COMPARTE

Prólogo

Padre Emmanuel Yusaf, Director Nacional de la Comisión Nacional Justicia y Paz, Pakistán 

A lo largo de mis más de 45 años de sacerdote en Pakistán, he luchado defendiendo a nuestra comunidad contra un trasfondo de persecución y discriminación. Cuando los cristianos del campo y de las fábricas de ladrillos no recibían la parte que les correspondía de trigo o de arroz, me he acercado a los patrones y a los propietarios de las fábricas y les he pedido que den salarios justos y pongan fin a esta injusticia. Cuando me he enterado de que los niños de mi parroquia no recibían la educación que merecen, he fundado escuelas y albergues. He trabajado en comunidades rurales en las que no se respetaba a los cristianos a causa de su fe y donde tenían prohibido entrar en tiendas, restaurantes y cafeterías; en estos lugares, a nuestros fieles no se les permite tocar vasos ni cualquier otro utensilio que pueda utilizar la comunidad mayoritaria. Y hemos apoyado a niñas de los credos minoritarios que corren un peligro especial. Son niñas a las que, a pesar de ser menores de edad, las secuestran y las obligan a convertirse y casarse; y no les queda más que sufrir violaciones y otros tipos de abusos. El drama de estas niñas manifiesta que vivir en Pakistán como minoría religiosa se está haciendo cada vez más difícil.

Y aunque se han producido algunas mejorías, los extremistas explotan las enmiendas a las leyes de blasfemia de la década de 1980 haciendo un mal uso de la legislación para aterrorizar a las comunidades de fe minoritarias. Estas familias pobres y marginadas viven con miedo de ser acusadas de blasfemia, delito que se castiga con la ejecución o la cadena perpetua. He estado implicado en numerosos casos, en especial el de Asia Bibi, que estuvo en el corredor de la muerte durante casi una década antes de que, finalmente, venciera la justicia.

El caso de Salamat Masih y sus tíos me acompañará siempre. Salamat fue acusado de escribir comentarios blasfemos («PBSE») sobre el profeta musulmán Mahoma. También acusaron a sus dos tíos. No se tuvo en cuenta que Salamat solo tenía doce años y que era analfabeto; tampoco se tuvo en cuenta que el escrito estaba en caligrafía y utilizaba un lenguaje religioso solo utilizado por el clero musulmán. A pesar de ello, fueron declarados culpables y, antes de que siquiera pudiera hacerse justicia, tres hombres armados con rifles automáticos dispararon contra Salamat y sus tíos. Uno de los tíos, Manzur Masih, murió a causa de las heridas; el otro y el propio Salamat resultaron gravemente heridos pero, gracias a Dios, sobrevivieron. Lo peor llegó cuando condenaron a muerte a Salamat y al tío que había sobrevivido. Trabajé sin descanso con el abogado de la familia para que se revocase la sentencia. Lo acabamos consiguiendo. Por desgracia, también mataron a sangre fría al juez que los declaró inocentes. Desde entonces estamos trabajando para reconstruir la vida de Salamat, su tío, sus parientes y otras 40 familias del pueblo del que huyeron la noche en que se lanzó la primera acusación. Agradezco a AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA el auxilio recibido para estas familias en situación desesperada y que nos haya apoyado para defender a estas personas de las acusaciones falsas.

También agradezco a ACN el trabajo que realiza en el ámbito de la libertad religiosa. De hecho, este informe Libertad religiosa en el mundo no podía ser más oportuno. Cuanto más conozca el mundo los actos y las omisiones a causa del odio religioso, más podrá hacer para evitarlos. En un mundo complejo y herido, la mejor salvaguarda contra las respuestas irreflexivas, así como contra el señalamiento ineficaz de la virtud, es un reportaje claro y completo, acompañado de esclarecedores y equilibrados análisis. Esto es lo que se compromete a proporcionar el informe de ACN, que sigue los casos de abusos religiosos mucho después de que las cámaras de televisión se hayan ido y la historia haya seguido su curso. Esta organización es digna de elogio por su férrea defensa de la libertad religiosa, derecho humano básico no menos importante ahora que en épocas pasadas.