“La persecución religiosa en Europa y América se ha hecho tendencia”
El número de iglesias atacadas o vandalizadas en Europa y América sigue aumentando, pero los cristianos a menudo carecen de instrumentos legales para luchar contra la discriminación y la persecución.

Los cristianos sufren persecución y limitaciones a su libertad religiosa en muchas partes del mundo, con un aumento de la violencia y la hostilidad en África y Asia. Sin embargo, también Europa y América afrontan problemas, y las autoridades gobernantes tienden a no tomar medidas.
“Cada año se producen una media de 1.000 ataques contra iglesias en Francia. En su mayoría, se trata de actos de vandalismo, pero también hay muchos casos de incendios provocados. También se vienen registrando cientos de ataques en Estados Unidos: 371 solo desde que el Tribunal Supremo tumbara el precedente de ‘Roe contra Wade’ en 2022”.
Estas preocupantes estadísticas las presenta José Luis Bazán, académico y especialista en derechos humanos y persecución anticristiana que ha colaborado en la elaboración del Informe sobre libertad religiosa en el mundo de Aid to the Church in Need (ACN) publicado a finales de 2025.

También varios países de América Latina sufrieron en los últimos años un aumento de los ataques a lugares cristianos. “Cerca de 300 iglesias en Chile han sufrido ataques incendiarios entre 2013 y 2024, en su mayoría por parte de activistas de extrema izquierda”, afirma Bazán. “Cada año, alrededor del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, centenares de iglesias -repito, centenares- en España y América Latina reciben pintadas y son vandalizadas por feministas radicales con expresiones de odio como ‘La única iglesia que ilumina es la que arde’”.
En algunos casos, la hostilidad se ha convertido en sistémica a medida que el secularismo se ha ido apoderando de naciones antaño cristianas, como Bélgica, donde se producen 200 ataques al año, o Alemania, que registró 111 ataques en 2024, un 20% más que el año anterior.
A pesar de que este tipo de violencia contra los cristianos se está volviendo tan común que puede describirse como una tendencia, las autoridades no están haciendo casi nada para proteger a las víctimas, asegura Bazán. “La Unión Europea tiene un coordinador para el antisemitismo y otro para el odio antimusulmán. También la ONU ha creado recientemente un cargo para el odio antimusulmán, como el que ya existía para el antisemitismo. ¿Por qué no hay un representante de la ONU para el odio anticristiano? Carecemos de instrumentos políticos en los ámbitos de la UE y las Naciones Unidas”.
“Se parte del hecho de que somos la mayoría y que, por tanto, por definición, no podemos ser oprimidos ni atacados. Sin embargo, hay subcategorías, pues hay personas e instituciones atacadas y sabemos que las minorías también pueden ser agresivas y atacar a las mayorías”.

No obstante, José Luis Bazán también indica que, en parte, la culpa recae en los propios cristianos, al no denunciar oficialmente estos hechos. “Una encuesta realizada en España entre sacerdotes católicos ha revelado que muchos de ellos han sufrido ataques físicos o verbales, pero que la mayoría no lo ha denunciado, tal vez considerando que deben aceptarlo como parte del sacrificio del ministerio. El problema es el mismo para los laicos: la mayoría de los cristianos, a menos que se trate de un delito muy grave, no denuncian los discursos de odio, frente a lo que hacen otras comunidades religiosas. Por ejemplo, la comunidad musulmana británica ha elaborado un manual sobre cómo denunciar, con ejemplos de lo que se debe denunciar, incluidas infracciones leves”.
“Creo que tenemos mucho que aprender porque los líderes políticos elaboran leyes y políticas a partir de casos oficialmente denunciados y no de conjeturas”, concluye Bazán.
El Informe sobre libertad religiosa en el mundo, en cuya elaboración ha participado José Luis Bazán, revela que alrededor de dos tercios de la población mundial vive en países con grandes restricciones a la libertad religiosa. Este informe lo publica ACN cada dos años.