El informe advierte sobre el impacto global del «hiper-extremismo» religioso

Un estudio culpa al odio religioso de elevar la inestabilidad en todo el mundo   (ACN) Königstein/Surrey, 03.11.2016. Fundamentalismo Religioso – más letal que nunca – está produciendo muerte, destrucción, desplazamientos e inestabilidad a niveles sin precedentes, según un informe publicado hoy. El informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo 2016, elaborado por la Fundación Pontificia Internacional «Aid to the Church in Need (ACN)», advierte sobre el impacto global de «un nuevo fenómeno de violencia por motivos religiosos» al que denomina «hiper-extremismo islamista». Al definir este nuevo ultra-extremismo, el informe subraya las características distintivas que se describen como evidencia de que los radicales suponen una amenaza para la paz mundial, la estabilidad y la armonía social en Occidente. Entre las principales características de este «hiper-extremismo islamista» se encuentran los intentos sistemáticos de expulsar a todos los grupos disidentes —también los moderados—, niveles sin precedentes de crueldad, el alcance global y un uso eficaz de las redes sociales, que se emplean a menudo para ensalzar la violencia. Al mismo tiempo que suman su voz a los llamamientos para que la persecución por el Daesh (ISIS) sea reconocida como genocidio, los autores del informe advierten que existe un amplio intento de reemplazar el pluralismo religioso por una monocultura. El informe, que estudia la situación relativa a la libertad religiosa en cada uno de los 196 países del mundo, concluye: «en partes del Próximo Oriente, incluyendo Irak y Siria, este hiper-extremismo está eliminando todas las formas de diversidad religiosa y amenaza con hacerlo también en regiones de África y de Asia». Así se recoge también en el prólogo del informe, realizado por el padre Jacques Mourad, un religioso cristiano que fue secuestrado en Siria por el Daesh, que le retuvo durante cinco meses hasta que pudo escapar en octubre de 2015. El padre Mourad escribe: «nuestro mundo se tambalea al borde de la catástrofe total, pues el extremismo amenaza con eliminar toda huella de diversidad en la sociedad». Este informe de publicación bienal, basado en las investigaciones de periodistas, científicos y clérigos, expone que en periodo de referencia de dos años —finalizado en junio— se produjeron ataques de «hiper-extremismo» en uno de cada cinco países del mundo, desde Australia a Suecia, así como en 17 países africanos. En contraposición a la opinión muy extendida de que los gobiernos son los principales responsables de la persecución, el informe indica que, en 12 de los 23 países más afectados, la culpa es de milicias no públicas. Ante el hecho de que el número de refugiados alcanza una nueva cifra récord de 65,3 millones de personas, según los datos de la ONU, el informe califica al islamismo extremista como un «factor clave» en el desplazamiento masivo de personas que huyen de países como Afganistán, Somalia y Siria. El informe de «Aid to the Church in Need» subraya la repercusión en los países occidentales, cuyo tejido socio-religioso se ve desestabilizado por la llegada de refugiados en cifras sin precedentes. Según el informe, estos problemas se ven agravados por el hecho de que Occidente es víctima de un repentino aumento de ataques de islamistas fundamentalistas. Sin embargo, de acuerdo con el informe, no todos los problemas que atacan a la libertad religiosa se deben al Islam militante, pues se está produciendo una «represión renovada» de grupos religiosos en China y Turkmenistán y una continua negación de los derechos humanos para personas que confiesan su fe en los países más afectados, Corea del Norte y Eritrea. Por otro lado, el panorama no se muestra sombrío en todo el mundo: en relación con Bután, Egipto y Qatar, países conocidos por sus violaciones de la libertad religiosa, el informe demuestra que la situación ha mejorado para las minorías religiosas durante el periodo objeto de examen. John Pontifex, el editor de este informe, con residencia en Londres, ha manifestado: «Un resultado central de nuestra investigación es la emergencia de una forma de hiper-extremismo religioso que ha marcado a muchas partes del mundo con su salvajismo, un sello distintivo de sus evidentes intenciones genocidas. Nuestro informe es una llamada de atención tanto para subrayar que el extremismo ha iniciado una fase completamente nueva y más peligrosa como el papel de Occidente. Si puede encontrarse algo importante en el informe Libertad religiosa en el mundo 2016 es el hecho de que los grupos religiosos despiertan el odio incluso dentro de sus propias filas. ¿Qué perspectiva para la paz existen cuando partes importantes de determinados grupos religiosos no tienen más que desprecio por aquellos que no comparten su visión del mundo, que niegan el derecho a la vida no solo a personas de otras religiones, sino también a los moderados dentro de su propia comunidad? Otro problema que recoge el informe que los políticos de Occidente, frecuentemente, no comprenden las religiones, por lo que han de replantearse toda su perspectiva: ya no es posible decir que practicar la fe tradicional es algo que pertenece al pasado cuando la evidencia demuestra que para millones y millones de personas —una nueva generación—, la religión es el centro de sus vidas y el motor de todas sus actividades». El informe se presenta en su 13ª edición y es elaborado por «Aid to the Church in Need». Esta Fundación proporciona ayuda de emergencia y ayuda a los cristianos perseguidos y que sufren de otros modos en 140 países de todo el mundo.   El «Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo» de 2016 está disponible en www.religious-freedom-report.org

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