Home » oración » Domingo de Ramos: Una carta de Padre Martin Barta

Domingo de Ramos: Una carta de Padre Martin Barta

Queridos amigos:

Con el Domingo de Ramos y la entrada de Jesús en Jerusalén comienza la Semana Santa, la semana en la que celebramos una de las fiestas más importantes de nuestra fe. De camino a Jerusalén, Jesús hablaba a menudo con sus apóstoles sobre el sufrimiento y la cruz que estaban ya próximos. Quería prepararlos, pero ellos tenían miedo y no podían entender que la salvación del mundo se lleva a cabo a través de la pasión y la cruz.
En nuestro camino a la Pascua de este año, también nos enfrentamos de manera especial y muy concreta a la cuestión del sufrimiento. La pandemia mundial, causada por un virus solo visible bajo el microscopio, ya ha causado la muerte de miles de personas. A través de la información diaria sobre la propagación del virus y la constante introducción de nuevas medidas de protección, todos estamos, personal y tangiblemente, involucrados en el abrumador misterio de la cruz.

Nuestros pensamientos y sentimientos están guiados por la incertidumbre, el miedo y la preocupación por el futuro. Jesús, también tenía miedo ante el sufrimiento y experimentó la angustia ante la muerte. Pero el amor por su Padre, a quien en su oración llamaba Abba, es decir papá, y el amor por las personas eran más fuertes que el miedo y la muerte. Con este amor, nos abrió la «fuente» divina de la que podemos extraer conocimiento y confianza. Dios es nuestro refugio en cada situación; de Él procede la fuerza del amor que lo soporta todo y disipa todo el miedo.

Padre Martin Barta.
Padre Martin Barta.

Para poder beber de esta fuente, necesitamos la oración, como los apóstoles. Jesús nos exhortó a vigilar y rezar para poder superar la prueba. A través de la oración recibimos ayuda y salvación. Aunque esta salvación, por paradójico que parezca, significa en primer lugar cruz. La cruz es el mayor signo de Jesús, es el símbolo central de nuestra fe, pues el crucificado venció al mal con su muerte en la cruz. Con el poder del amor divino transformó la muerte en resurrección; esta es la buena nueva de la cruz. Desde la Resurrección, nuestro sufrimiento está asociado a un poder divino, transformador cuando se une a la Cruz de Cristo. La cruz fue para Jesús «su hora», para ella vino al mundo. También se nos pide que hoy, en estos tiempos, veamos nuestra «hora» para mostrar nuestro amor a Dios, que nos ama en abundancia.

La cruz no solo aparece en el emblema de la Fundación ACN, sino que es la misión y el ADN de nuestra institución caritativa, que se dedica a ayudar a los cristianos que sufren y son perseguidos. Ahora, que nosotros mismos sentimos la cruz a flor de piel, debemos mirar más a la cruz de Cristo y tomar nuestra cruz firmemente en nuestras manos. Cuanto más pesada se haga la cruz, más debemos amar. Por lo tanto, si la actual crisis nos exige muchos pequeños sacrificios y a algunos les trae grandes sufrimientos, no debemos mirar nuestras propias heridas, sino compartir nuestra cruz con los millones de personas que, desde siempre, han vivido y siguen viviendo en una situación de necesidad y crisis. Recemos con renovado celo y un corazón puro por la salvación del mundo, practiquemos la caridad y llevemos nuestra cruz con fe. Porque solo así se puede destruir el mal y rechazar al «príncipe de este mundo». En el signo de la cruz triunfaremos.

Busquemos también refugio en la Santísima Virgen, que Jesús nos dio como madre desde la cruz, rezando fielmente todos los días su «corona», el rosario. Hace quinientos años, en 1531, dijo en Guadalupe estas palabras únicas, tiernas y consoladoras a San Juan Diego: «escucha, ponlo en tu corazón, hijo mío, el menor: que nada te espante, que nada te aflija. Que no se perturbe tu rostro, tu corazón. No temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad ni cosa punzante, aflictiva. ¿No estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿No estás en mi regazo? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?». Sí, su inmaculado corazón de madre, que sufrió bajo la cruz con el Señor, triunfará al final sobre el mal. En el emblema de la Fundación ACN, vemos que la cruz también es una flecha que atraviesa el muro del odio, de la separación y la maldad. Llevemos la cruz de Cristo con alegría, en ella descansa la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor 1:24). Per crucem ad lucem: por la cruz a la luz.

Os deseo a todos una santa y bendita Semana Santa y Pascua,

Padre Martin Barta

Don't miss the latest updates!

ACN se une a la petición de los obispos de México a favor de la libertad religiosa

Con motivo del centenario de la llamada “Ley Calles” que…

El retorno de los cristianos de Irak, un posible modelo para Nigeria

Líderes católicos abogan por el derecho al retorno de los…

La profanación de Medjugorje se suma a la creciente ola de ataques contra iglesias

Desde España hasta Estados Unidos, varias iglesias han sido objeto…

Primer ministro iraquí: “Los cristianos son un componente activo, una parte esencial de la sociedad”

El gobierno iraquí ofrece incentivos para que los cristianos regresen…

La beatificación del patriarca Hoyek, una señal de esperanza para el Líbano

El próximo 25 de julio, la Iglesia maronita celebrará en…

La Iglesia en Colombia evalúa daños y asiste a las víctimas tras el devastador terremoto

Un sismo de magnitud 7,4 sacudió el pasado lunes gran parte del occidente y centro de Colombia. El epicentro se registró en el municipio de San José del Palmar, en...

Terremoto en Colombia: la Iglesia evalúa las necesidades para iniciar la ayuda de emergencia

Un devastador terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes gran parte del occidente y centro de Colombia. Mientras las autoridades evalúan la magnitud de la emergencia, la Iglesia Católica ya...

HAITI: «Somos el último muro de contención que queda: moral, ético, espiritual y profético… Por eso quieren eliminarnos», afirma obispo.

Mientras el país se hunde en una crisis sin precedentes, corroído por las bandas armadas, la Iglesia permanece en pie, sembrando esperanza en medio de la desesperación. Las elecciones legislativas...