El cardenal Parolin denuncia la persecución de los cristianos en un discurso ante la ONU
El secretario de Estado de la Santa Sede también advirtió sobre los numerosos conflictos que continúan azotando distintas partes del mundo.
El secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, denunció enérgicamente la persecución que sufren los cristianos en numerosas regiones del mundo durante un discurso pronunciado el 26 de septiembre de 2026.
Interviniendo ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el cardenal Parolin declaró que «trágicamente, los cristianos de muchas partes del mundo continúan sufriendo discriminación, violencia y persecución abierta simplemente a causa de su fe. Se atacan iglesias, se desplaza a comunidades enteras y se mata o encarcela a personas».

«Al tiempo que condena todas las formas de discriminación religiosa, la Santa Sede alza su voz en favor de estos hermanos y hermanas, no en un espíritu de defensa exclusiva, sino porque la defensa de la libertad de una comunidad fortalece la libertad de todas. Guardar silencio ante este sufrimiento sería una traición a la misión de la Iglesia y a los derechos humanos universales que la comunidad internacional se ha comprometido a defender», afirmó el cardenal.
La libertad religiosa constituye uno de los pilares fundamentales de la labor de la fundación pontificia Aid to the Church in Need (ACN). Además de publicar el Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo, la fundación ha lanzado también una petición que reclama el respeto a la libertad religiosa como un derecho fundamental y no como un privilegio.
Según la edición de 2025 del informe, más de 5.400 millones de personas, casi dos tercios de la población mundial, viven en países donde la libertad religiosa no está plenamente garantizada. El informe identifica violaciones graves en 62 países: 24 de ellos clasificados como países con persecución y 38 como países con discriminación religiosa.

Aunque es difícil establecer cifras exactas, ya que no todos los cristianos de un mismo país afrontan el mismo nivel de riesgo, ACN estima que alrededor de 220 millones de cristianos viven en regiones donde están expuestos de manera inmediata a sufrir persecución.
Refiriéndose a la situación de numerosos refugiados, migrantes y solicitantes de asilo, el secretario de Estado insistió en que la dignidad de toda persona «no depende de su ubicación geográfica ni de su situación socioeconómica».
«Quienes migran, o se ven obligados a migrar, conservan siempre su dignidad. Es esencial seguir abordando las causas profundas para que la migración vuelva a ser una elección y no una necesidad impuesta por las circunstancias. No debemos ignorar la situación de quienes buscan refugio, de quienes han sido desplazados por la fuerza de su patria y de quienes emprenden peligrosos viajes» subrayó el cardenal Pietro Parolin.
Guerras y crisis humanitarias
La situación en Tierra Santa y, más ampliamente, en Oriente Medio, ocupó un lugar destacado en los debates de la 81.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El secretario de Estado de la Santa Sede se refirió a ella sin dejar de mencionar otros conflictos que afectan a distintas regiones del mundo.
«La Santa Sede reitera su llamamiento para poner fin a la violencia continua contra la población civil palestina en Cisjordania, en particular a la escalada de las hostilidades, las demoliciones de viviendas y las restricciones a la libertad de movimiento que están provocando el desplazamiento de comunidades palestinas» manifestó. Según los socios de proyecto de ACN sobre el terreno, los cristianos se encuentran entre las comunidades más afectadas por estos desplazamientos.
Al hablar de la situación en la República Democrática del Congo, el cardenal Parolin afirmó: «La Santa Sede está preocupada por los ataques terroristas, especialmente en Kivu del Norte e Ituri, que tienen como objetivo repetidamente a la población civil, incluidas las comunidades cristianas, y que implican asesinatos, secuestros y la destrucción de aldeas y estructuras eclesiales».

El discurso también hizo referencia específica a la situación en Sudán, Sudán del Sur, Somalia y la región del Sahel, así como al sufrimiento del pueblo rohinyá y a la violencia que afecta a la provincia de Cabo Delgado, en Mozambique, una problemática sobre la que ACN viene alertando desde hace años.
El secretario de Estado mencionó además la situación de varios países de América Latina, entre ellos Venezuela, Haití, Cuba y Nicaragua, además del proceso de paz actualmente en curso entre Armenia y Azerbaiyán.
La Santa Sede no es miembro de pleno derecho de la Organización de las Naciones Unidas, sino que posee el estatuto de Estado Observador Permanente, lo que le permite participar en debates y sesiones, presentar propuestas e intervenir en la Asamblea General, aunque sin derecho a voto ni capacidad para patrocinar resoluciones.