Olvidarse de Sudán: un error que pesa sobre todos, no solo sobre los gobiernos
Un misionero advierte que el mundo se está olvidando de Sudán, un país inmerso en la mayor crisis humanitaria del mundo a causa de una guerra civil que dura ya tres años.
En una entrevista con la fundación pontificia Aid to the Church in Need (ACN) el padre Diego Dalle Carbonare, misionero comboniano en Egipto, Líbano y Sudán, resaltó la responsabilidad colectiva que tenemos como ciudadanos del mundo en mantener la paz, incluso en los sitios olvidados.

“Tal y como dice la enseñanza de la Iglesia católica vivimos en una casa común, un hogar común. Y no hay gente cerca o gente lejos, lo que pasa en Sudán, lo que pasa en África, lo que pasa a civiles, a niños, a mujeres de un modo u otro es o debería ser preocupación de todos.”
El padre Diego ilustra este deber colectivo: “Todos creemos en el Juicio Final. Un día, Dios nos preguntará… y las guerras olvidadas serán una gran pregunta sorpresa para muchos. Como ciudadanos tenemos el deber de pedir a los gobiernos que hagan todo lo que esté en su poder para parar guerras, o regular el comercio de armas y de oro, que es lo que financia guerras como la de Sudán”. “Todos somos ciudadanos de países donde nuestros gobiernos deben ser responsabilizados por su compromiso con la paz en el mundo, en cualquier parte. Así que olvidarse de Sudán o de cualquier país africano no debería ser tomado a la ligera ni por nosotros ni por nuestros gobiernos”.
La guerra golpea Sudán desde hace tres años ya. En Jartum el ejército ha tomado el control, lo cual ha posibilitado el regreso de la comunidad cristiana a la capital. Este retorno ha sido muy importante para los cristianos de Sudán que antes de la guerra eran un millón de personas. Tras 27 meses de guerra hubo, por fin, misa en Jartum, la vuelta de la vida sacramental y la posibilidad de la confesión. Una confesión que dice el padre Diego que “ayuda a pasar la página del sufrimiento a la reconstrucción”.
El misionero advierte que la reconstrucción del alma no es lo único que Jartum necesita. El sacerdote explica que parte de su vocación en Sudán es ser profesor. Muchos colegios han perdido alumnos y profesores por culpa de la guerra. Ahora que están volviendo verán si pueden continuar enseñando en los mismos colegios, o si deben reorganizarlos. Muchas de esas familias han tenido que huir del país o desplazarse a diversos sitios.

Algunos profesores dejan historias que el padre Diego ha querido compartir: “Muchos profesores y familias han tenido que moverse de lado a lado; hay gente yéndose incluso a Sudán del Sur, gente que estaba a punto de graduarse y se ve, de repente, sin trabajo y sin futuro. Algunos profesores murieron; uno fue capturado y torturado. Es una historia desgarradora: iba a casarse, podía haber llegado a ser director y sufrió una muerte lenta.”
“Otra profesora, viuda, no podía huir de Jartum, pues debía quedarse a cuidar de su madre anciana. El Rapid Support Forces, un grupo paramilitar, quería robarle un coche y venía repetidamente a su casa. Ella, finalmente les dijo que se lo llevaran, pero no la dejaron en paz”.
“Un día, la llevaron dentro de su casa y le dijeron: ’Te vamos a matar’”. “Ella contestó:” ‘Vale, haced lo que tengáis que hacer, pero recordad que quien a espada mata, a espada muere’”. “Ellos se asustaron.’ ¿Qué estás diciendo?’”. “Ella replicó: ‘Es del evangelio, ¿no lo sabéis?’. Y ellos huyeron”.
“Ella contaba esa historia sonriendo, mientras afirmaba: ‘Hay poder en la Palabra de Dios’. Al día siguiente, fueron a pedirle perdón.”

Esta y otras historias enseñan como “la guerra saca lo peor del ser humano, pero también vemos muchos ejemplos del Buen Samaritano”, dice el padre Diego.
La comunidad “necesita pastores”, por eso, el padre pide oraciones a los benefactores de ACN: “Los misioneros dependemos de la oración de conocidos y desconocidos. ACN está apoyándonos mucho en el esfuerzo por reconstruir nuestra comunidad, pero aún queda mucho por hacer.” ACN reza por los cristianos de Sudán y ha llevado a cabo varios proyectos para apoyar a la Iglesia en el desarrollo de sus tareas en el país. Actualmente están en desarrollo 15 proyectos de la fundación pontificia en territorio sudanés.