Estipendios de Misa para 18 sacerdotes ancianos y enfermos de una residencia de sacerdotes en Montevideo

Apenas nadie ha formulado el significado del sacerdocio con palabras tan contundentes como San Juan María Vianney, el famoso Santo Cura de Ars: “Si no tuviésemos el sacramento del orden sacerdotal, no tendríamos a nuestro Señor. ¿Quién le ha puesto ahí, en ese tabernáculo? El sacerdote. ¿Quién ha recibido el alma en su entrada a la vida? El sacerdote. ¿Quién la alimenta para darle fuerza para hacer su peregrinación de la vida? El sacerdote. ¿Quién la preparará a presentarse ante Dios, lavando esta alma, por última vez, en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote.”

Más de 400.000 sacerdotes convierten en la Eucaristía el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Algunos de ellos ya son ancianos y están enfermos, y apenas pueden ya elevar el cáliz con sus manos. A pesar de ello, celebran, fieles e incansables, el sacrificio de Cristo, como lo hacen, por ejemplo, los 18 sacerdotes enfermos y ancianos de una residencia de sacerdotes en Montevideo, Uruguay.

En Uruguay, la Iglesia tiene una influencia considerablemente inferior en la sociedad que en otros países iberoamericanos. Solo la mitad de los habitantes se declara católico y la religiosidad pertenece exclusivamente a la vida privada. El segundo país más pequeño de Iberoamérica tiene un largo pasado laicista: ya a mediados del siglo XIX comenzó este proceso. En 1859 echaron a la orden de los Jesuitas del país, y doce años más tarde se nacionalizaron todos los cementerios. Por parte de círculos liberales anticlericales siempre surgieron nuevas provocaciones; así, por ejemplo, en Viernes Santo organizaban barbacoas gratuitas a las que invitaban a la población. Finalmente, en 1917 se incluyó en la Constitución una estricta separación entre Estado e Iglesia. Oficialmente no hay días festivos cristianos en Uruguay: en lugar de Navidad, en el calendario dice “día de la familia”, y en lugar de la Semana Santa, “semana del turismo”. También la legislación se opone en muchos puntos a la doctrina de la Iglesia Católica.

En Uruguay, muchos sacerdotes viven con el mínimo existencial, sobre todo, cuando son ancianos y están enfermos. Los 18 sacerdotes ancianos de la residencia de Montevideo han servido durante toda su vida fielmente a Dios y a la Iglesia. Ahora que han llegado al final de sus vidas también deberían recibir amor y gratitud por su servicio. Por ello queremos apoyarlos con estipendios de Misa. Estos sacerdotes celebran la Santa Misa por las intenciones de nuestros benefactores y reciben a cambio una pequeña cantidad que les permite apoyar la residencia eclesial en la que viven y costear sus necesidades personales como, por ejemplo, medicamentos. En total los apoyamos con 14.580 euros, para que cada uno de los sacerdotes ancianos reciba mensualmente estipendios de Misa por un total de 67,50 euros. De esta forma podemos mostrarles nuestro amor y gratitud.

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