Pakistán: Demanda de justicia tras el hallazgo de un cristiano ahorcado
La comunidad cristiana ha rechazado la versión oficial de que el señor Marqas Masih se suicidó y afirma en cambio que fue asesinado. Dos hombres han sido arrestados.
Los líderes de la Iglesia exigen justicia tras el hallazgo en Pakistán de un campesino cristiano ahorcado en una dependencia de una granja, en medio de crecientes sospechas de haber sido torturado hasta la muerte.
Según se ha sabido, Marqas Masih, un católico de 22 años, fue hallado muerto en una granja a las afueras de la ciudad de Sargodha, en la provincia de Punjab. La familia del fallecido afirma que el propietario de la granja les comunicó el 2 de marzo que Masih se había suicidado y, cuando fueron a recoger el cuerpo, encabezados por el hermano mayor del fallecido, Dilshad, se lo encontraron ahorcado en una dependencia de la granja destinada a los animales y las herramientas.
Sin embargo, cuando la familia preparó el cuerpo para el entierro, observaron cortes, hematomas y otras marcas que, según ellos, son compatibles con torturas. La familia llamó a la policía, pero cuando sus súplicas no obtuvieron respuesta, más de un centenar de cristianos transportaron el cuerpo del fallecido en un catre (charpoy) y bloquearon con él una carretera principal de acceso a Sargodha.
En respuesta, la policía realizó una autopsia que reveló que, además de signos de estrangulamiento, había múltiples abrasiones en el pecho y la cadera. La policía detuvo a al propietario de la granja, que fue quien informó de la muerte a la familia de Masih.
La Comisión Nacional (católica) de Justicia y Paz (CNJP), institución católica apoyada por la fundación Aid to the Church In Need (ACN), ha emitido un comunicado en el que pide una investigación gubernamental.
En declaraciones a ACN, Naeem Yousaf Gill, secretario ejecutivo de la CNJP, ha exigido: “Las autoridades no deberían permitir que los cristianos sean tratados como ciudadanos de segunda clase. Deberíamos ser tratados como ciudadanos iguales a todos los demás. Exigimos una investigación totalmente transparente”.
Según Gill, la investigación debe esclarecer el motivo del presunto asesinato, ante la incertidumbre sobre si el odio religioso tuvo algo que ver. Además, ha señalado que, aunque no haya pruebas de una motivación religiosa, cuando la familia visitaba a Masih en la granja, siempre eran objeto de discursos de odio anticristianos, incluido el insulto de chura, una palabra despectiva que significa ‘sucio’ y que se utiliza a menudo contra los feligreses. También afirman que el fallecido era el único trabajador cristiano de la granja.
En una declaración pública de la CNJP, Gill y su presidente, el obispo Samson Shukardin de Hyderabad, que además es presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Pakistán, “piden conjuntamente a las autoridades que lleven a cabo una investigación exhaustiva del incidente, que saquen a la luz los hechos y que garanticen que se haga justicia a esta comunidad vulnerable”.
Según dicha declaración, “se han detectado marcas de tortura en el cuerpo del fallecido. La comunidad cristiana local y la familia de Marqas Masih se niegan a aceptar la calificación oficial de la muerte como suicidio, afirmando que se trata de un asesinato”.
Los hechos ocurrieron en la misma región de Pakistán donde cristianos y otras minorías fueron forzados a confinarse entre mayo y junio de 2024, después de que el propietario de una fábrica de zapatos cristianos, Nazir Masih Gill, de 75 años, fuera linchado por una turba tras acusaciones de blasfemia.