Formación de sacerdotes y religiosos

Formación de sacerdotes y religiosos

La formación y cualificación teológica de seminaristas ha sido siempre uno de los objetivos primordiales de nuestra ayuda económica. Al fin y al cabo, los futuros sacerdotes han de ser los pilares religiosos que sustenten y garanticen la vida sacramental. Nuestra ayuda a la formación para seminaristas se destina sobre todo a países donde la formación adecuada y continua de los candidatos al sacerdocio se ve amenazada o no está lo suficientemente garantizada a causa de la pobreza, la guerra o la persecución.

En 2018 ayudamos a más de 11.817 seminaristas. Con ello, y gracias a la generosidad de nuestros benefactores, pudimos financiar a uno de cada diez seminaristas en todo el mundo.

Formación conjunta de seminaristas de Albania y Kósovo.

Pero también consideramos muy importante la capacitación de los pastores de la Iglesia. Así, en el año al que se refiere este informe financiamos la capacitación de 4.370 sacerdotes que en el futuro se encargarán de la formación de seminaristas, lo que a su vez mantendrá la calidad de la formación sacerdotal a largo plazo en sus países de origen en un alto nivel.

Además, también pudimos financiar cursos y ejercicios espirituales que permitieron a un total de 4.397 sacerdotes hallar la fuerza y las herramientas necesarias para renovar a diario su vocación.

« Las becas son las semillas que darán su fruto para la Iglesia »

Nos causa siempre una gran alegría escuchar a los obispos relatar, llenos de orgullo y gratitud, que los becarios han concluido con éxito sus estudios. También en 2018 continuamos con este compromiso.

Así, pudimos otorgar 406 becas a sacerdotes que están cursando estudios de doctorado o posgrado con el fin de capacitarles para la tarea docente en la formación de sacerdotes o en otras áreas que requieran poseer un grado académico superior o estudios de posgrado. Los becarios recibieron la formación complementaria en universidades o institutos de Italia, Bélgica, Francia, Alemania, Austria, Polonia y Canadá.

Estudiantes de teología en el seminario de San José de la diócesis de Multan, Pakistán.

En el desglose por continentes, un 30 % de nuestros becarios procedió de Asia, un 42 % de África, un 20 % de Latinoamérica y un 8 % de Europa del Este. No obstante, pese a su aparente sencillez, la selección y la decisión de adjudicación de becas siempre nos plantea algunas dificultades.

« La adjudicación de becas es algo especial, ya que, al contrario que en todos los demás tipos de proyecto, es el propio socio del proyecto –es decir, el estudiante– quien tiene toda la responsabilidad de que el proyecto sea un éxito completo o parcial, o incluso de que este fracase »

Por un lado, deseamos satisfacer los requisitos y necesidades especiales de la diócesis, orden o congregación específica que nos ha enviado una solicitud de beca para su candidato. A menudo es necesario suplir antes las faltas de personal docente en un seminario sacerdotal o formar a una nueva maestra de novicias para una comunidad creciente de religiosas.

El padre Anthony Hasdak obtuvo una beca de cinco semestres en la Universidad de Santo Tomás de Manila, Filipinas.

Por otro lado, se plantea la cuestión de la madurez personal, intelectual o espiritual de los sacerdotes o religiosas que deben ser eximidos de su cargo para asistir a un curso de formación teológica o filosófica complementaria. Al fin y al cabo, los becarios han de vivir durante largo tiempo apartados de su entorno acostumbrado y en un país cuyo idioma a menudo han aprendido hace muy poco. A esto se añaden con frecuencia problemas de salud, problemas en la obtención de visados e incluso momentos de nostalgia.

Facts and figures