Al-Yarmouk Youth Sport Center: devolver la fe y la esperanza a través del deporte en Alepo

La fundación pontificia ACN (Ayuda a la Iglesia Necesitada) sostiene un proyecto de reconstrucción para un polideportivo de la comunidad cristiana armenia

“La zona oeste de Alepo no ha salido tanto en los medios de comunicación pero aquí hemos sufrido también mucho la guerra”, comenta Kevork Mavian, un hombre de negocios de origen armenio. Nos encontramos en al barrio de Al-Zizieh, en una zona de mayoría cristiana muy cerca del centro histórico de Alepo. La comunidad cristiana ha sufrido y está sufriendo especialmente las consecuencias de la guerra. Han pasado de ser 150.000 a apenas 35.000 cristianos en la actualidad, debido a la violencia, la falta de oportunidades y la persecución de grupos yihadistas.

Las calles se ven salpicadas por agujeros y cicatrices aún visibles en las aceras y el asfalto, marcas de las bombas que han caído de forma intermitente durante más de cuatro años de combate en esta ciudad del norte de Siria. Alepo era la urbe más poblada y el núcleo industrial del país antes de la guerra.

Cuando entramos en el Polideportivo Al-Yarmouk Youth Sport Center, situado en Al-Zizieh, el desastre es aún más visible. La pista de baloncesto y fútbol sala está bloqueada por trozos de hierro retorcidos y el techo ha desaparecido. “Cayó una bomba que dejó el pabellón completamente inservible, hemos tenido que retirar los escombros y ahora estamos empezando a reconstruir la estructura para más tarde reponer el tejado”, comenta Mavian, que ahora es el responsable del centro. La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada ha aportado 30.000€ para que las obras comenzasen lo antes posible.

Toma su nombre del Club Deportivo Al-Yarmouk, una entidad deportiva que aglutina distintos deportes como el baloncesto, el fútbol o el atletismo. El club fue fundado por un grupo de armenios supervivientes del genocidio de esta comunidad étnica y religiosa por parte de los Jóvenes Turcos en 1915. Llegados entonces a Alepo, la comunidad armenia hizo un gran trabajo de socialización y apostó por el deporte.

Desde entonces este centro deportivo es un lugar de crucial importancia no sólo para la comunidad armenia sino también para el resto de cristianos, independientemente de su rito. Es el único sitio de socialización para ellos en la ciudad, especialmente importante para los jóvenes y niños,  que pueden superar por un momento los traumas de la guerra. Aunque aún la obras no están terminadas, al menos han podido despejar la pista y reponer las canastas que habían quedado aplastadas. No han tardado en volver los niños del barrio a jugar con sus balones, la mejor terapia para cubrir el vacío y la inmovilidad de los últimos años. Y un consuelo grande para los padres que saben a sus hijos en buenas manos y en un ambiente de  formación humana y valores cristianos.

Unos 800 chicos y chicas venían aquí a jugar al fútbol sala, el baloncesto y tomar parte de otras actividades con los grupos scouts antes de la guerra. Para Kevork Mavian el apoyo para recomponer este centro es fundamental: “Que podamos continuar con esta actividad de deporte es algo que nos alienta y nos da esperanza, también en nuestra fe, con toda seguridad. Los armenios hemos sido el primer pueblo en abrazar el cristianismo de forma oficial, incluso antes de que lo hiciera el Imperio Romano. La fe cristiana está en nuestra identidad”. El centro deportivo también cuenta con una zona de restauración donde las familias cristianas vienen a celebrar los cumpleaños, bautizos, comuniones e incluso bodas.

Reconstruir Al-Yarmouk es salvaguardar parte de la historia de la influencia cristiana en el país: el club fue fundado en 1925 y es el segundo club más antiguo del país. Actualmente su equipo de fútbol juega en la Segunda División de Siria, pero en el pasado cosechó numerosos títulos y campeonatos. Antes de la Segunda Guerra Mundial, el club se llamaba Homenetmen Aleppo, que significa “Subir y Levantar”, nombre por el que aún se le recuerda y que ha originado otros clubs deportivos y de scouts en América y por toda la diáspora del pueblo armenio.

Recuperar este lugar está animando a que las familias cristianas tengan esperanza en un futuro en Siria: “Este proyecto nos da otra perspectiva de vida, especialmente para los niños en esta zona donde vive gran parte de la minoría armena. Es una ayuda para los problemas psicológicos y traumas debido a estos años de guerra. Ayuda también a que las familias puedan tener una vida normal y permanezcan en Siria.” Por último Kevork Mavian agradece la ayuda prestada por ACN: “Me gustaría dar las gracias por lo que estáis haciendo por nosotros, especialmente por nuestros hijos que han sufrido tanto la guerra, por darnos un poco de esperanza. Estáis siendo nuestra esperanza y una luz para nuestra comunidad aquí en Alepo.”

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