Con sus más de 190 millones de habitantes, Nigeria es el país africano con mayor número de población. Esta se divide casi al 50% en cristianos y musulmanes. En el norte, mayoritariamente musulmán, el temido grupo terrorista islámico Boko Haram sigue cometiendo atentados y ataques contra la minoría cristiana. En 2019, numerosos sacerdotes fueron secuestrados por los terroristas. Pero la violencia sufrida no hace sino unir aún más a los fieles. ACN sabe con qué urgencia la Iglesia en Nigeria necesita auxilio en estos tiempos tan difíciles. Por eso, allí llevamos a cabo numerosos proyectos de ayuda.

No solo en el norte se producen ataques violentos repetidamente, sino también en el cinturón central del país. Allí, los responsables son los pastores fulani, islamistas fuertemente armados que a veces actúan con aun mayor brutalidad que el propio Boko Haram. También es preocupante el creciente número de secuestros. Solo en el estado de Enugu fueron secuestrados nueve sacerdotes en 2019. Los representantes de la Iglesia local temen que tras esos actos violentos pueda ocultarse la intención de desencadenar un conflicto a escala nacional entre las distintas comunidades religiosas.

La violencia sufrida no hace sino reforzar la fe de los cristianos.

Arzobispo Matthew Man-Oso Ndagoso de Kaduna.
La iglesia católica de Santa Rita y la casa de los catequistas en Kaduna tras un atentado suicida de Boko Haram.
La iglesia católica de Santa Rita y la casa de los catequistas en Kaduna tras un atentado suicida de Boko Haram.

Pero consideran tranquilizador que, en vista de tanta violencia, musulmanes y cristianos estén aumentando sus esfuerzos para establecer un diálogo interreligioso fructífero. Obispos nigerianos relataron a ACN que la violencia sufrida ha unido aún más a los fieles, y que el número de católicos aumenta. En 2019 se fundaron nuevas parroquias y se ofició un mayor número de Misas. También aumentó el número de ordenaciones de sacerdotes y religiosos. Sin embargo, la Iglesia local depende de ayuda del extranjero para desempeñar sus tareas pastorales, reconstruir la infraestructura destruida y consolar a los afligidos y traumatizados. Por eso, ACN ayuda sobre todo con la formación sacerdotal, ofrece subsidios para tareas de construcción y apoya a los sacerdotes necesitados con estipendios de Misas. También se financiaron ejercicios espirituales para sacerdotes, con el fin de fortalecer su vocación ante tan grandes dificultades y darles la posibilidad de recobrarse psicológica y espiritualmente.

Un curso de verano para formadores

Moses Daniel da clase desde hace diez años en el seminario sacerdotal de la diócesis de Yola, en el este de Nigeria. Gracias a la ayuda de ACN, en verano pudo participar en el curso internacional de cuatro semanas para formadores que tuvo lugar en Roma. Sus palabras son muy reveladoras: “Gracias al curso, me he dado cuenta de que debo hacer mucho más de lo que he venido haciendo hasta ahora. Este programa me ha abierto los ojos”.