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Venezuela en 2019

La hiperinflación y la corrupción siguieron empujando a la economía de Venezuela al precipicio en 2019. Millones de personas han abandonado ya el país. Las protestas nacionales en gran parte de la población debilitaron la posición del gobernante Nicolás Maduro. Sin embargo, esto no cambió el hecho de que todavía está en el poder. En esta situación tan desastrosa, la Iglesia es a menudo la única institución en la que las personas aún confían. Pero a ésta le faltan los medios económicos para poder cumplir con su cometido. Por tanto, nuestra ayuda a la Iglesia en Venezuela es, sobre todo, una ayuda a la supervivencia.

La necesidad económica en Venezuela se hace sentir en cualquier lugar. Los estantes de las tiendas están vacíos. Los pocos artículos que quedan solo pueden comprarse pagando en dólares americanos. La inflación es astronómica; la criminalidad no tiene límite. Los ancianos, los niños y los enfermos mueren debido a la falta de medicamentos o al corte del suministro eléctrico, incluso en los hospitales. Actualmente, Maduro ha dejado la economía en manos de sus generales para que estos puedan explotarla.

Atención espiritual en una residencia de ancianos venezolana.
Atención espiritual en una residencia de ancianos venezolana.

De la riqueza de este país, que dispone de las reservas de petróleo más grandes del mundo, solo se beneficia una pequeña elite, mientras que la gran mayoría vive en la miseria y en la necesidad. Ahora más que nunca, la Iglesia de Venezuela es la columna vertebral de la población. Es la única institución que aboga una y otra vez por la búsqueda de soluciones pacíficas en cualquier confrontación y que proclama un mensaje de amor y de esperanza. No obstante, para hacerlo depende de manera apremiante de la ayuda extranjera. En esta área, ACN es uno de sus apoyos más importantes.

Por eso, más de un tercio del casi 1 millón de euros que destinamos a la ayuda en Venezuela en 2019 fue a parar a proyectos pastorales orientados a fortalecer la fe de los creyentes.
Por eso, más de un tercio del casi 1 millón de euros que destinamos a la ayuda en Venezuela en 2019 fue a parar a proyectos pastorales orientados a fortalecer la fe de los creyentes.

En 2019 recibimos 200 solicitudes con peticiones de ayuda procedentes de Venezuela. Entre ellas, 30 eran solicitudes de ayuda de emergencia. Algunas de ellas se referían a proyectos de generación de electricidad con instalaciones solares o de construcción de fuentes para la obtención de agua. Ofrecimos medio millón de euros en forma de estipendios de Misas para el sustento económico de sacerdotes. Por primera vez, las religiosas también recibieron ayuda básica para su subsistencia.

En la mayor de las crisis, la Iglesia de Venezuela es la columna vertebral de la población

Por desgracia, el crecimiento de la miseria económica y social también ha traído consigo el aumento de las dudas religiosas de los venezolanos. Por eso, más de un tercio del casi 1 millón de euros que destinamos a la ayuda en Venezuela en 2019 fue a parar a proyectos pastorales orientados a fortalecer la fe de los creyentes.