Curar a “una sociedad distorsionada, cubierta de sangre y corrupta

Surrey/Königstein, 06.03.2017. La cabeza de los católicos en Nigeria ha lanzado un impactante llamamiento en favor de la paz y el diálogo mientras su país afronta la violencia, una crisis económica paralizante y la amenaza de hambruna en el noroeste, donde siguen sucediéndose los actos de violencia. Este llamamiento tiene lugar en un momento de fuerte tensión a raíz del atentado suicida de tres terroristas que murieron el viernes, 3 de marzo, tras hacer detonar explosivos bajo camiones cisternas cargados de combustible en las afueras de la ciudad de Maiduguri, en el noroeste del país. Afortunadamente, no hubo más víctimas mortales. En su mensaje de Cuaresma, cuya copia obra en poder de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el Arzobispo de Jos, Mons. Ignatius Kaigama, dibuja una escena impactante de la situación, pero también hace hincapié en que la fe puede ayudar a tender puentes y a curar a una sociedad fracturada. Concretamente, escribe: “Nuestra sociedad contemporánea, contaminada por vicios sociales, necesita renovarse. En estos momentos, el pecado se ha racionalizado y la violencia se ha institucionalizado”. Los grupos militantes del delta del Níger reemprendieron su campaña terrorista contra las compañías energéticas en agosto de 2016. En relación con informes que aseguran que la crisis económica nigeriana es la peor de las últimas décadas, el portavoz del Parlamento, Yakubu Dogara, señaló el mes pasado que la recesión permanente de Nigeria es debida a las actividades de las milicias de la región. Por su parte, el Arzobispo Kaigama, presidente de la Conferencia Episcopal Nigeriana y de la Conferencia Episcopal Regional de África Occidental, recalcó la necesidad de entablar un diálogo para resolver esta situación y dijo: “Cuando oímos hablar de jóvenes del noreste, el sureste y de la zona del delta del Níger que amenazan con destruir la economía, la unidad y la existencia de nuestra nación, la cuestión que se plantea es si son conscientes de las implicaciones de la guerra. […] Los cuchillos, las espadas, las bombas y las armas de fuego no han aportado la victoria a nadie. […] A pesar de que se vanaglorien de ello, nadie ha ganado realmente una guerra en este país. […] Todos somos perdedores tras cada guerra. Cualquier guerra que libremos solo nos hará retroceder social y económicamente a aquellos días oscuros en los que solo sobrevivían los más fuertes. Nosotros ya hemos experimentado los tristes efectos de la guerra: ¿para qué volver a tomar este camino?”. Nigeria lleva mucho tiempo bajo el efecto de la violencia. Desde 2009, el grupo islamista Boko Haram se dedica a sembrar el terror, sobre todo, en el noroeste. El balance de esta violencia son al menos 20.000 muertos y más de 2,6 millones de desplazados. Pese a que las tropas del Gobierno han ido liberando a zonas del control de estos islamistas, los ataques siguen sucediéndose. Además, la violencia de Boko Haram ha hecho surgir tensiones entre cristianos y musulmanes, pero la Iglesia ha lanzado iniciativas para promover la armonía entre los dos grupos religiosos. Entre los nuevos proyectos anunciados por AIN a finales de febrero está el apoyo a talleres sobre el Islam y el diálogo interreligioso en la Diócesis de Osogbo. Mons. Kaigama escribe: “Se está realizando un gran trabajo para promover la paz, erradicar la violencia y garantizar el orden y la fraternidad en las diferentes partes de Nigeria donde los malentendidos debidos a razones religiosas, étnicas o económicas suponen importantes obstáculos. Necesitamos más genuino diálogo para traspasar las fronteras étnicas, religiosas y políticas”. El prelado recalcó que el Cristianismo enseña a sus fieles a tender puentes mediante el amor y el servicio al prójimo. Mons. Kaigama escribe: “La belleza del Cristianismo reside en su capacidad para derribar barreras y demoler muros erigidos por prejuicios étnicos o regionales. Si damos la bienvenida a Dios, pero no somos capaces de dar la bienvenida a nuestros hermanos y hermanas, solo somos medio cristianos. Cuando el joven rico preguntó a Jesús cómo alcanzar la vida eterna, Jesús le respondió que a través del amor a Dios y al prójimo…”. Además, el Arzobispo hizo hincapié en la necesidad de que los cristianos vivan abiertamente su fe y de que den testimonio de ella con su forma de vida: “Nuestra religión cristiana nos enseña a ocuparnos de los demás, y a superar el mal con el bien”. Al final, el Arzobispo ruega por que Dios capacite a los creyentes a contribuir a la renovación de Nigeria: “Quiera el Señor concedernos la gracia de ser agentes activos a la hora de limpiar la faz de nuestra sociedad distorsionada, cubierta de sangre y corrupta, y hacernos experimentar poderosamente Su misericordia en esta Cuaresma y más allá de ella”.

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