Mons. Ignacio Wolcan Olano, Obispo de Tucareambó, en Uruguay, vino a visitar la sede de ACN y envió un mensaje a usted.

Queridos benefactores,

Thanks message by Fr. Georges Jahola

P. Georges Jahola

Es un gran placer para mí dirigir este mensaje de agradecimiento por lo que están haciendo por los cristianos en la llanura de Nínive, en Irak. Les escribo en nombre de decenas de miles de hombres, mujeres y niños. El Estado Islámico nos golpeó con violencia trágica. Mataron a miles de personas y destruyeron casas, escuelas, iglesias, conventos y mucho más para apagar la presencia cristiana milenaria de la llanura de Nínive.

Fue terrible para nosotros, pero nuestra fuerza radica en la fe innegable en Cristo. El Señor nos ha ayudado a llevar la cruz, dándonos coraje y esperanza. Hace sólo unos pocos meses desde que hemos podido regresar. Poco a poco estamos reconstruyendo las casas, escuelas, iglesias y los otros edificios religiosos. Sería imposible reanudar verdaderamente la vida aquí sin tener lugares adecuados para orar y alabar a Dios. La reconstrucción de edificios y todo lo demás solo es posible gracias a vosotros, benefactores de Aid to the Church in Need. ACN está entre los principales responsables de un “Plan Marshall” para la reconstrucción de lo que el Estado Islámico destruyó en la llanura de Nínive.

 

Fr. Georges Jahola showing the font at the Syriac Catholic Mar Behnam Church. The church was heavily damaged by ISIS

P. Georges Jahola mostrando la fuente en la Iglesia siria católica Mar Behnam. La iglesia fue seriamente dañada por ISIS

Hasta ahora, hemos restaurados y reconstruido 2.242 casas, escuelas, iglesias y conventos. Somos conscientes de que todavía hay mucho trabajo por delante. De hecho, la próxima fase será aún más difícil porque lidiaremos con las casas quemadas. Pero con su apoyo y oraciones estamos seguros de que podremos completar el enorme trabajo de reconstrucción que hemos comenzado.

¡Siempre contamos con su ayuda y nos sentimos unidos a cada uno de vosotros por la fe en Cristo que ha realizado tantos milagros en nuestros corazones! Imploro la bendición de Dios para vosotros y vuestras familias,

Georges Jahola

En Ucrania, muchas personas sufren bajo la pobreza, sobre todo personas de la tercera edad y familias. El conflicto armado en el Este de Ucrania sigue exigiendo también víctimas. La Iglesia católica ayuda a los necesitados, pastoral y materialmente.

A pesar de todo su compromiso social, la Iglesia no debe olvidar de ocuparse sobre todo de la salvación de las almas. Esto lo acaba de recalcar el Obispo católico-romano de Kharkiv- Zaporyzhya, Stanislav Shyrokoradiuk, en una conversación mantenida con la Fundación Pontificia Internacional «Aid to the Church in Need». Si bien en su diócesis hay muchos centros e iniciativas de la Iglesia para ayudar concreta y materialmente a los necesitados, es también importante «rezar con los que sufren para que no pierdan su fe».

El Obispo, que fue durante 20 años el Presidente de Caritas Spes, y de este modo el responsable de las actividades sociales de la Iglesia en Ucrania, subrayó que a menudo la gente espera de la Iglesia que esté en condiciones de prestar todo tipo de ayudas materiales. Aunque la Iglesia hace mucho —continuó diciendo— no puede aliviar todas las necesidades materiales. «La tarea de la Iglesia es, sobre todo, llevar a Dios a los hombres y anunciarles la verdad. No podemos darles solo pan; no podemos olvidarnos de las almas. No es suficiente con hacer sencillamente cosas buenas, pues no debemos dejar de llevar a las personas la gracia necesaria para la salvación de sus almas.

Además —siguió el obispo— es importante enseñar a la gente para que agradezcan la ayuda que reciben a Dios y a los benefactores que la hacen posible. Declaró: «El reparto de bienes materiales de ayuda tampoco se hace en forma de un despacho rápido, sino que tiene lugar en un marco bello y digno. Se lee un pasaje del evangelio y los que reciben las ayudas rezan juntos un Padre Nuestro por todos aquellos que han donado esos bienes. Les decimos que es Dios quien les regala el pan, pero que se lo da a través de los benefactores».

Mons. Shyrokoradiuk hizo referencia a que también los testigos de la multiplicación de los panes y de los peces que relata el evangelio acudían a Jesús sobre todo para escuchar la palabra de Dios, y que solo después Jesús les dio pan. Continuó: la Iglesia tiene que «guardar el equilibrio» y poner lo espiritual en primer lugar. Por eso es importante construir templos y no solo desarrollar actividades sociales. Por ejemplo, todos los centros de menores de su diócesis tienen una capilla. «Los niños acuden allí para hablar con Dios de sus problemas», añadió. Esto es muy importante.

Para los creyentes de la parroquia de la Virgen del Consuelo fue un duro golpe: hace tres años en Lwawu las lluvias torrenciales destruyeron totalmente el tejado de su iglesia. Esta comunidad que habita en la provincia noroeste del país, en la frontera con Angola, no tenía recursos para reconstruir el tejado, porque se trata de una zona subdesarrollada y abandonada con una población pobre. Los creyentes aman su iglesia, que es el corazón de la comunidad, pero el coste de la reconstrucción del tejado les resultaba astronómicamente alto.

Nuestros bienhechores no dejaron a la parroquia en la estacada y donaron 4.400 euros para el nuevo tejado, y cuando esta cantidad no bastó porque había que traer de lejos las vigas de acero, donaron otros 2.000.

El párroco, P. Kennedy Musekwa, nos ha escrito una carta cuyo contenido queremos reproducir aquí para todos los bienhechores: “Cuando ocurrió esta desgracia, fue como si se me partiera el corazón. No sabía qué hacer y pensaba en toda la gente de nuestra misión, que también había perdido toda esperanza. Vuestra ayuda ha vuelto a encender la vida cristiana en nuestra misión, pues hoy podemos adorar a Dios en nuestra iglesia. Cada vez que entro en ella pido a Dios que bendiga a todos nuestros bienhechores y me inclino humildemente ante este gesto de amor. En nombre de todos mis feligreses os doy mil gracias. ¡Alabado sea el nombre del Señor!”.

Buen día.

Soy el Padre Juan Gabriel, Argentino (diócesis de Buenos Aires), misionero en Mozambique, en la diócesis de Xai Xai.

Les ecribo para agradecerles por el dinero de intenciones de misa que me enviaron, por medio de mi obispo, Dom Lucio Andrice Muandula.

Soy párroco de la Misión Mangundze. Que tiene 42 comunidades, capillas. Y estoy solo, como sacerdote, para atenderla. Está en una zona rural. Algunas comunidades están a más de 90 km de la sede, mi casa.

Mi deseo es quedarme en esta diócesis definitivamente. Ya no quiero volver a Argentina.
Les cuento que tengo un papel en la sacristía, donde voy anotando las misas que celebro, para llevar la cuenta.

Hace seis meses que no caen bombas sobre la ciudad de Alepo, en Siria. A lo lejos, por las noches, aún se oyen explosiones en zonas – todavía en disputa – de las afueras de esta gran urbe que albergaba antes de la guerra a más de 2 millones de personas. El número de habitantes en la actualidad es difícil de saber, muchos se han marchado a otras partes del país y otros incluso han emigrado fuera, a los países vecinos como Turquía, Líbano, Jordania o más lejos, a Europa y América. Para los que se quedaron, este va a ser el primer verano que puedan pasar en paz y disfrutar de algún momento de descanso fuera de la ciudad desde 2012. Por eso, el arzobispado sirio-católico de Alepo ha organizado campos de verano para ellos en el llamado Valle de los Cristianos, cerca de Homs.  La fundación pontificia ACN apoya esta iniciativa con 30.000.-€.

Este es el caso de 1.200 niños, jóvenes y adultos pertenecientes a la parroquia sirio-católica de San Efrén, en el Barrio Viejo Siriaco, fundado por los supervivientes del gran Genocidio Armenio de 1915, procedentes de Turquía pero de origen siriaco. El padre George Sabounji, párroco de San Efrén afirma sin embargo: “A nuestro campamento no solo vienen sirio-católicos, también acuden chicos ortodoxos y greco-melquitas. Llevamos a cabo este proyecto para que los jóvenes se sientan acompañados, que tengan una experiencia del Amor de Dios y conozcan la comunión que hay en la Iglesia. Para que se comuniquen con otros jóvenes y no se sientan solos”.

Este sacerdote de mediana edad tiene una energía inagotable. Es el único responsable de esta comunidad que además provee de alimentos, medicamentos y alojamiento a cientos de familias que han quedado desplazadas por la guerra en Alepo. Aunque los combates ya han cesado, mucho siguen sin poder volver a sus casas por la destrucción. “Esto es más que una iglesia, es nuestra casa”, comenta con alegría Magdalene, una joven madre que hace de interprete y ayuda al padre George en la organización de los campamentos.

Magdalene además va a participar también en esta actividad junto con su marido y su hija de tres años. “Este año de modo extraordinario, hemos organizado también un campamento para familias. Va a ser la primera vez que salgamos de la ciudad después de cuatro años de guerra”, reconoce el padre Sabounji, que explica que si no fuera por la ayuda ofrecida por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada para los gastos de esta actividad (alimentos, alojamiento, alquiler de las instalaciones, transporte, etc) ninguna familia podría hacerse cargo del coste de unos días de descanso durante el verano. “Salir las animará mucho, hará que tengan esperanza y no se marchen de aquí”.

La edad de los niños que participan en el campamento va desde los 6 años, cuando hacen la Primera Comunión, hasta los 18 años. Incluso hay un grupo de adultos que asistirán, a parte de las familias. Para Amanda, de 8 años, será la primera vez que visite otro sitio que no sea Alepo. “Tengo ganas de ir a Kafroun, y conocer el Wadi Al-Nasara (Valle de los Cristianos)”, comenta ilusionada. El lugar donde será el campamento es conocido por ser una de las regiones más bonitas de Siria, una zona fértil, cerca de la frontera con Líbano, de mayoría cristiana. “Lo que más me gusta de los campamentos es que aprendemos a profundizar en la oración y en la fe. Además conocemos nuevos amigos. Vuestra generosidad nos ayuda a saber que no estamos solos”, añade Miriam, de 15 años y que forma parte del grupo de Confirmación de la parroquia de San Efrén.

“A veces también los niños cristianos tienen problemas entre sus compañeros musulmanes porque les piden que les cuenten sobre el cristianismo y a veces no saben qué responder. El campamento es para que tengan una experiencia que les fortalezca en la fe”, asegura el padre Sabounji que agradece el apoyo indispensable de parte de Ayuda a la Iglesia Necesitada, “Podéis estar seguros de que la ayuda está haciendo mucho bien. Nos sentimos realmente hermanos vuestros. Rezamos para que el Señor nos conceda tener un mismo Espíritu, para que viváis el Amor de Dios. Rezad también por nosotros”.

La parroquia de San Efrén es un lugar abierto a todos. Entre los fieles de la parroquia hay varios grupos de Focolares, en total unas 120 personas pertenecen a este movimiento. También han tenido varias comunidades del Camino Neocatecumenal. Entre los cuadros y retratos del despacho del padre Sabounji, destaca las fotos del sacerdote saludando a los tres últimos Papas. “Cuando saludé al Papa Francisco en una audiencia, le invité a que viniera a Alepo. Sabemos que es un hombre de Dios y que aunque su misión es muy grande, él está más cerca de Cristo. Así que le pedí que rezase por nosotros y me contestó que nunca se olvida de Siria”.

CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.