República Checa: «Un símbolo de la fe»

ACN está de duelo por la muerte del Cardenal Miroslav Vlk

Königstein im Taunus 21-03-2017 – La Fundación Pontificia Internacional «Aid to the Church in Need» está de luto por la muerte del Cardenal Miroslav Vlk, quien falleció el sábado pasado (18 de marzo) a los 84 años de edad. «El Cardenal Vlk era un símbolo de la fe en un país sometido al comunismo que, todavía hoy en día, presenta la menor religiosidad de toda Europa», dice el asistente espiritual internacional de la Fundación, el padre Martin Barta. Según Barta, el antiguo Arzobispo de Praga, quien después de ser ordenado sacerdote tuvo que trabajar limpiando ventanas —debido a las represalias contra la Iglesia del gobierno comunista— y solo pudo desarrollar su actividad sacerdotal clandestinamente, «marcó de modo decisivo a muchas personas mediante su fiel testimonio sacerdotal en las más difíciles condiciones»; tras el cambio político «se convirtió en un símbolo de la fe en una sociedad que tiene que descubrir de nuevo el camino hacia Dios».

El Cardenal Miroslav Vlk fue además «durante muchos años un amigo de nuestra obra», subrayó el padre Martin Barta. La ayuda que le proporcionó ACN para reconstruir la Iglesia en su archidiócesis de Praga, la devolvió «en otra moneda, la de la oración», como expresó repetidamente el Cardenal frente a la Fundación.

En una conversación mantenida con ACN con ocasión de su 75º cumpleaños, el Cardenal habló sobre todo de sus experiencias en la época de la persecución: «La persecución nos ayudó a ser más fieles a Dios. ¿Quién nos podría haber ayudado, si no? Al comienzo, cuando los comunistas tomaron el poder, en Checoslovaquia muchos creyeron que los americanos intervendrían; pero esto solo fue una ilusión. Solo Dios era nuestra luz. Durante la persecución no había libros, no había medios; solo se podía escoger a Dios y buscar. Para mí, esto fue una gran gracia». Hoy se ve cómo los comunistas se han ido; «¡pero Dios no ha desaparecido. ÉL siempre está ahí!», subrayó el Cardenal.

Pero el Cardenal Miroslav Vlk veía también con preocupación la decadencia de los valores fundamentales en la sociedad: falta de respeto por las otras personas, por la vida, la desaparición del sentimiento del honor, un egoísmo en plena expansión. Subrayó: «Una sociedad no puede construirse sobre el egoísmo, sino que de la identidad humana forma parte abrirse unos a otros. La Iglesia tiene sobre todo que dar testimonio, pues el testimonio vivido es tenido en cuenta y despierta un eco en los corazones humanos».

Para ACN «la amistad que nos dispensó el Cardenal, y su testimonio es un legado muy valioso, que llevamos en el corazón», subrayó Barta. «Esperamos que, también después de su muerte, su ejemplo mueva a las personas a encontrar la fe que fue devastada de modo radical con el comunismo, y que vuelva a florecer».

Si en el año 1950, en el territorio de la actual República Checa (entonces, parte de Checoslovaquia) todavía el 76 por ciento de la población eran católicos, hoy en día ya solo lo es el 10,4 por ciento. Otro 11 por ciento pertenece a otras confesiones cristianas. La República Checa es el país de Europa con una mayor impronta atea: el 34 por ciento dice no tener ninguna confesión y otro 44 por ciento no indica ningún dato sobre pertenencia a la religión. En la era comunista, la antigua Checoslovaquia fue unos de los países con la mayor persecución contra la Iglesia católica.

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