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En Gaza, una Navidad sin paz, pero no sin esperanza

A pocos días de Navidad, el padre Gabriel Romanelli, párroco de la única parroquia católica de Gaza, comparte con la fundación internacional Aid to the Church in Need (ACN) su testimonio sobre la situación actual. En él describe cómo su comunidad se esfuerza, pese a todo, por mantener viva una «llama de esperanza» y agradece a los benefactores de ACN su apoyo, espiritual y material, a Tierra Santa.

Fr. Gabriel Romanelli

«Nuestra situación es mejor que hace un mes y medio, al comienzo del alto el fuego, pero esta mejoría no significa que la situación sea buena. Sigue siendo muy grave, muy delicada», explica el padre Gabriel Romanelli, párroco de la parroquia de la Sagrada Familia en Gaza, vinculada al Patriarcado Latino de Jerusalén, en su mensaje a ACN.

«Muchos dicen que la guerra va a terminar, pero hasta ahora no ha terminado. Y, por lo tanto, la paz todavía no está aquí», confiesa. La mayor preocupación de los habitantes es precisamente la falta de horizonte: «No ven ninguna señal clara de que la paz esté llegando».

Por ahora, la crisis humanitaria continúa y afecta a toda la población del enclave palestino, es decir, a más de dos millones de personas. «Nos falta de todo», resume el padre Romanelli. No hay electricidad desde hace más de dos años. La luz que el sacerdote utiliza para grabar en video sus mensajes procede de uno de los pequeños generadores de la parroquia y de paneles solares, pero «lamentablemente —dice— la mayoría de la gente no tiene acceso a ellos». Lo mismo ocurre con el agua potable.

Miembros de la comunidad católica de Gaza se preparan para la Navidad

Cuando llega a los barrios, sigue siendo en gran medida insuficiente. El párroco relata que «los habitantes deben esperar una, dos o incluso tres horas para obtener unos pocos litros. Se distribuye y se recoge en bidones y botellas, mientras las filas se forman en medio de charcos de agua contaminada por aguas residuales, en un suelo que se ha vuelto fangoso» tras las fuertes lluvias y el frío provocados por la tormenta Byron. El agua ya está contaminada y supone graves riesgos sanitarios para la población.

«Ropa de abrigo indispensable para el invierno»

Las infraestructuras básicas están al límite. «El sistema eléctrico, el sistema de agua potable y el sistema médico —según la Organización Mundial de la Salud— son todos insuficientes», subraya. La mitad de los medicamentos esenciales son difíciles de encontrar, especialmente para enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión. Además, «la ropa de abrigo es indispensable para el invierno», alerta el padre Gabriel, cuando «la mayoría de la gente ha perdido su casa y busca refugio».

Una visita a un miembro enfermo de la comunidad

Ante esta situación, la parroquia de la Sagrada Familia continúa su misión. «Desde el comienzo de la guerra, hemos ayudado y seguimos ayudando a decenas de miles de familias, pero es insuficiente», reconoce con humildad. Retoma entonces las palabras de santa Teresa de Calcuta: «Es como una gota de agua en el océano. Parece insignificante, pero sin nosotros, el mar tendría una gota menos». Más allá de la ayuda material, la parroquia, que aún acoge en su seno a más de 400 refugiados, en su mayoría cristianos, encuentra su fuerza en la vida espiritual: adoración eucarística diaria, misa, rosario y oficio de lecturas en árabe, la lengua principal de los fieles. «Nos esforzamos constantemente por encender una llama de esperanza», explica el padre Romanelli.

En una reciente comunicación del 15 de diciembre, Sami El-Yousef, director general del Patriarcado Latino de Jerusalén elogió el compromiso de la comunidad bajo la guía de los tres sacerdotes y seis religiosas que residen en la parroquia: «Son nuestros héroes de Gaza, que realizan su trabajo discretamente pero con constancia, al precio de un gran sacrificio personal».

La adoración en la capilla forma parte del horario diario

Sin embargo, El-Yousef advirtió también en su comunicación, titulada Reflexiones desde Tierra Santa, que sin un cambio «radical», las iniciativas actuales por la paz corrían el riesgo de inscribirse en una larga lista de intentos pasados, sin aportar una verdadera salida a la crisis. En esas condiciones, advertía, la reanudación de la violencia no sería más que una «cuestión de tiempo». Por último, en este tiempo de Navidad, el párroco de la pequeña parroquia católica de Gaza —por donde pasó hace 2.000 años la Sagrada Familia durante su huida a Egipto para escapar del rey Herodes— en su mensaje da las gracias a los benefactores de ACN: «Queridos hermanos y hermanas, miembros de Aid to the Church in Need, en esta Navidad quiero agradecerles por toda la ayuda que han brindado, en particular a través de nuestra diócesis del Patriarcado Latino de Jerusalén, y les pedimos que continúen apoyando, espiritual, moral y materialmente, todas las iniciativas del Patriarcado de Jerusalén». Antes de concluir sencillamente: «Que Dios los bendiga y feliz Navidad».

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