El obispo denuncia el aumento de la criminalidad en Mozambique tras el ataque a unas religiosas
No es la primera vez que una comunidad religiosa es atacada violentamente en este país africano, que aún lidia con una insurgencia violenta en el norte.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Mozambique ha denunciado un «aumento exponencial» de la criminalidad en el país, tras un ataque contra la residencia de una comunidad de religiosas en la arquidiócesis de Nampula.

El asalto ocurrió el 8 de agosto en Mecuburi. Poco después de la medianoche, los asaltantes escalaron los muros del recinto y entraron en el edificio, que también funciona como hogar para niñas y jóvenes.
Durante el ataque, dos religiosas fueron agredidas físicamente y tuvieron que recibir atención médica. Un guardia de seguridad también fue golpeado con extrema violencia y se encuentra hospitalizado en estado crítico, según informó el arzobispo Inácio Saure, quien además preside la Conferencia Episcopal.

En un mensaje enviado a la fundación pontificia Aid to the Church in Need (ACN), poco después de los hechos, el arzobispo dijo que las dos religiosas agredidas, ambas kenianas, se encuentran actualmente alojadas en otra comunidad religiosa de Nampula. También aclaró que, pese a los rumores difundidos, ninguna de las religiosas fue víctima de agresión sexual. “No es el momento de hacer grandes declaraciones sobre este caso, pero la criminalidad está aumentando de forma exponencial en Nampula y en todo el país”, declaró el arzobispo a ACN.
Este allanamiento recuerda a un incidente similar ocurrido hace poco más de un año, en junio, en la diócesis de Pemba. En aquella ocasión, un grupo de 18 delincuentes armados con machetes, barras de hierro y otras armas irrumpió en la casa de las Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento. Los asaltantes redujeron a los vigilantes y robaron ordenadores, teléfonos móviles y el poco dinero que tenían las religiosas. Después llevaron a las hermanas a la capilla y amenazaron con decapitar a una de ellas y prender fuego al edificio con las demás religiosas encerradas en su interior. Finalmente desistieron y abandonaron el lugar.

Más recientemente, un intruso entró en la residencia del obispo de Quelimane y asesinó al prelado a tiros. Un sacerdote, un guardia de seguridad y el jardinero fueron detenidos por la policía, pero el crimen sigue sin resolverse. El papa León escribió recientemente al presidente de Mozambique solicitando explicaciones sobre el caso.
Al mismo tiempo, la diócesis de Pemba, que abarca la provincia de Cabo Delgado, en el norte del país, continúa afectada por una insurgencia armada llevada a cabo por grupos yihadistas. El conflicto ha causado al menos 6.300 muertos y 1,2 millones de desplazados internos. Decenas de iglesias y edificios eclesiales han sido atacados e incendiados. Al menos un catequista y una religiosa, la italiana Maria Coppi, fueron asesinados. Aid to the Church in Need (ACN) apoya varios proyectos en Mozambique y lleva varios años ayudando a la Iglesia local a afrontar la crisis en Cabo Delgado.