Obispos de Venezuela piden la colaboración de todos para la reconciliación nacional
Reclama la liberación de los presos políticos, el empleo de los ingresos del petróleo para ayudar a las clases bajas y el respeto a la soberanía
La Fundación Pontificia “Aid to the Church in Need” (ACN) se une a la petición de los obispos de Venezuela para que todos los sectores trabajen por la reconciliación nacional. La Conferencia episcopal propone que esta tarea se construya sobre el respeto a la soberanía del país, la liberación de todos los presos políticos y el empleo de los beneficios de la explotación del petróleo contra la pobreza de la población.

Los obispos lo solicitan en una “exhortación pastoral” en la que abordan el presente y el futuro del país tras el arresto de Nicolás Maduro. “Como cristianos y pastores, ante las inquietudes y temores que genera la situación social, política y económica que atraviesa nuestra patria y, en modo particular después de los acontecimientos del 3 de enero de este año, queremos comunicar un mensaje de esperanza a todo el pueblo venezolano”, comienza el texto que han difundido tras su asamblea plenaria.
En primer lugar, manifiestan su “cercanía y solidaridad” hacia numerosos sectores de la población afectados, comenzando por “los presos políticos y sus familiares; los millones de personas que han tenido que emigrar, con la consecuente desintegración de las familias; los que han sido sometidos a vejaciones y trata de personas; los muchos venezolanos que no tienen el ingreso suficiente para cubrir sus necesidades básicas; las personas mayores que han quedado en abandono y soledad; los enfermos que no consiguen los medicamentos y acceso a los servicios necesarios para garantizar su salud; los jóvenes que han visto truncadas sus oportunidades de progreso a través del estudio y del trabajo; los trabajadores de la educación y de la salud que perciben salarios paupérrimos; las comunidades indígenas altamente marginadas y olvidadas; los que han perdido sus bienes por confiscaciones arbitrarias y tantos otros que sufren por diversas razones injustas”.
La Iglesia se compromete “con la promoción del bien común” y pide a todos los sectores del país apoyo por encima de “intereses personales ideológicos, partidistas o económicos”. Esto requiere “procesos de reencuentro, reconocimiento mutuo, perdón y reconciliación, purificación de la memoria, en la verdad y en la justicia, con la firme voluntad de respetar la dignidad de las personas y el continuo ejercicio de la fraternidad”. Aclaran que ese “camino de educación para la paz, que implica la no violencia y la reconciliación (…) no es olvidar, sino hacer memoria, reparar el daño y reconstruir lazos de fraternidad”.

Con la perspectiva de la “democratización del país” solicitan que se “garantice la soberanía de la nación” y denuncian que “desde hace varios años ha sufrido la injerencia indebida de factores externos que han afectado seriamente” a esta.
Para construir un progreso pacífico apoyan derogar leyes que coartan derechos fundamentales como “libertad de expresión”, “voto libre”, y “acción de las organizaciones civiles” y reclaman “la plena liberación de todos los presos políticos o detenidos por causas injustas”. Solicitan que una eventual ley de amnistía sea “fruto de una extensa consulta a todos los sectores de la sociedad civil”. La apoyan, pues la consideran “un paso importante para emprender el largo y difícil camino de la reconciliación nacional y el restablecimiento de la convivencia social y democrática”.
Para combatir la pobreza que “azota a un porcentaje mayoritario de la población” piden “que los recursos que se reciban por la reactivación de la industria petrolera se destinen a mejorar la calidad de los salarios y a implementar programas sociales (…) que aseguren trabajo y remuneración digna”.

Finalmente, se comprometen a que todas las instituciones de la Iglesia sean “espacios de encuentro, escucha y acompañamiento, que generen signos claros y creíbles de fraternidad y reconciliación” y proponen a los católicos buscar “en la oración cotidiana, luz y fortaleza para enfrentar con decisión la coyuntura que hoy vivimos”. “Confiados en la intercesión maternal de la Santísima Virgen María de Coromoto, pedimos que todos y cada uno asumamos con valentía y generosidad nuestras responsabilidades para juntos encontrar el progreso de nuestra patria por caminos de libertad, justicia y paz”, concluyen.
Desde hace más de una década, ACN ha brindado su apoyo a instituciones de la Iglesia en Venezuela para paliar las difíciles circunstancias que atraviesa. A través de sus proyectos la fundación ha ofrecido ayuda espiritual y material para que los sacerdotes, religiosos y trabajadores pastorales pudieran continuar su misión a pesar de los recursos limitados.