¿Podrá haber paz algún día en Oriente Próximo? Muchos habitantes de la región han dejado de creer en esa posibilidad y se marchan en busca de una nueva patria. Pero también hay destellos de luz: periodos de alto el fuego, tareas de reconstrucción y ayuda procedente del extranjero. Acontecimientos que permiten que las heridas cicatricen y que pueda resurgir la esperanza. Incluso para los cristianos de esa región. ACN lleva apoyando a la Iglesia local con proyectos de ayuda desde el comienzo de la guerra. Solo en 2019 se destinaron 13,2 millones de euros a la Iglesia en Siria y en Irak. En total se enviaron 16,8 millones de euros a Oriente Próximo.

Cuando las armas callan y la mirada se eleva, es posible darse cuenta del alcance real de la destrucción en Oriente Próximo. La mirada contempla paisajes en ruinas, montañas de escombros, bloques de hormigón y cráteres formados en la tierra desgarrada. Y las almas de los habitantes a menudo reflejan ese caos. Estos están traumatizados y padecen una necesidad extrema, sobre todo en los meses de invierno.

El sacerdote católico sirio G. Jahola, en las ruinas de la iglesia Mar Benham de Bajdida.
El sacerdote católico sirio G. Jahola, en las ruinas de la iglesia Mar Benham de Bajdida.

La reconstrucción de iglesias también sirve para reconstruir las almas de los fieles

En los primeros años de la guerra, cuando para los cristianos lo que contaba era únicamente sobrevivir, ACN pudo salvar a decenas de miles de ellos con proyectos de ayuda de emergencia. Esta muestra de compasión y solidaridad ha animado a muchos a regresar a su país y a colaborar en su reconstrucción. Pero millones de refugiados y desplazados aún permanecen en los campos de países vecinos. Entre muchos, un gran número de cristianos. También ellos desean regresar algún día a su país y poder practicar su fe. Y para ello necesitan iglesias. Por eso, además de en la ayuda de emergencia, el foco de ACN se pone cada vez más en el apoyo permanente a la reconstrucción de la infraestructura destruida de la Iglesia. Porque las iglesias crean identidad y refuerzan la fe en el futuro.