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Marcela Szymanski, Editora ejecutiva, Libertad religiosa en el mundo 2021

 

1. Definiciones

Para desarrollar las definiciones y criterios utilizados en nuestro informe, hemos estudiado y utilizado las siguientes fuentes:

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (páginas web).

Relator especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de religión o de creencias.

Organización de Seguridad y Cooperación de Europa (OSCE) y su Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (OIDDH) (páginas web que aparecen en: http://hatecrime.osce.org/what-hate-crime).)

Dr. Mattia F. Ferrero, punto de contacto nacional de la Santa Sede con la OSCE/OIDDH sobre delitos de odio.

Dr. Heiner Bielefeldt, catedrático de la Universidad de Erlangen y ex relator especial de Naciones Unidas sobre la libertad de religión o de creencias (páginas web y entrevistas personales).

Prof. Massimo Introvigne, fundador de BitterWinter.org y del Centro de Estudios sobre las Nuevas Religiones (páginas web y entrevistas personales).

Directrices de la Unión Europea sobre promoción y protección de la libertad de religión o creencias (conversaciones con el personal responsable y las autoridades encargadas de formular las políticas).

Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1948).

Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos (páginas web y conversaciones con Ellen Fantini).

Conversaciones con el Dr. Gregor Puppinck, director del Centro Europeo de Derecho y Justicia (ECLJ), sobre la filosofía de la libertad de religión, las competencias gubernamentales y los límites de esta libertad.

 

Se han analizado los informes de las siguientes organizaciones, especialmente la sección sobre metodología:

OSCE/ODIHR.

Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF).

Pew Research Center.

Puertas Abiertas / Lista de Vigilancia Mundial (Worldwatch List).

Informes del intergrupo del Parlamento Europeo sobre libertad de religión o creencia y tolerancia religiosa.

Biblioteca de Derechos Humanos sin Fronteras (www.hrwf.org).

Biblioteca de Forum 18 (www.forum18.org).

 

Se han consultado textos elaborados por especialistas, entre ellos:

Religious Freedom in Modern Societies de John Newton.

Discurso del odio, corrección política y libertad de expresión de José Luis Bazán.

Which Religious Freedom we defend today? de Marcela Szymanski.

 

a) Libertad de religión o creencia

Artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos:: «Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia» (Fuente: http://www.un.org/en/universal-declaration-human-rights/).)

La libertad de pensamiento, conciencia, religión o creencia está consagrada en los artículos 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que se deben leer a la luz de la Observación general n.º 22 del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Según la legislación internacional, la libertad de religión o creencia consta de tres partes::

a) La libertad de tener o adoptar una religión o creencia por elección personal, o bien de no creer en ninguna.

b) La libertad de cambiar de religión.

c) La libertad de manifestar la propia religión o creencia, individual o colectivamente, en público o en privado, mediante el culto, la observancia, la práctica y la enseñanza.

La libertad de religión o creencia también está protegida por el artículo 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y el artículo 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea(Fuente: párrafo 10 de las Directrices de la Unión Europea sobre promoción y protección de la libertad de religión o creencias).)

 

b) Límites de la libertad religiosa

Según la página web del relator especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de religión o creencias,(http://www.ohchr.org/EN/Issues/FreedomReligion/Pages/Standards.aspx),los límites de esta libertad fundamental están determinados por:

Los derechos humanos fundamentales de los demás, conforme a la Declaración de los Derechos Humanos.

El interés general. El riesgo demostrable para la salud y el orden público.

 

Además, la Resolución 2005/40 (párrafo 12) de la Comisión sobre Derechos Humanos y la Resolución 6/37 (párrafo 14) del Consejo de Derechos Humanos explican que las restricciones a la libertad de profesar la religión o las creencias solo se permiten, conforme a las leyes internacionales de derechos humanos, si cumplen todos y cada uno de los siguientes criterios:

a) la restricción está prescrita por la ley;

b) la restricción tiene el objetivo de proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos y las libertades fundamentales de los demás;

c) la restricción es necesaria para la consecución de uno de estos objetivos y proporcionada al objetivo previsto;

d) y la restricción no se impone con fines discriminatorios ni se aplica de manera discriminatoria.

Aunque para algunos sea algo obvio, consideramos importante subrayar que el derecho a la libertad de religión o creencia existe junto con el artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Toda persona tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad de la persona.

 

Por lo tanto, la libertad de religión, si bien no es un «derecho absoluto», puesto que tiene sus restricciones, es un derecho «inderogable» que no puede suspenderse en un estado de emergencia.

 

2. Cómo determinar si un incidente supone una violación de la libertad de religión o creencias

Para este informe, el primer aspecto que determina si se ha producido una violación de la libertad de religión o creencias es observar el resultado de una acción y compararlo con los elementos de la descripción del derecho fundamental: considerar que podría haber ocurrido una violación, sea intencionada o no, por parte del autor contra la víctima(s). Con gran frecuencia, la comisión de una acción deliberada a causa de la religión del autor o de la víctima está clara, pero a veces la violación no es intencionada. Ejemplo de esto es lo que sucedió en Islandia, cuando, al prohibir la mutilación sexual de las niñas y extenderla a los «menores» para no discriminar a un sexo, la ley violó la tradición de la circuncisión practicada por un grupo religioso en concreto. No fue una violación intencionada de la libertad de religión, pero se convirtió en una violación de la libertad de religión. La lista completa de las violaciones de la libertad de religión y creencias, vinculadas a otros derechos fundamentales y tipificadas por las Naciones Unidas, se puede consultar en la siguiente página web: http://www.ohchr.org/EN/Issues/FreedomReligion/Pages/Standards.aspx

 

3. Cómo se han determinado los tipos de violación de la libertad de religión o creencias presentados en este informe

Para este informe consideramos que las violaciones de la libertad de religión o creencias suponen un proceso en el que distinguimos cuatro fases. A continuación se presenta la definición de cada una de las fases y la transición de una a otra. Por supuesto, puede haber excepciones, así que póngase en contacto con el Editor para cualquier consulta. Al final de este documento ofrecemos una tabla en la que se enumeran las manifestaciones de cada uno de los tipos de violación del derecho, compuesta a partir de las distintas fuentes que citamos. Los principales tipos de violación son los siguientes:

a) Intolerancia. 

b) Discriminación.

c) Persecución.

d) Genocidio.

 

4. Categorías

a) Tolerancia/Intolerancia. Esta fase abarca desde la ausencia de problemas hasta los grados más elevados de «intolerancia, que se da en mayor o menor medida en todos los países y culturas.Sin embargo, empeora cuando la intolerancia se manifiesta abiertamente y no encuentra oposición por parte de las autoridades competentes. uncontested by the relevant authorities. Se empieza así a configurar una «nueva normalidad». Apreciamos en este punto un escenario en el que la intolerancia se manifiesta en la repetición de mensajes no contestados en los que se presenta a un grupo concreto como peligroso o nocivo para la sociedad. La intolerancia se produce principalmente en el nivel social y cultural: en clubes, competiciones deportivas, vecindarios, artículos de prensa, discursos políticos y en la cultura de masas, como el cine y la televisión. Con frecuencia, manifestaciones y marchas generales de ciudadanos en apoyo de una causa que nada tiene que ver con la religión se vuelven violentas, de forma espontánea o no, contra un grupo en particular o contra su propiedad, y se les permite continuar sin ser molestados. Cuando las autoridades deciden no reaccionar o no contestar, aprueban de forma tácita este tipo de intolerancia. Estos mensajes los pueden difundir formadores de opinión de cualquier nivel (padres, profesores, periodistas, deportistas famosos, políticos, etc.).

Sin embargo, en esta fase, la persona agraviada puede acudir a la ley. La intolerancia aún no ha derivado en «discriminación».Sigue rigiendo el derecho fundamental a la no discriminación.

Los actos de intolerancia generalmente quedan fuera del ámbito del derecho penal. Sin embargo, los actos de violencia perpetrados por un prejuicio particular son delitos de odio delitos de odio.y están tipificados en la ley penal. Los casos de «discurso de odio» no son delitos de odio porque no son actos violentos y no están recogidos en todos los países por la legislación penal.

La intolerancia es la etapa más difícil de cuantificar, ya que con frecuencia se describe como un «sentimiento», pero condiciona el entorno con la repetición de mensajes negativos que presentan a un grupo como peligroso para el statu quo. Los mensajes negativos son cuestionados, como mucho, por individuos o creadores de opinión que acusan a entidades menos definidas, como «los medios de comunicación» o «la cultura local», o a determinadas personalidades políticas. Sin embargo, cuando la víctima no informa de los actos de intolerancia, o las autoridades no reaccionan contra ella con firmeza, el terreno queda abonado para algo peor.

b) Discriminación: Se llega a ella cuando no se controla la intolerancia. La discriminación se produce cuando hay leyes o normas que se aplican a un grupo concreto, no a todos. El distintivo de la «discriminación» es un cambio en la ley que consolida un trato, o una diferenciación, a una persona basada en el grupo, la clase o la categoría a la que pertenece. Hay ejemplos de discriminación directa e indirecta. Es directa cuando las acciones se dirigen claramente contra un individuo que profesa una fe concreta; hay discriminación indirecta cuando, por ejemplo, una compañía solo contrata profesionales de un nivel concreto de formación, nivel al que no pueden acceder los miembros de un grupo religioso determinado. En este caso, suele ser el Estado el que comete la violación de la libertad religiosa. En Occidente, estas violaciones se producen en casos de restricciones de la libertad de conciencia, vinculada normalmente a una profesión o rama de la educación, que también está protegida por el artículo 18. En esta fase aparecen las leyes de blasfemia, que colocan a una creencia por encima del resto y que no protegen al individuo, sino al grupo. Aunque la discriminación pueda ser legal a nivel interno, entra dentro de la jurisdicción de la ley internacional. Sigue siendo ilegal conforme a la Declaración de los Derechos del Hombre y las convenciones de Naciones Unidas de la OSCE, además de serlo conforme a las convenciones regionales (y los compromisos de la OSCE). Las víctimas, después de haber agotado los canales nacionales, solo pueden acudir en busca de ayuda a la comunidad internacional. Entre los ejemplos de discriminación se cuentan las limitaciones en el acceso al empleo (incluido el público), la denegación de la ayuda de emergencia salvo a receptores que pertenezcan a una religión concreta, la falta de acceso a la justicia, la imposibilidad de comprar o reparar propiedades, de vivir en determinados barrios o de exhibir símbolos de fe. Por ejemplo, en 2020, durante la pandemia de la COVID-19, las restricciones en ocasiones parecen haberse aplicado de forma desproporcionada y discriminatoria contra los grupos religiosos al cerrar los templos mientras se dejaba abrir a las tiendas.

c) Persecución:Esta fase suele seguir a la discriminación e incluye «delitos de odio». Un autor parcial, que puede conocer o no la identidad religiosa de la víctima, es el que comete los actos de persecución y los delitos de odio. Los actos de persecución y los delitos motivados por prejuicios están tipificados en el derecho penal nacional y/o en el derecho internacional. Normalmente persecución y discriminación conviven, apoyándose mutuamente. Sin embargo, la persecución por parte de un grupo terrorista, por poner un ejemplo, se puede producir en un país en el que no haya discriminación por parte del Estado. La persecución consiste en un programa, o campaña, activo dirigido a exterminar, expulsar o someter a determinadas personas basándose en su adscripción a un grupo religioso. Es lo que ocurre, por ejemplo, en África, donde los pastores, que pueden ser musulmanes, atacan a los agricultores, que pueden ser cristianos, con el pretexto de los efectos del cambio climático. Los actos de violencia los pueden cometer individuos aislados, alimentados a menudo por el discurso público y la ideología del grupo. Los actos de persecución no tienen por qué ser «sistemáticos» ni producirse siguiendo una estrategia.

La persecución contra un grupo concreto puede ser cometida tanto por agentes estatales como no estatales, pero en esta etapa ese grupo no puede acogerse a las leyes del Estado. Los agentes privados que cometen delitos de odio contra un grupo probablemente no suelen ser castigados. Las víctimas sufren maltrato jurídico, se las priva de sus propiedades y, en ocasiones, son asesinadas. La persecución se puede identificar y verificar a través del testimonio de las víctimas, informaciones en los medios de comunicación, informes del Gobierno y de las organizaciones no gubernamentales o de las asociaciones locales, pero con frecuencia esta verificación se ve obstaculizada por la violencia continua y podría llevar años conseguirla.

Con frecuencia, la violencia acompaña a la persecución. La violencia convierte a estos actos en delitos de odio.Los individuos que pertenecen a grupos minoritarios sufren asesinatos, expropiación y destrucción de sus propiedades, robos, deportación, exilio conversiones forzosas, matrimonios forzosos, acusaciones de blasfemia, etc. Estos actos se producen «dentro de la legalidad» conforme a las leyes nacionales. En casos extremos, la «persecución» puede convertirse en genocidio.

La definición de «delito de odio» que utilizamos es la de la OIDDH:«Los delitos de odio son actos delictivos motivados por un prejuicio hacia un grupo particular de personas. Para ser considerado delito de odio, la ofensa debe cumplir dos criterios: primero, el acto debe constituir un delito en virtud del derecho penal; en segundo lugar, el acto debe haber sido motivado por un prejuicio».En lo que a este informe respecta, es muy importante la acción/inacción de las instancias de la justicia hacia los delitos de odio.

En los países en los que funciona el Estado de derecho (como en la mayoría de las democracias occidentales), los tribunales pueden considerar los casos de persecución como delitos de odio. Sin embargo, en muchos países no se puede recurrir a la ley ante la intolerancia, ni ante algunas formas de delitos de odio, y puede ser difícil probar la persecución ante un tribunal. Los delitos de odio en los que se puede encontrar un prejuicio religioso claro pueden suponer el siguiente paso a la «normalización» de los mensajes de intolerancia y discriminación que se han instalado. Normalmente son delitos cometidos por actores no estatales, privados. Sin embargo, la intolerancia y la discriminación rara vez se contemplan en la legislación penal aplicable y son cometidos por actores tanto públicos como privados.

d) GenocidioEs la última fase de la persecución en la que ya solo pueden intervenir las leyes internacionales. El genocidio abarca«los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal», de acuerdo con la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de las Naciones Unidas, adoptado el 9 de diciembre de 1948(cf. http://www.ohchr.org/EN/ProfessionalInterest/Pages/CrimeOfGenocide.aspx). La muerte no es un «requisito» para ser considerado víctima de genocidio, ya que los actos mencionados son los siguientes:

Matanza de miembros del grupo.

Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo.

Sometimiento deliberado del grupo a condiciones de vida que provoquen su destrucción física, total o parcial.

Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo.

Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

Además, esta Convención no considera responsables únicamente a quienes perpetran dichos actos, sino también a quienes se asocien, instiguen a cometer o sean cómplices de su realización. Tras la aprobación por parte del Parlamento Europeo de una resolución en la que considera genocidio los actos del Dáesh contra los cristianos y los yazidíes (4 de febrero de 2016), muchas otras naciones siguieron su ejemplo, entre ellas Estados Unidos. Al crear, el 21 de septiembre de 2017, un mecanismo para llevar al Dáesh ante la justicia (Resolución 2379), las Naciones Unidas también pretendieron establecer si se ha producido genocidio o no  (cf. http://www.un.org/en/genocideprevention/genocide.html).

 

5. Autores de la «intolerancia», la «discriminación», la «persecución» y el «genocidio»

Actualmente, entidades como ISIS/Dáesh y sus numerosas filiales, Al Qaeda, Boko Haram, o los cárteles de tráfico de drogas o seres humanos ya no están sujetos a la definición tradicional de agentes estatales frente a agentes no estatales. En países y zonas en los que el Estado ya no tiene el control (en algunos casos en los que el Estado se ha convertido en una víctima) y en los que las «leyes» de facto del grupo en el poder violan los derechos humanos fundamentales, estos grupos solo rinden cuentas ante la comunidad internacional.

Distinguimos los siguientes tipos de autores:

a) a) El Estado(ya sea federal, regional o municipal).

b) Actores locales no estatales (entre ellos, líderes religiosos violentos, mafias dedicadas a acaparar tierras, grupos religiosos supremacistas y ramas locales de grupos, como los talibanes en Pakistán y Afganistán, Boko Haram en Nigeria, etc.).

c) c) Organizaciones criminales o terroristas (como el ISIS/Dáesh, Al Qaeda, Al Shabab, Boko Haram, etc.).

 

6. Tendencias durante el período estudiado y expectativas para los dos próximos años

Tenemos la experiencia de que dos años constituyen un período significativo para observar los efectos de los cambios introducidos bien por un Estado, bien por grupos no gubernamentales. Hemos introducido un nuevo nivel de categorización, la categoría «en observación». Pretendemos que esta categoría indique aquellos países en los que una serie de actores se están moviendo hacia el siguiente nivel de violación de la libertad de religión y creencias. La estimación de las perspectivas se basa en los incidentes citados en el informe del país y en otras informaciones obtenidas por el autor.

 

Tabla que ayuda a distinguir entre «Intolerancia», «Discriminación», «Persecución», y «Genocidio» religioso

En cualquier caso, el incidente debe tener un sesgo religioso claroy no ser producto de la inseguridad general

 

Categoría (lista indicativa, siendo estos los actos más frecuentes)
Intolerancia  
  Amenazas
  Discurso de odio
  Intimidación
  Vandalismo
 
Discriminación
  Religión oficial impuesta
Imposibilidad de conversión (consecuencia de la religión oficial impuesta)
Posibilidad de ser acusado de blasfemia
Prohibición de celebrar el culto fuera de los templos
No se tiene acceso a la propiedad (ni a reparar o mantener la que se posee)
No hay protección/seguridad para la propiedad
No se tiene acceso a determinados empleos
No se tiene acceso a la función pública
No se tiene acceso a la financiación
No se tiene acceso a determinado tipo/nivel educativo
No se pueden exhibir símbolos religiosos
No se tiene derecho a nombrar miembros del clero
No se pueden observar las festividades
No se puede evangelizar, no se dispone de material religioso
No se permite tener contacto con otros grupos nacionales e internacionales
No se tiene derecho a la propiedad de medios de comunicación
No se tiene derecho a fundar y financiar instituciones de beneficencia y humanitarias
No se tiene derecho a la objeción de conciencia y a la «acomodación razonable» en el puesto de trabajo y en la prestación de servicios
Persecución
Asesinato, masivo o individual
Detención
Secuestro, esclavitud
Exilio forzoso
Expropiación de edificios, bienes, capital, incluso «legal»
Ocupación de las propiedades
Agresión física, amputación, lesiones, mutilación
Libertad de expresión gravemente coartada, sentencias/penas rigurosas
  Intimidación, amenazas
Daños contra la propiedad (también las representativas del grupo, no solo las individuales)
  Otros delitos
Genocidio
Matanza de miembros del grupo
Se provocan lesiones graves a la integridad física o mental de los miembros del grupo
Sometimiento deliberado del grupo a condiciones de vida que provoquen su destrucción física, total o parcial
Se imponen medidas dirigidas a impedir nacimientos en el seno del grupo
Se traslada por la fuerza niños del grupo a otro grupo