Las escuelas cristianas de Jerusalén protestan contra la no renovación de los permisos de entrada para sus profesores
Las escuelas cristianas de Jerusalén anunciaron la suspensión de las clases el 1 de septiembre de 2026, debido a la no renovación de los permisos de entrada a la ciudad para decenas de miembros de su personal.
La huelga estaba prevista por tiempo indefinido, pero fue suspendida tras solo un día, después de que las autoridades israelíes renovaran algunos de los permisos.
En una declaración enviada a Aid to the Church in Need (ACN), el director del Collège des Frères de Jerusalén advirtió sobre las consecuencias de esta situación para los estudiantes, las familias y el futuro de la presencia cristiana en Tierra Santa. «El inicio del curso escolar debería ser un momento de alegría, reencuentros y esperanza. Sin embargo, para las escuelas cristianas de Jerusalén, el comienzo del año académico 2026-2027 está marcado por una nueva crisis», afirmó el hermano Daoud Kassabry.

En un comunicado de prensa publicado el 31 de agosto, la Secretaría General de Instituciones Educativas Cristianas de Jerusalén anunció oficialmente la suspensión de las actividades escolares en sus escuelas a partir del martes 1 de septiembre. La decisión fue tomada por la no renovación de los permisos de entrada en la ciudad para más de 70 profesores y miembros del personal. Su ausencia dificulta no solo la enseñanza, sino también los servicios administrativos, técnicos y sanitarios, afectando a más de 8.500 estudiantes.
La dificultad radica en el estatus especial de Jerusalén y en las restricciones que regulan el acceso a la ciudad para los palestinos procedentes de Cisjordania. Los profesores y empleados afectados requieren permisos israelíes para entrar en Jerusalén. Sin embargo, a medida que se acercaba el inicio del nuevo curso, sus permisos de entrada no fueron renovados. El comunicado del 31 de agosto subrayó que esta medida fue adoptada «de forma repentina y sin previo aviso». La situación hace imposible un inicio de curso escolar «seguro y estable».

El hermano Daoud Kassabry añadió que «esta suspensión se enmarca en un contexto más amplio de restricciones relacionadas con la contratación y la cualificación de los profesores palestinos». En su opinión, el problema no puede reducirse a una simple dificultad administrativa. «Para nosotros, un profesor no puede ser reemplazado de la noche a la mañana. Aportan conocimientos, experiencia, comprensión de los estudiantes y una relación de confianza con las familias».
Detrás de los permisos, están las familias
La crisis también tiene una dimensión humana. «Detrás de cada permiso no renovado, hay una persona, una familia y un medio de vida amenazados», explicó el hermano Daoud Kassabry a ACN.
Los centros educativos también deben seguir afrontando sus gastos de funcionamiento incluso mientras las clases permanecen suspendidas. Esta situación corre el riesgo de agravar sus dificultades financieras, en un contexto en el que muchas familias ya tienen problemas para pagar las matrículas escolares. Jerusalén atraviesa una situación económica especialmente difícil desde el inicio de la guerra y el colapso del turismo.

Una escuela para cristianos y para toda la sociedad
Las escuelas cristianas de Jerusalén acogen tanto a estudiantes cristianos como musulmanes. Son lugares donde se aprende el respeto mutuo, algo especialmente importante en una ciudad cuyas comunidades viven frecuentemente divididas. En el Collège des Frères de Jerusalén, esta misión está arraigada en una historia de 150 años.
Para los cristianos, estas escuelas representan además un elemento esencial de su presencia en la Ciudad Santa. Una familia necesita poder trabajar, pero también ofrecer a sus hijos una educación estable y de alta calidad. Cuando estas dos condiciones se ven amenazadas, la posibilidad misma de permanecer en Jerusalén también puede verse comprometida.

Ante la situación actual, las escuelas cristianas solicitaron que los permisos necesarios fueran «reemitidos y renovados» rápidamente. En su comunicado, pidieron además que este tipo de medidas cesen y no vuelvan a repetirse en el futuro, con el fin de preservar la estabilidad de las instituciones educativas y garantizar a los estudiantes «una educación regular y segura».
La decisión de convocar la huelga, así como el llamamiento de las escuelas cristianas, parecen haber dado resultados, ya que las autoridades israelíes renovaron algunos de los permisos el 1 de septiembre. «Algunos han sido renovados por una semana, otros por un mes y algunos hasta finales de este año», dijo George Akroush, director de desarrollo del Patriarcado Latino de Jerusalén. Sin embargo, «esto significa que más de 70 profesores aún no han recibido permisos válidos para todo el año académico. Las autoridades eclesiales seguirán presionando a las autoridades competentes en relación con estos docentes y esperan que los permisos completos sean concedidos pronto, quizá después de Navidad», añadió Akroush.

Por su parte, el hermano Daoud conluyó: «Hacemos un llamamiento a las autoridades competentes, a los líderes de la Iglesia y a nuestros socios internacionales para que apoyen una solución rápida y duradera. Los niños de Jerusalén necesitan estabilidad, confianza y un futuro abierto».