Ayuda a la formación de 19 futuros sacerdotes del seminario arzobispal de Praga

Ayuda a la formación de 19 futuros sacerdotes del seminario arzobispal de Praga

Cuando en la mañana del 21 de abril de 2018, la carroza tirada por caballos negros se para en la plaza frente al castillo de Praga, seis seminaristas cargan el féretro del Cardenal Josef Beran sobre sus hombros y lo llevan a la catedral de San Vito. La orquesta empieza a tocar el himno nacional checo, y miles entonan: “¿Dónde está mi patria?”. Medio siglo tras su muerte, el gran Cardenal, cuya beatificación está en curso, regresa a Praga.

 

Cardinal Josef Beran

Cardenal Josef Beran

El día anterior, sus restos mortales hicieron un alto en el seminario arzobispal de Praga en el barrio de Dejvice, donde Josef Beran era rector cuando fue detenido por la Gestapo. Durante tres años estuvo confinado en los campos de concentración de Theresienstadt y Dachau.

Su liberación de Dachau fue un milagro. El 29 de abril de 1945, ante el rápido avance de las tropas estadounidenses, el comandante del campo de concentración había decidido matar a todos los presos. Sin embargo, los americanos llegaron justo a tiempo para impedir que las SS ejecutaran la orden, y gracias a ello, Josef Beran y sus compañeros presos se salvaron. El Cardenal atribuyó este milagro a la intercesión de la Virgen y al Niño Jesús de Praga, a quien sus parientes y amigos de Praga habían rezado para que lo protegiera y ayudara. Tras su liberación del campo de concentración, lo primero que hizo fue acudir al altar de la mundialmente famosa imagen del Niño Jesús de Praga, donde celebró una Misa de Acción de Gracias.

Pero no duró mucho en libertad. Cuando, en 1946, fue nombrado Arzobispo de Praga por el Papa Pío XII, se enfrentó decidido al régimen comunista. En el año 1949, pocas horas después de exclamar en una homilía “¡No nos inclinaremos ante ningún régimen que no se incline ante Dios!”, fue detenido. Durante 16 años permaneció recluido e aislado, compartiendo así la suerte de miles de sacerdotes y religiosos que fueron encarcelados por su fe.

 

Woman praying at the tomb of Josef Cardinal Beran(1888-1969)

Mujer rezando en la tumba de Josef Cardenal Beran (1888-1969)

 

En 1965 fue nombrado Cardenal por el Papa Pablo VI, y los comunistas le permitieron abandonar el país bajo la condición de no regresar jamás. Así, hasta su muerte en 1969 vivió en el exilio en Roma, lo cual fue una pesada cruz para él. Los comunistas ni siquiera le permitieron regresar una vez muerto, por lo que fue enterrado en 1969 en la Catedral de San Pedro en Roma. Eso fue un honor extraordinario, y el Cardenal es el único checo que jamás fue enterrado al lado de los Papas. No obstante, medio siglo tras su muerte, se ha hecho realidad su mayor deseo, y el Cardenal ha regresado a casa en una procesión triunfal sin precedentes.

Los diecinueve jóvenes seminaristas que actualmente se preparan para el sacerdocio en el mismo seminario arzobispal de Praga en el que enseñó Josef Beran no han vivido los tiempos de la persecución. Hoy afrontan otros retos, pues aunque la Iglesia de la República Checa sea ahora libre, la mayoría de la población ha crecido en el ateísmo y está alejada de la fe. No obstante, cada vez hay más familias jóvenes que descubren la fe, y también hay cada vez más jóvenes adultos que se bautizan. En estas circunstancias, se necesitan buenos sacerdotes para ayudar a la gente a encontrar su camino hacia Dios, pues a Dios lo arrancaron bajo el comunismo, durante varias generaciones, del corazón de la gente. Nosotros hemos prometido 9.500 euros para la formación de los futuros sacerdotes.

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