Delegación de ACN visita las diócesis más afectadas por Boko Haram en Nigeria

Königstein/Lagos, 28.03.2017.- Un total de 14 miembros incluidos directores de las sedes nacionales y miembros de los departamentos de comunicación de diferentes países de la fundación pontificia Aid to the Church in Need (ACN) viajaron la semana pasada a los estados de Borno, Jos y Kaduna, en el norte de Nigeria para recabar información y mostrar solidaridad con los cristianos. En esta región, de mayoría musulmana, los cristianos sufren tensiones y violencia y han sido afectadas por los ataques del grupo terrorista islamista Boko Haram. La delegación se desplazó por via aérea a Maiduguri, capital del estado de Borno, lugar de nacimiento de Boko Haram y uno de los estados más afectados por el terror fundamentalista islámico. Aunque la ciudad de Maiduguri se encuentra bajo control del gobierno, que ha expulsado a los terroristas de la ciudad hacia los pantanos de Sambisa, la metrópolis ha sufrido repetidos intentos de ataques suicidas en las últimas semanas. Borno cuenta con 20 campos de refugiados gubernamentales, como el de Dalori con más de 14.000 personas. Además se calculan 500.000 desplazados que viven en la capital acogidos por familiares, amigos o instituciones caritativas. La delegación de ACN visitó 25 familias católicas de la comunidad Pulka de Gwoza, refugiadas desde hace dos años en un terreno cedido por la iglesia en Maiduguri, así como un campo no gubernamental con 7.000 refugiados cristianos de diferentes confesiones atendido por la Christian Nigerian Association, CNA. Según las cifras dadas por la ONU, Boko Haram ha afectado la vida de 26 millones de personas, en el Estado de Borno y cinco estados más de Nigeria. Sólo la diócesis católica de Maiduguri registra más de 5.000 viudas y 15.000 huérfanos. La delegación de ACN pudo poner rostros escuchando los terroríficos y dolorosos testimonios de algunas de esas víctimas: viudas que vieron morir degollados a sus maridos, sacerdotes que tuvieron que evacuar a escondidas a docenas de niños de las escuelas, personas que sobrevivieron semanas escondidas en sus casas para no ser encontradas por los terroristas, pero también testimonios como el de Rebeca o Raquel que fueron capturadas y torturadas por Boko Haram. Al final de la visita el obispo de Maiduguri Mons. Oliver Doeme agradecía a la delegación de ACN “el coraje poco común que ha mostrado al asumir el riesgo de venir y fortalecer a nuestro pueblo. Ha sido una experiencia maravillosa y conmovedora”. Especialmente importante para el trabajo de información de la fundación pontificia fue la visita a Kafanchan, diócesis de la parte sur del estado de Kaduna, que sufre un embate de ataques salvajes por parte de los Fulani, pastores nómadas musulmanes, que arrasan y aniquilan pueblos cristianos.  Si bien estos problemas son ancestrales y los Fulani se expanden por varios países africanos, en la zona de Kanfanchan según un reporte entregado por la diócesis a la delegación de ACN, desde 2011 se han registrado ataques a 71 pueblos con un total de 988 muertos, 2.712 casas y 20 iglesias destruidas. Especialmente la falta de protección y respuesta por las fuerzas de seguridad producen desaliento en la comunidad cristiana del sur del estado de Kaduna. En el reporte se describen casos de inacción voluntaria o incluso colaboración entre las fuerzas estatales y los atacantes. María Lozano, jefe del departamento de prensa internacional y coordinadora del viaje hacía balance de la información recibida en diferentes reuniones con representantes de la iglesia, la política y la prensa local de los estados de Jos Plateau y Kaduna:  “Los ataques de Boko Haram y de los Fulani son la punta del iceberg pero los cristianos que viven en los estados del norte de Nigeria de mayoría musulmana, sufren discriminación y han sido víctimas de ataques y de persecución  de manera cíclica y continua desde hace décadas. Por ejemplo en Kaduna en los años 70 el gobierno se apropió de 17 colegios católicos sin ningún tipo de compensación. Especialmente desde la introducción de la Sharia en el año 2.000 en 12 de los 19 estados del norte el respaldo civil y legal de los cristianos es frágil. Esto es bastante desconocido en el mundo occidental. Sin embargo, lo realmente emocionante en este viaje a nivel personal ha sido la alegría y la fe de estas personas. Viven en peligro pero sus iglesias están repletas. Cuando piden ayuda a Europa para construir iglesias, les responden a menudo que no hacen falta iglesias tan grandes; pero sí necesitan iglesias grandes, muy grandes. Es difícil entenderlo desde nuestra realidad, pero la gente en Nigeria está sedienta de Dios. Es una iglesia que florece por eso los fundamentalistas islámicos los perciben como un peligro. Están orgullosos y felices de su fe. Cada misa es una fiesta, cada encuentro una celebración de alegría. Por último el ejemplo de perdón y reconciliación cristiano ante los ataques y las vejaciones, es impresionante.” Además de recibir información de primera mano y compartir con las comunidades que sufren por causa de su fe la delegación de ACN aprovechó para visitar algunos de los proyectos que la fundación gracias a la ayuda de sus muchos benefactores en todo el mundo ha realizado en esta parte del país. Por ejemplo se visitaron dos iglesias y casas parroquiales en Kaduna destruidas por ataques fundamentalistas islámicos y reconstruidas gracias al apoyo de la fundación, así como los seminarios mayores de San Agustín en Jos, con 437 y el del Buen Pastor en Kaduna, con 147 seminaristas. Estos últimos reciben apoyos anuales de ACN y precisan ayudas para aumentar sus instalaciones debido a que el número de aspirantes al sacerdocio crece pero no existe lugar físico para atenderlos. Mons. Rev. Ignatius Kaigama, arzobispo de Jos y presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria definió la visita de ACN a las diócesis de Maiduguri, Jos, Kafanchan y Kaduna como ‘sacramento de la presencia’, sintetizando el encuentro de esta manera: “Esta visita muestra la necesidad de solidaridad pastoral entre la Iglesia de otros continentes y África. Las relaciones no deben ser creadas o basadas sólo en la televisión, los periódicos, informes de radio o a través de mensajes o correos electrónicos. Esta visita amistosa de catorce hombres y mujeres unidos por la misión y la visión de ACN, que han venido a celebrar el “sacramento de la presencia” en Nigeria, es un verdadero testimonio de amor. La visita fue terapéutica, ha traído alivio a un pueblo traumatizado por los desastres naturales, la amenaza de delincuentes y fanáticos religiosos, la persecución, la discriminación y los retos de la vida cotidiana. También tuvieron tiempo para aprender sobre temas como el diálogo interreligioso (relación musulmana / cristiana en Nigeria), iniciativas de construcción de paz y el crecimiento pastoral”. La situación y los testimonios de los cristianos católicos en el norte de Nigeria son uno de los focos de  la Campaña de Cuaresma dedicada por la fundación ACN a África “Su fe es nuestra esperanza”. La fundación está estudiando un paquete de ayuda de emergencia a los afectados por los ataques Fulani en Kafanchan y a las víctimas de Boko Haram en la diócesis de Maiduguri.  Así mismo se ha pedido ayuda a la fundación para la reconstrucción del seminario menor de San José, cerrado desde el 2014 después de haber sido atacado y destruido por terroristas de Boko Haram.

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Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 6.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.