidas al Estado en los últimos cinco años. Alrededor de 50 propiedades pertenecientes a la Iglesia ortodoxa siríaca de Mardin fueron incautadas tras un reordenamiento municipal, debido a que su titularidad había expirado. Entre los bienes tomados se encontraban dos monasterios que estaban funcionando, construidos hace 1500 años, uno de ellos el de Mor Gabriel del siglo V, uno de los monasterios más antiguos del mundo. Kuryakos Ergun, presidente de la Fundación del Monasterio de Mor Gabriel, dijo: “Nuestras iglesias y monasterios son lo que enraíza a los siríacos en estas tierras; nuestra existencia depende de ellos. Son nuestra historia y lo que sustenta nuestra cultura. Mientras el país debiera proteger este patrimonio, lo que vemos en cambio es que nuestra cultura está en riesgo”. [2] Según un análisis, esta incautación es sintomática de problemas más profundos para la minoría cristiana, y una declaración de la Confederación Asiria de Europa dijo: “Esta confiscación constituye una grave violación de… los derechos humanos y culturales… que contrasta enormemente con la imagen que Turquía ha proyectado en los últimos años de país musulmán tolerante con los no musulmanes y con los grupos minoritarios en general”.

Pero las apropiaciones de Mardin no fueron la única incautación importante de iglesias y en abril de 2016 las autoridades declararon que seis iglesias y parcelas que pertenecían a la Iglesia en Diyarbakir eran propiedad estatal. Mientras que el Consejo de Ministros afirmó que el esta decisión formaba parte de los planes de reconstrucción del centro de la ciudad después de intensos combates entre militares turcos y militantes armados del Partido de los Trabajadores de Kurdistán, los cristianos expresaron su temor de que la propiedad no les fuese devuelta. Los cristianos cuestionaron enérgicamente las afirmaciones estatales de que la incautación de propiedades de la Iglesia estuviera relacionada con la reconstrucción del centro de la ciudad después de combates localizados. Están en curso una serie de litigios sobre propiedades y es notable que en 2016 se cumpliese el 45 aniversario de la incautación por parte del Estado del seminario ortodoxo griego de Halki, en la isla de Heybeli. A pesar del diálogo entre el actual Gobierno y la Iglesia sobre el tema, sigue cerrado. Si bien a menudo se considera que no tiene mayor transcendencia, la cuestión de la incautación de tierras es, sin embargo, particularmente indicativa del empeoramiento de la situación de las Iglesias cristianas locales en muchas partes del país.

Aunque la Constitución del país se basa en el modelo francés de laïcité, “sin embargo, según la interpretación turca del laicismo, el Estado tiene un control omnipresente sobre la religión y niega la personalidad jurídica plena a todas las comunidades religiosas”. [3] La Dirección estatal de Asuntos Religiosos, Diyanet, supervisa todos los aspectos de la religión. Todos los empleos relacionados con la religión (maestros de religión, ministros, etc.) dependen de este departamento para sus nombramientos, capacitación y salarios. Esto se extiende a las comunidades cristianas, aunque constitucionalmente su papel se limita a “ejecutar las obras concernientes a las creencias, culto y ética del islam, iluminar al público sobre su religión y administrar los lugares sagrados de adoración” (la cursiva es mía). Cristianos y judíos no están representados en el Diyanet. A los cristianos no se les permite capacitar ministros eclesiásticos en el país, lo que significa que las comunidades se ven obligadas a enviar estudiantes al extranjero o dependen de los pastores extranjeros.[4] Sin embargo, ha habido una represión del Gobierno contra los ministros religiosos extranjeros con residencia de larga duración en Turquía, como se vio en el caso de reverendo Andrew Brunson, detenido en octubre de 2016 (véase el incidentes más abajo).

En el ámbito de la educación, sigue la controversia en torno a la asignatura “Conocimiento religioso, cultural y moral” de la escuela primaria y secundaria, impuesta como obligatoria por el Gobierno. Aunque los estudiantes no musulmanes pueden ser eximidos, esto a menudo requiere revelar su afiliación religiosa, causando así el ostracismo social. En febrero de 2017, el Gobierno respondió a las preocupaciones sobre el favoritismo que manifiesta esta asignatura por el islam en detrimento de otras creencias al anunciar que se adoptaría un enfoque más equilibrado.[5]

Quizás el símbolo más claro de las tensiones de la sociedad turca entre el pluralismo y la islamización ha sido la propuesta de volver a convertir la histórica Hagia Sophia en mezquita. Construida como iglesia ortodoxa griega en 537AD, fue convertida en mezquita después de la caída de Constantinopla en 1453, y en museo en 1935, cuando se declaró la nueva república. En el aniversario de la caída de Constantinopla, tanto en 2016 como en 2017, miembros de la Asociación Juvenil Nacionalista de Anatolia rezaron delante de Santa Sofía y exigieron que el edificio fuera “reconvertido” en mezquita.[6] En abril de 2015, se volvió a proclamar el Corán en Hagia Sophia por primera vez desde hacía 85 años en el acto de inauguración de una exposición de obras caligráficas islámicas y, posteriormente, en junio de 2016, se retransmitió desde allí todos los días de Ramadán la recitación del Corán para el canal religioso estatal dirigido por el Diyanet.[7] Según una declaración de los políticos griegos Dora Bakoyanni e Ioannis Kefalogiannis, el programa del Ramadán “prácticamente lo transformó en una mezquita por primera vez en 80 años. Es un acto provocativo e incomprensible y muestra falta de respeto hacia los cristianos ortodoxos de todo el mundo…”[8]

[1] Alec Marsh, ‘The War on Christians is extending into Turkey’, The Spectator, 19/07/16 blogs.spectator.co.uk
[2] Al Monitor, 02/07/17 www.al-monitor.com
[3] USCIRF, 2016, p. 1, www.uscirf.gov
[4] Turkey’s Association of Protestant Churches, Human Rights Violation Report for 2016, 30/01/17, p. 8 www.isrme.org
[5] USCIRF, 2017, www.uscirf.gov
[6] Milliyet, 29/05/16, p. 13; Hürriyet,13/05/17
[7] Express Tribune, 31/07/17 tribune.com.pk; Hürriyet, 09/06/16, p. 24
[8] Greek Reporter, 06/06/16  eu.greekreporter.com.

ESTADÍSTICA

Población total:

79.6 milliones

Nivel de persecución contra los cristianos:

Moderado a Alto

Situación actual de los cristianos:

Peor

POBLACIÓN CRISTIANA

191 000277

Religiones:

musulmana, 98,3%; agnóstica, 1,1%; cristianos, 0,2%; otras, 0,4

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Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 6.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.