Los cristianos oprimidos de Bangladesh se alegran de la visita del Papa

La mayoría de los católicos de Bangladesh pertenecen a tribus que luchan por que sus derechos sean reconocidos

Bangladesh espera la llegada del Papa Francisco del 30 de noviembre al 2 de diciembre. La república de Bengala es uno de los países con mayor densidad de población del mundo y el tercer país musulmán más poblado del mundo, detrás de Indonesia y Pakistán. Siguiendo su propio deseo de “salir a las periferias”, el santo Padre visitará la pequeña comunidad cristiana, que representa menos del uno por ciento de la población. El slogan de la visita papal es “Armonía y paz”, un tema de extrema importancia en un país donde la vida de las minorías cristianas no es fácil.

La mayoría de los católicos en Bangladesh son grupos tribales indígenas. “Ante la ley y según la constitución tienen los mismos derechos que todos los demás ciudadanos del país. Pero lo escrito en el papel difiere de la realidad. Existe una discriminación en el día a día y no se tienen las mismas posibilidades en la educación o en el trabajo”, explica Mons. Bejoy Nicephorus D’Cruze, obispo de Sylhet a la fundación pontificia Aid to the Church in Need (ACN). Los derechos “no se tienen automáticamente, hay que lidiar por ellos y entonces, a veces se consiguen, pero es agotador y muy difícil para el que lo actúa solo, como individuo, hay que hacer frente a sensibilidades religiosas y a la corrupción.”

En la diócesis de Sylhet viven los Khasi que son cristianos casi en su totalidad. Este grupo tribal habita desde hace siglos más de cien aldeas en las colinas de la región de Sylhet. Conservan el bosque y la naturaleza. Viven del cultivo tradicional de hojas de betel: ocupan un área durante 30 o 40 años hasta que la tierra está agotada y entonces se trasladan a otra área. Sus tierras son propiedades ancestrales pero no tiene reconocimiento constitucional.  El padre Joseph Gomes OMI, atiende a la comunidad católica kashi y confirma que los habitantes naturales de estas montañas sufren discriminación, exclusión de los servicios sociales y a menudo están enzarzados en una lucha constante por sus tierras.  Mons. D’Cruze explica los orígenes del conflicto: “Todas estas montañas están bajo el departamento forestal o adyacentes a las plantaciones de té, por lo que las compañías  de té las alquilan al gobierno ignorando la existencia del pueblo Khasi. Las compañías de té intentan extender las plantaciones existentes forzándolos a evacuar su tierra.”

A veces usando la violencia como recuerda el padre Joseph Gomes con tristeza: “Hace unos tres años, el gerente de una plantación llegó con unas 200 personas y comenzó a derribar las casas del pueblo mientras los hombres estaban fuera trabajando en el bosque. Al principio las mujeres resistieron. Cuando los hombres llegaron, se opusieron y lucharon. Una persona de la compañía de té murió en el hospital. No pudieron seguir luchando contra las compañías de té, por lo que perdieron su posesión de la tierra”.

En reiterados conflictos con el departamento forestal del gobierno, más de 25 aldeas khasi han desaparecido. Otras están en estos momentos en peligro, “como dos aldeas de 150 familias en el distrito de Moulvizabar, que están en pleito con dos compañías de té – Nahar and Jhimai – que quieren forzar a la gente a irse de sus aldeas” lamenta Mons. Cruze.

La diocesis de Sylhet se esfuerza por apoyar espiritual y moralmente a la minoría católica en ese desafío y trabaja en diferentes iniciativas de apoyo, por ejemplo la publicación de una revista semanal. La“Weekly Pratibeshi” es un instrumento para que crezcan en la fe y sean conscientes de sus derechos. El periodista Fr. Anthony Sen insiste en esta necesidad: “Reciben infinita presión de personas poderosas que viven a su alrededor, especialmente los musulmanes. Piensan que como son gente que pertenece a una minoría pueden hacer lo que deseen con ellos. Incluso secuestrar a sus hijas o atacar a la gente, a las mujeres o a los hombres, no importa. Por lo tanto, las minorías católicas viven siempre bajo este tipo de presión. Nosotros como Iglesia, siempre estamos a su lado, para protegerlos; nos ocupamos de ellos.”

Postura que significa a veces arriesgar la vida por ello, como Mons. Bejoy Nicephorus D’Cruze que recibió en el pasado amenazas de muerte por parte de grupos fundamentalistas islámicos por su clara postura en defensa de los derechos humanos y la libertad religiosa.

A esta minoría católica de Bangladesh– sufriente y silenciosa– va a visitar el santo Padre. El obispo de Sylhet confirma que “el Santo Padre conoce la situación de la iglesia y de los católicos en Bangladesh”. Hablando de la minoría Kashi y sus expectativas para la visita del Papa, Mons. Cruz expresa: “No creo que tengan grandes expectativas. Son gente sencilla que harán lo posible por desplazarse a Dhaka, a ver al Santo Padre y recibir su bendición para que con la fuerza del encuentro y de esa vivencia puedan seguir luchando por sobrevivir, reciban valor y ánimo para seguir luchando contra todos los ‘monstruos’.”

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