El obispo sin tierra, sin casa y sin coche en Bangladesh

El obispo sin tierra, sin casa y sin coche en Bangladesh

 
“Vivía de alquiler en una casa de musulmanes donde no podía celebrar la Eucaristía.”
Mons. Bejoy N. D’Cruze, prelado de Sylhet, al norte de Bangladesh, realiza su misión entre pobres trabajadores de te y grupos tribales, dentro de un país musulmán
 ACN.- Mons. Bejoy es un obispo de baja estatura, pero de enorme corazón. Su sonrisa no desaparece ni cuando narra situaciones difíciles de su vida y su misión. Con buen humor ha compartido recientemente con la oficina de la fundación pontificia ACN en España cómo han sido los primeros años de su episcopado en Sylhet, una diócesis fundada hace tan solo 7 años en el norte de Bangladesh. El país es de mayoría musulmana, con minorías hindúes y budistas. Los cristianos son menos del 1% de la población. Es una zona muy pobre donde abundan los campos de te y en la que la mayor parte de la población vive con menos de un euro al día.
¿Cuál es la situación que se vive actualmente en la diócesis de Sylhet?
La diócesis de Sylhet, es una diócesis nueva, creada en el 2011 y soy el primer obispo de la diócesis. Cuando nos visitó la responsable de proyectos de Ayuda a la Iglesia Necesitada en Bangladesh, Veronique Vogel, yo no tenía ni siquiera una casa propia. Estaba viviendo de alquiler en una casa de musulmanes donde no podía celebrar la Eucaristía. No tenía libertad para poder tener encuentros religiosos. Solo tenía permiso para hacer mis oraciones. Pero celebraba a escondidas la Eucaristía, a veces acompañado de mis sacerdotes.
Así que, ¿comenzó sin ni siquiera tener un lugar digno donde celebrar la Misa?
Con la nueva misión como obispo de Sylhet, me convertí en una persona sin tierra, sin hogar y sin automóvil. Los primeros dos años de obispo tuve que usar el transporte público, pero el problema es que en Bangladesh tienes que esperar mucho tiempo para el autobús, para el tren. Siempre van con retraso. Y solía perder mucho tiempo. Ahora estoy tratando de hacer varias construcciones, aunque en Bangladesh la tierra es muy cara, hay más de 160 millones de personas, en un territorio pequeño. Aún no tengo una catedral, ni tampoco un centro para la pastoral.
¿Cuáles son las principales necesidades que tiene la Iglesia en Sylhet?
La principal necesidad, además de atender a los pobres, es tener un templo en la ciudad donde vivo, para que la gente vea que hay presencia cristiana. En esta ciudad hay 300.000 personas musulmanas y unos 1.500 cristianos. Gracias al apoyo de ACN y otras personas, dentro de poco podremos inaugurar la primera iglesia en mi ciudad. Esta iglesia se va a utilizar para reuniones, encuentros de personas, de niños, para la catequesis. Es una iglesia y a la vez un salón multifuncional. En Sylhet tenemos 6 comunidades protestantes, desde que estoy allí, tenemos muy buenas relaciones con ellos y me aceptan como si fuese también su obispo. Tenemos muchos encuentros ecuménicos. Así que esta iglesia tendrá también un salón multiusos porque el resto de comunidades protestantes no tienen un lugar para reunirse.
¿Cómo se ve por parte de la mayoría musulmana que se vaya a construir una iglesia?
Cuando los musulmanes son la mayoría, no quieren que haya otras personas de religiones diferentes. En Bangladesh, hay una continua lucha contra las minorías: hindúes, budistas y cristianos. La Iglesia es esperanza para las minorías porque siempre está favoreciendo sus derechos. Y además también hay discriminación, en los trabajos, en las infraestructuras. Porque en algunas ciudades los cristianos tenemos dificultades para poder construir. A pesar de todo, Bangladesh es un país musulmán respetuoso. Hay menos radicalismo, y nosotros, a pesar de ser una comunidad pequeña, tenemos mucha influencia en el campo de la educación o la sanidad. De momento, este nuevo templo o ha suscitado demasiados inconvenientes en la población, aunque los más radicales se han mostrado en contra.
En los últimos años ha habido varias ataques contra las minorías en Bangladesh por parte de radicales islámicos, algunos han sido reivindicados por el Estado Islámico. ¿Sigue en aumento el radicalismo en Bangladesh?
Tenemos un pequeño crecimiento del fundamentalismo islámico. Pequeño pero fuerte. En 2015, el 20 de noviembre, un misionero del PIME que era médico, fue apuñalado por varios fundamentalistas. Quedó gravemente herido y aún sigue recuperándose, en un hospital en Italia. También dos o tres cristianos han sido asesinados y una iglesia ha sido atacada. No creo que sea algo serio. Yo personalmente, el 23 de diciembre de 2015, justo antes de Navidad, recibí un mensaje “cariñoso” de estos fundamentalistas. Decían: “Obispo, esté preparado porque le vamos a matar”. Pero luego no me ha pasado nada, creo que fue una equivocación (entre risas).
¿Cómo ha influido en la sociedad y en la Iglesia de Bangladesh la visita del Papa Francisco a principios del pasado diciembre?
En mi diócesis y en también en Bangladesh, desde que el Papa vino a visitar el país, cada vez más gente viene a nuestros encuentros, y tenemos buenas relaciones interreligiosas. Esperamos que las cosas mejoren. Estoy muy contento por ello y también por la ayuda que seguimos recibiendo. Muchas gracias a ACN por trabajar tan bien por nosotros, nos sentimos muy agradecidos.
La fundación internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) colabora con la iglesia local en Sylhet desde los comienzos de la diócesis. En estos momentos ACN apoya varios proyectos de formación espiritual y desarrollo humano con las comisiones de pastoral, educación y justicia y paz. En 2016 ACN dedicó más de 560.000€ a proyectos en Bangladesh.

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