Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva
La República de Kosovo es, conforme a la Constitución del país, «un estado laico y neutral en cuestiones de creencias religiosas» (artículo 8). Vale la pena señalar que el texto original de la Constitución hace referencia al modelo laico, shtet laik, basado en los textos franceses y turcos. La Constitución también protege y garantiza la libertad religiosa.
El artículo 9 de la Constitución declara que la república «garantiza la conservación y la protección de su herencia cultural y religiosa». Se prohíbe la discriminación a causa de la religión y se protege la igualdad de todos los individuos (artículo 24), así como la libertad de creencia, conciencia y religión (artículo 38). Esto «incluye el derecho a aceptar y manifestar la religión, el derecho a expresar las creencias religiosas y el derecho a aceptar o rechazar la pertenencia a una comunidad o grupo religioso». El artículo 39 consagra la protección de la autonomía religiosa y los monumentos religiosos dentro del territorio. Las confesiones religiosas son libres de regular de forma independiente su organización interna, sus actividades y ceremonias religiosas; además se les reconoce el derecho a fundar colegios religiosos e instituciones benéficas siguiendo la Constitución y la ley.
El 1 de abril de 2007 entró en vigor la ley básica de Kosovo sobre libertad religiosa. Curiosamente, la legislación no fue elaborada por las autoridades de Kosovo, sino por la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK), dos años antes de que se declarase la independencia del país. Es una ley que solo recoge disposiciones para los temas fundamentales y reconoce cinco comunidades religiosas: la comunidad islámica de Kosovo, la Iglesia ortodoxa serbia, la Iglesia católica, la comunidad judía y la Iglesia evangélica (artículo 5.4). Esta ley ha sido enormemente criticada tanto por las comunidades religiosas como por las organizaciones internacionales. La ausencia de normas claras respecto a la inscripción en el registro y a la financiación de los grupos religiosos, así como sobre la construcción de sus lugares de culto y la creación y mantenimiento de los cementerios son motivo de gran preocupación. A pesar de las múltiples enmiendas a la ley (que empezaron en 2011) y los comentarios de la Comisión de Venecia, hasta ahora no se han adoptado soluciones. La Comisión de Venecia del Consejo de Europa publicó sus opiniones sobre la modificación de la ley de libertad religiosa, destacando la necesidad de introducir una serie de mejoras. Entre estas se cuenta la ampliación de la lista de las cinco comunidades religiosas que «constituyen el patrimonio histórico, cultural y social del país» para incluir al resto de las comunidades religiosas establecidas en él.
La última propuesta pretende incluir una sexta comunidad religiosa, la Comunidad Tarikate de Kosovo (artículo 4.A), así como la posibilidad de fundar nuevas comunidades religiosas con un mínimo de 50 ciudadanos kosovares adultos (artículo 7.B).
Según el último censo, cuyos resultados se publicaron en 2011, el 95,6% de la población de Kosovo se identifica como musulmana, el 2,2% como católica, el 1,4% como ortodoxa serbia, y otras religiones o creencias representan menos del 1% de la población. Ha sido este un censo muy criticado, al que se acusa de subestimar el número de serbios ortodoxos porque muchos serbios lo boicotearon. Los serbios, croatas y montenegrinos de Kosovo suelen ser cristianos. La mayor parte del resto de las minorías étnicas de Kosovo se identifican mayoritariamente como musulmanas.
Incidentes y acontecimientos
La pequeña comunidad de católicos de Kosovo, estimada en 60 000 personas, se concentra mayoritariamente en Gjakova-Đakovica, Prizren, Klina, Janjevo y algunos pueblos cerca de Peć y Vitina. Se sienten orgullosos de que Madre Teresa, santa Teresa de Calcuta, fuera de etnia albanesa. La avenida principal de Pristina y la catedral católica de la ciudad llevan el nombre de la Santa que descubrió su vocación religiosa en la iglesia de Letnica, en el sudeste de Kosovo. Los albaneses celebraron por todos los Balcanes la canonización de santa Teresa por el papa Francisco en 2016.
A pesar de que han pasado más de 20 años desde el conflicto de Kosovo (1998-1999), su legado proyecta una larga sombra sobre las relaciones entre las comunidades étnicas y religiosas del país. Según el informe elaborado en 2017 sobre Kosovo por la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas, aún no se han encontrado los restos de más de 1600 personas de las 4500 que desaparecieron durante la guerra. Desde 2009, se han exhumado 335 cadáveres de personas desaparecidas de presuntas fosas, tres de ellas en el último año. En 2022, todavía quedaban 15 683 desplazados internos en el país. Mientras, continúan las tensiones interétnicas entre albanokosovares y serbios.
Se estima que alrededor de 400 ciudadanos de Kosovo han viajado a zonas de guerra en Siria y en Irak, lo que convierte a la pequeña nación balcánica en el colaborador europeo más relevante por el número de combatientes extranjeros que ha enviado para luchar con el Estado Islámico en relación con su población. En abril de 2019, tras la caída del autoproclamado califato islámico en Siria y en Irak, 110 kosovares regresaron a Kosovo, entre ellos 24 mujeres, que fueron arrestados bajo la acusación de haber formado parte de un grupo terrorista.
A pesar de su historia reciente, y de las condiciones previas que constituían un caldo de cultivo para el conflicto, el Índice de Terrorismo Global 2022 clasifica a Kosovo con un riesgo de terrorismo muy bajo, situándolo en el puesto 88 de los 163 países analizados. Su calificación de riesgo global ha disminuido ligeramente desde el anterior período estudiado, 2020-2021. No obstante, el informe más reciente del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Kosovo señala varios incidentes de acoso y violencia física dirigidos contra la minoría serbia del país, en concreto 15 episodios que se produjeron en lugares religiosos y culturales serbios, en los que se ocasionaron daños a la propiedad y se hicieron pintadas de odio.
La Policía Nacional afirma haber recibido denuncias de 87 incidentes relacionados con la religión durante el período estudiado en este informe, frente a las 57 de 2020. Muchos de estos episodios se clasificaron como robo con agravantes, sobre todo los acaecidos en lugares religiosos o cementerios islámicos y ortodoxos serbios, aunque también se ha registrado uno en un centro católico.
El 21 de julio de 2021, un Tribunal de Primera Instancia de Pristina declaró culpable a un ciudadano de Montenegro por incitar a la discordia y la intolerancia al cantar consignas nacionalistas serbias en una reunión religiosa serbia que celebrada en Kosovo el 28 de junio.
El Informe sobre Kosovo de 2022 de la Comisión Europea ha criticado a la Asamblea de Kosovo por no aprobar la ley de libertad religiosa. Sin reconocimiento legal, las comunidades religiosas tienen que mantener cuentas bancarias a nombre de particulares. Las iglesias protestantes han declarado que siguen tributando como empresas con ánimo de lucro.
En septiembre de 2021, el Tribunal Constitucional notificó al Fiscal Jefe de Kosovo que no se había ejecutado su decisión de 2016 que confirmaba los derechos de propiedad del monasterio Visoki Dečani de la Iglesia ortodoxa serbia sobre una porción de terreno que lo rodea. El monasterio de Visoki Dečani fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 2004. En 2021, Europe Nostra, a propuesta de Future for Religious Heritage —la red europea de lugares de culto históricos—, incluyó el monasterio en la lista de los siete sitios de patrimonio mundial más amenazados.
En agosto de 2021, la policía detuvo al escritor Gjin Morena por haber publicado un libro que contenía supuestas expresiones de odio contra los musulmanes. Fue declarado culpable ante un Tribunal de primera instancia de Gjakov/Đakovica y pagó una multa equivalente a 1640 euros. Según los informes, Morena es protestante.
En 2021, la Misión de la ONU en Kosovo puso en marcha una iniciativa piloto para vigilar la incitación al odio y el discurso de odio en las redes sociales en línea.
Kosovo es la única democracia europea que aún no es miembro del Consejo de Europa y, por tanto, no está sujeta a la autoridad supervisora del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Futuro de la libertad religiosa
La promoción y protección de todos los derechos humanos en Kosovo es frágil. Existe libertad religiosa en un país en el que durante siglos han convivido numerosas comunidades étnicas y religiosas bajo tensiones considerables. Las fricciones relacionadas con el conflicto de Kosovo siguen sin resolverse y parecen aumentar a medida que van regresando a sus comunidades un número mayor de desplazados. Como en Kosovo el conflicto interreligioso suele estar vinculado con la etnia, siempre presente debido a los últimos agravios históricos, la perspectiva de una armonía religiosa sigue siendo muy tenue. No obstante, si el Gobierno adopta de forma activa medidas para aprobar la ley de libertad religiosa y devuelve a la Iglesia ortodoxa serbia las propiedades relacionadas con el monasterio de Visoki Dečani, podría dar un mayor impulso a la mejora de la libertad religiosa en el país.